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martes, 16 de diciembre de 2008

Viajar con el bebe en avión

Se vienen las fiestas y muchos planean viajar en avión. Así es que surge una gran pregunta ¿podemos viajar en avión con nuestro bebé recién nacido?

Pues bien, muchos padres que viajan con niños pequeños en avión mencionan que la preparación antes del vuelo es incluso más complicada que el vuelo mismo.

En sí, un bebé pequeño pasa bien en cualquier lugar donde este cómodo, con el pañal limpio, y pueda dormir. En este sentido, es hasta más sencillo viajar con recién nacidos que con niños más grandes. Sin embargo, hay ciertos detalles a tener en cuenta:

Consideren utilizar una sillita de bebé. Si bien es legal llevar a un pequeño sobre la falda, la FAA recomienda fuertemente que lo mejor es no hacerlo. Es necesario utilizar una sillita de bebés. Lo único que esto tiene en contra es que deberás comprar un ticket extra, ya que el bebé será un pasajero más. Pero es un gasto que vale la pena.

Evita los vuelos más congestionados

Si puedes elige un vuelo sin escalas.

Evita pedir bebidas calientes, en caso de turbulencia podrían cae y quemar a tu bebé.

Via: parenting.ivillage

Quiere estar en brazos todo el tiempo

Con dos años, los niños ya no son bebés y cogerles en brazos durante demasiado tiempo puede destrozarnos la espalda y acabar con nuestra propia energía. Sin embargo, a veces, ellos quieren estar todo el tiempo en brazos.

Tienen mucha vitalidad, no paran quietos y cansan hasta a un batallón, pero, de repente, la energía les abandona con una rapidez asombrosa. Y, entonces, alzan los brazos y gritan: "Mamá".

El contacto físico y los mimos dan a los niños esa seguridad imprescindible para poder ser cada vez más independientes y explorar el mundo solitos. Por eso, no podemos cargar con ellos todo el día. Sin embargo, no siempre piden brazos por el mismo motivo: cada caso es distinto.

Necesitan autonomía y amor

El segundo año de vida viene marcado por el desarrollo motor e intelectual del niño. Aprender a andar les permite decidir cuándo alejarse y cuándo acercarse. Pero, esta autonomía no implica que no necesiten nuestra atención. Aunque tienen que explorar, escalar y tirarse por los suelos, también necesitan brazos y cariño. Les dan sensación de seguridad. Y esa seguridad es imprescindible paa que puedan seguir explorando y aprendiendo a ser cada vez más independientes.

Aunque a veces no exijan brazos por necesidad, siempre que los piden los desean. La cuestión es ceder justo lo necesario, saber si el niño requiere brazos demasiado a menudo y si es capaz de soportar un no por respuesta. Es importante abrazarle y achucharle, pero también lo es permitirle experimentar el malestar, para que aprenda a tolerarlo. Tenemos que ayudarle a que soporte las esperas y aprenda a demorar la consecución de sus deseos, aunque sea unos minutos.

A esta edad, su nivel de comprensión del lenguaje es bastante avanzado, y ya puede entender que nosotros también estamos cansados. Pero que lo entienda no es razón suficiente para que deje de pedirnos brazos. Su autocontrol es escaso y no puede soportar su malestar, a pesar del nuestro. Pero, no está de más explicárselo, porque algunas veces... ¡funciona!

¿Cuándo pide los brazos?

1. El cansancio le vence.
Da igual dónde nos encontremos, en la cola del súper o buscando un taxi; si se siente cansado, pedirá y pataleará por ir un ratito en brazos de papá o mamá.

2. Se siente mal. Puede tener las manos frías, una chinita en el zapato o un grano que le pica. Y cree que la forma de que se le pasen todos los males son unos brazos amorosos. Y la verdad es que un poco de atención y consuelo hacen milagros.

3. Necesidad de mimos. Quiere saber que el hombro de mamá y papá está allí para cuando las cosas no salen como él pensaba. El cariño es el mejor remedio para superar la tristeza y reponer fuerzas. Después de un rato, volverá a a su aire y corretear por todos lados.

4. Aburrimiento. De repente, un niño que suele caminar bien y que nos ha demostrado que aguanta mucho tiempo, se hace el remolón. ¿Qué pasa? ¿Es que se ha vuelto vago? No, puede, simplemente, que esté aburrido.

5. Bonitos recuerdos.
Querer estar en brazos también es un recuerdo de los viejos tiempos. Quizá los niños de dos años también deseen volver a ser bebés, como cuando les llevaban en brazos y les paseaban en su cochecito como si fueran reyes. Y es que lo siguen siendo.

6. Curiosidad insaciable. "¿Cuándo se agotará la paciencia de papá o mamá? ¿Me cogen ya a la tercera vez de pedírselo o tengo que insistir cinco veces?". A veces se pone tan pesado solo para averiguar cuáles son sus límites y los de sus padres.

¿Cómo actuar?

  • Hacer pequeñas pausas. A la vuelta de un largo paseo, sobre todo si ha estado jugando, conviene ir haciendo paraditas o, por lo menos, un pequeño alto en el camino. Basta con descansar cinco minutos.
  • Un alto para achuchones. Puede que no estén cansados y simplemente necesiten mimos. Podemos cargarles las pilas a base de carantoñas, abrazos y besitos.
  • Voz y voto. Si tenemos previsto hacer un recorrido más largo y el niño insiste en que le cojamos en brazos, podemos dejar que opine: "¿Qué hacemos primero, pasar por casa de la abuela o comprar el pan?".
  • Más tiempo. Cuanta más prisa se le mete, más remolón se hace. Y es que, es lógico que con sus piernas, mucho más cortas que las nuestras, le cueste seguirnos. La solución es fácil: dedicar más tiempo a ir de aquí allá. Si tenemos prisa o prevemos la demora con antelación o a aguantarse toca.
  • Distraerle y divertirle. Da buen resultado, por lo menos durante un rato. "Oye, ¿las ardillas, cuantas patitas tienen, dos o cuatro?" o "Cariño, ¿qué quieres cenar esta noche?". También podemos echar carreras o cantar canciones siguiendo el ritmo de la marcha.
  • Hablar y negociar. Si se empeña en que le cojamos y los juegos no han servido para que se olvide de los brazos, podemos tomar otras medidas:
  • Ofrecerle un premio (no tiene por qué ser material) si hace el esfuerzo de caminar hasta el lugar donde vamos.
  • Pactar el ratito que va a andar y el ratito que le vamos a coger. Poco a poco y con mucha paciencia podemos aumentar el recorrido que hace a pie.

¿Es seguro hacerse un piercing o aro en el ombligo mientras estoy embarazada?

Para todas aquellas mujeres que están en la dulce espera que están considerando hacerse un piercing o para aquellas que piensan en quedar embarazada y quieren ponerse un aro en ombligo, lo mejor es posponer el procedimiento hasta que den a luz.
Conforme tu barriga vaya creciendo junto con tu bebé, la piel de tu barriga se va a poner mucho más dura o estirada. esto frecuentemente puede llegar a irritar el área de la cintura donde se encontraría el piercing, incluso aún si usas ropa de maternidad suelta.

Esto además se torna más complicado conforme el embarazo va avanzando por lo que no se puede mantener el aro y la piel que lo rodea limpia para evitar alguna infección.

Para los casos de cesárea, el asunto se torna más complicado pues hay que remover el aro o piercing antes de practicarse dicha intervención quirúrgica.

Y además, hay muchas cesáreas que no están preparadas y que finalmente se realizan a último momento, cuando el proceso de labor ya ha comenzado, es por ello que la mejor de las recomendaciones es que las madres eviten los piercing o aros antes de entrar en trabajo de parto.

Via: babycenter

jueves, 11 de diciembre de 2008

Video cómo cambiarle el pañal a un bebé


Hay ocasiones en las que me tengo que quedar con mi pequeño sobrino aquí en casa y cómo se imaginarán, lo más difícil es la parte de los pañales.

No es que carezca del instinto maternal que por naturaleza todas las mujeres tenemos, lo que pasa es que no me parece nada agradable la tarea de cambiar los pañales y aunque quiero mucho a mi sobrinito, es una tarea que quisiera retrasar un tiempo más, auqnue con la frecuencia que me lo dejan para que lo cuide, pues creo que no pasará mucho tiempo.

Pues bien, si bien siempre trato de no darme cuenta de que el bebé necesita una cambiada de pañal, cuando llora y llora y no se calma, pues es necesario emprender la tarea y hacerlo… o caso contrario, llamar a alguien más para que se atreva a hacerlo por ti, que por lo general es lo que siempre hago.

Así que me puse la tarea de averiguar un poco más acerca de ese arte del cambiado de pañales y valgan verdades, encontré este video que me ayudó muchísimo a intentar comprender y agarrar ciertos trucos para poder cambiar de pañal a mi sobrinito y evitar malos ratos, al menos, lo veo y parece fñacil, ahora falta solamente ponerme a practicar un poco.

Via: embarazo10

Cómo prevenir el parto prematuro

Como ya hemos comentado antes, el parto prematuro es aquel que se produce antes de la semana 37 de embarazo y debe intentar evitarse en cuanto sea posible, pues el feto no ha completado su desarrollo.

Para evitar el parto prematuro es recomendable el reposo y la medicación úteroinhibidora endovenosa u oral según la gravedad, es decir en que semana de embarazo te encuentras, el tratamiento debe llevarse a cabo en una clínica u hospital, pues requiere monitoreo constante de la madre y del bebe.

En caso de que sea imposible detener el parto, es de suma importancia que la atención del parto se realice en una clínica u hospital con los implementos necesarios para la solución de cualquiera de las complicaciones más frecuentes del bebé prematuro.

Ante la presencia de alguno de los siguientes síntomas antes de haber cumplido las 37 semanas de embarazo, debes llamar de inmediato a tu médico.

  • Presión sobre el pubis y el periné
  • Dolor en la zona lumbar, especialmente si no lo has tenido
  • Puntadas o sensación de vacío en la zona vaginal profunda
  • Aumento de las secreciones vaginales
  • Flujo vaginal amarronado o levemente sanguinolento
  • Rotura de la bolsa
  • Spotting o hemorragia vaginal

Algunos de estos sintomas pueden confundirse con los síntomas normales del embarazo, como la presión sobre el pubis, el dolor en la zona lumbar y las contracciones, que pueden corresponder a las contracciones de Braxton Hicks. Pero ante la sospecha de que algo anda mal no dudes en contactar inmediatamente al médico.

Via: embarazadablog

¿Qué hacer cuando los niños se ponen enfermos?

Parece sencillo cuidar a nuestro hijo cuando tiene gripe o no se encuentra bien, pero a veces tenemos dudas: ¿nos necesita a su lado? ¿Hay que insistirle para que coma? ¿Qué hacer con la fiebre? ¿Debe estar en cama?

Algunos principios inamovibles han variado. La forma en que nos cuidaban nuestros padres no es siempre la más adecuada y también nuestras circunstancias han cambiado: ya no vivimos como nuestros padres. Resolvemo algunas de nuestras principales dudas sobre enfermedades comunes como catarros, resfriados o gripe.

1. ¿Cuándo no ir al cole?

Sobre todo cuando trabajan los dos padres, no es fácil optar por dejar al niño en casa. Sin embargo, hay síntomas que no podemos ignorar. Los criterios a la hora de decidir si el pequeño debe ir o no a la escuela son éstos:

  • La fiebre: si la tiene alta, o no es muy alta pero no le baja, no debe ir al colegio. En primer lugar, porque él no está en condiciones de seguir un ritmo normal y su cuerpo necesita descanso; en segundo lugar, porque su enfermedad puede ser contagiosa.
  • El estado general nos da una gran información. Si no tiene apenas fiebre pero se encuentra muy decaído, sin ganas de hacer nada, es muy posible que esté incubando algo y deberíamos dejarlo en casa por su propio bien. Además, el periodo de incubación normalmente suele ser el más contagioso.
  • El riesgo de contagio es el tercer criterio. Si ya sabemos que la enfermedad es contagiosa, no debe ir al cole aunque se encuentre bien, e incluso hasta que esté totalmente curado. Hay virus y bacterias que se transmiten con mucha facilidad.
2. ¿Me cojo el día libre?

Los enfermos tienen especial necesidad de mimos y cariño. Se sienten mal y necesitan que les transmitamos seguridad. Se sentirán más protegidos si nos tienen a su lado y, siempre que podamos, esto es lo que debemos hacer. Si no es posible, es importante dejarlos con una persona que les atienda y les dé ese extra de cariño y seguridad. Y cuando volvamos a casa, debemos dedicarles toda nuestra atención y tiempo.

3. ¿Cuánto le abrigo?
  • Si tiene fiebre, es preferible que lleve algo menos de ropa para perder calor en una habitación a temperatura ambiente.
  • Si no tiene fiebre, puede llevar la ropa que quiera.
  • La temperatura de la habitación no debe subirse porque el niño esté enfermo. Es conveniente airearla varias veces a lo largo del día, y es mejor que esté fresquita que sobrecargada.
  • La ropa de algodón, que permite una mejor transpiración, es preferible a la sintética: él se sentirá más limpio.
4. ¿Cómo y cuándo le doy la medicación?
  • Hay medicamentos de los que es importante mantener unos niveles en sangre, como son los antibióticos. En este caso, seguiremos estrictamente las indicaciones del pediatra.
  • Haremos lo posible para que se tomen la medicina voluntariamente mediante acuerdos, alicientes o, simplemente, concienciándolos, dependiendo de su edad. Si se la damos sin su consentimiento, puede ser que acabe vomitándola.
  • En cuanto a los antitérmicos y antitusígenos, no es necesario administrarlos con tanta precisión:
  • Los antitérmicos, encargados de bajar la temperatura, son recomendables cuando la fiebre genera malestar en el niño. Si, a pesar de ésta, el niño se encuentra bien, no es necesario dárselos. Hay enfermedades que incluso evolucionan mejor con fiebre que sin ella. Los administraremos en los momentos necesarios, según nos indique el pediatra.
  • Los antitusígenos, o jarabes para la tos, tampoco hay que darlos habitualmente. La tos es un mecanismo de eliminación de mocos que tiene una función de limpieza. Los administraremos con cuidado, siguiendo las indicaciones del pediatra, ante determinados tipos de tos y en momentos concretos del día (normalmente de noche).
5. ¿Le baño o espero a que se ponga bien?

No existe ninguna contraindicación para no bañarle durante la enfermedad. Todo lo contrario: le ayuda a sentirse más limpio y relajado al final del día. Si estuviera demasiado decaído como para bañarse, podemos lavarlo por partes cada día: le refrescará y le aliviará.

6. ¿Mejor en cama? ¿Puede salir a la calle?

Antes se pensaba que un niño en cama se recuperaba mejor. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que la inmovilidad perjudica a los pequeños. No se trata de que pase el día corriendo de un lado a otro, pero sí de que se mueva en función de lo que le pida el cuerpo. ¿Está muy decaído y no quiere salir de la cama? Hay que respetarlo. Pero cuando dé muestras de querer pasar al salón con el resto de la familia, no pasa nada por permitírselo.

Respecto a salir o no a la calle, el sentido común nos guiará. Si está ya en fase de recuperación, no tiene fiebre y hace un buen día, podemos salir con él a dar un paseo corto, abrigándole convenientemente (ni mucho ni poco).

7. ¿Le aislamos para que no contagie?

Hay determinadas enfermedades, las que se contagian por vía aérea, de las que es difícil aislar a los hermanos: unos las cogerán y otros no en función de su propia inmunidad. Pero hay otras enfermedades contagiosas, especialmente las gastrointestinales, que podemos (y debemos) evitar que pasen a sus hermanos. Ante estas enfermedades, principalmente de transmisión fecal-oral, es necesario que el niño se lave las manos después de ir al baño, que no use el mismo cuarto de baño de la familia (puede usar otro o un orinal) y que no comparta los utensilios con los que come.

8. ¿Cómo le entretengo?


Los niños enfermos suelen estar decaídos y no necesitan mucha actividad o prefieren actividades pasivas. Pero es muy importante jugar con él y prestarle atención.

  • Podemos contarles cuentos y ver con ellos sus pelis favoritas.
  • Cuando el peque empiece a encontrarse mejor, prepararemos un espacio cálido en el que jugar: la cama o una manta en el suelo.
  • Podemos integrarle, además, en nuestras actividades: que nos ayude a preparar su zumo, la comida, que nos acompañe mientras planchamos, etc.
9. ¿Qué le hago para comer?

A no ser que el pediatra diga lo contrario, el niño enfermo puede comer lo que le apetezca; no hay que seguir ningún tipo de dieta especial. Es posible que rechace determinados alimentos y hemos de respetarlo. Lo habitual es que pierda el apetito, pero no debemos insistirle para que coma más (bajo la consigna de que ha de recuperar fuerzas).

Lo que sí podemos hacer es permitirle comer alimentos fáciles de tragar y que le gusten: flanes, batidos, etc. No nos preocupemos, pues se mueve poco y apenas gasta energía. Pero no debemos equivocarnos: con la excusa de que está malo, no hay que darle golosinas. Es importante, eso sí, que beba suficiente líquido, sobre todo si tiene fiebre. Hay que evitar refrescos y bebidas frías.

10. ¿Cuándo puede volver al colegio?
  • En los resfriados, puede volver al colegio 24 horas después de que haya desaparecido la fiebre y siempre que su estado lo permita (ya está contento y vuelve a ser el mismo).
  • Cuando ha pasado por una enfermedad más grave, como una neumonía, hay que esperar una semana después de que hayan remitido los síntomas.
  • Tras ciertas enfermedades infecciosas como la varicela, también se debe esperar una semana (o a que todas las ampollas se hayan convertido en costras y se estén cayendo).

jueves, 4 de diciembre de 2008

¿Se estropea el pecho con la lactancia?

Generalmente se piensa que amamantar provoca la caída del pecho, aunque resulte una idea muy extendida es errónea.

La verdad es que el pecho puede verse afectado por embarazo por los cambios de tamaño, lo que perjudica es engordar y adelgazar de forma brusca.

El paso de tiempo actúa igual en una mujer que haya dado el pecho como en una que no lo haya hecho.

Lo que es importante es utilizar un sujetador adecuado tanto en el embarazo como en la lactancia para evitar la flacidez cuando el tamaño de los senos vuelva a ser el habitual, también se pueden utilizar cremas que ayudan a evitar la flacidez.

Via: bebesypapas