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miércoles, 20 de agosto de 2008

¿Tenaz o cabezota? Qué hacer cuando los niños son tercos

Cualquier padre con un hijo de dos años sabe que los niños se obstinan en conseguir lo que quieren hasta que, o bien damos el brazo a torcer, o bien no cedemos y montan en cólera.

Lo primero que hay que hacer es no olvidar que es normal que sean así de tercos. Y es que a esta edad, los niños están aprendiendo a pensar por sí mismos. ¡La obstinación tiene su lado positivo!

Debemos entender su rebeldía y terquedad como signos positivos y ser comprensivos. Si un niño de esta edad no diera ninguna señal de oposición o cabezonería, si se conformara con todo, estaríamos ante un niño que tiene un gran temor a exponer sus deseos y su mundo interior.

¿Qué podemos hacer?

Tendremos que arreglárnoslas para permitir que nuestro hijo exprese sus deseos, su ritmo, su vitalidad y su desacuerdo sin ahogar su personalidad, pero sin dejarle exento de referencias y a merced de sus locos impulsos. Estas son algunas ideas para lograrlo.

  • Saber ceder
A veces hay que ceder. Y no hay que tener miedo, porque precisamente los peores padres son los que prohíben y fuerzan constantemente. El auténtico reto está en saber poner pocos límites pero totalmente eficaces.
Si escogemos unas pocas normas básicas y las mantenemos en el tiempo con firmeza y cariño, podremos darnos el lujo de relajarnos cuando nuestro hijo quiera abrocharse él solo los botones de la camisa o decidir qué quiere comer hoy.
  • Explicar y explicar
Los niños quieren y necesitan saber por qué no pueden hacer aquello que les da la gana y qué esperan sus papás de ellos. No vale de nada prohibir sin explicar.
  • Prevenir
  • Si sabemos que tenemos la discusión asegurada cada vez que pasamos por esa juguetería de camino al parque, la mejor opción es cambiar de ruta.
  • Ofrecer alternativas es otra buena técnica.
  • Y quitar de su vista las «tentaciones» también lo hará todo más llevadero.
  • Negociar
La mejor manera de evitar que acabemos en un berrinche es la persuasión. A veces funciona, aunque cueste creerlo. Se trata de reconducir su terquedad por caminos un poco más llevaderos para todos.
  • Aprovechar la situación
En determinadas circunstancias, más que eliminar su cabezonería, lo que nos conviene es potenciarla. Por ejemplo, muchos se obstinan en proteger a capa y espada al nuevo hermanito así que podemos estar encantados de tener un «guardián» tan eficaz y responsable.

No estas gorda… estas embarazada

Durante el embarazo a muchas mujeres les afecta el verse día a día cada vez mas subidas de peso y se sienten gordas y con poco atractivo, si bien es cierto están muy felices por el hecho de estar embarazadas, les cuesta aceptar los cambios que ocurren en el cuerpo durante la gestación

Es inevitable que aumentes unos kilos demás, pero sigue estos consejos, no perderás tu atractivo y te sentirás mas conforme y animada con tu nueva imagen:

  • Guarda en una maleta la ropa que antes solías usar, te desanimaras al verla y al pensar que tardaras un tiempo en ponértela.
  • Cómprate prendas con las que te veas y te sientas realmente linda.
  • Ve a la peluquería, un cambio de look te hará sentir mejor.
  • Si eres loca por los zapatos de tacón alto, no te deprimas pensando que nada te quedara bien su usas zapatos bajos. Busca 2 o 3 pares de zapatos que combinen con todo y que se vean espectaculares, de 3 a 4 cm de alto.
  • Si te deprimes porque no te gusta tu aspecto, piensa que es temporal y que cuando des a luz tendrás a tu bebé en brazos y habrá valido la pena.
  • Come mejor, haz ejercicio a diario y aprovecha estos meses para mimarte y dejarte mimar.
Via: www.embarazadablog.com

jueves, 14 de agosto de 2008

¡Vamos a gatear!


Antes de empezar a gatear, el bebé necesita desarrollar de forma equilibrada todos los músculos de su cuerpo. Cuando el niño tenga unos meses recorrerá la casa a toda velocidad, desplazándose sobre las rodillas y las palmas de las manos.

El gateo es una etapa importante en la evolución del bebé. Pero, previamente, el pequeño debe estirarse, rodar o sentarse por sí mismo.Te proponemos algunos ejercicios para que el niño aprenda a gatear. Eso sí: muchos niños no gatean y no pasa nada. Recuerda que es bueno estimular al bebé para que gatee, pero no hay que obligarle nunca.

El pañuelo de mamá
Este juego está al alcance de todos. Solo se necesita un pañuelo y un lugar cómodo y seguro donde tumbarle.

- Colocamos al bebé boca arriba en una mantita. Nos ponemos de rodillas a su lado, con un pañuelo de colores atractivos, y lo acercamos a su cara, rozamos sus manitas, su barriguita, sus piernas... Mientras, le contamos lo que hacemos.
- Al principio, con menos de tres meses, sus movimientos serán desorganizados y torpes, aunque seguirá el objeto con la vista si lo situamos sobre su cabeza, algo - A partir de los tres meses alzará los brazos hacia el pañuelo e intentará tocarlo, sin mucho control aún. Debemos acercárselo lo más posible, y celebrar cada vez que lo toque.
- Hacia los seis meses es capaz de agarrarlo y manipularlo. A esa edad podemos incluso colocárselo en un piececito, para que trabaje los abdominales a fondo.

La carretilla
A algunos niños les cuesta empezar a gatear. Para potenciar su fuerza y la confianza en sí mismos podemos jugar a «la carretilla».

- Colocamos al niño boca abajo y, con sus manos apoyadas en el suelo, le sujetamos por las caderas. Poco a poco vamos bajando hasta sostenerle por los pies.
- Le mantenemos un rato en esta postura, en un ángulo sensato, y cuando le veamos seguro sobre sus manos empezamos a balancearle suavemente hacia delante y hacia atrás.
- Doblamos sus rodillas y le dejamos en el suelo en posición de gateo. Quizá siga balanceándose hacia adelante y hacia atrás.

De paseo en coche
Este «paseo en coche» le ayuda a desarrollar la conciencia espacial, y los dos lo pasaremos en grande.

- Coge una caja grande de cartón y átale una cuerda. Mete un cojín dentro y coloca encima al bebé, que se mostrará encantado de estar ahí dentro, tan arropado. Dale cualquier objeto con forma circular y pídele que «conduzca», mientras tiras de la cuerda.
- Puedes ir cantando alguna canción.
- Cambia la velocidad a la que arrastras la caja por la casa.

Volando sobre la almohada

- Cogemos una almohadita o un cojín circular mediano y colocamos a nuestro hijo boca abajo sobre él.
- Con una mano bajo sus piernas y otra bajo sus axilas le ayudamos a rodar sobre la almohada hacia delante y hacia atrás.
- Cuando se haya cansado de este juego le soltamos, de manera que quede sobre la almohada, con las rodillas y las manos apoyadas en el suelo.
- Con el cojín o la almohada como punto de apoyo en el vientre, le dejamos que se quede en la postura de gateo un rato. Mientras tanto, le acariciamos la espalda mientras le cantamos o susurramos palabras bonitas.
- Durante el juego, quizá el niño se sobresalte un poquito. Para que no se asuste, le tendremos todo el rato bien sujeto. Después de varios intentos, se acostumbrará y le encantará. Debemos respetar su ánimo: si no quiere seguir jugando, no insistamos.

¿A que no lo agaras?
Este juego le sirve para desarrollar la musculatura abdominal y le ayuda a desarrollar la atención.

- Colocamos al bebé sentado sobre la manta frente a nosotros.
- De una caja sacamos un objeto que le resulte llamativo y lo dejamos justo al alcance de su mano, delante. A continuación vamos sacando objetos atractivos y los colocamos cada vez más alejados de su mano, hasta dejarlos fuera de su campo de acción.
- Intentará coger todas las cosas que le atraigan. Es posible que, en más de una ocasión, se incline tanto hacia delante que se quede a cuatro patas. También puede que se balancee y haga todo lo posible por coger el objeto.

¿A que no me pillas?
No hay nada que alboroce más a los pequeños que el juego del «pilla pilla» si quien va delante es papá o mamá. No hay que esperar a que ande, lo podemos hacer durante el gateo.

- Primero le instamos a correr hacia delante: «¡A que te pillo!», le diremos mientras marcamos con un zapatazo el principio de la carrera. «¡Te pillé!», le anunciaremos al alcanzarlo.
- Entonces, le elevamos por la cadera y le soltamos en el aire, ante su regocijo.
- Después, nos ponemos a cuatro patas delante de él y le instamos a que nos alcance: «¿A que no me pillas?», le diremos.
- Cuando llegue hasta donde estemos también le elevamos en el aire, y celebramos su victoria con él.

¿Por qué se desaconseja el sexo en el posparto?


El motivo de desaconsejar las relaciones sexuales durante el puerperio es por la posibilidad de que se produzca una infección genital y, especialmente, un tipo de infección denominado endometritis. Cuando se desprende la placenta, se queda una herida en el útero que puede ser una puerta de entrada para los gérmenes. En la vagina hay siempre gérmenes, que no producen infecciones porque viven en equilibrio, es decir, que gracias a la presencia de unos, otros no pueden crecer de forma desmesurada.

Si una mujer tiene relaciones sexuales con penetración, los gérmenes que hay en la vagina pueden ser empujados al interior del útero
y, a través de la herida generada por la placenta, se puede producir una infección. Además, el orgasmo puede favorecer la entrada de los gérmenes desde la vagina al útero por el efecto de succión que producen las contracciones uterinas cuando una mujer tiene un orgasmo.

Por: Dr. Pedro de la Fuente
Catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Autor del libro ‘Tratado de obstetricia y ginecología’.

Así funciona la digestión


La alimentación de nuestros hijos es una de las grandes preocupaciones de todos los padres. Queremos que los niños tomen alimentos nutritivos y saludables, pero muchos desconocemos cómo funciona realmente la digestión.

La digestión es el proceso por el cual los alimentos se transforman en nutrientes. Te contamos paso a paso cómo se desarrolla este proceso.

La digestión paso a paso

1. Comienza en la boca, por lo tanto, para hacer una buena digestión hay que masticar mucho los alimentos.

2. La comida triturada pasa al esófago, un tubo largo que la traslada hasta el estómago.

3. Los jugos del estómago descomponen proteínas e hidratos de carbono en moléculas más pequeñas. Mientras tiene lugar este proceso no es bueno volver a comer, para no interferir en el trabajo del estómago. Este órgano distribuye los alimentos por capas: en la más baja coloca los hidratos de carbono, en la intermedia las proteínas y en la superior las grasas. Si después se añade algo, tiene que reorganizar el contenido; esto no es malo, pero puede dar sensación de pesadez.

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. El quimo, así se llama ahora la comida, llega al duodeno o primera porción del intestino delgado. Allí los jugos secretados por el páncreas y las enzimas transforman las grasas en ácidos grasos y desmenuzan aún más los hidratos de carbono y las proteínas.

5. Dos o tres horas más tarde, la comida llega al intestino delgado disociada en sus componentes básicos.

6. El intestino delgado traslada nutrientes, vitaminas y minerales a los vasos sanguíneos y el sistema linfático. A base de movimientos rítmicos, el intestino amasa su contenido cada dos o tres minutos y lo impulsa hacia delante. En el yeyuno, una parte del intestino, los nutrientes son absorbidos y pasan a la circulación.

7. La sangre transporta las partículas obtenidas de hidratos de carbono y proteínas hasta las células de los diferentes órganos para nutrirlos, mientras que el sistema linfático conduce a los depósitos las partículas obtenidas de las grasas.

8. Cuando la digestión se completa, sólo queda el material de desecho que pasa al intestino grueso para ser eliminado en forma de heces.

viernes, 8 de agosto de 2008

¿Por qué quieren un hermanito?


Cuando nuestro hijo piensa en un hermano, imagina a alguien que cubra una necesidad muy concreta. Con un hermano siempre hay alguien en casa para jugar y divertirse.

Además, las relaciones fraternas ofrecen a los pequeños la oportunidad de experimentar y aprender. Pero, ¿qué tipos de hermanos quieren nuestros hijos? Según las necesidades de los pequeños estos son algunos tipos de hermanos que demandan.

El hermanito para jugar

Lo más común, sobre todo entre los hijos únicos, es querer un hermanito para jugar. Se lo imaginan de su mismo sexo, estatura y gustos, alguien con quien compartir su día a día y sus juegos; un igual con quien establecer una relación muy diferente a la que tienen con papá y mamá.
No hay que ser hijo único para desear un hermano, casi todos los pequeños de cada familia desean tener un hermano menor para jugar, sobre todo si existe distancia con los hermanos mayores.

Un hermano mayor
Como el mundo de los deseos no tiene límites, también son muchos los que quieren tener un hermano mayor. Esta petición, casi exclusiva de los abrumados hermanos mayores, manifiesta que en parte se sienten solos en su posición y necesitan comprensión, apoyo o a alguien que los defienda. Es un deseo más propio de las niñas que de los niños.

El hermano que complete el grupo
Clara y María no cejan en su esfuerzo. Creen que el bombardeo continuo y sin tregua tendrá sus frutos. Tienen 10 y 7 años, y quieren una hermana pequeña. Sienten que les falta alguien porque en casa de la vecina son tres, en casa de su amiga Laura también, y además saben que, cuantos más hermanos sean, mucho mejor. Por otra parte son niñas, les gustan los bebés y ¡quieren uno en casa! Tienen una imagen idílica de lo que supone cuidar del bebé, muy diferente a la que tiene su madre.

El hermano contra la oscuridad y el miedo
Muchos niños quieren un hermano para no dormir solos en esa habitación en la que se alargan las esquinas de noche. En cuanto se dan cuenta de las ventajas nocturnas, el hermano se convertirá inconscientemente en la compañía ideal para afrontar juntos las sombras y sonidos nocturnos. Y también los diurnos.

El hipo en el bebé


Si su bebé ha experimentado hipo no hay porque preocuparse; en ellos, como en el resto de personas puede surgir ese sonido parecido al “hip”. En ocasiones puede incomodar a los padres, ya que se tiende a pensar que el hipo molesta al bebé, pero realmente éste no siente dolor ni molestia.

El hipo se produce cuando el músculo diafragmático que separa el abdomen de la cavidad toráxico tiene una especie de espasmo que provoca que las cuerdas vocales se cierren cuando el bebé aspira, en consecuencia, provocando el sonido del “hip”. Las principales causas por las que aparece son la indigestión, estomago vacío, fatiga, y la inadecuada técnica de alimentación (si la boquilla del biberón permite que entre aire por un lado de la boca).

En los bebés el hipo suele durar entre 5 y 10 minutos, por eso no e igual que aparece desaparece no existe ninguna técnica que pueda eliminar el hipo del bebé. A pesar de ello, hay métodos para poder evitarlo:

1. Si observas que tu bebé puede que este inhalando aire mientras le amamantas o mama muy rápido, deberás parar durante unos minutos para que el niño descanse y luego reanudar su alimentación con cuidado de que no le entre aire.

2. Después de cada toma deberás darle palmaditas en la espalda para que expulse los gases siempre en posición vertical, ya que facilita la expulsión del aire y la detención del hipo.

3. Ofrécele agua fría, esto ayuda a quitar el hipo.

4. Haz comprimir el pecho flexionando las rodillas hacia arriba.

5. Si el niño siempre tiene hipo después de ser alimentado puede ser debido a que le estés sobrealimentando; en este caso, deberás de reducir la cantidad de comida que le suministras.

6. Comprueba que la mamadera tiene el tamaño adecuado, ya que si no es el correcto podría tragar demasiado aire.

Como hemos dicho el hipo no es motivo de preocupación para los padres, siempre y cuando persista y no se vaya y cause llantos en el bebé; en ese caso, deberás acudir al pediatra para que él diagnostique cuál es la causa.

Via: www.losbebes.es