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lunes, 25 de agosto de 2008

Rotura prematura de bolsa

La rotura prematura de bolsa es cuando se produce la salida de liquido amniótico por los genitales sin que se desencadene el trabajo de parto en las siguientes 24 horas. Es más común en las últimas semanas del embarazo, pero puede ocurrir en cualquier momento, a partir del segundo trimestre.

Las membranas ovulares intactas son una barrera contra el ingreso de gérmenes que están presentes en el cuello del útero y la vagina. Cuando la bolsa se rompe estos gérmenes invaden el líquido amniótico y pueden provocar una infección en el bebé. Si sospechas que la bolsa se ha roto debes consultar inmediatamente a tu ginecólogo.

Es imprescindible un examen vaginal para confirmar que se trata de la rotura de la bolsa. Muchas veces resulta ser incontinencia de orina o flujo vaginal.

Si la rotura se produce antes de la semana 32, el médico va a hacer todo lo posible para prolongar unas semanas el embarazo porque el riesgo del parto prematuro es mayor que el de infección fetal. Para tal efecto se indicará reposo, medicación para acelerar la maduración de los pulmones del bebé además de antibióticos.

Serán necesarios controles de laboratorio para diagnosticar signos de infección, como el recuento de glóbulos blancos o un cultivo de secreción vaginal para identificar los gérmenes que allí se encuentran. Si luego de los resultados se sospecha que existe una infección, se inducirá el trabajo de parto para evitar mayores riesgos para el bebé.

Via: www.embarazadablog.com

Los zapatos más adecuados para el gateo

Cuando los bebés comienzan a intentar el desplazamiento a gatas sus pies son aún frágiles y los huesos están en pleno crecimiento, por lo que el roze y golpes de los pies en el suelo no son beneficiosos. Dada la importancia del gateo, también es fundamental que ayudemos a este gesto proporcionando a los pequeños el calzado más adecuado.

A pesar de que hay cientos de maneras diferentes de gatear, las zonas más expuestas de los pies son la punta y el talón. Por ello, es importante que los zapatos que los bebés empleen estén reforzados en el talón y en la puntera.

También deben ser flexibles para que se adapten a sus movimientos, pero lo suficientemente duros para que les sujeten el tobillo cuando intentan dar sus primeros pasos o retuercen el pie gateando.

Como siempre, el calzado debe ser de un material adecuado para que el pie transpire, preferiblemente de piel. Además, recordemos que los zapatos no deben hacerle rozaduras, por tanto, mejor si se calzan con un calcetín, de algodón también para que el pie pueda transpirar.

Con estas sencillas características estaremos dando las mejores opciones para que el bebé comience a gatear y a descubrir mundo a cuatro patas.

Via: www.bebesymas.com

miércoles, 20 de agosto de 2008

Celos de madre. El amor de nuestro hijo no puede ser exclusivo

Somos y seremos su primer amor, pero no podemos dejar al niño encerrado en nuestro celo exclusivo: no es bueno para ninguno de los dos. Que tenga una vida afectiva rica es la prueba de que lo hemos amado bien.

Es duro ver que nuestro niño se lleva bien con su canguro o se arroja a los brazos de sus abuelos. No es que no nos quiera. Todo lo contrario: solo puede establecer buenos vínculos con otros si ya lo tiene sentado con mamá.

La mamá, su primer amor
La primera muestra de cariño que recibe el bebé es la leche, su primer objeto de amor es el pecho que le da de comer. A medida que crece bien alimentado, bien amado, su mundo también crece y empieza a incluir a otros. Si fue atendido, consolado, mimado, si sus necesidades fueron prontamente satisfechas, se acercará a los otros bien dispuesto, esperando de ellos lo mismo que puede esperar de su madre: afecto y satisfacciones.

Es la madre, con su actitud, la que permite al niño querer a otros. Es ella la que, al ver con buenos ojos que el hijo establece vínculos afectuosos, le enseña que eso está bien. Así, por amor a mamá, el niño amará a los otros.

El papá
Es verdad que a veces da como para ponerse celosas: nos pasamos todo el día detrás de los niños y sus necesidades, pero el padre es el Dios número uno.
En fin, habrá que aceptarlo, el amor por la madre no despierta suspiros románticos. Es más visceral, más de primera necesidad.

Pero no hay que olvidar que el lugar del padre lo crea la madre. Porque, aunque el mundo del niño al principio sea exclusivamente su mamá, el mundo de la madre, afortunadamente, no termina en el hijo. Ama, además, otras cosas, a otras personas. Y el padre, que ocupa un lugar tan importante en el cariño de la madre, también es por fuerza importante para el niño.

Es tarea nuestra animar y asistir al papá en los primeros cuidados del recién nacido para que se sienta confiado y eficiente.
Más que ponernos celosas de que el padre despierte en los hijos un amor tan intenso, debemos sentirnos orgullosas. Sin duda que él lo merece, pero nosotras contribuimos, ¡y no poco!, a ese sentimiento.

Los abuelos y los amigos
Es muy positivo para el desarrollo del niño que cedamos el protagonismo por un rato. No hay competencia entre el rol de la madre y lo que el hijo siente por ella, con el lugar de la abuela, por ejemplo, y el amor que le tiene su nieto.
Es muy importante que la mamá sume vínculos amorosos a la vida del niño. De hecho, nosotros también queremos a más de una persona. Y eso no significa que amemos menos a nuestro hijo.

Además, propiciarle vínculos afectuosos, dándole seguridad en sus relaciones con el resto de la familia, es otra manera de amarlo y de ayudarlo en el necesario camino de su independencia.
Aunque los abuelos le brinden ese aplauso sin límite y una complacencia total a todos sus caprichos, nunca ocuparán en el corazón del niño el lugar que pertenece a la madre.

¿Tenaz o cabezota? Qué hacer cuando los niños son tercos

Cualquier padre con un hijo de dos años sabe que los niños se obstinan en conseguir lo que quieren hasta que, o bien damos el brazo a torcer, o bien no cedemos y montan en cólera.

Lo primero que hay que hacer es no olvidar que es normal que sean así de tercos. Y es que a esta edad, los niños están aprendiendo a pensar por sí mismos. ¡La obstinación tiene su lado positivo!

Debemos entender su rebeldía y terquedad como signos positivos y ser comprensivos. Si un niño de esta edad no diera ninguna señal de oposición o cabezonería, si se conformara con todo, estaríamos ante un niño que tiene un gran temor a exponer sus deseos y su mundo interior.

¿Qué podemos hacer?

Tendremos que arreglárnoslas para permitir que nuestro hijo exprese sus deseos, su ritmo, su vitalidad y su desacuerdo sin ahogar su personalidad, pero sin dejarle exento de referencias y a merced de sus locos impulsos. Estas son algunas ideas para lograrlo.

  • Saber ceder
A veces hay que ceder. Y no hay que tener miedo, porque precisamente los peores padres son los que prohíben y fuerzan constantemente. El auténtico reto está en saber poner pocos límites pero totalmente eficaces.
Si escogemos unas pocas normas básicas y las mantenemos en el tiempo con firmeza y cariño, podremos darnos el lujo de relajarnos cuando nuestro hijo quiera abrocharse él solo los botones de la camisa o decidir qué quiere comer hoy.
  • Explicar y explicar
Los niños quieren y necesitan saber por qué no pueden hacer aquello que les da la gana y qué esperan sus papás de ellos. No vale de nada prohibir sin explicar.
  • Prevenir
  • Si sabemos que tenemos la discusión asegurada cada vez que pasamos por esa juguetería de camino al parque, la mejor opción es cambiar de ruta.
  • Ofrecer alternativas es otra buena técnica.
  • Y quitar de su vista las «tentaciones» también lo hará todo más llevadero.
  • Negociar
La mejor manera de evitar que acabemos en un berrinche es la persuasión. A veces funciona, aunque cueste creerlo. Se trata de reconducir su terquedad por caminos un poco más llevaderos para todos.
  • Aprovechar la situación
En determinadas circunstancias, más que eliminar su cabezonería, lo que nos conviene es potenciarla. Por ejemplo, muchos se obstinan en proteger a capa y espada al nuevo hermanito así que podemos estar encantados de tener un «guardián» tan eficaz y responsable.

No estas gorda… estas embarazada

Durante el embarazo a muchas mujeres les afecta el verse día a día cada vez mas subidas de peso y se sienten gordas y con poco atractivo, si bien es cierto están muy felices por el hecho de estar embarazadas, les cuesta aceptar los cambios que ocurren en el cuerpo durante la gestación

Es inevitable que aumentes unos kilos demás, pero sigue estos consejos, no perderás tu atractivo y te sentirás mas conforme y animada con tu nueva imagen:

  • Guarda en una maleta la ropa que antes solías usar, te desanimaras al verla y al pensar que tardaras un tiempo en ponértela.
  • Cómprate prendas con las que te veas y te sientas realmente linda.
  • Ve a la peluquería, un cambio de look te hará sentir mejor.
  • Si eres loca por los zapatos de tacón alto, no te deprimas pensando que nada te quedara bien su usas zapatos bajos. Busca 2 o 3 pares de zapatos que combinen con todo y que se vean espectaculares, de 3 a 4 cm de alto.
  • Si te deprimes porque no te gusta tu aspecto, piensa que es temporal y que cuando des a luz tendrás a tu bebé en brazos y habrá valido la pena.
  • Come mejor, haz ejercicio a diario y aprovecha estos meses para mimarte y dejarte mimar.
Via: www.embarazadablog.com

jueves, 14 de agosto de 2008

¡Vamos a gatear!


Antes de empezar a gatear, el bebé necesita desarrollar de forma equilibrada todos los músculos de su cuerpo. Cuando el niño tenga unos meses recorrerá la casa a toda velocidad, desplazándose sobre las rodillas y las palmas de las manos.

El gateo es una etapa importante en la evolución del bebé. Pero, previamente, el pequeño debe estirarse, rodar o sentarse por sí mismo.Te proponemos algunos ejercicios para que el niño aprenda a gatear. Eso sí: muchos niños no gatean y no pasa nada. Recuerda que es bueno estimular al bebé para que gatee, pero no hay que obligarle nunca.

El pañuelo de mamá
Este juego está al alcance de todos. Solo se necesita un pañuelo y un lugar cómodo y seguro donde tumbarle.

- Colocamos al bebé boca arriba en una mantita. Nos ponemos de rodillas a su lado, con un pañuelo de colores atractivos, y lo acercamos a su cara, rozamos sus manitas, su barriguita, sus piernas... Mientras, le contamos lo que hacemos.
- Al principio, con menos de tres meses, sus movimientos serán desorganizados y torpes, aunque seguirá el objeto con la vista si lo situamos sobre su cabeza, algo - A partir de los tres meses alzará los brazos hacia el pañuelo e intentará tocarlo, sin mucho control aún. Debemos acercárselo lo más posible, y celebrar cada vez que lo toque.
- Hacia los seis meses es capaz de agarrarlo y manipularlo. A esa edad podemos incluso colocárselo en un piececito, para que trabaje los abdominales a fondo.

La carretilla
A algunos niños les cuesta empezar a gatear. Para potenciar su fuerza y la confianza en sí mismos podemos jugar a «la carretilla».

- Colocamos al niño boca abajo y, con sus manos apoyadas en el suelo, le sujetamos por las caderas. Poco a poco vamos bajando hasta sostenerle por los pies.
- Le mantenemos un rato en esta postura, en un ángulo sensato, y cuando le veamos seguro sobre sus manos empezamos a balancearle suavemente hacia delante y hacia atrás.
- Doblamos sus rodillas y le dejamos en el suelo en posición de gateo. Quizá siga balanceándose hacia adelante y hacia atrás.

De paseo en coche
Este «paseo en coche» le ayuda a desarrollar la conciencia espacial, y los dos lo pasaremos en grande.

- Coge una caja grande de cartón y átale una cuerda. Mete un cojín dentro y coloca encima al bebé, que se mostrará encantado de estar ahí dentro, tan arropado. Dale cualquier objeto con forma circular y pídele que «conduzca», mientras tiras de la cuerda.
- Puedes ir cantando alguna canción.
- Cambia la velocidad a la que arrastras la caja por la casa.

Volando sobre la almohada

- Cogemos una almohadita o un cojín circular mediano y colocamos a nuestro hijo boca abajo sobre él.
- Con una mano bajo sus piernas y otra bajo sus axilas le ayudamos a rodar sobre la almohada hacia delante y hacia atrás.
- Cuando se haya cansado de este juego le soltamos, de manera que quede sobre la almohada, con las rodillas y las manos apoyadas en el suelo.
- Con el cojín o la almohada como punto de apoyo en el vientre, le dejamos que se quede en la postura de gateo un rato. Mientras tanto, le acariciamos la espalda mientras le cantamos o susurramos palabras bonitas.
- Durante el juego, quizá el niño se sobresalte un poquito. Para que no se asuste, le tendremos todo el rato bien sujeto. Después de varios intentos, se acostumbrará y le encantará. Debemos respetar su ánimo: si no quiere seguir jugando, no insistamos.

¿A que no lo agaras?
Este juego le sirve para desarrollar la musculatura abdominal y le ayuda a desarrollar la atención.

- Colocamos al bebé sentado sobre la manta frente a nosotros.
- De una caja sacamos un objeto que le resulte llamativo y lo dejamos justo al alcance de su mano, delante. A continuación vamos sacando objetos atractivos y los colocamos cada vez más alejados de su mano, hasta dejarlos fuera de su campo de acción.
- Intentará coger todas las cosas que le atraigan. Es posible que, en más de una ocasión, se incline tanto hacia delante que se quede a cuatro patas. También puede que se balancee y haga todo lo posible por coger el objeto.

¿A que no me pillas?
No hay nada que alboroce más a los pequeños que el juego del «pilla pilla» si quien va delante es papá o mamá. No hay que esperar a que ande, lo podemos hacer durante el gateo.

- Primero le instamos a correr hacia delante: «¡A que te pillo!», le diremos mientras marcamos con un zapatazo el principio de la carrera. «¡Te pillé!», le anunciaremos al alcanzarlo.
- Entonces, le elevamos por la cadera y le soltamos en el aire, ante su regocijo.
- Después, nos ponemos a cuatro patas delante de él y le instamos a que nos alcance: «¿A que no me pillas?», le diremos.
- Cuando llegue hasta donde estemos también le elevamos en el aire, y celebramos su victoria con él.

¿Por qué se desaconseja el sexo en el posparto?


El motivo de desaconsejar las relaciones sexuales durante el puerperio es por la posibilidad de que se produzca una infección genital y, especialmente, un tipo de infección denominado endometritis. Cuando se desprende la placenta, se queda una herida en el útero que puede ser una puerta de entrada para los gérmenes. En la vagina hay siempre gérmenes, que no producen infecciones porque viven en equilibrio, es decir, que gracias a la presencia de unos, otros no pueden crecer de forma desmesurada.

Si una mujer tiene relaciones sexuales con penetración, los gérmenes que hay en la vagina pueden ser empujados al interior del útero
y, a través de la herida generada por la placenta, se puede producir una infección. Además, el orgasmo puede favorecer la entrada de los gérmenes desde la vagina al útero por el efecto de succión que producen las contracciones uterinas cuando una mujer tiene un orgasmo.

Por: Dr. Pedro de la Fuente
Catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Autor del libro ‘Tratado de obstetricia y ginecología’.