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miércoles, 2 de abril de 2008

¿Cómo cambiarle el pañal?



Elementos necesarios

* Superficie dura, para apoyar los elementos y al niño sin que se nos caigan las cosas.
* Un cambiador impermeable, así evitaremos ensuciar otras áreas.
* Pañal limpio
* Algodón
* Oleo calcáreo o aceite de cocina común. El óleo, que es un aceite, es lo mejor para limpiar la cola de los bebés, ya que el contacto de la piel sensible del bebé y el agua en forma reiterada provocan que la misma se irrite.

Pasos a seguir
Antes de cambiarle el pañal al bebé, es conveniente lavarse bien las manos y reunir todos los elementos necesarios.
El bebé puede ser cambiado sobre una mesa, sobre la cama o también sobre el piso. Es importante mantener los productos fuera del alcance del niño. No lo dejes nunca sólo, los niños siempre se pueden caer, aún los recién nacidos.
El cambio del pañal puede transformarse en un momento divertido si le hablamos o cantamos al bebé. O bien le damos un juguete a fin de distraerlo mientras se lo cambia o le ponemos música.
Desprendé el pañal usado y si el niño está sucio, usa este pañal para limpiar la mayor parte de la evacuación. Deshacete del pañal sucio y terminá de limpiar al niño con el algodón embebido en óleo. Pasá el algodón siempre de adelante para atrás, para no traer la flora bacteriana del intestino hacia delante.
Si es una niña también límpiale la vulva, abriendo suavemente los labios de la misma. A la niña no le molestará.



Si es un varón, mantenele un pañal limpio sobre el pene durante la mayor parte del proceso. Los varoncitos a menudo se orinan mientras los cambian. Luego pasale un algodón con óleo desde la base del pene hacia el extremo. Cuando le pongas el pañal nuevo, apuntale el pene hacia abajo para que no se moje la ropa al orinar.
Luego ponele el pañal limpio, deslícelo debajo del bebé, hasta que esté alineado con el borde superior de su cintura. Subí la parte delantera del pañal hasta que quede entre las piernas del bebé, y acomodalo alrededor de su barriga. Quitá las cubiertas adhesivas, pegalas sobre el frente del pañal (asegurate de no pegarlas sobre la piel del bebé). El pañal deberá quedar algo ajustado pero no tanto como para irritar la piel del chico.
No olvides lavarte las manos luego de terminar de cambiar al niño.

Dra. Marisa Gandsas
Médica Pediatra - Autora del El pícaro sueño

Dieta sana antes y durante el embarazo



Realizar una dieta saludable es importante durante todas las etapas de la vida, pero en ocasiones tan especiales como el embarazo es muy importante prestar especial atención a la selección de alimentos que uno realiza ya que no hay que olvidar que se come por dos.
Un gran porcentaje de mujeres se entera que están embarazadas casi finalizando el segundo mes de embarazo; ésto les impide comenzar con los cuidados que habitualmente se inician al principio de la gestación. Si estás planificando quedar embarazada éste es el momento para empezar a cuidarte. Con algunos cuidados muy simples las chances de un embarazo sin complicaciones se eleva y vos podés dedicarte exclusivamente a disfrutar esta etapa de felicidad.
La formación de un nuevo ser saludable requiere de muchos cuidados dentro de los cuales la alimentación no es menos importante. Las elecciones que tomemos en cuanto a los alimentos como así también en relación a posibles amenazas como consumo de alcohol y tabaco guiarán el curso del embarazo. Tanto el exceso como la carencia de ciertas sustancias puede ser peligroso para tu futuro hijo como para tu propia salud, pero siguiendo unos consejos muy simples podrás prevenir muchos problemas.



En la salud y correcta formación de un recién nacido intervienen diversos factores. Algunos como la genética son prácticamente inmanejables, pero otros, afortunadamente, dependen de vos. Está ampliamente comprobado que una dieta carente de nutrientes, el consumo de tabaco y alcohol traen consigo un altísimo riesgo de niños nacidos con problemas como bajo peso al nacer. Cuanto antes puedas suprimir las sustancias tóxicas e iniciar una dieta adecuada mejores resultados tendrás.
El cambio de hábitos puede no ser fácil, es cierto, pero el primer paso hacia lograrlo es la convicción de que estás haciendo lo correcto para tu bebé.

Lic. Guadalupe Mangialavori
Nutricionista

miércoles, 19 de marzo de 2008

¿Existe la crisis de lactancia?

La expresión "crisis de lactancia" es un término ambiguo, aunque real para muchas madres que creen que no tienen leche. Por suerte, es un problma pasajero con fácil solución: dar el pecho a demanda.



La crisis de lactancia se refiere a ciertos periodos en los que la madre cree, erróneamente, que no tiene leche. Si da el pecho a demanda, sale más leche, y asunto resuelto; si le entra el pánico y mal aconsejada empieza a dar biberones a su hijo, sale menos leche.

Hace años unos científicos midieron la cantidad de leche durante esos días en que la madre se queja de que «el niño se queda con hambre, porque me he quedado sin leche», y comprobaron que la cantidad de leche no había disminuido.

¿Qué influye?
Hay lo que se puede llamar «crisis de los tres meses» (no es exactamente a los tres meses), que es el pánico que le entra a muchas madres más o menos a esa edad del bebé porque se juntan varios factores, que son normales, pero que nadie le había advertido que podían pasar:

* Los pechos antes parecían llenos y se llenaban aún más entre las tomas; ahora parecen siempre vacíos (¡pero no lo están!) y blandos.
* La leche goteaba, había que usar un empapador en el sujetador; ahora ya no gotea.
* La madre se notaba al comienzo de cada toma la bajada de la leche; ahora ya no la nota.
* El bebé estaba más de 20 minutos en un pecho; ahora acaba en cinco o en dos minutos y si le intentan obligar a mamar más, se enfada.
* El niño hacía varias cacas al día; ahora está varios días sin hacerla (no es estreñimiento, y no hay que tomar medidas).
* El bebé engorda cada mes menos que el anterior (¡claro!).
* A partir de los cuatro o cinco meses, el niño suele empezar a despertarse varias veces cada noche.


En estas circunstancias la madre que no tiene nadie a quien consultar, se espanta y piensa que se ha quedado sin leche de repente.
Para pasar las crisis lo único que hay que hacer es seguir dando el pecho, no intentar obligar a mamar al niño cuando no quiere mamar, y no dar ningún biberón.

¿Cuánto peso debe ganar el bebé cada mes?

Las mamás se alegran si el pediatra les dice que su bebé está engordando a buen ritmo y se preocupan si no llega a la media. Y es que el aumento o pérdida considerable de peso suele ser indicativo de salud. Hemos aunado criterios pediátricos para despejar dudas sobre qué variaciones de peso se consideran correctas.



Recién nacido

* El margen de normalidad del peso del recién nacido es amplio: entre los 2,5 y los 4 kilos (por debajo y por encima de estas cifras, pueden necesitar cuidados especiales).
* El peso medio de los bebés nacidos a término se sitúa entre los 3 y los 3,5 kilos. Sin embargo, la expresión «peso medio» se fundamenta en un cálculo general y no hay que asustarse si nuestro pequeño lo supera un poco o se queda algo corto (las niñas suelen pesar unos gramos menos que los niños).
* Tres o cuatro días después del nacimiento, el niño pesará menos. Les ocurre a todos los bebés porque expulsan la orina y el meconio acumulados durante la gestación. Esta pérdida puede representar hasta un 5 ó 10 por ciento del peso total. Salvo que el pediatra opine lo contrario, no hay por qué preocuparse (suelen recuperarlo enseguida).


Primeros meses

* Según la regla general, durante el primer semestre ganan unos 600 gramos al mes y durante el primer año suelen crecer 25 cm. Entre los cero y los doce meses se produce el mayor índice de crecimiento de toda la vida.
* Sin embargo, en la práctica, la realidad depara muchas sorpresas: a veces a los niños les da por aumentar 350 gramos en solo siete días y los siete siguientes ganan solo 100.
* La lactancia o la producción de leche no tiene nada que ver en estas oscilaciones. Los niños no engordan de forma constante, sino con altibajos. Por esa razón se recomienda pesarlos una vez al mes y no por semanas. Así que no hay que preocuparse.
* Y si toma biberón, hay que cuidarse mucho de no forzar al bebé para que se lo termine entero: ellos paran cuando están saciados.
* Hay que respetar al pie de la letra las indicaciones de preparación de la leche en polvo. Resulta contraproducente pasarnos con el agua o la leche en polvo porque corremos el riesgo de que el crío ingiera una cantidad de grasas, proteínas, etc. inadecuada para su organismo o de que se alimente de forma insuficiente.



A partir del sexto mes

* Entre los seis y los doce meses, los bebés suelen ganar unos 500 gramos al mes.
* Se recomienda empezar a variar su dieta hacia los seis meses. La Organización Mundial de la Salud, la Asociación Española de Pediatría y su homóloga norteamericana recomiendan alimentar al bebé solo con leche hasta el sexto mes, a no ser que el especialista ordene lo contrario.
* Es importantísimo seguir el orden de introducción que indique el pediatra y no adelantarnos nunca. El médico es la persona indicada para establecer qué sólidos puede tomar el niño y en qué mes pueden incorporarse a su dieta.
* A veces a los pequeños les cuesta aceptar los nuevos sabores. Para que este rechazo no afecte a su peso, es conveniente introducirlos muy poco a poco, sin reducir drásticamente el número de tomas o biberones.
* Lo mejor es incluir los alimentos de uno en uno, en pequeñas cantidades y espaciándolos entre sí una semana como mínimo. Así, si alguno produce reacciones alérgicas al bebé, sabremos exactamente cuál ha sido y podremos eliminarlo de su dieta inmediatamente.

Viajar embarazada: guía útil

Estar embarazada no es impedimento para viajar, siempre que la gestación transcurra sin complicaciones, que no esté próxima la fecha del parto y que la salud de la futura mamá sea buena. Aún así, conviene tomar algunas precauciones.




¿Se puede viajar durante todo el embarazo?


* El periodo de menos riesgo para emprender un viaje es el segundo trimestre a partir de la semana 18ª, ya que el embrión ha superado las dificultades de implantación, el volumen del abdomen todavía no incomoda demasiado a la embarazada y hay menos peligro de sufrir un aborto espontáneo.
* Entre las semana 28ª y 34ª de gestación conviene evitar los desplazamientos largos, ya que la presión física y psíquica que conlleva un viaje de este tipo puede afectar al estado general de la embarazada.
* Después de la 34ª semana es recomendable no moverse mucho, si bien esta no es una norma estricta. Debe ser el ginecólogo el que decida la conveniencia o no de iniciar un viaje en función del estado de la embarazada y la necesidad del desplazamiento.


Preparativos

* Es bueno organizar la salida con antelación para evitar los preparativos febriles de última hora. Por supuesto, no hay que hacer esfuerzos, ni acarrear maletas ni bolsas.
* Conviene llevar ropa cómoda (sin elásticos que puedan apretar y cortar la circulación), zapatos flexibles sin tacón, una chaqueta, por si el aire acondicionado juega una mala pasada, y un bolso ligero de mano con lo estrictamente necesario: pañuelos, útiles de aseo, algo para comer y una botellita de agua (es importante beber líquido frecuentemente). En los desplazamientos largos puede venir bien una almohada para las cervicales.
* Las mujeres embarazadas tienen más predisposición a marearse cuando viajan, por lo que es bueno llevar a mano algo de comida, como frutos secos, galletas o alguna fruta. Para evitar las náuseas, lo mejor es chupar algo con glucosa, como caramelos. No se deben tomar pastillas, ni chicles, ni jarabes para prevenir el mareo sin consultar antes con el médico.
Al elegir el medio de transporte hay que considerar varias cosas: el tiempo que tarda en llegar al destino, la comodidad de los asientos, la movilidad que permite y el acceso a los aseos.


La comodidad del tren

* Si tenemos en cuenta la movilidad, la forma más cómoda de viajar es el tren. Es fácil cambiar de posición durante el trayecto y levantarse a caminar de vez en cuando.
* Se puede viajar de noche e incluso tumbarse y descansar, aunque algunas gestantes no toleran bien el traqueteo de las literas.
* Los trenes de alta velocidad son la mejor opción porque son cómodos y hacen el recorrido en menos tiempo.




La rapidez del avión

* Los viajes en avión no implican, en principio, ningún riesgo para la madre y el futuro bebé, aunque las mujeres con embarazos complicados o de riesgo no deben volar en los nueve meses.
* El avión es uno de los medios de transporte más seguros para viajes largos.
* Es preferible no volar en el último mes de embarazo por el riesgo de que se produzca una rotura de la bolsa o un parto prematuro.
* La mayoría de las compañías aéreas ponen restricciones a las embarazadas de más de siete meses para evitar la posibilidad de que se presente un parto durante el vuelo. A partir de las 35 semanas de gestación, las aerolíneas exigen un certificado médico que confirme la fase del embarazo y la aptitud para volar de la pasajera. La futura madre debe firmar un documento que exima a la compañía de toda responsabilidad en caso de que surgiera algún problema relacionado con su estado durante el vuelo.
* Aunque en los aviones es difícil moverse, se recomienda pasear por el pasillo cinco minutos cada hora. Los viajes largos, sentadas en sitios con poco espacio, pueden provocar la aparición de una trombosis venosa. El embarazo aumenta este riesgo debido a la obstrucción de la vena cava por compresión del útero.
* Al reservar la plaza conviene pedir un asiento de pasillo, que facilite la entrada y la salida, y que esté cerca del baño.
* El cinturón de seguridad debe colocarse por debajo del vientre, sobre las caderas.
* Al abandonar el avión hay que evitar los empujones y posibles golpes con el equipaje de mano, por lo que, si la embarazada no puede salir de las primeras, conviene que espere y se quede la última.
* Los detectores de metales que se usan en los aeropuertos son totalmente inocuos para la futura madre y su bebé.



En coche propio

* El automóvil suele ser la mejor opción para los trayectos cortos, sobre todo si lo lleva otra persona. En los últimos meses de embarazo los médicos suelen desaconsejar la conducción.
* Se recomienda parar cada dos horas como mínimo para estirar las piernas, ir al lavabo y caminar durante diez minutos.
* Es obligatorio utilizar el cinturón de seguridad todo el trayecto. La cinta inferior debe colocarse por debajo del vientre, mientras que la parte superior del cinturón debe colocarse entre los pechos, cruzando uno de los hombros.


Los menos aconsejables: autobús y barco


* De todas las opciones, el autobús es el transporte menos recomendable. No suele tener baño, y si lo hay, es de pequeñas dimensiones. Las posibilidades de movimiento son mínimas (no se puede pasear, los asientos son estrechos...) y, además, realiza paradas de tarde en tarde.
* Los viajes en barco se consideran muy poco aconsejables para una gestante por los vaivenes de las olas.
* Si, apesar de ello, vas a hacer un crucero, hay que evitar los programas demasiado cargados de actividades. Lo importante es reposar y relajarse y, por supuesto, no realizar ninguna excursión que pueda resultar peligrosa.

viernes, 7 de marzo de 2008

Las contracciones: cuándo preocuparse y cuándo no


A veces son inocuas y en otras ocasiones no lo son. Las de parto son regulares y en la mayoría de los casos dolorosas.

Después de un día agitado, Carolina (29 años) sintió contracciones en su abdomen y llamó a su doctor de inmediato. En sus dos embarazos anteriores, había experimentado contracciones mucho más intensas y dolorosas, pero nunca las había tenido a los cuatro meses de embarazo, como le había ocurrido esta vez.

El ginecólogo le dijo que probablemente estaba "estresada" y le recomendó bajar significativamente su ritmo de actividades. Guardó reposo relativo por algunos días y antes de una semana las contracciones eran cosa del pasado y pudo volver a su vida
normal. No había razón para preocuparse: sólo debía procurar mantener un embarazo tranquilo y no agitarse en exceso.

Existen diferentes tipos de contracciones, algunas de las cuales son motivo de preocupación y otras que no. Primero que nada es preciso saber de qué estamos hablando: una contracción es el endurecimiento del abdomen como consecuencia de la actividad del músculo uterino.

Hay contracciones "inocuas" que pueden producirse por diferentes motivos, como movimientos del bebé, cambios de posición de la embarazada o irritación uterina por tener la vejiga ocupada o por congestión intestinal. También puede producirse una contracción del útero cuando la embarazada recién se acuesta, después de tener relaciones sexuales o de subir o bajar escaleras.

Las de Braxton Hicks comienzan desde el quinto o sexto mes de embarazo, abarcan todo el útero, van desde el fondo del útero hacia la vagina y no producen dolor. Tampoco son motivo de preocupación, porque estas contracciones corresponden a ejercicios que realiza el músculo uterino, el que se está preparando para el parto. Por el contrario, es una señal positiva que el útero se esté entrenando para aguantar de buena forma el día en que nazca el bebé.
Muy diferentes son las contracciones de parto, que en la mayoría de las mujeres sí son dolorosas. Son muy regulares, se producen cada dos o tres minutos y durante entre 1 y 2 minutos. Generalmente van acompañadas de la expulsión del tapón mucoso.
Estas contracciones duelen porque durante la contracción del útero, el tejido queda transitoriamente con escasez de oxígeno o anoxia. Cuando el músculo se relaja, los vasos vuelven a irrigarse y el dolor desaparece.

Si la embarazada presenta contracciones de parto, debe llamar a su médico o matrona, porque la hora de nacimiento del bebé probablemente está muy cerca. Si es que no está cerca de la fecha estimada de parto, es muy importante que contacte a su ginecólogo lo antes posible, porque no es normal tener contracciones regulares y frecuentes antes de las 38 semanas de embarazo.

La embarazada debe consultar si presenta:
• Contracciones cada 10 minutos o con mayor frecuencia

• Sangramiento vaginal o pérdida de líquido

• Presión pélvica del bebé

• Dolor leve en la parte inferior de la espalda

Mi bebé toma biberón. ¿Qué leche le doy?


Los preparados de fórmula tienen todas las garantías nutricionales para alimentar bien a nuestro hijo. Es el pediatra quien tiene que decir qué leche artificial le va bien a nuestro bebé. Nunca debemos cambiarla sin consultarle.

Hoy en día nadie pone en duda que el alimento más completo para un bebé es la leche materna. La Organización Mundial de la Salud recomienda que sea lo único que reciba el niño hasta los seis meses de vida. Pero muchas veces, por enfermedades maternas o del bebé, o porque la mujer así lo decide, hay que optar por la lactancia artificial.



Leches muy nutritivas

Las fórmulas lácteas tienen todos los elementos nutritivos necesarios para conseguir que el niño crezca sano. Algunas de ellas, incluso, incorporan bacterias vivas que favorecen el crecimiento de las bacterias beneficiosas para el intestino del bebé. Pero no todas son iguales ni apropiadas para todas las edades.

Leche para prematuros

* Está indicada para recién nacidos antes de tiempo o para aquellos que han venido con un peso inferior a 2.500 gramos.
* Su digestión resulta más fácil para su pequeño estómago y suministra un aporte de calorías y de nutrientes adecuado para cubrir las principales necesidades para el crecimiento que tienen estos bebés.
* Este tipo de leche se suele mantener hasta que el pequeño alcanza los 3.500 gramos de peso.


Leche de inicio 1

* Es la que se puede utilizar para alimentar al lactante desde el primer día de vida hasta los cuatro o cinco meses de edad.
* Cubre todas las necesidades nutricionales del bebé en la etapa inicial de su vida. Contiene las proteínas, hidratos de carbono y grasas necesarias y está enriquecida con hierro y otras vitaminas y minerales esenciales.
* Se elabora a partir de leche de vaca.


Leche de continuación (leche tipo 2)


* Comienzan a tomarse normalmente a partir del quinto o sexto mes y siempre forman parte de un régimen de alimentación mixto que incluya cereales, frutas, verduras, carne, etc.
* Si el bebé ha estado tomando el pecho hasta esa edad y la mamá decide dejarlo, la fórmula de continuación sustituye a la leche materna o puede ser un complemento de esta.
* Si el niño ha tomado leche de inicio, conviene que la leche de continuación sea de la misma marca.


Leche de crecimiento (leche tipo 3)

* Es la leche de transición entre la de continuación y la de vaca propiamente dicha.
* Se recomienda darla entre el año y los 18 meses hasta los tres años. Es leche de vaca un poco modificada (la adaptan un poco a su aparato digestivo).
* Está enriquecida con hierro y ácido fólico y, como en las anteriores, la grasa animal ha sido sustituida por grasa vegetal. Puede ser en polvo o líquida (estas son algo más caras).