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jueves, 4 de diciembre de 2008

Juegos para estimular el equilibrio del bebé

Balancearse en la sillita de la reina, trotar a caballito aferrado a la espalda de papá o dar una voltereta agarrado de las manos de mamá les encanta. Además de divertidos, todos estos juegos estimulan su sentido del equilibrio.

Cada vez que el niño da vueltas, se balancea o gira sobre sí mismo, sus neuronas cerebrales se multiplican y se conectan entre sí, lo que favorece su desarrollo cognitivo, la coordinación de sus sentidos y del sistema motor, y estimula su equilibrio, que es fundamental para aprender a caminar. También es necesario para desarrollar lo que se denomina conciencia espacial, una relación correcta entre el cuerpo, el espacio y las cosas que nos rodean.

El sistema nervioso del bebé se desarrolla de forma vertiginosa en el primer año de vida
. El suave balanceo con que le acunamos en nuestros brazos ya supone un importante estímulo, y poco a poco, durante esos primeros meses, al mecerle o pasearle en la sillita, vamos aportando madurez a su sistema nervioso.

Primeros pasos (des)equilibrados

Uno de los grandes desafíos de los bebés es aprender a andar. Esta gran hazaña depende en gran parte de lo desarrollado que esté su sentido del equilibrio, ya que éste le permite coordinar todos sus movimientos en relación al espacio en el que se encuentra y desplazarse en la dirección correcta. El sentido del equilibrio está compuesto por tres canales situados en el oído interno. Estos canales detectan en cada momento la posición en la que estamos para que el cerebro informe de ésta a los ojos y a los músculos y de cómo tenemos que movernos para mantener el equilibrio y no caernos.

Cuando jugamos con nuestro hijo a cogerle en brazos y subirle y bajarle
, no solo estamos haciéndole pasar un rato divertido, sino que estamos ayudando a que el pequeño desarrolle de manera asombrosa su cerebro creando nuevas conexiones y circuitos neuronales. El cerebro del bebé nace ya con millones de células nerviosas. Las que controlan las funciones esenciales para su supervivencia como el latido del corazón o su respiración ya están conectadas entre sí antes de que el pequeño venga al mundo, pero existen muchísimas más que están esperando a ser conectadas para poder funcionar correctamente, y eso solo puede ocurrir cuando se estimula y se utiliza el cerebro.

Los tres primeros años en la vida del niño son claves para su desarrollo neurológico, motriz, cognitivo y emocional. Lo que viva en esos años va a determinar en gran medida cómo va a ser el pequeño en el futuro. Si a esta edad estimulamos su capacidad para comunicarse o para caminar y controlar su cuerpo, le animamos a que descubra su entorno y establecemos unas bases emocionales positivas y estables.

Todo son beneficios

Los juegos que le hacen perder la estabilidad suponen un magnífico estímulo para su cerebro.
Le enseñan a anticipar lo que va a pasar a continuación, a memorizar sin darse cuenta las canciones que acompañan al juego, y en definitiva, le hacen estar más despierto y preparado intelectualmente para abordar otros hitos de su desarrollo, como el lenguaje.

Además percibe que papá y mamá se lo están pasando muy bien con él, y eso refuerza sus vínculos afectivos y le proporciona estabilidad emocional.
Quedar suspendido sobre la cabeza de papá y bajar de golpe en sus brazos, o caer hacia atrás solo sujeto por las manitas, le provoca un cosquilleo excitante que a veces puede acercarse al miedo: es el vértigo que nos hace, por fracciones de segundo, perder la orientación. ¿A que suena emocionante? A él, desde luego, se lo parece.

Con cuidado

  • Debemos sujetarle muy bien para que no se nos caiga (si lo hacemos entre dos personas, mejor).
  • Los movimientos tienen que ser suaves, evitando el zarandeo brusco.
  • Los bracitos también están muy expuestos a lesionarse si no les agarramos bien. Por eso, si le hacemos girar alrededor nuestro es mucho más recomendable cogerle de las muñecas o de los brazos que de las manos.
  • También tenemos que cerciorarnos de que no hay muebles o lámparas cerca contra las que pueda chocar.

La importancia del hierro en el embarazo.

En América del sur un relevamiento efectuado por UNICEF, determinó que las embarazadas tenían un déficit de hasta un 24 % del mineral y por lo tanto presentaban el cuadro anémico.

Desde el sistema publico de sanidad se recomienda el refuerzo de hierro durante el embarazo, pero estudios poblacionales determinaron que un 30% de las embarazadas no lo realiza.

La prevención de la anemia salva vidas, evita nacimientos prematuros, y favorece los partos evitando complicaciones, por debilidad de madre para llevarlo adelante.

En cuanto a los recién nacidos se ven afectados por un mayor riesgo de carácter nutricional, pudiendo dificultar su crecimiento, el correcto desarrollo psíquico a nivel motriz y de cognición.
El tercer mes del embarazo es el más característico en cuanto a la disminución del hierro, por las necesidades del feto en este periodo, a pesar de las apariencias de la madre por encontrarse con un peso mayor, este no es indicador de una buena nutrición en particular de este mineral.

La incorporación de hierro es tan importante en el embarazo que según los profesionales, no alcanza con el incorporado por la alimentación, por ello es necesaria la suplementación del mismo, tanto por prescripción medica de un suplemento especifico, como el consumo de alimentos fortificados.

viernes, 28 de noviembre de 2008

El primer año del bebé: Cada mes, una hazaña

Sonríe a mamá, se revuelve de alegría al ver el biberón, echa los bracitos para que le cojamos, dice "mamá"… ¡Cuántas cosas aprende en un año! Descubre todos sus logros mes a mes

El primer año de vida de tu bebé está repleto de descubrimientos. En esta etapa, empezará a comunicarse con los demás, a relacionarse con su entorno y a controlar su cuerpo. Nosotros, como padres, debemos darles todo nuestro apoyo en esta etapa y acompañarles en la aventura de crecer.

1º mes: Entra en contacto con el mundo

Durante las primeras semanas el bebé se adapta a su entorno de forma instintiva: mueve los ojos en la dirección de la luz, estira sus bracitos y piernas cuando escucha un ruido fuerte y si se le acaricia una mejilla, gira la cabeza hacia ese lado y abre la boca (tiene una gran capacidad de succión y este reflejo le sirve para localizar el alimento).

El llanto es su modo de comunicarse, y los significados más habituales de sus lágrimas son “tengo hambre”, “me siento solo” y “tengo frío” o “tengo calor”. Cuando llora podemos cogerlo en brazos sin temor a malcriarle. No llora por llorar, es su forma de hablar con nosotros. Lo más probable es que nos esté pidiendo algo y debemos esforzarnos por adivinar sus necesidades (con un poco de tiempo, todas las mamás se convierten en unas estupendas intérpretes de las lágrimas de sus hijos).

2º mes: Sonríe a mamá

Hasta ahora su sonrisa era un acto reflejo, pero ya empieza a sonreír ante los estímulos externos, como la cara de mamá. Además, ¡qué mono!, se lleva el pulgar a la boca y lo chupa. No lo hace de manera instintiva, sino como un hábito. Y emite sus primeros sonidos guturales para llamar la atención de papá y mamá.

El bebé necesita estímulos: que le hablen, le abracen y le mimen. La presencia activa y constante de sus padres es crucial para que aprenda a interpretar el mundo que le rodea, sobre todo el afectivo.

3º mes: Mueve la cabeza

  • Ya muestra cierto interés por las cosas que le rodean, y como ya puede levantar la cabeza cuando está tumbado boca abajo, y moverla hacia los lados, comienza a girarse hacia los ruidos.
  • Lo que más llama su atención son los estímulos visuales: le encanta mirar cosas en movimiento y de colores brillantes. También comienza a balbucear.
  • Lo normal es que cierre el puño cuando se le toca la palma de la mano con un dedo.
4º mes: Controla un poco más su cuerpo

Sostiene perfectamente la cabeza y comienza a mirarse las manos, a sujetar objetos y a moverlos. Ríe a menudo, muestra interés por la gente y por las cosas que le rodean, y no le gusta que le dejen solo.

Es difícil fijar unos criterios exactos en el desarrollo del bebé, así que no hay que preocuparse si el niño evoluciona un poco más despacio. El pediatra es la persona más adecuada para valorarlo.

5º mes: “Aah, aphu, awa”
  • Balbucea mucho y experimenta con los diferentes sonidos que emite. Le encanta escucharse, y dice cosas como “aah”, “aphu”, “ngah”, “aw” o “awa”.
  • Sus avances son una continua fiesta: ya es capaz de coger cosas y llevárselas a la boca, responde con una sonrisa a quienes le sonríen y se revuelve de alegría al ver el biberón.
  • Su humor está influido por el de los demás y se disgusta cuando alguien que le estaba prestando atención se marcha.
Los niños esperan que sus padres les den seguridad, se sienten indefensos y confían en ellos. Necesitan que papá y mamá sean cariñosos y si ocurre algún contratiempo (como ensuciarse el pañal), lo resuelvan sin perder la calma.

6º mes: Aparecen los primeros dientes

Si está boca abajo ya se puede incorporar con algo de ayuda, y es capaz de darse la vuelta solo. Es muy importante no dejarlo solo tendido sobre el vestidor u otras superficies altas porque podría girarse sobre sí mismo, acercarse al borde y caer.

Además coge el biberón, cambia los objetos de una mano a otra y echa los bracitos hacia delante para pedir que le cojan
. En esta etapa, también empezará a tocar sus pies y a llevárselos a la boca. Tiene preferencia por las personas se ocupan de él, especialmente por mamá. Una de las mayores novedades es que le empiezan a salir los dientes, generalmente los de abajo.

7º mes: Se mantiene sentado

Esta es una de las etapas en la que los padres observarán aprendizajes más rápidos:
  • Gracias al desarrollo de su musculatura, el bebé se mantiene sentado sin ningún apoyo.
  • Boca abajo consigue levantar el tronco y apoyar un brazo, y desde esa posición coge los objetos que le interesan y los manipula con sus manitas.
  • Además de emitir consonantes sueltas, empezará a pronunciar sílabas. Aunque sus palabras carezcan de significado, nuestro hijo ya entiende lo que le decimos y quiere escucharnos, así que debemos responderle cuando nos habla.
8º mes: Tiene miedo a los desconocidos

Empieza a manifestar claramente sus sentimientos y se muestra temeroso ante quienes no conoce, así que es normal que llore al ver a desconocidos. El miedo se atenúa si la persona de la que recela se aproxima despacio, llama al niño con dulzura y una vez superado el primer impacto juega con él evitando los movimientos bruscos. Ofrecerle el chupete, que tanto le gusta, es una buena forma de romper el hielo. Además, tumbado, ya es capaz de darse la vuelta él solo en ambos sentidos y le encanta jugar en el suelo.

9º mes: Empieza a gatear
  • La mayoría hace sus primeros pinitos a cuatro patas y comienza a gatear (algunos no gatean nunca). Si no se decide, podemos colocarle sobre una manta y dejar a cierta distancia un objeto que le llame la atención, como su peluche favorito, para que se anime a acercarse hasta él.
  • También puede estar sentado sin sujeción durante unos 15 minutos (algunos niños hasta se sostienen de pie apoyándose en algo).
  • Es capaz de pasarse un objeto de una mano a otra, chupa las cosas y le encanta tirarlas al suelo para después buscarlas.
  • También han aprendido ya a masticar bastante bien.
10ºmes: Se pone de pie solo

Lo normal es que comience a ponerse de pie solo, agarrándose a algún objeto, y también lo es que se caiga de culo. Para satisfacción de sus padres, dice los primeros bisílabos: “ma-ma”, “pa-pa” y “te-te”. Y sabe saludar con la manita, imitando a quienes lo hacen. También le encanta escuchar los sonidos que realiza aporreando objetos o rasgando revistas. Así que toca cargarse de paciencia y dejarle hacer ruido. Para su aprendizaje es muy importante la información que saca de sus propias experiencias.

11º mes: Último paso antes de andar

Ya es más fácil comprenderle porque su lenguaje corporal es muy significativo. Ya emite algunas palabras cortas y entiende otras como “dame”, “toma esto” y “no”. Cuando escucha esta última expresión con firmeza se queda parado a la expectativa.

Comienza a andar solo, apoyándose en los muebles y agarrado de las manos de un adulto. No hay que impacientarse porque aprenda a caminar; no por más entrenamiento aprenden antes. No es recomendable insistir en que camine si él no desea hacerlo.

Al cumplir el primer año: Sale a descubrir el mundo
  • Si no ha gateado es posible que a esta edad comience a dar los primeros pasos, aunque algunos son capaces de iniciarlos con 10 meses. Generalmente, si gatea comenzará a caminar más tarde, ya que su necesidad de explorar el mundo estará cubierta.
  • Ya sea con pasos titubeantes o a cuatro patas, a los 12 meses el niño ya tiene recursos para descubrir lo que le rodea: puede levantarse agarrándose a algo y dar algún que otro paso, aunque cuando se canse de estar de pie, él mismo se dejará caer.
  • Cada vez le gusta más tirar cosas al suelo, sabe beber solo y puede usar el pulgar y el índice como una pinza para coger objetos pequeños. Se hace con todo lo que se encuentra en su camino. Por eso hay que dejar fuera de su alcance los objetos cortantes y los de pequeño tamaño que pueda tragarse.
  • Además, no se pierde un detalle en un radio visual de 4 ó 5 metros. Es muy sensible a las muestras de afecto y comienza a respondernos con muestras de cariño.

¿Cómo afecta el factor Rh al bebé?

Cuando la madre es Rh negativo y el padre Rh positivo, es importante tomar precauciones durante el embarazo para prevenir una incompatibilidad sanguínea entre la mamá y el bebé. Con un buen control prenatal y el tratamiento adecuado, no habrá complicaciones.

¿Qué es el factor Rh?

El factor Rh es un antígeno o proteína que puede encontrarse en la cubierta de los glóbulos rojos. Si está presente, la persona es factor Rh positivo (Rh+) y si está ausente, es negativo (Rh-).

Igual que ocurre con el grupo sanguíneo, el Rh está compuesto por un par de genes, uno heredado del padre y otro de la madre. Cuando la madre es Rh- y el padre Rh+ existen más posibilidades de que el bebé sea Rh+, pero también puede ocurrir que sea Rh-.

Problemas de incompatibilidad de Rh

Si el feto es Rh- no existirá problema, pero si es Rh+ su sangre será incompatible con la de la madre, es decir, que durante el parto, cuando las células fetales entren en el torrente circulatorio materno, el organismo de la mujer las identificará como extrañas y empezará a producir anticuerpos contra el Rh+.

La prevención durante el embarazo

Normalmente el grupo sanguíneo del bebé se conoce en el momento de su nacimiento, por lo que es fundamental conocer durante la gestación si la madre ha creado anticuerpos o no al Rh, cuando ella es Rh- y el padre Rh+. El organismo materno puede sensibilizarse tras un parto anterior, un aborto, una amniocentesis o una transfusión de sangre Rh+.

Para salir de dudas en la octava o novena semana de embarazo se realiza una analítica específica, conocida como test de Coombs indirecto y que se repite mensualmente a partir del quinto mes de embarazo.

Tratamiento

  • Tanto si la prueba resulta positiva como negativa, la embarazada debe recibir una inyección de gammaglobulina anti-D hacia la semana 28ª de gestación para prevenir la fabricación de anticuerpos al final de la gestación y durante el parto.
  • La gammaglobulina destruye precozmente los hematíes fetales que pasen a la circulación sanguínea de la madre y evita que esta genere anticuerpos frente a los glóbulos rojos fetales Rh+.
  • Si tras el parto se comprueba que el recién nacido es Rh+, debe administrarse otra dosis a la madre en un plazo de 72 horas.
  • La gammaglobulina anti-D debe ponerse en cada embarazo, dado que su protección sólo dura 12 semanas.
Consecuencias para el bebé

Si los niveles de anticuerpos anti-Rh de la embarazada se elevan demasiado, es preciso un seguimiento estrecho. En ocasiones, puede ser necesario realizar una o más transfusiones intrauterinas e incluso inducir el parto precozmente.

Tras el nacimiento, el bebé afectado por la incompatibilidad de Rh debe ser controlado para vigilar la posible existencia de anemia y de ictericia, un aumento de bilirrubina en la sangre, que proporciona color amarillo a la piel. El tratamiento a seguir dependerá de la severidad de los síntomas.

Convulsiones febriles en los niños

Son aparatosas y alarmantes pero no causan lesiones y tampoco dejan secuelas. Por eso no debemos asustarnos antes de tiempo si nuestro pequeño sufre una convulsión, sin embargo, debemos actuar con rapidez. No hay medidas preventivas eficaces ante la primera convulsión, pues no se sabe qué niño puede llegar a padecerla. Como medida general, hay que evitar que tenga subidas bruscas de temperatura, tratando la fiebre con métodos caseros (paños de agua tibia, quitarle parte de la ropa...) o con un antitérmico.

¿Cuáles son los síntomas?

El niño pierde la conciencia y empieza a sacudir su cuerpo, en especial los brazos y las piernas. Su mirada se queda fija y los labios pueden ponerse lívidos. En un tiempo variable que puede ser de entre unos segundos y más de diez minutos recupera la conciencia y entra en un sueño profundo del que se despierta solo al cabo de unos minutos.

¿A qué se deben?

La temperatura se regula en un centro que está en el cerebro. En los bebés este centro está inmaduro y cuando su temperatura sube bruscamente, el cerebro reacciona de una forma anormal, provocando convulsiones. En algunos bebés éstas se producen incluso cuando la temperatura sube sólo unas décimas.

¿Cuánto duran?

Hay dos tipos de convulsiones febriles: simples y complejas. Las simples suelen durar menos de diez minutos, el periodo de sueño posterior es breve y la recuperación rápida. Las complejas duran más de 15 minutos, la recuperación es más lenta y pueden repetirse durante la misma enfermedad.

¿Cómo actuar?

Lo mejor que se puede hacer para ayudar al niño (y para mantener la calma) es lo siguiente:

  • Limpiarle la nariz, si tiene mocos, para que respire bien.
  • Tumbarle en el suelo o la cama, sobre un costado.
  • Aplicarle compresas de agua tibia en la frente y cuello o ponerle un supositorio de paracetamol, que le bajará la temperatura.
  • Si ya ha sufrido convulsiones antes, ponerle una cánula rectal de diacepan, que habrá recetado el doctor para estas ocasiones.
No se debe hacer
  • Introducir un pañuelo u otra cosa en la boca del niño: podríamos causarle una lesión sin querer.
  • Sujetarle, para tratar de detener las convulsiones.
  • Darle algo de beber o darle un antitérmico por la boca.
  • Tratar de despertarle del sueño profundo.
¿Hay que acudir al médico?

Sí, en la primera crisis es conveniente consultar con el doctor. Él explicará qué se debe hacer en caso de que la convulsión se repita y diagnosticará el proceso que ha provocado la fiebre (suele ser una gripe, un catarro, una otitis...). También se debe consultar si las convulsiones se repiten en lo sucesivo, porque el niño puede necesitar un tratamiento preventivo.

¿Va a sufrirlas toda la vida?

Algunos niños tienen una segunda convulsión o una tercera y ya no vuelven a sufrir más en su vida. Otros, los menos, tienen más episodios. La tendencia a padecer convulsiones suele desaparecer hacia los cinco años.

¿Pueden dejar secuelas?

No. Las convulsiones febriles nunca dejan secuelas de ningún tipo, a pesar de su aparatosidad.

¿Predisponen para la epilepsia?

No. Las convulsiones febriles no guardan ninguna relación con la epilepsia, que se produce por otros mecanismos diferentes. La posibilidad de que un niño que ha sufrido convulsiones febriles desarrolle una epilepsia en el futuro es remota (del 0,4 por ciento) y sólo se da en los pequeños que tienen antecedentes familiares de convulsiones complejas y recurrentes o antecedentes de epilepsia.

¿Cuándo acudir a urgencias?
  • Debemos acudir a urgencias si la convulsión dura más de diez minutos.
  • Si pasan más de 20 minutos desde que finaliza la crisis y el niño no se despierta (solo).
  • En caso de que la convulsión se repita durante el mismo proceso febril.
  • Cuando, pasada la crisis, el niño presenta somnolencia, náuseas, vómitos o sus movimientos o su comportamiento son anormales.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Sangrado de encías durante el embarazo

¿Es normal el sangrado de encías durante el embarazo?

Sí, es frecuente el sangrado de encías durante este período. Las alteraciones hormonales que se producen en el embarazo aumentan la respuesta inflamatoria de la encía produciendo gingivitis, que se inicia por factores irritativos bacterianos (placa bacteriana), y aumentan las posibilidades de sangrado.

¿Cuáles son los síntomas?

La encía se vuelve rojiza y con frecuencia se produce un agrandamiento, producto de la inflamación que además aumenta la cantidad de vasos sanguíneos. Estos síntomas están asociados directamente con el aumento de la progesterona a causa del embarazo. Puede disminuir después del parto, aunque no desaparece por completo, por lo que se debe comenzar con un control y seguimiento odontológico. Durante el embarazo también se produce un aumento de la movilidad dentaria, pero que también vuelve a la normalidad luego del parto.

¿Cúales son las complicaciones?

Son varias las complicaciones, pero la más frecuente es la gingivitis marginal crónica que puede evolucionar en una enfermedad periodontal, donde se pierde tejido de soporte dentario y en consecuencia la pieza dental.

¿Cuál es el tratamiento?

La finalidad del tratamiento consiste en disminuir la respuesta inmunológica que se logra mediante los siguientes procedimientos:
• Estricto control de la placa bacteriana

Existen productos reveladores de placa bacteriana que en el consultorio del odontólogo indicarán la eficacia de tu técnica de cepillado y limpieza bucal.
• Eliminación del sarro

Si hubiera sarro el profesional deberá realizar la respectiva limpieza periodontal en el consultorio.

La mejor etapa para recibir el tratamiento odontológico es durante el segundo trimestre del embarazo (luego de la semana 13). Es aconsejable evitar cirugías y toma de rayos X a menos que sea una situación de emergencia.

Via: babysitio

Dónde dar a luz. ¿Hospital público o clínica privada?

¿Quién me atenderá en el parto? ¿Y, si surge algún problema? ¿Podré estar todo el tiempo con mi bebé? ¿Permitirán que mi hijo mayor venga a visitarme? ¿Tendré que compartir habitación? Estas son algunas de las cuestiones que nos planteamos antes del parto y que nos pueden ayudar a elegir la clínica donde queremos que nazca nuestro bebé.

Las respuestas pueden variar según las distintas maternidades. Cuanto más sepamos acerca del centro, de su equipamiento y de sus protocolos, mejor podremos decidir la clínica en la que queremos dar a luz. No debemos olvidar algunos detalles que pueden parecer secundarios pero son fundamentales para nuestra comodidad: el horario de las visitas, la cama de acompañante, las características de la habitación.

Conviene ordenar nuestras prioridades: ¿queremos un parto más natural?, ¿nos parece importante que nuestra pareja nos acompañe en todo momento?, ¿preferimos la seguridad de un gran hospital o la intimidad de una pequeña clínica?


Aunque no se pueda elegir, es conveniente conocer de antemano lo que sucederá en la maternidad, porque la información ayuda a la futura madre, especialmente si es primeriza, a enfrentarse mejor al parto.

Hospital público

La mamá debe dar a luz en el hospital que le corresponde. No obstante, en algunas comunidades autónomas se puede pedir un cambio, siempre que el centro solicitado no esté saturado. Si la embarazada se pone de parto lejos de la maternidad de referencia, puede ir a otra: los centros públicos están obligados a aceptar pacientes en situación de urgencia.

Si el parto es normal, lo atiende la matrona que está de guardia. El tocólogo actúa cuando se presentan complicaciones: el médico, con la ayuda de la matrona, asiste los partos de riesgo determina si hay que hacer cesárea y atiende los nacimientos con fórceps, ventosa o espátula.

Durante la dilatación, la embarazada permanece en una habitación individual o en una sala compartida, en la que las camas están separadas por mamparas o cortinas. Tras el parto puede ser conducida con su bebé a la habitación individual que ocupó durante la dilatación o a una sala de reanimación. Unas horas después, madre e hijo son trasladados a una habitación que normalmente compartirán con otra mujer y su bebé.

Ventajas

  • Las maternidades públicas cuentan con mejor infraestructura y tecnología para atender partos de riesgo y afrontar cualquier problema que puedan sufrir la madre o el recién nacido.
  • Facilitan todo lo necesario para la estancia de la mamá y su bebé (pijamas, pañales, etc.).
  • Realizan menos cesáreas.
Inconvenientes
  • En algunos centros aún se siguen unos protocolos muy estrictos y el nivel de participación de la embarazada es mínimo. La mujer debe permanecer tumbada durante la dilatación, no puede elegir en qué postura desea dar a luz y se le realizan por sistema prácticas como el rasurado, el enema, la rotura de la bolsa amniótica o el empleo de oxitocina para acelerar las contracciones.
  • Si la habitación es compartida, tiene poca intimidad y no se permite la presencia de acompañantes durante la noche.
  • Los horarios de visitas son estrictos y suele haber restricciones en cuanto al número de visitantes. En algunos hospitales se limita el acceso a los niños, incluso a los hermanos mayores.
Ten en cuenta que...
  • No todas las maternidades públicas siguen los mismos protocolos. Algunas ofrecen partos menos medicalizados y un mayor respeto a las decisiones de la parturienta.
  • El Ministerio de Sanidad aprobó un plan para promover que los partos de bajo riesgo sean lo más naturales posibles, lo que supone eliminar intervenciones innecesarias como la episiotomía, el rasurado o el enema, además de potenciar la participación de la mujer.
  • En los próximos años los hospitales reformarán sus instalaciones para unificar la sala de dilatación y la de parto en una única habitación donde la mujer permanecerá desde su ingreso hasta dos horas después del parto.
Clínica privada

Las posibilidades de elección son amplias. La opción más frecuente es contratar un seguro médico con una compañía y elegir entre las maternidades que tiene concertadas. Si se desea dar a luz en una clínica concreta, hay que informarse con suficiente antelación acerca de qué aseguradoras la incluyen en su oferta.

El parto es atendido por un ginecólogo con ayuda de una matrona. Si se pacta previamente, es posible que lo atienda el especialista que ha seguido el embarazo.

La mujer pasa la dilatación en la habitación individual que utilizará durante su estancia o en una sala anexa al paritorio. Desde allí, es trasladada a éste, y después del nacimiento, regresa a la habitación. Allí se le practicarán los controles del posparto.

Ventajas
  • El trato más personal y el confort de las instalaciones, sobre todo la habitación individual con baño completo y cama de acompañante.
  • Existe mayor flexibilidad en cuanto a las visitas: no suele haber restricciones de horarios ni de número de visitantes, y no se suelen poner trabas a la entrada de niños.
Inconvenientes
  • También en las clínicas privadas los partos están muy dirigidos y la mujer tiene pocas posibilidades de decisión.
  • El porcentaje de partos que acaban en cesárea es notablemente mayor que en los hospitales públicos.
  • El precio es un inconveniente obvio. Se puede contratar directamente con el médico y la clínica (el coste es elevado) o hacerlo a través de una aseguradora (se suele pagar una cuota fija al mes).
  • No todas las clínicas tienen la misma dotación técnica y humana. Es imprescindible preguntar por los medios disponibles durante las 24 horas del día. Por ejemplo, si queremos epidural, asegurémonos de que siempre hay un anestesista de guardia. E infórmate de cómo actúan en caso de complicaciones: ¿disponen de UCI y banco de sangre? ¿Hay UCI neonatal? Si no es así, ¿se encargan de trasladar al recién nacido a un hospital?
Ten en cuenta
  • Debes saber qué servicios se incluyen en el precio: epidural, estancia en la maternidad o cesárea.
  • Las aseguradoras tienen periodos de carencia (tiempo que transcurre desde que se contrata la póliza hasta que podemos beneficiarnos de sus prestaciones sin costes añadidos): en el caso de los partos, suele ser de diez meses.
Centros alternativos y partos en casa

Son una opción aún minoritaria para traer un hijo al mundo
. Son alternativas a tener en cuenta por mujeres que desean un parto más natural y participativo en un ambiente menos médico y más familiar. Se puede optar por dar a luz en una clínica con entorno acogedor, una casa de partos o en el propio domicilio atendida por una matrona.

Ventajas
  • La mujer participa activamente en su parto. Puede decidir la postura en que se encuentra más cómoda para dilatar y dar a luz.
  • El empleo de medios farmacológicos es mínimo. Se evitan prácticas a menudo molestas como el rasurado y el enema, y se puede elegir entre distintas opciones.
  • El ambiente familiar del propio domicilio y la sensación acogedora que transmiten las casas de parto hacen que la parturienta se sienta más segura y confiada, y que pueda concentrarse más en el parto, algo que no siempre es posible cuando se da a luz en un hospital.
Inconvenientes
  • El riesgo en caso de que se presenten complicaciones es mayor. Es imprescindible asegurarse de que hay un hospital cerca (y un medio de transporte adecuado para llegar) y de que los profesionales que atienden el parto cuentan con la suficiente experiencia.
  • Ni la Seguridad Social ni los seguros médicos cubren este tipo de partos.
  • La oferta es muy pequeña.