
La llegada de un hijo siempre es una alegría. Saber que el embarazo va bien es primordial, pero enseguida, tanto los futuros padres como su círculo más cercano empiezan a expresar sus preferencias por el sexo del bebé. Normalmente cuando es el primero importa menos, aunque siempre hay quien se decanta más por un niño o por una niña. Y si finalmente el bebé no es del sexo deseado, no suele existir mucha desilusión, ya que se «cuenta con más oportunidades».
La verdadera decepción puede aparecer cuando el sexo del bebé en el segundo embarazo o en los siguientes tampoco es el que soñábamos.
Es lo que le ocurrió a Teresa, de 32 años. Tenía un niño, Pablo, de tres años, y tanto ella como su marido deseaban fervientemente una niña. «Pedro quería tener a su niña de papá y mi ilusión era hacerle peinados y jugar con ella. Tenía tantas ganas, que no pensé ni por un momento que podía ser otro niño», explica. El día de la ecografía vino el disgusto: «Mientras el médico miraba el monitor, mi marido le preguntó: "¿Qué, doctor, está bien nuestra niña?". El médico le miró extrañado: "¿Les habían dicho que es una niña? Porque yo aquí solo veo un chico con todas las de la ley"...». Teresa cuenta que tuvo que hacer tremendos esfuerzos para no llorar en la misma consulta, y que cuando salió a la calle estalló en un llanto de decepción, que le duró varios días.
Una reacción muy normal
La reacción de Teresa, así como la de otros padres en sus mismas circunstancias, es comprensible. La intensidad del disgusto es proporcional a las expectativas que se tienen respecto al hijo que se espera. Cuanto mayor interés haya en un sexo concreto, mayor será la decepción, aunque los padres tiendan a contrarrestarla diciéndose a sí mismos (y a los demás): «Lo importante es que el bebé venga bien».
Para colmo, muchas mamás, además, se sienten mal por estar tan decepcionadas, como le pasó a Nuria (37 años): «Cuando me dijeron que era otro niño, lloré días enteros y no podía sobreponerme porque pensaba que a mi edad ya era difícil ir a por el tercero. Pero a la vez creía que era un monstruo de madre por disgustarme de esta manera, aunque no podía evitarlo». Nuria añade un elemento más a su preocupación: «Decidí no salir de casa hasta que se me pasara, porque tenía miedo de que los demás, al verme así, pensaran que era una frívola».
Sin embargo, según la psicóloga clínica Carmen García Olid, no pasa nada por reconocer que estamos tristes porque el bebé no es del sexo que esperábamos con tanta ilusión, ni debemos ocultar esa decepción, ni tampoco sentirnos culpables: «Nadie nos puede decir cómo hemos de sentirnos, ni juzgar si está bien o mal, y mucho menos en algo tan personal», asegura. «Además –añade– el problema suele desaparecer cuando nace el bebé (incluso antes) y comienzan sus cuidados».
A menudo nos creamos falsas expectativas
Habitualmente el deseo de tener un niño o una niña responde a la premisa tradicional de que las hijas son más de las madres y los hijos de los padres. Algunas mujeres prefieren solamente niñas porque «los chicos son más brutos», y muchos hombres quieren tener niños «para enseñarles a jugar al fútbol ». Pero también hay madres que se decantan por los varones porque están seguras de que «las chicas sufren más en la vida y los chicos son más fuertes». ¿Cuántas veces habremos escuchado estas opiniones?
Sin embargo, hay decepciones, desgraciadamente también frecuentes, que llegan incluso a afectar a toda la familia, por causas educacionales, sociales y económicas. Según Carmen García Olid, suelen darse en personas que viven de forma intensa la desigualdad social y consideran a los hombres y a las mujeres muy diferentes en sus capacidades sociales y laborales. También puede ocurrir en familias de alta posición social, con empresas y gran patrimonio, que tratan de seguir el convencionalismo social de tener hijos varones, sobre todo si es el primero, para dar continuidad a la obra del padre y a su apellido. Según la psicóloga, en estos casos es más difícil superar la pena porque el deseo está arraigado en la cultura y la tradición. Algo parecido ocurre en las familias en las que predomina un único sexo (solo nacen mujeres o solo hombres). La espera de un bebé que perpetúa la descendencia masculina o femenina también provoca un chasco considerable, aunque en estos casos el disgusto suele desaparecer antes.
Se considera desproporcionada la reacción cuando la decepción produce tristeza, ansiedad o se convierte en una obsesión, de manera que altera el ánimo y la vida normal de la embarazada y/o la relación con las personas que la rodean.
Mucho más grave aún sería el rechazo al embarazo y al bebé que se espera o sentir una gran culpabilidad por, según las circunstancias o situaciones, «no ser capaz de engendrar hijos/hijas».
En estos casos, es necesario acudir a un psicólogo junto a la pareja, ya que los dos futuros padres están implicados en el problema. Aunque la reacción afecte únicamente al padre o a la madre, ambos tendrán que formar parte de la terapia de apoyo.
Cómo evitar la desilusión
Para evitar esta decepción Carmen García Olid recomienda que cuando decidamos tener un hijo, lo hagamos porque deseamos ser padres de un bebé «sin sexo», no por ir a por la niña o a por el niño, o a por la parejita en el caso del segundo hijo.
Lo fundamental, según la psicóloga, es plantearnos que nos apetece tener un bebé, ya sea el primero, el segundo o el quinto, pero nunca pensar que queremos un niño o una niña. Porque eso, hoy en día, no es posible elegirlo, y tener un hijo nunca debe ser un capricho: «Hay que convencerse de que del mismo modo que nuestro bebé será niño o niña sin que podamos intervenir, también será alto, rubio, simpático, bombero, maestra... y que el principio del respeto a nuestros hijos empieza por aceptarles tal cual vienen».
jueves, 5 de junio de 2008
¡Pero yo quería una niña...!
Etiquetas: EMBARAZO
jueves, 22 de mayo de 2008
¿Cómo manejar las emociones cuando el bebé no llega?

El deseo de la mayoría de las personas, es trascender a través de los hijos.
Formar una pareja y poder a través de ellos, proyectarse.
Cuando se busca un bebé y no llega en el momento que uno lo planeó, surge la frustración, el dolor, la preocupación y las preguntas.
Hasta que se llega a la primera consulta se transitó un camino largo, de muchas esperas, menstruaciones, ilusiones, encuentros y desencuentros amorosos.
Luego vienen los análisis, los diagnósticos y los tratamientos.
Y lo más difícil, que es aceptar que a veces se tiene una dificultad y es necesario preguntarse si se está dispuesto a atravesarla y superarla.
Si realmente es vivida como una dificultad, donde uno está involucrado, y no es culpable de padecerla, puede esta experiencia ser vivida saludablemente dentro de un marco de tranquilidad y confianza.
Si comienzan a aparecer las palabras culpa, y los tiempos de verbo en pasado, se va a hacer más dificultoso y el famoso estrés, se hará presente con toda su fuerza
¿Cómo se manifiesta?
Como tristeza, cansancio, enojo, hiperactividad; puede disfrazarse de mil maneras, la cuestión es descubrirlo y sacarle la máscara para poder sentirse mejor.
Y esa mejoría o alivio no siempre es resuelta en el aquí y ahora. Tiene sus tiempos, pero se puede trabajar para lograrlo, como así también se puede lograr el embarazo.
No quizás de la manera que hubiésemos idealmente soñado pero sí con un poco de ayuda y trabajo.
Es importante poder aceptar esa ayuda, que permitirá sobrellevar este trayecto más acompañado y mejor. Siendo protagonista activo y no víctima de la situación.
Hay presiones sociales, laborales económicas y principalmente afectivas que hacen difícil el camino para lograrlo pero no es imposible.
Si se quiere ser mamá y papá de alguna manera se va a lograr.
Toda persona que atraviesa un tratamiento de fertilidad, tiene sus emociones a flor de piel, se halla más vulnerable, mas allá que tenga su terapia personal
A veces es necesario mayor apoyo, y esclarecimiento en algunos temas que merecen ser tratados más específicamente mientras dura el tratamiento.
Por eso es tan importante consultar y darse el espacio para aprender a trabajar estas emociones nuevas, entendiendo que es parte del tratamiento integral para acercarse al objetivo.
Frente a tantos sentimientos nuevos, a un lenguaje nuevo que hay que asimilar, lo importante es, si bien en cada pareja se vive de manera especial en función de la historia y el tipo de relación que se tiene:
No desesperarse, no des-encontrarse
Buscar pequeñas metas
Comprender que ser padres es un aspecto de la vida en pareja y que seguramente hay más motivos que los lleva y los llevó a elegirse y estar juntos.
Que este proyecto no invada todas las áreas de la vida, y no los paralice.
Poder transformar: la presión en comprensión, la ansiedad en manejo de la frustración y de la capacidad de espera. Y fundamentalmente, poco a poco ir reemplazando la tristeza por esperanza poniéndose activos en este gran proyecto hacia el futuro…ser padres.
Etiquetas: CONCEPCIÓN Y INFERTILIDAD
Yoga en el embarazo

¿Qué es el Yoga?
Si tenemos que hablar acerca de los beneficios de la práctica de Yoga durante el embarazo, debemos comenzar por saber qué es Yoga .
Yoga significa unión de cuerpo, mente y espíritu a través de ejercicios físicos y mentales.
Podemos aprender con la práctica adecuada guiada por un instructor preparado, a mantenernos saludables y receptivos, mejorando nuestra calidad de vida .
Como dice Indra Devi en algunos de sus libros, “El yoga es un método, una filosofía que puede ayudarnos a encontrar la salida de aquellas cuestiones que están complicando nuestra existencia...”
¿El Yoga soluciona conflictos?
Si bien todos los momentos históricos tuvieron sus situaciones límites, en la actualidad, con las problemáticas que nos rodean, se multiplican nuestros miedos, ansiedades, stress, tensiones, inseguridades y falta de autoestima, siendo estos diferentes factores los causantes del desequilibrio emocional.
De acuerdo a las características personales de cada individuo, habrá una forma y un lugar en que estos se expresen tal vez como expresión del equilibrio perdido .
Es importante destacar que el Yoga no va a darnos la respuesta a nuestros conflictos, sino que seremos nosotros mismos los que a través de un cambio de actitud frente a ellos, lograremos reestablecer la armonía, el equilibrio y la objetividad que nos conducirá naturalmente a la superación de ellos.
Externamente nada cambia, lo que cambia es nuestra actitud interna, por eso todo habrá cambiado.
Yoga, ¿Para quién es?
Es para todas aquellas personas que buscan una forma de autoconocimiento, de expresión, de ser mejores y tratar de vivir en paz. Esta paz a la que nos referimos, no es la negación ni ausencia de conflictos, la verdadera paz es aquella que podemos mantener aún en medio de estos.
¿Está indicado el Yoga para el embarazo?
El Yoga está indicado para aquellas personas que busquen una práctica específica que –como dijiimos- amalgame lo corporal y lo spiritual, y que quiera iniciarla o continuarla en esta etapa espcial de su vida que es la gestación.
Los beneficios de la práctica de Yoga durante el embarazo, están dirigidos a lograr un mejor desarrollo del mismo y tener un parto más placentero.
La práctica en sí misma aporta mayor fuerza y elasticidad a los músculos y articulaciones de la región pélvica, así como también ayuda a tonificar los músculos dorsales y pectorales, que favorecen la postura de la madre durante los últimos meses del embarazo y el período de lactancia.
Con la práctica de los ejercicios respiratorios, se mejora el aporte sanguíneo tanto a la madre como al bebé, se logra un estado de relajación que contribuye el equilibrio psíquico y esto redundará en una mejor vivencia en el parto.
Por lo tanto, es una actividad que resulta altamente recomendable para acompañar este período de la vida siempre que la mamá la elija y realice a conciencia, con compromiso y placenteramente.
Práctica de Yoga
Lo ideal es realmente acercarse a una clase con el fin de probar la experiencia en el cuerpo pero podemos contarles teóricamente en qué consiste.
Partes de una clase:
El comienzo de una clase esta compuesta por una entrada en calor, necesaria para la adecuada preparación de las articulaciones, los músculos y aparatos cardiovascular y respiratorio para la actividad a desarrollar a lo largo de la clase.
A continuación ejercicios preparatorios para las asanas y las asanas propiamente dichas.
¡Las asanas son posturas que sirven para prevenir y recuperar tanto problemas físicos, como metabólicos -tienen influencia sobre el sistema endocrino- responsable del equilibrio en nuestro organismo.
Estas posturas van acompañadas por la respiración -que va a ser por la nariz siempre salvo indicación contraria- tienen como característica ser armoniosas, con movimientos suaves, lentos, relajados y concientes .
A través de estas posturas pretendemos estimular, elongar, tonificar, reconocer cada parte de nuestro cuerpo, músculos y articulaciones para poder aflojar y descontracturar.
A través de la respiración, no solo renovamos energías, oxigenamos nuestra sangre mejorando así la circulación.
Con la concentración, la meditación y la relajación aquietamos la mente, transmutamos y distribuimos mejor la energía que recorre nuestro cuerpo.
Todos elementos que son de mucho provecho en el transcurso de una experiencia tan fuerte y distinta como es la gestación.
Etiquetas: EMBARAZO
Dolor de oídos

- No es sencillo identificar el dolor de oídos en niños menores de un año. Hay que hacer una consulta para descartar otitis si el bebé llora y a la vez se toca la
- En los niños más grandes, generalmente se puede diferenciar si el dolor es interno, o si es del pabellón (oreja), es decir, si se trata de una otitis media o externa. La otitis media, habitualmente se acompaña de fiebre, y no duele al simple tacto. La externa, por lo general no está asociada con fiebre, y sí duele al contacto, por ejemplo al ponerle una ropa.
- Hay que consultar al médico cuando se trata de una otitis media.
- Cuando es externa, se le puede dar paracetamol, y observar las siguientes 24 horas. Si el dolor persiste o es muy fuerte hay que consultar al pediatra , que decidirá si es necesario utilizar antibióticos locales tras evaluar la situación del oído.
- Durante el verano es común que a muchos niños les duela el oído por otitis externa, al ir a la pileta. Es importante consultar al médico quien indicará el tratamiento adecuado.
Etiquetas: SALUD
viernes, 2 de mayo de 2008
10 claves para educar a tu hijo

Educar es una de las tareas más difíciles a las que nos enfrentamos los padres. Y, aunque no existen fórmulas mágicas, sí hay algunas cuestiones clave que tenemos que manejar con soltura. Nunca es pronto para comenzar a educarle. Estas son las reglas básicas para conseguir que tu hijo crezca feliz.
1. Un ejemplo vale más que mil sermones
* Desde muy pequeños los niños tienden a imitar todas nuestras conductas, buenas y malas.
* Podemos aprovechar las costumbres cotidianas –como saludar, comportarnos en la mesa, respetar las normas al conducir– para que adquieran hábitos correctos y, poco a poco, tomen responsabilidades.
* De nada sirve sermonearle siempre con la misma historia si sus padres no hacen lo que le piden.
2. Comunicación, diálogo, comprensión…
* Las palabras, los gestos, las miradas y las expresiones que utilizamos nos sirven para conocernos mejor y expresar todo aquello que sentimos. Por eso, incluso durante el embarazo, hay que hablar al bebé.
* Debemos continuar siempre con la comunicación. Hablarle mucho, sin prisas, contarle cuentos y también dejar que él sea quien nos los cuente.
* ¿Has probado a hacerle una pregunta que empiece con «Qué piensas tú sobre...»? Así le demostramos que nos interesa su opinión y él se sentirá querido y escuchado.
3. Límites y disciplina, sin amenazas
* Hay que enseñarle a separar los sentimientos de la acción.
* Las normas deben ser claras y coherentes e ir acompañadas de explicaciones lógicas.
* Tienen que saber lo que ocurre si no hace lo que le pedimos. Por ejemplo, debemos dejarle claro que después de jugar tiene que recoger sus juguetes.
* Es importante que el niño –y también nosotros– comprenda que sus sentimientos no son el problema, pero sí las malas conductas. Y ante ellas siempre hay que fijar límites, porque hay zonas negociables y otras que no lo son. Si se niega a ir al colegio, tenemos que reconocerle lo molesto que es a veces madrugar y decirle que nosotros también lo hacemos.
4. Dejarle experimentar aunque se equivoque
* La mejor manera para que los niños exploren el mundo es permitirles que ellos mismos experimenten las cosas. Y si se equivocan, nosotros tenemos que estar ahí para cuidar de ellos física y emocionalmente, pero con límites.
* La sobreprotección a veces nos protege a los padres de ciertos miedos, pero no a nuestro hijo. Si cada vez que se cae o se da un golpe, por pequeño que sea, corremos alarmados a auxiliarle, estaremos animándole a la queja y acostumbrándole al consuelo continuo. Tenemos que dejarles correr riesgos.
5. No comparar ni descalificar
* Hay que eliminar frases como «aprende de tu hermano», «¿Cuándo vas a llegar a ser tan responsable como tu prima?» o «eres tan quejica como ese niño del parque».
* No conviene generalizar y debemos prescindir de expresiones como «siempre estás pegando a tu hermana» o «nunca haces caso».
* Seguro que hace muchas cosas bien, aunque últimamente se esté comportando como un verdadero «trasto». Cada niño es único, no todos actúan al mismo ritmo y de la misma manera.
* Frases como «tú puedes nadar igual de bien que tu hermano, inténtalo. Ya lo verás» transforman su malestar en una sonrisa y le animan a conseguir sus metas.
6. Compartir nuestras experiencias con otros padres
* Puede sernos muy útil. Así, vivir una etapa de rebeldía de nuestro hijo, algo muy frecuente a determinadas edades, puede dejar de ser una fuente de angustia tremenda y convertirse, simplemente, en una fase dura pero pasajera. Frases como «no te preocupes, a mi hijo le ocurría lo mismo», pueden ayudarnos a relativizar los «problemas» y, por tanto, conseguir que nos sintamos mejor y actuemos más tranquilos.
* Si estamos desorientados, preocupados o no sabemos cómo actuar, siempre podemos consultarlo con un profesional. No tenemos nada que perder.
7. Hay que reconocer nuestras equivocaciones
* Tenemos derecho a equivocarnos y eso no significa que seamos malos padres. Lo importante es reconocer los errores y utilizarlos como fuente de aprendizaje.
* Una frase sencilla como «perdona cariño, refuerza su buen comportamiento y nos ayuda a sentirnos bien.
8. Reforzar las cosas buenas
* Está comprobado que los refuerzos positivos –gestos de cariño, estímulos, recompensas– resultan más eficaces a la hora de educar que los castigos. Por eso siempre debemos darle apoyo afectivo y dejar que sea él el que, según su capacidad, resuelva los problemas.
* Los niños son muy sensibles y los calificativos como «tonto» o «malo» les hacen mucho daño y pueden afectar de modo negativo a la valoración que tienen de ellos mismos.
* Debemos ser generosos con todo aquello que les hace sentirse valiosos y queridos. Si le premiamos con caricias, abrazos o palabras como «guapo» o «listo», estamos construyendo una buena autoestima.
* Tan importante como rectificar sus malas conductas es reconocer y reforzar las buenas.
9. No hay que pretender ser sus amigos
* Aunque siempre conviene fomentar un clima de cercanía y confianza, eso no significa que debamos ser sus mejores amigos.
* Mientras que entre los niños el trato es de igual a igual, nosotros, como padres y educadores, estamos situados en un escalón superior. Desde allí les ofrecemos nuestros cuidados, experiencia, protección… pero también nuestras normas.
* Buscar su aprobación continua para todo puede ser un arma de doble filo, ya que la amistad también es admiración y confianza y le resultará muy difícil confiar en nosotros si no sabemos imponernos.
* Un buen padre no es aquel que cede de modo continuo y no enseña.
10. Ellos también tienen emociones
* A veces pensamos que solo nosotros nos sentimos contrariados y que los niños tienen que estar todo el día felices. Pero también tienen preocupaciones.
* Su mundo emocional es igual o más complejo que el nuestro, por eso conviene dar importancia a sus emociones y ser conscientes de ellas. Debemos ayudar a nuestro hijo a poner nombre y apellido a lo que experimenta y siente.
Etiquetas: FAMILIA
Mitos y verdades sobre el posparto

El posparto es ese gran desconocido con el que las mujeres se encuentran de repente, tras nueve meses de ardua preparación para el parto, y ante el cual no saben cómo actuar. Muchas, tras dar a luz, se preguntan agobiadas: «Y ahora, ¿qué?». A este desconocimiento hay que unir el flaco favor que hacen los mitos que existen en torno a este periodo. ¿Qué tienen de cierto?
Tras una cesárea hay que esperar para dar el
pecho ¡¡FALSO!!
La cesárea no altera la composición de la leche, aunque puede que «la técnica» cueste un poco más que tras un parto natural (porque la madre se encuentra dolorida). Por eso es importante empezar a dar pecho lo antes posible (aunque en algunos hospitales se aconseje lo contrario para que la madre descanse). Tras la cesárea, amamantar tiene beneficios añadidos tanto para la mujer (el útero recupera antes su tamaño) como para el bebé (que se siente reconfortado en el pecho materno). Es útil ponerse un cojín sobre el vientre para apoyar al niño y así evitar que roce la cicatriz con los pies.
Conviene ponerse una faja nada más dar a luz para no sobrecargar la zona
lumbar DEPENDE
El objetivo del uso de la faja en el posparto no es evitar que la zona lumbar se sobrecargue, sino recuperar la figura más rápidamente. Pero para esto es mucho más útil hacer abdominales cuando el periné se haya fortalecido (a las seisocho semanas del parto). Durante los primeros días del puerperio el útero se puede palpar por encima del pubis, así que lo único que se consigue con una faja es comprimir la cavidad abdominal. No obstante, si la mujer se siente más cómoda puede usar una faja con velcro (una banda que rodea la tripa). Las que son tipo braga o pantalón impiden la transpiración y dificultan la cicatrización de la episiotomía. Si el parto ha sido por cesárea, no debe ponerse faja hasta que la herida de la incisión haya cicatrizado por completo.
No se pueden aplicar cremas en el pecho cuando se da de mamar ¡¡FALSO!!
Actualmente, cualquier crema antiestrías o específica para el cuidado del pecho que se venda sin receta y como producto de belleza es lo suficientemente inocua; esto es, no va a producir ningún perjuicio en el lactante. Otra cosa es que pueda proporcionar un sabor desagradable a la leche, lo que haría que el bebé rechazara el pecho. También puede ocurrir que, si la madre se ha echado mucha cantidad de crema, los labios del niño resbalen y no pueda mamar bien. Por estos dos motivos se aconseja aplicar las cremas justo nada más terminar la toma y no extenderla nunca sobre el pezón ni la areola.
La subida de la leche produce siempre fiebre y malestar en la mujer ¡¡FALSO!!
Lo habitual es que no haya ni fiebre, ni ningún otro síntoma de malestar en la madre. Habitualmente, esos problemas solo aparecen cuando el niño no ha mamado bien y la leche se ha acumulado de forma anormal en el pecho.
Es aconsejable empezar a ejercitar el periné nada más dar a luz DEPENDE
Lo idóneo es ejercitar el periné antes del parto para evitar en lo posible la episiotomía. Tras dar a luz, si se ha practicado una episiotomía hay que esperar a que se caigan los puntos para iniciar los ejercicios, que se realizarán siempre con el visto bueno del médico y bajo su supervisión .
Es importante expulsar los gases del posparto sin recurrir a los fármacos VERDAD
Tras el parto es frecuente tener gases, sobre todo en caso de cesárea, porque la actividad del intestino se puede paralizar por el efecto de la anestesia. Es recomendable expulsarlos de forma natural, sin recurrir a fármacos, ya que el uso de determinados medicamentos relajantes que alivian el meteorismo puede impedir que el intestino empiece a funcionar por sí mismo y empeorar el problema. Afortunadamente, son molestias pasajeras que remiten en cuanto se reinicia la actividad del intestino.
La madre puede tener leche de mala calidad y por eso el bebé no gana peso ¡¡FALSO!!
La composición de la leche va variando a lo largo de la toma: al principio sale más aguada y luego es más grasa. Si un bebé solo toma la leche del principio, pero no la del final, puede que la composición global de la toma no sea la correcta. Pero eso no es un problema de la madre ni del pecho, sino de la técnica de lactancia, porque el bebé está mal colocado o porque se le retira a los diez minutos para cambiarle al otro pecho y no se le deja acabar. Hay que dejar que mame todo lo que necesite de cada pecho.
Curar con yodo a la mujer altera la pruebas del bebé DEPENDE
Echar yodo en la episiotomía puede alterar el resultado de la primera prueba del talón, que se realiza en el paritorio mediante la toma de sangre del cordón umbilical. Con esta prueba se detecta la posibilidad de que el bebé sufra un hipotiroidismo congénito, y estos son los valores que podría llegar a alterar la utilización del yodo. Por si acaso, se está desechando su uso.
la cicatriz molesta más a los tres días del parto VERDAD
A las 72 horas del parto los tejidos suturados, ya sea por una episiotomía o por una intervención de cesárea, comienzan a cicatrizar y la mujer tiene la sensación de que la herida «le tira », lo que puede producirle cierto dolor. Pasado este periodo, el proceso de cicatrización deja de ser molesto.
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La dieta de los niños

Pasta, varias veces a la semana
Contiene hidratos de carbono, que les aporta energía para jugar y aprender. Además, es uno de los platos favoritos de los más pequeños, no engorda y combina con todos los alimentos. Así que no debe faltar en el menú infantil.
La pasta se hace con sémola de trigo duro, sal y agua. Por lo tanto, es un alimento del grupo de los cereales.
Fuente de energía
Este grupo de alimentos aporta una pequeña cantidad de proteínas y de grasas y muchos hidratos de carbono, un nutriente que es para el organismo como la gasolina para los automóviles: su combustión produce energía para moverse, estudiar y aprender.
No engorda
* Solo tiene unas 350 calorías por cien gramos.
* Pueden tomarla hasta los niños gorditos, si se elabora con pocas grasas, como con una salsa de tomate o simplemente rehogada con ajo y una cucharada de aceite.
* Alimentos muy grasos y muy usados, como la mantequilla, la nata o el bacón, deben reservarse para ocasiones especiales, porque incrementan el aporte calórico del plato y aumentan el colesterol.
Varias veces a la semana
* Cuando el niño se sienta a la mesa familiar, ya puede tomar pasta tres o cuatro veces a la semana.
* Los cereales (arroz, pan, copos, etc.) son, junto a la patata, la base de la alimentación: lo ideal es comer seis raciones al día en total (una ración de pasta es media taza de pasta cocida).
En la comida o en la cena
Si le ponemos carne o pescado y algo de verdura (por ejemplo, salsa de tomate) tenemos plato completo, y no hace falta servir un segundo.
Perfecta en cualquier plato
Por su sabor neutro la pasta combina con todos los alimentos:
* Con verduras crudas (en ensalada): lazos, tornillos, etc.
* Con carne picada, jamón o chorizo: lasaña, espaguetis, macarrones, canelones, etc.
* Con pescado o marisco: espaguetis, fideuá, etc.
* En sopa: fideos, letras, estrellas, puntos, etc.
Etiquetas: NUTRICIÓN