Péndulo
Esta prueba es quizá la más frecuente y más conocida por nuestras mamás tías y abuelitas. Consiste en tomar un cabello largo de la mamá y un anillo de ella, atado a un extremo del cabello y lo pones sobre la panza de la mamá tratando de no moverlo; si el anillo traza círculos es niño y si traza líneas es niña.
Una variación de esta prueba es hacer lo mismo pero en la palma de la mano de la mamá.
Forma de la panza
También muy común es observar la panza de la embarazada. Si es angosta y picuda es niño, y si la panza es ancha y poco voluminosa hacia el frente es niña.
Síntomas
Se cree que un embarazo que causa mayores molestias como son las náuseas y los vómitos, se debe a que es una niña.
Manchas
Si te salen manchitas en los brazos se debe a que es una niña.
Sueños
Algunos psicólogos afirman que la madre sabe inconscientemente, desde muy temprano en el embarazo el sexo de su bebé.
Es muy común que durante el embarazo la mamá tenga sueños recurrentes sobre el bebé y generalmente el sexo cambia, pero se cree que lo primero que sueñes es infalible.
Trabajo de parto
Se cree que cuando el trabajo de parto es rápido es hombre y, por el contrario, las niñas tardan mucho más en nacer.
Pruebas médicas prenatales
Existen pruebas como el ultrasonido y la amniocentesis, capaces de determinar con bastante exactitud el sexo de tu bebé, sin embargo no todas las embarazadas son sujetas a ellas e inclusive hay algunas que no se recomiendan a menos de que haya algún problema durante el embarazo o en la historia familiar de los padres. Quizá la más segura y más común sea el ultrasonido, que practicado después de la semana 20 puede determinar el sexo del bebé.
Via: travesurasdebebes
sábado, 28 de febrero de 2009
Como saber el sexo del bebe
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Qué hacer para no pasarse de peso en el embarazo
Durante el primer trimestre del embarazo no es necesario comer más, la futura mama debe tomar unas 200 calorías diarias, las mismas que antes de quedarse embarazada.
Durante el segundo trimestre se puede progresivamente ir aumentando el número de calorías que se ingiere hasta llegar a las 2400 en el último trimestre.
Durante este periodo es cuando se detecta un aumento de las necesidades nutritivas debido al crecimiento del feto.
Aunque se necesite comer algo mas se debe tener en cuenta siempre comer menús equilibrados y variados.
El aumento de peso adecuado dependerá del peso del que partiera la mama antes del embarazo, si su pero era normal, lo ideal es engordar entre 9 y 12 kilos, pero si se partía de una situación de sobrepeso no debe coger más de 7 kilos.
Via: bebesypapas
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Cuidados para el ombligo del bebé
Una de las primeras recomendaciones que te darán después tener tu bebé será: “cuidado con el ombliguito”. Y en verdad, debes tener cuidado con él.
El ombligo del bebé demora unos días en cicatrizar y mientras eso ocurre debes procurar mantenerlo limpio y seco. Para esto, lleva a cabo estos cuidados:
- Evita que el pañal cubra el ombligo. Si es necesario, dobla el borde superior del pañal.
- Desinfecta el muñón con una gasa moja en alcohol de 70 grados por lo menos dos veces al día (una después del baño). Si tu pediatra lo aprueba, puedes utilizar un antiséptico como clorhexidina después del alcohol.
- Si en ombligo se ensuciase con orina y/o heces, lávalo con agua tibia y jabón neutro, secarlo bien y terminar con la desinfección señalada.
- Revisar que no aparezcan secreciones amarillas, pus, mal olor, enrojecimiento o le duele cuando le tocas el ombligo. En este caso, lleva a tu bebé al pediatra de inmediato.
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miércoles, 25 de febrero de 2009
Dolor de cabeza: ¿debemos preocuparnos?
Cada vez más niños acuden a la consulta del médico con dolor de cabeza, cuando hace años apenas se comentaba. Salvo que haya otros síntomas importantes, esta molestia no es un motivo de alarma, pero no podemos evitar preocuparnos. ¿Qué debemos hacer en estos casos?
Lo que antes se pasaba descansando ahora es motivo de consulta. ¿Consultamos solo porque nos preocupamos más, o es que ahora a los niños les duele más la cabeza? Nos preocupamos más, pero también les duele más a menudo y por nuevas razones relacionadas con nuestro estilo de vida.
Algunas respuestas nos ayudarán a entender este síntoma y a afrontarlo sin ansiedad.
¿Por qué nos agobia?
Ahora pensamos en la posibilidad de que haya "algo malo" mucho más de lo que se hacía antes. Además, han aumentado los dolores de cabeza debido sobre todo al incremento del estrés en las familias y en el entorno del niño.
Finalmente, por la falta de tiempo no siempre tenemos una relación de confianza con el pediatra de nuestro hijo. Ante un dolor de cabeza crónico esta relación puede ser la diferencia entre sentirnos tranquilos y confiados con su diagnóstico o vivir cada episodio con ansiedad. A veces unas palabras pueden calmar más que cualquier medicina.
Existen básicamente dos tipos de dolor de cabeza: el dolor agudo, que es breve, y el dolor subagudo o crónico, que se repite. ¿Por qué se producen?
Dolor agudo
Es el clásico dolor de cabeza que acompaña a un resfriado, a una gripe o a cualquier otra enfermedad viral. La gran mayoría de las cefaleas agudas son benignas.
* Causas: suele estar causado por una infección o un trastorno digestivo.
* Cómo tratarlo: al ser uno más de los síntomas de una infección viral, desaparece tratando la enfermedad. Si el dolor de cabeza es muy fuerte, se le puede dar al niño el analgésico que toma normalmente.
* Signos de alerta: en muy raras ocasiones esta cefalea esconde algo más grave. No obstante, nos mantendremos alerta cuando el dolor vaya acompañado de un gran decaimiento del niño, una fiebre que no baja con el antitérmico habitual y de síntomas alarmantes, como alteraciones motoras o de la conciencia.
Dolor crónico
Es un dolor de cabeza que aparece regularmente en la vida del niño, desencadenado por determinados factores. En general no acompaña a ninguna otra enfermedad, y es el que más nos suele preocupar. Hay dos tipos de dolores crónicos: la migraña y la cefalea tensional.
1. La migraña
* Síntomas: es un dolor de cabeza generalmente pulsátil que suele ir acompañado de vómitos, mareo y dolor abdominal.
* Causas: las migrañas tienen un componente genético muy importante, y no siempre podemos saber qué las desencadena. A los niños con migrañas les afecta el estrés, la falta de sueño, el consumo de ciertos alimentos, y en algunas niñas los cambios hormonales al llegar a la pubertad.
* Cómo tratarla: hay acciones que aliviarán mucho a nuestro hijo durante la migraña.
* Descansar en una habitación limpia, fresca y semioscura. Posiblemente le molestarán la luz y los sonidos.
* Respirar despacio y relajarse.
* Un paño húmedo sobre la frente también puede aliviarle en ciertos casos.
* Permitirle descansar o dormir el tiempo que necesite, sin mostrar ansiedad.
* Tan pronto como empiece con los primeros síntomas, darle la medicina prescrita por el médico sin esperar a que vaya a más. Muchos niños pueden prever que van a tener migraña porque un rato antes empiezan a sentir ciertos síntomas. Es lo que llamamos auras: ven las cosas borrosas, destellos o puntos negros. También se perciben más intensamente ciertos colores.
* Signos de alerta: Estaremos alerta si el dolor:
* Se mantiene en el tiempo, por ejemplo, suele durar siete horas, pero lleva ya dos días.
* Es creciente, en lugar de disminuir.
* Se acompaña de otros síntomas.
¿Y si se debe a un problema de la vista?
Los problemas de visión pueden causar dolor de cabeza debido al sobreesfuerzo que implican para los músculos de los ojos.
* El astigmatismo requiere un mayor esfuerzo de acomodación y el que genera dolores de cabeza más persistentes.
* La miopía, sin embargo, puede presentarse con cefalea, pero ésta desaparece fácilmente con el descanso.
2. La cefalea tensional
La cefalea tensional afecta ahora a más niños por un exceso de estrés, que provoca tensión y dolor en los músculos del cuello. Es más habitual en épocas de exámenes y cuando hay nerviosismo en casa.
* Síntomas: el dolor es fijo, opresivo y molesto, aunque también puede presentarse como pulsátil. No suele acompañarse de vómitos, como la migraña.
* Causas: la causa más habitual es un exceso de tensión, física o emocional, que afecta a los músculos del cuello y generan dolor de cabeza. Suele aparecer en periodos fijos del año que suponen un estrés para el niño. La forma de vida actual es una de las causas por las que la migraña y la cefalea tensional han aumentado considerablemente entre los niños.
* Cómo tratarla: el descanso y la relajación son las pautas indispensables cuando el dolor de cabeza se debe a la tensión nerviosa.
* Cuando aparece seguiremos las mismas pautas que con la migraña.
* Puesto que puede tratarse de la manifestación de una tensión de fondo, revisaremos nuestro estilo de vida y las posibles dificultades por las que puede estar pasando nuestro hijo.
* Debemos evitar los excitantes (bebidas de cola, etc.) y repasar el día a día del niño: ¿demasiadas actividades extraescolares, horarios muy ajustados, ansiedad en casa?
* Revisar nuestra forma de vida, muchas de las tensiones de los niños son las nuestras, y aprender a tomarnos la vida con más calma.
¿Se puede prevenir?
* La mejor prevención es dormir lo suficiente. Si el niño tiene tendencia al dolor de cabeza, es importante que sea regular en sus horas de sueño y comidas.
* Hay factores que favorecen la precipitación de la crisis. Si descubrimos relación entre la migraña y la ingesta de un alimento determinado, debemos retirarlo.
* Si no existe una relación directa, no le quitaremos ningún alimento, aunque cuando se presenten periodos especialmente migrañosos (exámenes, por ejemplo), podemos restringir determinados alimentos que en algunas personas pueden desencadenar o aumentar el dolor. Estos son:
* El chocolate.
* Los frutos secos.
* El queso curado.
* Si el dolor de cabeza crónico altera la vida del niño, se puede establecer un tratamiento preventivo. Esta decisión será evaluada por el médico y los padres, teniendo en cuenta que no lo elimina y que el tratamiento puede presentar efectos secundarios.
Leches especiales
La leche es la base de la alimentación de nuestro bebé. Pero si el pequeño sufre alergia o intolerancia a alguno de sus componentes tendremos que elegir un tipo de leche especial que se adapte a sus necesidades. En el mercado existe leches con características especiales indicadas para bebés que tengan algún tipo de trastorno para digerir o metabolizar determinadas sustancias. Tienen los mismos componentes nutritivos que las normales y les alimentan igual, solo que les han añadido o modificado alguno de sus ingredientes para adaptarse a las exigencias del bebé. Sin embargo, no olvides que el niño debe tomarlas bajo la estricta indicación del pediatra.
Leches hipoalergénicas (HA)
- Para casos en los que el pequeño muestre alguna intolerancia o reacción alérgica a las proteínas de la leche de vaca, o no la digiera correctamente (mala absorción).
- En estos preparados las proteínas han sido sometidas a un tratamiento especial para que el intestino pueda absorberlas sin problemas y no se produzcan reacciones adversas como vómito, diarrea o urticaria.
- También están indicadas cuando el bebé tiene una intolerancia o alergia a las proteínas de la leche de vaca, intolerancia a la lactosa, o si unos padres vegetarianos no quieren que su hijo tome proteínas animales.
- Son fórmulas a base de proteínas de soja que sustituyen a las de la leche de la vaca.
- Para bebés que sufren regurgitaciones muy frecuentes.
- En su composición se ha añadido almidón precocido o harina de semilla de algarrobo, sustancias que hacen que la leche se haga más espesa y de esa manera ayude a reducir la cantidad y la frecuencia de las regurgitaciones.
| Leches antiestreñimiento (AE) A la fórmula se le han añadido sustancias y/o se ha modificado el contenido de algunos nutrientes para que, por un lado, el intestino del bebé absorba mejor las grasas y el calcio, evitando la formación de heces duras, y por otro, favorezca el tránsito intestinal y se equilibre la flora intestinal. |
Leches anticólico (AC)
- Para el tratamiento del cólico producido por gases u otros trastornos digestivos leves.
- En su fórmula, baja en lactosa, han añadido proteínas de suero parcialmente hidrolizadas, nucleótidos, ácido palmítico y prebióticos, que reducen la formación de gases y estimulan la maduración del sistema digestivo.
- Se aconsejan cuando el niño sufre una deficiencia de la enzima lactasa (que es la que digiere la lactosa), ya sea por una deficiencia de origen genético o, más frecuentemente, tras haber sufrido una diarrea por una gastroenteritis.
- En estas leches la lactosa se ha sustituido por otro hidrato de carbono.
- Cuando se trata de una diarrea ocasional, el bebé debe tomarla hasta que recupere una actividad gastrointestinal normal.
Los cuidados de la piel durante el embarazo
La piel durante el embarazo debe tener un especial cuidado, is bien para muchas mujeres el embarazo las puede hacer lucir radiantes, para otras esa actividad hormonal extra puede tener el efecto contrario, causando una variedad de problemas de la piel.
El acné vendría a ser uno de los principales problemas que tienen que afrontar las mujeres embarazadas, pero además hay una variedad de bultos, decoloraciones que ocurren también como producto del incremento de la actividad hormonal, declara Ellen Marmur, MD, jefa del Departamento de dermatología y cirugía cosmética del Centro Médico Mount Sinai en la ciudad de Nueva York.
Más allá de eso, encontrarás que por lo menos algunos de los productos de belleza en los que tu confiabas para mantener tu piel hermosa antes del embarazo no son muy seguros para usar una vez que el bebé ya está en tu vientre.
Pero en estos casos no hay que tener miedo, con solamente algunos cambios en tu rutina de acicalamiento podrás ponerle a tu piel un nuevo brillo y ponerte en la lista de las más bellas mujeres embarazadas.
En unos próximos artículos trataremos los temas de: Acné en el embarazo, Problemas de pigmentación durante el embarazo, Picazón de la zona abdominal durante el embarazo y Estrías en el embarazo.
Vía: Web MD
Etiquetas: EMBARAZO
lunes, 16 de febrero de 2009
Es normal que mi bebé llore todo el tiempo
Pues si el bebé llora todo el tiempo, no hay de qué preocuparse, ya que las investigaciones demuestran que el llanto sigue un patrón de desarrollo que es conocido también como la curva del llanto, esto se presenta durante los primeros meses de vida del bebé.
El llanto se incrementa a las dos o tres semanas de edad del recién nacido, que llega a su clima entre las seis a las ocho semanas y que se calma después de ese periodo, generalmente alcanzando sus niveles más bajos a los cuatro meses.
Los bebés además lloran más a menudo después del mediodía y temprano por la tarde, cuando ellos tratan de sacar toda la tensión que han acumulado en el día.
Pero, ¿qué es lo que deben hacer los padres? Primero, darse cuenta de que las necesidades básicas del bebé estén cubiertas, es decir, que se le haya cambiado el pañal, que no tenga frío, ni tampoco mucho calor, que no tenga hambre, etc.
Si el bebé no necesita un cambio de pañal, está confortable, y sigue llorando, debe sentirse solo. Algunos bebés necesitan de más atención que otros y necesitan que los hagan jugar, mientras que otros se quedan tranquilos si escuchan música.
Algunos bebés pueden llorar por horas y puede ser difícil consolarlos, desafortunadamente los expertos aún no tienen una solución para esos casos. Pero, en casos severos de cólicos, algunos pediatras pueden recetar medicamentos para ayudar a calmar a los bebés. Habla con tu doctor si crees que ya haz hecho todo por calmar a tu bebé.
Vía: Baby Center
Etiquetas: BEBÉ
Dosis de esteroides y partos prematuros
Las mujeres embarazadas corren riesgo de parto prematuro a las que se dan dosis múltiples de esteroides para ayudar a su feto, tienden a dar a luz bebes con bajo peso al nacer y con menor circunferencia de la cabeza, según un nuevo estudio.
Una única dosis de corticosteroides ha sido el nivel de atención durante muchos años para reducir las posibilidades de la mortalidad infantil, el síndrome de dificultad respiratoria y hemorragia en el cerebro.
Se pensó que las mujeres que permanecieron en situación de riesgo a partos prematuros después de una dosis inicial se beneficiarían con dosis repetidas, pero no es así.
“Un solo curso de los esteroides se da a todas las mujeres en situación de riesgo a parto prematuro”, dijo el autor principal de estudio Dr Kellie E. Murphy, que con el Hospital Mount Sinai del Departamento de Obstetricia y Ginecología, en Toronto, Canadá.
“Los resultados de este ensayo va a cambiar la práctica clínica en todo el mundo”, dijo y el informe se publicó en diciembre en The Lancet.
William F. Walsh, especialista en el cuidado de alto riesgo en los recién nacidos Vanderbilt University Medical Center en Nashville, dijo que la práctica clínica ya ha cambiado y la mayoría de los médicos sólo dan una sola dosis de esteroides.
“Toda la investigación ha demostrado un abrumador beneficio ante un curso de esteroides para los bebés prematuros“, dijo, añadiendo que las dosis múltiples no son mejores que una”, siendo una cuestión importante a la respuesta, pero pensé que ya habían sido contestadas, dijo Walsh.
Via: Women.H
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Solo quiere estar con mamá
Madre no hay más que una y nuestros hijos lo saben. A los dos años pasan una etapa en la que solo quieren estar con mamá. Es una fase de "mamitis aguda" y no se sienten seguros con nadie más, ni siquiera papá.
En realidad, no rechaza a su padre y sí, sí le quiere. Lo que ocurre es que está pasando por una fase de mamitis aguda, una etapa en la que es su madre la única persona que le hace sentir totalmente seguro. Ella es su figura de apego, la plataforma desde la que va a lanzarse a explorar otras relaciones. Pero para llevar a cabo esta tarea necesita tener un poco más de seguridad, a vencer ciertos miedos propios de esta edad.
También necesita un poco de ayuda para poder confiar en otros. Y eso se consigue pasando tiempo con más gente, pero sabiendo que mamá está ahí para cualquier cosa. Sin prisa, y sobre todo sin forzarle, aumentará su autonomía. Y la hora del baño, de la cena o de la lectura de cuentos puede ser igual de divertida con papá, con la abuela o los vecinos. Aunque su madre siga siendo la mejor del mundo para él.
¿Es frecuente?
Entre los 10 y los 18 meses, los niños empiezan a ser más autónomos: ya pueden andar, explorar la casa o pedir lo que quieren. Sin embargo, necesitan a sus padres con la misma intensidad que cuando eran bebés. De ahí que busquen algo a lo que agarrarse y si es la mano de mamá, mucho mejor. Esta será una etapa pasajera que olvidarán en poco tiempo, en cuanto comprendan que cuando su mami no está, no pasa nada y además, ¡volverá!
Entre los dos y los tres años, los niños se relacionan con otras personas, hacen amistades o pasan más tiempo en el parque jugando con otros pequeños. Todo eso conlleva conocer mucha gente nueva y, al principio, pueden sentirse más cómodos si su madre está cerca para darles seguridad.
Los casos más habituales
Algunas circunstancias, como la llegada de un hermano, pueden descolocar su mundo. El único método que conocen para llamar la atención es dejar que todos sus cuidados (desayuno, lavado de dientes, hora de dormir...) recaigan únicamente en manos de la madre. De hecho, para el niño, es su mamá la que se ha olvidado de él.
Lo mismo ocurre si ella siempre ha estado en casa y se incorpora al trabajo tras una excedencia. En ese caso, la "mamitis" será casi imposible de evitar. En este caso se cuenta con una ventaja: se puede preparar al niño para que la separación no sea traumática. Semanas antes de que mamá vuelva al trabajo, otras personas empezarán poco a poco a cuidarle.
Otros cambios menos drásticos, como una mudanza o una cuidadora nueva, pueden hacer saltar las alarmas. Entonces, por mucho que papá se lo proponga, el pequeño decidirá que de reparto de tareas en casa, nada de nada. Por lo que respecta a él, mamá es su "encargada".
Para tranquilidad de todos, este tipo de "mamitis" no suele alargarse durante más de unas semanas. Si persiste, habrá que buscar otras causas.
No está castigando a papá
Los psicólogos afirman que a esta edad el pequeño todavía no es consciente de que negándose a estar con su padre podría estar castigándole o haciéndole sufrir, aún no tiene la capacidad de ponerse en el lugar del otro.
Se muestra inseguro y, de momento, con mamá le resulta todo más fácil. Por eso es importante no darle mucha importancia a frases como: "Contigo no, con mamá", y actuar como si nada hubiera pasado.
En cuanto se le pase ese excesivo apego a la madre, todo volverá a la normalidad.
¿Hay solución?
Aunque la mayoría de los padres vivan este tipo de situaciones con angustia, lo cierto es que hay solución. Y es más sencilla de lo que podría parecer a simple vista: se trata de generar en el niño cierta confianza y autonomía y que así deje de sentir inseguridad cuando no está con su madre.
* Es importante que aprenda a jugar él solo. Si se resiste, podemos idear un plan. Por ejemplo, empezamos a jugar con él a las construcciones. Pasado un rato, le dejamos continuar solo: nos vamos moviendo por la casa, y hablando con él. Se trata de que el niño sepa que estamos ahí, aunque se encuentre solo en la habitación.
* También conviene tentarle a hacer cosas con los demás. Por ejemplo, le dejamos unos minutos a solas con papá. Al principio, ese ratito tiene que ser especial: un cuento, unos minutos para volar por los aires... Las tareas menos divertidas, es mejor que las haga mamá. A los pocos días, ya se puede empezar con las tareas menos agradecidas...
Sin presiones
Algunos niños corren a refugiarse en las faldas de su madre cuando llegan invitados en casa. Todo el mundo les mira y les dice cosas con una gran sonrisa, pero, cuantos más esfuerzos hacen, más se aferran los pequeños a las piernas de su madre.
Aunque la situación pueda resultar algo embarazosa, no es bueno forzarles a saludar y dejarse coger por extraños. Los niños, igual que los adultos, necesitan su tiempo antes de tomarse ciertas confianzas. Y presionarles para que lo hagan antes de estar preparados no sirve de nada.
Poco a poco, cuando se encuentren a gusto y dejen de sentirse "vigilados", se relajarán. Mientras tanto, mejor dejarles su espacio.
Paso a paso
¿En casa la pareja se reparte las tareas por igual? Los niños adoran las rutinas y necesitan hacer las cosas todos los días de la misma forma. Si es la madre la que siempre se ha ocupado de cuidar al pequeño, es normal que rechace al padre si de repente, sin previo aviso, pretende «usurpar» el puesto de mamá.
Los niños que desde pequeños están acostumbrados a quedarse tiempo con los abuelos, los tíos... suelen ser más independientes. También pasan por fases de "enmadramiento", pero tienen más recursos para superarlas.
Aunque todavía son pequeños para hacer ciertas cosas, si muestran interés por coger el tenedor ellos solitos o vestirse sin ayuda, debemos dejar que lo intenten. De esta forma, irán desarrollando la autonomía que necesitan para ser independientes.
Los niños van aprendiendo a separarse de sus padres. Pero también los padres tienen que aprender a separarse de sus hijos. Si los adultos se toman esa separación con calma, transmitirán tranquilidad y seguridad a sus hijos y todo resultará más fácil.
Como en la guardería, cuando el niño sufre una crisis aguda de "mamitis", lo mejor es que la separación madre-hijo sea gradual: un día un ratito, al otro día un ratito un poco más largo, e ir aumentando esos espacios de tiempo progresivamente.
Etiquetas: NIÑOS
viernes, 13 de febrero de 2009
¿Es seguro tomar una taza de café por las mañanas durante el embarazo?
Muchas mujeres embarazadas tienen hábitos de por vida que raramente se pueden quitar, sobretodo cuando no son excesivos, sino medidos. En este caso hemos recibido una pregunta acerca de si es seguro tomar una taza de café durante el desayuno y los expertos responden a esta pregunta con un sí rotundo.
Una taza de café por las mañanas está bien, pero para estar bien segura de que no le harás daño a tu bebé, te sugeriría que limites tu consumo diario a máximo dos tazas de café.
Un nuevo estudio extensivo de años atrás mostró que no había efectos secundarios en el feto cuando las madres tomaban más de tres tazas de café al día, muy pocas mujeres tomaban más de esa cantidad.
No obstante, un estudio más reciente encontró que se había incrementado el riesgo de aborto cuando una mujer embarazada toma más de 200 mg de cafeína por día.
Así que si eres de las que les gusta tomarse un cafecito por las mañanas, eso está bien, peor ten en cuenta que no debes pasarte de esa cantidad al día, para evitar efectos perjudiciales para el feto.
Vía: Baby Center
Etiquetas: SALUD
Trucos para que los niños coman verdura
Conseguir que los niños coman verdura no es nada fácil porque muchas veces no es de su agrado. Prepararlas de forma divertida, no forzarles a tomarla y predicar con el ejemplo son algunas de las claves para conseguir que les guste.
La zanahoria, el pimiento rojo y la calabaza son fuentes importantes de vitamina A, y el pimiento verde, el perejil y el tomate tienen gran cantidad de vitamina C cuando se consumen crudos. En cuanto a los minerales, la verdura es rica en potasio, sodio y magnesio.
Hay que empezar paso a pasoLa verdura se introduce en la dieta del bebé a partir del sexto mes, poco a poco y un tipo cada vez, así si el pequeño tiene una reacción alérgica, se sabe inmediatamente cuál la produce.
- Al principio el bebé puede rechazarla, porque le cuesta acostumbrarse a los nuevos sabores y texturas. Es importante no forzarle a tomarla para evitar que le coja manía para siempre.
- En niños mayores una causa de rechazo muy común es la falta de variedad. Como es difícil planificar el menú todos los días a veces se cae en la rutina de cocinar solo ciertos platos (un día acelgas rehogadas, otro ensalada mixta, la guarnición siempre de guisantes...), que un día acaban cansando.
- Pero ningún truco puede tener éxito si el niño ve que los padres no toman nunca verdura. Lo más importante para que ellos se acostumbren es predicar con el ejemplo.
De mil maneras
- Ensaladas: lechuga, tomate, canónigo, escarola, pepino, espinacas o endivias.
- Cremas: en verano, gazpacho, salmorejo y vichyssoise. En invierno, de puerros, calabacín, zanahoria o calabaza.
- De guarnición: guisantes, zanahorias guisadas o hervidas, champiñones salteados, juliana de verduras.
- En tortilla o revuelto: de espinacas, espárragos trigueros y champiñones.
- A la plancha: tomate, calabacín, espárragos trigueros, alcachofas, setas, berenjena, etc.
- Rellenas: por ejemplo, de calabacín o berenjena.
- En brocheta: pimiento, champiñón, cebolla y calabacín.
Etiquetas: NIÑOS
¿Se puede saber la fecha exacta del parto?
Existen diferentes técnicas para calcular con cierta precisión cuando llegará al mundo el pequeño.
La creencia de que algunos niños eligen una fecha especial para venir al mundo no es un hecho constatado, aunque nadie pone en duda que la psique influye en las funciones del cuerpo y, por tanto, también en el parto. Cuando la mujer acude a la consulta del ginecólogo tras descubrir que está embarazada, lo primero que hace éste es determinar la fecha probable del parto mediante diversos medios fiables.
¿Cuánto dura el embarazo?
Se calcula que el embarazo dura unos 280 días, contados a partir del primer día de la última menstruación, aunque se considera totalmente normal que el parto se produzca en un margen de tres semanas antes o dos después de la fecha prevista. Para intentar precisar más, la gestación ya no se mide en meses, sino en semanas de amenorrea (ausencia de menstruación).
Solo el 50-60 por ciento de las mujeres dan a luz más o menos en la fecha probable y el que esto suceda depende de diversos factores.
La ecografía y el día de la ovulación
Además de confirmar el embarazo en una fase muy temprana, la ecografía permite averiguar la fecha de ovulación. El criterio más preciso es la llamada ecografía precoz (a las 7-8 semanas de gestación); mide la longitud cabeza-nalgas del embrión, ya que señala la fecha en que se produjo la fecundación con cuatro días de margen. Esta prueba es aconsejable si la mujer no recuerda con exactitud cuándo tuvo su último período o si tiene ciclos menstruales irregulares.
De no plantearse estas dudas, será suficiente con realizar la primera ecografía en torno a las 12 semanas de embarazo, cuando ya ha finalizado la formación del embrión y este se puede visualizar globalmente. Midiendo la distancia que media entre la coronilla y la rabadilla se estima la edad gestacional y el momento del parto. La fecha obtenida puede tener una desviación de una semana.
Causas que condicionan el inicio del parto
Aunque no se conocen con exactitud los mecanismos que provocan el inicio del parto, se barajan algunos factores que pueden influir, tanto maternos como fetales.
1. Hormonas
Incluso en el útero, cada bebé sigue su propio ritmo de maduración. Algunas teorías argumentan que el propio feto, cuando se siente listo para nacer, pone en marcha el parto mediante la liberación de una serie de hormonas en la hipófisis (las prostaglandinas y la oxitocina fetal) y las glándulas suprarrenales (el cortisol) que inician las contracciones.
También se cree que los cambios hormonales de la mujer influyen en el desencadenamiento del parto. La progesterona, una hormona relajante de la fibra muscular lisa, y por tanto protectora durante el embarazo, deja de producirse llegado el momento del parto, a la vez que aumentan los estrógenos, que sensibilizan la fibra muscular uterina y provocan contracciones.
2. Emociones
* Las situaciones de estrés, nerviosismo o una noticia inesperada pueden adelantar el parto, aunque no es habitual que esto ocurra.
* El ciclo menstrual de la mujer es muy complejo. De igual forma que en unas mujeres el estrés puede provocar la retirada de la regla, en otras desencadena una ovulación.
3. Genética
La herencia genética puede hacer que madres, hijas o hermanas tengan ciclos menstruales similares (igual de cortos o largos). Por eso se suele decir "a mi madre se le retrasó el parto una semana y a mí también". La experiencia materna no influye en la duración del parto, pero sí puede hacerlo en la del embarazo, porque las reglas de madre e hija son similares.
Lo que sí se sabe es que el embarazo de las mujeres de raza negra dura una semana menos y que las niñas permanecen un día más en el vientre materno que los niños. La genética seguramente tiene aquí mucho que ver.
4. Fases de la luna
No existe base científica para asegurar que la luna influya en el momento del parto, aunque sí hay una creencia extendida (incluso entre matronas y ginecólogos) de que se produce un mayor número de nacimientos entre el último cuarto de luna nueva y, sobre todo, en luna llena.
Lo que no puede negarse es que las fases lunares están muy ligadas al ciclo de la mujer. Cada ciclo o mes lunar dura cuatro semanas, lo mismo que un ciclo menstrual, y el embarazo diez meses lunares.
Por mucho que se piense en el parto, este se producirá en su momento, y no sirve de nada atormentarse con la cuestión. La madre debe concentrarse en disfrutar de su embarazo, esperar tranquilamente a que se desencadene el feliz acontecimiento, que, tarde o temprano llegará, sabiendo que todo está controlado.
¿Por qué se adelanta?
Un 10 por ciento de las mujeres dan a luz antes de la semana 37. Los expertos no siempre saben explicar el porqué, aunque piensan que el parto puede adelantarse cuando la embarazada padece algún factor de riesgo como:
* Haber sufrido algún aborto u otro parto prematuro.
* Tener un ritmo de vida muy estresado.
* O un trabajo que la obligue a permanecer muchas horas de pie.
Los fetos con retraso en el crecimiento suelen nacer también prematuramente.
La regla de Naegele
Se suman siete días al primer día de la última regla y luego se restan tres meses. Por ejempo, si una mujer tuvo su último periodo el 11 de agosto, saldrá de cuentas el 18 de mayo del año siguiente. Se llama así por el ginecólogo que lo inventó.
La mayoría de los ginecólogos utilizan también un disco formado por dos cartones: uno con los meses del año y otro con las semanas del embarazo. Señalando el primer día de la última regla, buscan el día y mes que corresponde a la semana 40.
Etiquetas: CONCEPCIÓN Y INFERTILIDAD
miércoles, 4 de febrero de 2009
Cómo detectar la apendicitis en los niños
La mayoría de las veces que a nuestro hijo le duele la tripa no es nada grave. Normalmente son procesos funcionales que desaparecen espontáneamente. Sin embargo, muchas veces tenemos miedo por si el niño tiene apendicitis. ¡Descubre cómo detectarla!
¿Qué es?
La apendicitis es la inflamación del apéndice, una pequeña porción del intestino grueso de 5 a 8 cm de longitud, que está en la parte inferior derecha del abdomen.
No se conoce su función ni el motivo por el que se infecta, pero es preciso diagnosticarla con rapidez para evitar complicaciones graves.
Si no se trata, su evolución es siempre la misma: inflamación de las paredes del apéndice, infección por gérmenes del intestino, formación de un absceso de pus y perforación del apéndice infectado (peritonitis).
Síntomas
* El más importante es que al niño le duele mucho la tripa. El dolor empieza alrededor del ombligo y más tarde desciende para localizarse por encima de la ingle derecha.
* El dolor es continuo y progresivo.
* Cuando se toca la zona dolorida, el niño tose o da un salto es otro signo de peligro.
* Llega un momento en que el dolor se vuelve insoportable.
* Para aliviarlo, el niño camina encogido y evita moverse.
* Si la infección progresa pueden aparecer náuseas, vómitos y pérdida de apetito, sin fiebre.
¿Qué hacer?
* Cuando el niño sufre un dolor abdominal, agudo y persistente, hay que ir urgentemente al pediatra o a un centro sanitario.
* No debemos darle alimentos, ni ponerle calor o frío.
* Tampoco hay que administrarle analgésicos ya que éstos pueden dificultar el diagnóstico.
Si se confirma la apendicitis, el niño se queda hospitalizado y se le retira el apéndice con anestesia general. Si todo va bien, a los 3 ó 4 días ya está en casa.
¿Es bueno tomar medicación para combatir los primeros síntomas del embarazo?
Muchas mujeres que ya saben que están embarazadas podrían empezar a querer dejar atrás esos molestos primeros síntomas del embarazo tomando algunas pastillas para aliviar los dolores.
Según los expertos, las mujeres que están embarazadas y que desean alejar los dolores de cabeza, las nauseas y los vómitos podría aferrarse a pastillas que contengan dimenhydrinate o diphenhydramine, tales como el benadryl por ejemplo, pero por otro lado, deben evitar cualquier droga prescrita como el caso de las que se basan en el scopolamine.
Hasta el momento, no se han reportado en el caso de estos medicamentos aparentes problemas incluso en las mujeres embarazadas que los han usado por periodos prolongados.
El scopolamine no es peligroso para tu bebé, pero puede causar efectos secundarios que si podrían dañar tu integridad y por ende la de tu bebé. Produce por ejemplo fatiga, sensación de mareos, confusión, así que no precisamente ayudará a que te alivies, sino que empeorará rus malestares.
De todos modos, siempre es bueno que si vas a tomar alguna de estas pastillas para aliviar los molestosos síntomas del embarazo, te apresures a contarle primero a tu doctor y que él mismo te recomiende lo que va a ser exacto y mejor para ti.
Vía: babycenter
Etiquetas: EMBARAZO
Los primeros meses con el bebé
Para poder con todo: el bebé, la pareja, la casa... las madres necesitan mucho tiempo, paciencia, energía y buenos consejos. Estos consejos te ayudarán a disfrutar de los primeros meses con tu pequeño. Aprender a aceptar la ayuda que nos ofrecen los demás, saber cómo calmar al bebé cuando llora o favorecer un ambiente tranquilo y sin estrés son algunos de los aspectos a tener en cuenta en este periodo de adaptación:
1. Los primeros días son para la madre y el niño
Cuanto menos molesten a la mamá durante los primeros días y las primeras semanas con su hijo en casa, más fácil será que ambos se conozcan mutuamente.
Poner el contestador automático cuando le damos de mamar o el biberón, o cuando estamos descansando, es una forma de estar a solas con él. De las relaciones con el exterior debe ocuparse el padre durante esta primera temporada. Él también debería procurar que no haya demasiadas visitas molestas. La familia y los amigos más cercanos querrán ver al bebé, pero siempre se puede programar una especie de régimen de visitas que nos podremos saltar cuando queramos. No se trata de ser demasiado estrictos, sino de ser felices y disfrutar de los primeros días de vida de nuestro hijo.
2. Aceptar todas las ofertas de ayuda
Gracias a la alegría por el nacimiento de un hijo y una mezcla especial de hormonas, muchas madres parecen llevar sorprendentemente bien la falta de sueño, las fuertes emociones y los nervios que ocasiona la llegada del bebé. Pero no sobrevaloremos las reservas de energía. Después de muy pocas semanas, la sobredosis de adrenalina se ha terminado y deja paso al agotamiento casi de un día para otro. Por eso, no es cuestión de hacerse la vida más difícil innecesariamente, queriendo convencer a los demás de que solas podemos con todo. Pedir ayuda no nos desprestigia como madres, todo lo contrario.
3. Compartir experiencias
Después de unos días de adaptación, conviene no quedarse en casa. Muchas personas se recluyen cuando viven experiencias nuevas que conllevan mucho desgaste de energía. Probablemente estarían mejor si se comunicasen con otras personas y hablasen sobre sus preocupaciones y problemas del día a día. Todas las madres se enfrentan, y hasta se rebelan a ratos, contra los cambios tan enormes que han llegado a sus vidas. Compartir esas experiencias puede suponer un alivio.
4. Buscar a alguien de confianza
Los padres necesitan ratos para ellos, para salir, divertirse y reponer fuerzas. Y, aunque tendemos a ello, no hay que preocuparse innecesariamente, pues con los abuelos, una amiga o una buena canguro, el niño está en buenas manos. Ten en cuenta que:
* Es bueno empezar a hacerlo cuanto antes. No conviene esperar hasta que el niño tenga ocho o nueve meses, ya que a esa edad extraña a sus padres mucho más que cuando es un bebé.
* Es importante que no sean más de dos personas distintas las que cuiden al niño y, si fuera posible, que sea siempre en el mismo lugar.
* Tampoco se debe introducir en el mundo del pequeño más de una persona a la vez, para que tenga tiempo de acostumbrarse a la nueva cara en su propio entorno.
Tiempo muerto
Cuando la madre vuelve al trabajo, se encuentra con que no tiene tiempo para nada. La jornada laboral y el cuidado del bebé le absorben las 24 horas del día. Una buena idea es aprovechar esos tiempos muertos de comidas o trayectos para ella misma: leer, ir a la peluquería y relajarse también es importante.
5. Consolar al bebé con calma
Si el bebé llora, lo mejor es cogerle en brazos e intentar averiguar lo que le está pasando. Lo importante es permanecer tranquilo y tener paciencia. Para el niño es una experiencia tranquilizadora porque se da cuenta de que le hacen caso cuando llora. No siempre podremos averiguar las causas del llanto. Sin embargo, los siguientes ocho pasos pueden ser muy útiles a la hora de intentar calmarle:
* Lo primero es establecer contacto visual con el niño.
* Después le hablamos con un tono suave y tranquilo.
* Tumbamos al pequeño sobre nuestras rodillas.
* A continuación ponemos una mano sobre su tripita.
* Luego cogemos al niño en nuestro regazo de manera que se junten sus brazos.
* Seguidamente le mecemos muy despacio y suavemente.
* Andamos por la habitación tranquila y relajadamente.
* Como la succión le calma, le damos un chupete o le metemos el dedo meñique en la boca (con la yema tocando el paladar).
Para cada uno de los pasos nos tomaremos entre dos y tres minutos.
6. Cariño para todos
¡No nos olvidemos de los hermanos mayores! Todos sufrimos cuando nos sentimos relegados o dejados de lado, también los niños. Por eso, hay que reservar para los mayores una ración extra de atención y cariño todos los días. Es también una forma de evitar sentirnos culpables cuando vemos que no podemos atender todo lo que quisiéramos a los hermanos.
* Hay que mostrarse comprensivo con ellos y decirles que no siempre resulta divertido tener en casa un bebé que requiere tanta atención.
* Les explicaremos que queremos muchísimo al bebé, pero que hay cosas que hacen la vida muy estresante con un niño, como por ejemplo levantarse por la noche.
* Es bueno acostumbrarse a atender primero al mayor (si el pequeño no nos requiere con urgencia) en ciertos casos. El cambio de pañal del peque puede esperar cinco minutos más si su hermano nos quiere enseñar algo urgentemente.
Los hijos mayores necesitan sentir que ellos también son importantes.
7. Confiar en la fuerza del niño
* Ninguna madre ni ningún padre quieren ver sufrir a su hijo. A pesar de esto, no hay que echar enseguida mano de pastillas o gotas si el bebé tiene unas décimas o alguna molestia.
* Es preferible transmitir al niño que confiamos en él y que vamos a ser capaces de manejar la situación con nuestros propios medios. Hay que transmitirle tranquilidad y confianza.
* "Tú puedes, ya verás. Yo pasaré ese mal rato contigo, estoy aquí a tu lado y te consuelo cuando te sientes mal". De esa manera, el niño aprende que él puede superar las pequeñas molestias.
Esto no significa que no estemos atentos a los signos que nos puedan indicar que el pequeño tiene algo más grave.
8. Dejar hacer al padre
Fijemos una especie de "tiempo de papá". Esos ratos valen su peso en oro para la madre. Un buen momento sería por la tarde, después de mamar. A esas horas, la mayoría de los bebés tienen una fase más activa. Es muy importante que la madre desconecte del todo y no intente intervenir. Resulta más difícil aguantar el llanto de un bebé cuando uno no está a su cargo, pero el padre se las arreglará si le damos la oportunidad. Es también su hijo. Merece la pena mantenerse fuerte y no caer en la tentación. En los siguientes meses habrá pocas cosas de las que disfrutaremos tanto como de un equipo de padre e hijo bien entrenado.
9. Cuidado con prohibir
Cuando el bebé empieza a gatear, conviene pensar detenidamente en las cosas que se le prohíben a lo largo de un día. Decir que no a algo solo tiene sentido si contestamos a las dos siguientes preguntas con un "sí":
* ¿Puede romperse algo que resulta muy difícil de reemplazar?
* ¿Puede el pequeño hacerse daño si le dejamos corretear?
Si no es así, reconsideremos nuestra actitud: ¿Si no corre peligro, es realmente tan grave que el niño quiera explorar el entorno a sus anchas?
10. Permitir las frustraciones del pequeño
Los bebés también se frustran cuando están en pleno aprendizaje y las cosas no salen como ellos quisieran. Quieren agarrar algo y no aciertan; quieren desplazarse hacia delante y terminan empujándose hacia atrás. Cuando en estas situaciones el niño da rienda suelta a su frustración y llora o chilla, no debemos caer en la tentación de acudir enseguida en su ayuda o de distraerlo.
* Es mejor esperar y ver si el niño vuelve a intentarlo.
* Y hay que elogiarle por insistir tanto y animarle a seguir.
* Cuando veamos que realmente el bebé ya no puede más, entonces podemos echarle una mano.
* Le ayudaremos de manera que el niño tenga la sensación de haber hecho parte del trabajo él solo. Así se dará cuenta de que consigue su meta si se esfuerza.
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