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miércoles, 4 de febrero de 2009

¿Es bueno tomar medicación para combatir los primeros síntomas del embarazo?

Muchas mujeres que ya saben que están embarazadas podrían empezar a querer dejar atrás esos molestos primeros síntomas del embarazo tomando algunas pastillas para aliviar los dolores.

Según los expertos, las mujeres que están embarazadas y que desean alejar los dolores de cabeza, las nauseas y los vómitos podría aferrarse a pastillas que contengan dimenhydrinate o diphenhydramine, tales como el benadryl por ejemplo, pero por otro lado, deben evitar cualquier droga prescrita como el caso de las que se basan en el scopolamine.

Hasta el momento, no se han reportado en el caso de estos medicamentos aparentes problemas incluso en las mujeres embarazadas que los han usado por periodos prolongados.

El scopolamine no es peligroso para tu bebé, pero puede causar efectos secundarios que si podrían dañar tu integridad y por ende la de tu bebé. Produce por ejemplo fatiga, sensación de mareos, confusión, así que no precisamente ayudará a que te alivies, sino que empeorará rus malestares.

De todos modos, siempre es bueno que si vas a tomar alguna de estas pastillas para aliviar los molestosos síntomas del embarazo, te apresures a contarle primero a tu doctor y que él mismo te recomiende lo que va a ser exacto y mejor para ti.

Vía: babycenter

Los primeros meses con el bebé

Para poder con todo: el bebé, la pareja, la casa... las madres necesitan mucho tiempo, paciencia, energía y buenos consejos. Estos consejos te ayudarán a disfrutar de los primeros meses con tu pequeño. Aprender a aceptar la ayuda que nos ofrecen los demás, saber cómo calmar al bebé cuando llora o favorecer un ambiente tranquilo y sin estrés son algunos de los aspectos a tener en cuenta en este periodo de adaptación:

1. Los primeros días son para la madre y el niño
Cuanto menos molesten a la mamá durante los primeros días y las primeras semanas con su hijo en casa, más fácil será que ambos se conozcan mutuamente.

Poner el contestador automático cuando le damos de mamar o el biberón, o cuando estamos descansando, es una forma de estar a solas con él. De las relaciones con el exterior debe ocuparse el padre durante esta primera temporada. Él también debería procurar que no haya demasiadas visitas molestas. La familia y los amigos más cercanos querrán ver al bebé, pero siempre se puede programar una especie de régimen de visitas que nos podremos saltar cuando queramos. No se trata de ser demasiado estrictos, sino de ser felices y disfrutar de los primeros días de vida de nuestro hijo.

2. Aceptar todas las ofertas de ayuda
Gracias a la alegría por el nacimiento de un hijo y una mezcla especial de hormonas, muchas madres parecen llevar sorprendentemente bien la falta de sueño, las fuertes emociones y los nervios que ocasiona la llegada del bebé. Pero no sobrevaloremos las reservas de energía. Después de muy pocas semanas, la sobredosis de adrenalina se ha terminado y deja paso al agotamiento casi de un día para otro. Por eso, no es cuestión de hacerse la vida más difícil innecesariamente, queriendo convencer a los demás de que solas podemos con todo. Pedir ayuda no nos desprestigia como madres, todo lo contrario.

3. Compartir experiencias
Después de unos días de adaptación, conviene no quedarse en casa. Muchas personas se recluyen cuando viven experiencias nuevas que conllevan mucho desgaste de energía. Probablemente estarían mejor si se comunicasen con otras personas y hablasen sobre sus preocupaciones y problemas del día a día. Todas las madres se enfrentan, y hasta se rebelan a ratos, contra los cambios tan enormes que han llegado a sus vidas. Compartir esas experiencias puede suponer un alivio.

4. Buscar a alguien de confianza
Los padres necesitan ratos para ellos, para salir, divertirse y reponer fuerzas. Y, aunque tendemos a ello, no hay que preocuparse innecesariamente, pues con los abuelos, una amiga o una buena canguro, el niño está en buenas manos. Ten en cuenta que:

* Es bueno empezar a hacerlo cuanto antes. No conviene esperar hasta que el niño tenga ocho o nueve meses, ya que a esa edad extraña a sus padres mucho más que cuando es un bebé.
* Es importante que no sean más de dos personas distintas las que cuiden al niño y, si fuera posible, que sea siempre en el mismo lugar.
* Tampoco se debe introducir en el mundo del pequeño más de una persona a la vez, para que tenga tiempo de acostumbrarse a la nueva cara en su propio entorno.

Tiempo muerto
Cuando la madre vuelve al trabajo, se encuentra con que no tiene tiempo para nada. La jornada laboral y el cuidado del bebé le absorben las 24 horas del día. Una buena idea es aprovechar esos tiempos muertos de comidas o trayectos para ella misma: leer, ir a la peluquería y relajarse también es importante.

5. Consolar al bebé con calma
Si el bebé llora, lo mejor es cogerle en brazos e intentar averiguar lo que le está pasando. Lo importante es permanecer tranquilo y tener paciencia. Para el niño es una experiencia tranquilizadora porque se da cuenta de que le hacen caso cuando llora. No siempre podremos averiguar las causas del llanto. Sin embargo, los siguientes ocho pasos pueden ser muy útiles a la hora de intentar calmarle:

* Lo primero es establecer contacto visual con el niño.
* Después le hablamos con un tono suave y tranquilo.
* Tumbamos al pequeño sobre nuestras rodillas.
* A continuación ponemos una mano sobre su tripita.
* Luego cogemos al niño en nuestro regazo de manera que se junten sus brazos.
* Seguidamente le mecemos muy despacio y suavemente.
* Andamos por la habitación tranquila y relajadamente.
* Como la succión le calma, le damos un chupete o le metemos el dedo meñique en la boca (con la yema tocando el paladar).

Para cada uno de los pasos nos tomaremos entre dos y tres minutos.

6. Cariño para todos
¡No nos olvidemos de los hermanos mayores! Todos sufrimos cuando nos sentimos relegados o dejados de lado, también los niños. Por eso, hay que reservar para los mayores una ración extra de atención y cariño todos los días. Es también una forma de evitar sentirnos culpables cuando vemos que no podemos atender todo lo que quisiéramos a los hermanos.

* Hay que mostrarse comprensivo con ellos y decirles que no siempre resulta divertido tener en casa un bebé que requiere tanta atención.
* Les explicaremos que queremos muchísimo al bebé, pero que hay cosas que hacen la vida muy estresante con un niño, como por ejemplo levantarse por la noche.
* Es bueno acostumbrarse a atender primero al mayor (si el pequeño no nos requiere con urgencia) en ciertos casos. El cambio de pañal del peque puede esperar cinco minutos más si su hermano nos quiere enseñar algo urgentemente.

Los hijos mayores necesitan sentir que ellos también son importantes.

7. Confiar en la fuerza del niño
* Ninguna madre ni ningún padre quieren ver sufrir a su hijo. A pesar de esto, no hay que echar enseguida mano de pastillas o gotas si el bebé tiene unas décimas o alguna molestia.
* Es preferible transmitir al niño que confiamos en él y que vamos a ser capaces de manejar la situación con nuestros propios medios. Hay que transmitirle tranquilidad y confianza.
* "Tú puedes, ya verás. Yo pasaré ese mal rato contigo, estoy aquí a tu lado y te consuelo cuando te sientes mal". De esa manera, el niño aprende que él puede superar las pequeñas molestias.

Esto no significa que no estemos atentos a los signos que nos puedan indicar que el pequeño tiene algo más grave.

8. Dejar hacer al padre
Fijemos una especie de "tiempo de papá". Esos ratos valen su peso en oro para la madre. Un buen momento sería por la tarde, después de mamar. A esas horas, la mayoría de los bebés tienen una fase más activa. Es muy importante que la madre desconecte del todo y no intente intervenir. Resulta más difícil aguantar el llanto de un bebé cuando uno no está a su cargo, pero el padre se las arreglará si le damos la oportunidad. Es también su hijo. Merece la pena mantenerse fuerte y no caer en la tentación. En los siguientes meses habrá pocas cosas de las que disfrutaremos tanto como de un equipo de padre e hijo bien entrenado.

9. Cuidado con prohibir
Cuando el bebé empieza a gatear, conviene pensar detenidamente en las cosas que se le prohíben a lo largo de un día. Decir que no a algo solo tiene sentido si contestamos a las dos siguientes preguntas con un "sí":

* ¿Puede romperse algo que resulta muy difícil de reemplazar?
* ¿Puede el pequeño hacerse daño si le dejamos corretear?

Si no es así, reconsideremos nuestra actitud: ¿Si no corre peligro, es realmente tan grave que el niño quiera explorar el entorno a sus anchas?

10. Permitir las frustraciones del pequeño
Los bebés también se frustran cuando están en pleno aprendizaje y las cosas no salen como ellos quisieran. Quieren agarrar algo y no aciertan; quieren desplazarse hacia delante y terminan empujándose hacia atrás. Cuando en estas situaciones el niño da rienda suelta a su frustración y llora o chilla, no debemos caer en la tentación de acudir enseguida en su ayuda o de distraerlo.

* Es mejor esperar y ver si el niño vuelve a intentarlo.
* Y hay que elogiarle por insistir tanto y animarle a seguir.
* Cuando veamos que realmente el bebé ya no puede más, entonces podemos echarle una mano.
* Le ayudaremos de manera que el niño tenga la sensación de haber hecho parte del trabajo él solo. Así se dará cuenta de que consigue su meta si se esfuerza.

jueves, 29 de enero de 2009

Consejos para cuidarte durante el embarazo

A las futuras madres no solo les viene muy bien mimarse es más, deben hacerlo. Todos los cuidados que te concedas durante el embarazo también beneficiarán al bebé. Te enseñamos algunos trucos para que te relajes y disfrutes al máximo en esta etapa.

Entre la mujer y el bebé que crece dentro de ella se establece un canal de comunicación permanente. Todo lo que la madre hace repercute en el feto: si practica ejercicio, mejora su oxigenación; si come bien, favorece su desarrollo; si descansa y busca tranquilidad, le proporciona bienestar. Son buenas razones para cuidarse.

1. Conseguir tiempo libre

Debemos reservar un rato cada día para realizar una actividad agradable: tomar un café con una amiga, ir al cine, leer a nuestros autores favoritos, salir de compras o disfrutar de un relajado paseo por el parque. Este tiempo será algo así como la guinda de la jornada.

Es imprescindible que, a lo largo del día, haya un equilibrio entre las fases de actividad y las de descanso.

2. Levantarse, un placer

¿Por qué saltar de la cama al primer timbrazo del despertador? Es preferible desperezarse con ganas, como hacen los gatos, antes de incorporarse. Este estiramiento hará que nos sintamos mejor y pondrá el sistema circulatorio en marcha.

Por el bien de la musculatura abdominal, hay que tumbarse de costado antes de incorporarse. Una vez que hayamos puesto los pies en el suelo, levantemos los brazos y saludemos el día con una sonrisa. Ahora sí estamos listas para comenzar la jornada.

3. Libertad para los pies

Dar un paseo por un terreno blando, como un sendero de tierra o la playa, descarga los pies y la espalda. Es imprescindible llevar un calzado cómodo y sin tacones, y caminar en buena postura: erguidas y con la tripa metida para contrarrestar la curvatura de la espalda.

Si antes de irnos a la cama aplicamos aceite de sésamo tibio en los pies (se calientan dos cucharadas al baño María), nos damos un buen masaje y nos ponemos unos calcetines, dormiremos a pierna suelta.

4. Adiós al mal humor

Los pequeños enfados pueden evaporarse tras repetir el siguiente ejercicio diez veces:

* De pie, con los pies separados y alineados con los hombros, y las rodillas ligeramente flexionadas.
* Mantenemos la columna recta, los músculos relajados, dejamos caer los hombros y juntamos las palmas de las manos a la altura del pecho.
* A continuación presionamos los pulpejos (la parte de la palma de donde sale el dedo pulgar) uno contra el otro, contando hasta diez, y relajamos.

5. Cervicales relajadas

* Siéntate en el borde de una silla, con la espalda recta y el cuello estirado.
* Baja la barbilla hacia el pecho al tiempo que elevas los hombros al máximo.
* A continuación, se bajan haciendo movimientos giratorios y echándolos hacia atrás. Hay que intentar acercar los omóplatos lo más posible, como si se fueran a tocar.
* Conviene repetir el ejercicio unas diez veces como mínimo.

¡Las cervicales quedarán como nuevas!

6. El placer de un buen baño

Nada mejor para cuidarnos durante el embarazo que darnos un buen baño relajante de cuando en cuando. Llenamos la bañera de agua no muy caliente, echamos unas 15 gotas de esencia de incienso o mirra, nos sumergimos... y no tardaremos en sentir sus efectos renovadores.

Las fragancias estimulantes también te ayudarán a reponer fuerzas. Hay que echar dos o tres gotas de esencia de cítricos sobre una piedra aromática, acomodarse en un sillón confortable, cerrar los ojos y respirar el olor que desprende la piedra. La esencia de cítricos resulta relajante y estimulante a la vez, por lo tanto, es perfecta para activar nuestra energía en muy poco tiempo cuando sólo disponemos de un rato libre.

No se debe cambiar de aroma sin consultar con un especialista porque no todos los aceites etéreos son apropiados durante la gestación.

7. ¡Que trabajen los demás!

Si la pareja, los padres o amigos quieren echarnos una mano con nuestras tareas, aceptemos de buen grado.

Y si ellos no caen en la cuenta, no dudemos en pedírselo. Conviene acostumbrarse a hacerlo, pues cuando haya llegado el bebé, toda colaboración será poca.

8. Nueces y bebidas reconfortantes

Para reponer fuerzas no hay nada mejor que las nueces. Se pueden comer a cualquier hora, y las peladas son fáciles de transportar porque caben en cualquier bolsillo. Aportan cinc y magnesio, dos nutrientes que estimulan las células grises. Pero no hay que pasarse: unos 40 gramos al día bastan, porque también son muy ricas en grasas.

Una bebida reconfortante. Si hace frío, no hay nada más estimulante que tomar una bebida caliente. Cuando se espera un bebé no conviene abusar del té ni del café (no más de tres cafés suaves, o cuatro tés al día), ni beber tisanas que no hayan sido recomendadas por el médico. Un vaso de leche con miel (ideal antes de irse a dormir) o un poleo nos darán energía y nos hidratarán.

9. ¡Fuera estrés!

Durante un breve descanso podemos hacer el siguiente ejercicio:

* Nos tumbamos en el suelo boca arriba (mientras resulte aún cómodo hacerlo) frente a una pared vacía.
* Poco a poco nos acercamos a la pared, y subimos las piernas estiradas, hasta que formen un ángulo recto con el muro.
* A continuación, abrimos las piernas hacia los lados todo lo posible, sin forzar.
* Colocamos las manos en los costados, donde se notará algún que otro tirón (sin importancia) por la postura.

Las cargadas de oxígeno también pueden ayudarte a reducir el estrés. Respiramos hondo, conscientemente, como si fuéramos a enviar el oxígeno hasta el último rincón del cuerpo. Expulsamos el aire lentamente, tardando más o menos el doble en espirar que en inspirar. El futuro bebé nos lo agradecerá y nuestra mente también.

10. Un buen masaje

Si somos de esas personas que dan vueltas y vueltas a los problemas, un masaje craneal nos vendrá como anillo al dedo. Podemos dárnoslo nosotras mismas.

* Ponemos las manos sobre la cabeza como si fuéramos a lavarnos el pelo, pero, en lugar de frotar el cuero cabelludo, golpeamos la cabeza rítmicamente y con suavidad con las yemas de los dedos, como si entre las manos tuviéramos un tambor delicado.
* Vamos de arriba abajo, y de delante atrás, abarcando poco a poco toda la cabeza. Este tamborileo estimula el cuero cabelludo y las vías nerviosas y, de paso, ayuda a liberarnos de pensamientos y emociones negativos.
* Se aconseja hacerlo unas 40 veces.

El masaje que nos da nuestra pareja también nos hará sentir sumamente bien, Es fácil de entender: en la superficie de la piel están los receptores de las endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad. Además, está comprobado que los suaves masajes y las caricias benefician la salud. Relajan y estimulan el sistema circulatorio y el linfático. Solo hay que tener cuidado con la columna vertebral: debe quedar para los profesionales.

11. Piernas ligeras

* Un sencillo ejercicio para combatir el dolor de piernas consiste en subir las puntillas y los talones alternativamente estando de pie, de manera que el cuerpo se balancee adelante y atrás.

* Se puede realizar cada vez que estamos un rato de pie, por ejemplo, mientras nos lavamos los dientes.

* Es recomendable repetirlo unas 30 veces.

12. Habla con el bebé

El futuro bebé oye la voz de la madre, así que ¿por qué no hablar con él? Podemos contarle cualquier cosa: que se acerca el momento de su nacimiento o que los abuelos vendrán a cenar con nosotros. Otra opción es escuchar una obra musical alegre y serena pensando que él también puede disfrutarla.

Comunicarse con el niño intrauterino es una forma de incorporarle a nuestra vida, de demostrarle nuestro amor, y de forjar los primeros vínculos con él.

13. ¡Evita el dolor de cabeza!

* Cuando la cabeza parece estallar: mojamos dos manoplas de felpa y las ponemos dentro del congelador hasta que estén bien frías (¡no deben llegar a congelarse!).
* Luego colocamos una manopla sobre la frente y la otra en la nuca.
* Cerramos los ojos e intentamos relajarnos.
* Lo ideal es repetirlo dos veces con un intervalo de 15 minutos.

Consejos para quitar el chupete a tu bebé

Normalmente, el chupete debe ser quitado del niño antes de que este cumpla los dos años de edad. A esa edad, el niño ya deberá tener un juguete para succionar. Eso le ayudará a olvidarse del chupete y evitará que recurra a los dedos. Si se trata de un bebé que ya está acostumbrado al chupete y lo que deseas es quitárselo, no te desesperes. A un bebé, la solución es sustituir el chupete que usa por uno de modelo más ajustable que es menos perjudicial.

La academia de odontología general, organización de dentistas generales dedicados al estudio continuado de la odontología, recomienda que el niño deje el chupete antes de entrar en la escuela.

Para quitar el chupete a tu bebé, puedes seguir los siguientes consejos

1 - Cambia el chupete por vasos para sorber, que fomentan el desarrollo de la coordinación entre la vista y las manos, y ayudan a poner fin al hábito del chupete

2 - Habla con el niño y recuérdale que ya es mayor, que ya va a la escuela y que no necesita chupete

3 - Pon metas al niño, como por ejemplo, que use el chupete solamente para dormir, y prémiale por conseguir esas metas

4 - La reafirmación positiva funciona bien con los niños de más de un año. Así que elogia a tu hijo cuando se comporte como niños mayores.

5 - No se frustre cuando no haya éxito; eso pondrá las cosas peores. Si se mueven los dientes del niño, hable con el dentista y le pida consejos

Via: guiainfantil

Las citas del bebé con el pediatra

La salud de nuestro bebé es una de nuestras principales preocupaciones. Para prevenir o detectar dificultades, contamos con las revisiones médicas del primer año. Nueve citas ineludibles con el pediatra para confirmar que todo marcha bien. ¿Cuáles son?

La mayoría de estas visitas correrán a cargo del pediatra, uno de nuestro grandes apoyos en los primeros años y la persona que pondrá las bases para que el pequeño crezca sano y fuerte. En los distintos reconocimientos, el médico medirá y pesará a nuestro pequeño, le administrará las vacunas pertinentes y evaluará su desarrollo psicomotor, entre otros aspectos.

1. Al nacer

El primer examen de nuestro hijo es nada más nacer: se llama test de Apgar. En apenas un minuto se valora:

* La frecuencia cardiaca y la respiración del bebé.
* Su tono muscular.
* El color de su piel.
* Su respuesta a los estímulos externos.

Estas variables nos dan una puntuación de 0 a 10 y su resultado nos informa de cómo ha llevado el bebé el trabajo de parto, de si respira correctamente o si necesita una ayudita. Una puntuación de 7 o más indica buenas condiciones; entre 4 y 6, probablemente necesita algunas maniobras para ayudarle a respirar; y por debajo de 3 requiere reanimación. Tras el test se le pesa, se mide su altura y el perímetro de la cabeza.

Lo normal en un niño nacido a término es pesar entre 2,500 y 4,500 kg, medir entre 48 y 52 cm y tener un perímetro craneal de unos 35 cm. Para terminar, se le echan unas gotitas en los ojos para prevenir la conjuntivitis. Ahora sí, su primer reconocimiento ha concluido y puede, por fin, descansar con mamá.

2. En el hospital, horas después

La segunda revisión de su vida consistirá en un examen físico exhaustivo. El pediatra del hospital se encarga de realizarlo durante las 24 primeras horas de vida. De arriba abajo, revisa:

* El estado de la fontanela, que es la zona blandita de la coronilla, el lugar donde aún no se han unido los huesos del cráneo.
* La simetría de los ojos, la boca y las clavículas, para descartar que se haya roto alguna durante el parto.
* Ausculta el corazón y los pulmones.
* Comprueba que mueve bien el tórax.
* Revisa las caderas, para descartar luxaciones congénitas o producidas durante el parto, los genitales, piernas y pies.

Esta revisión se repite en todas las visitas que hagamos a nuestro pediatra durante el primer año. Pero además, por primera vez se pincha su talón y se le saca una gotita de sangre que se manda a analizar para descartar ciertas enfermedades como el hipotiroidismo. También nos recordarán que a los cinco días hemos de acudir al centro de salud para hacer otra prueba del talón. En muchas autonomías se suministra a los recién nacidos la primera dosis de la vacuna de la hepatitis B en el propio hospital.

3. A partir del cuarto día

La primera visita al centro de salud después de nacer el bebé es muy prontito: a partir del cuarto día del nacimiento hemos de acudir para hacer al niño la segunda prueba del talón. Los resultados llegarán al casa en el siguiente mes y nos indicarán si el niño tiene fenilcetonuria, una enfermedad metabólica que tratada a tiempo tiene muy buena evolución y no deja ninguna secuela. Su incidencia, además, es muy baja.

4. A los quince días

Dentro de las dos primeras semanas de vida, el bebé tendrá su cuarto reconocimiento. Según la comunidad autónoma, la matrona nos visita en casa o somos nosotros los que nos acercamos al centro de salud. Aunque su objetivo es comprobar cómo está la madre, también se interesará por el pequeño. Ella revisará:

* Su estado general. Es normal que pierda peso tras el nacimiento, pero su aspecto físico puede informarnos de si evoluciona o no correctamente.
* Su cordón umbilical. Comprueba si se seca bien y si está a punto de caerse.
* Su piel. Si su color es amarillento, el pequeño puede tener ictericia, es decir, quizá esté teniendo problemas para eliminar bilirrubina.
* Su tono muscular. La movilidad y los reflejos básicos del recién nacido son tres aspectos que el pediatra revisa para saber que todo va bien.

5. Al mes

Es la primera toma de contacto con el pediatra. Se trata del inicio de una larga relación en la que la confianza y la comunicación son muy importantes. Además de las exploraciones físicas, nos dará consejos para crear unos hábitos saludables de vida y un ambiente positivo y alegre tanto para el bebé como para nosotros. Empieza realizándole algunas exploraciones comunes a todas las visitas y otras particulares: Ya le tomaron las medidas al nacer (peso, talla y perímetro craneal), el médico las seguirá tomando durante todo el primer año. Con ellas vamos construyendo la gráfica de evolución de nuestro hijo y viendo su desarrollo en comparación con los niños de su misma edad. Es lo que conocemos como percentiles. Le vuelve a realizar la misma exploración física completa que hizo el pediatra hospitalario, por si hubo algo que no detectó o hubiera surgido alguna dificultad. El pediatra mira el fondo del ojo del bebé para descartar, sobre todo, cataratas infantiles. También comprueba el reflejo fotomotor del bebé: enfoca una luz cerca para comprobar que cierra los ojos. Para descartar o detectar precozmente problemas de audición, hace un ruido fuerte para ver si el bebé reacciona.

Desarrollo psicomotor

En cada visita el médico comprueba que nuestro hijo tiene un desarrollo psicomotor adecuado a su edad. En la visita del primer mes verifica sobre todo el funcionamiento de los reflejos del recién nacido que aún siguen vigentes. También valora el estado de alerta y la interacción con los padres. Observa el color del bebé y, en función de la zona geográfica en la que vivamos y la estación del año, valora el riesgo de déficit de vitamina D (se da por falta de exposición al sol). Mira el ombligo, comprueba que todo está bien y da algunos consejos para la estimulación sensorial. Por último, resuelve todas nuestras dudas: ¿padece estreñimiento, sufre cólicos, tiene problemas con la lactancia? También nos informa sobre la importancia de la siguiente visita: la de las vacunas .

6. A los dos meses

* La segunda cita con el pediatra, sexto reconocimiento del bebé, está marcada por las vacunas.
* No obstante, antes vuelve a pesar, medir y explorar concienzudamente a nuestro hijo.
* También comprueba su oído y sus reflejos.

Y confirma que el niño se desarrolla dentro de los parámetros normalesde su edad:

* Si tiramos de él hasta dejarle sentado, ¿aguanta la cabeza unos segundos? ¿La levanta y sostiene brevemente cuando está boca abajo?
* ¿Sigue nuestro dedo con la mirada?
* ¿Están sus manos cerradas?

Además de los aspectos físicos, examina si responde a los estímulos. ¿Sonríe? A esta edad, el bebé ya lo hace. Se trata de la sonrisa social que nos informa, entre otras cosas, de su interés por relacionarse con los demás. El pediatra nos da algunas pautas para estimularle sensorialmente: jugar con él, hablarle, acariciarle... Parte de la visita se centrará en analizar la información que le damos nosotros, que estamos todo el día observando al niño. Lo normal es que esta información vaya saliendo a lo largo de la conversación; y si no, nuestro pediatra puede preguntarnos directamente: ¿duerme bien, muchas o pocas horas? ¿Llora a menudo, a última hora de la tarde, todo el día, nunca...?

A los dos meses se administran las vacunas según el calendario de cada comunidad autónoma:

* Normalmente, al nacer recibe la vacuna de la hepatitis B en el hospital. Y, a los dos meses, la segunda dosis de la Hepatitis B,
* Una trivalente con la Difteria, el Tétanos y la Tos ferina.
* La vacuna de la Polio.
* Dos vacunas contra la Meningitis, la Haemofilus y el Meningococo C.

7. A los cuatro meses

Aunque lo ideal sería continuar con la lactancia materna hasta los seis meses o, al menos, alimentarle exclusivamente con leche ya sea materna o artificial también hasta los seis meses, algunas mamás empiezan a introducir nuevos alimentos en la dieta del pequeño cuando cumple cuatro meses. El pediatra nos dará todas las normas básicas para que lo hagamos poco a poco. Antes de hablar de estos temas, le hará al niño los controles de rigor (antropometría y examen físico completo), y comprobará su desarrollo psicomotriz:

* Si tumbado boca arriba tiramos de sus brazos, ¿se incorpora con facilidad y su cabecita ya no se va hacia atrás?
* Cuando está boca abajo, ¿se incorpora con los antebrazos?
* Al ponerle de pie en una superficie dura, ¿aprieta con fuerza sus pies contra la superficie?
* ¿Ya se ríe a carcajadas?

El pediatra le administrará la segunda dosis de todas las vacunas anteriores, exceptuando la de la Hepatitis B, si se puso en el momento de nacer.

8. A los seis meses

A la revisión de los seis meses acudimos con la lección aprendida:

* Le pesan y miden su altura y perímetro craneal (lo apuntamos),
* Le hacen de nuevo el examen físico completo.
* Le ponen su tercera dosis de vacunas: las mismas que a los dos meses excepto la del Meningococo C, cuya tercera dosis será ya a los 15 meses.
* Una vez más, el pediatra comprueba el desarrollo psicomotriz del niño: ¿Agarra ya lo que le ofrece su pediatra? ¿Puede tener una cosa en cada mano? ¿Se coge los pies cuando está boca arriba?

Nuestro pediatra nos informa sobre accidentes comunes a esta edad. Los enchufes, bañeras y objetos pequeños son, en esta etapa, potencialmente peligrosos para nuestro inquieto bebé. Si hemos optado por la lactancia exclusiva hasta los seis meses, ha llegado el momento de comenzar con la alimentación complementaria. El médico nos informará sobre cómo introducir los nuevos alimentos.

9. A los 10-12 meses

Como siempre, volverán a medir a nuestro hijo, le pesarán, le explorarán de arriba abajo y valorarán sus avances psicomotrices. El movimiento es fundamental para el correcto desarrollo del bebé, y ahora es más evidente que nunca. Si aún no gatea con soltura, el pediatra puede sospechar ciertos problemas en su desarrollo.

A los doce meses debe mantenerse en pie, y dar algunos pasos, con o sin apoyo, según el niño. Por otra parte, ¿dice ya alguna palabra? ¿Le interesan los objetos pequeños y los coge con dos deditos? ¿Dice adiós con la mano? Nuestro miedo a los accidentes no puede limitar el desarrollo de nuestro hijo, así que de nuevo el pediatra nos informará sobre los posibles accidentes. También nos explicará cómo incorporar al niño progresivamente a la mesa y nos adelantará algunas de las cosas que probablemente ocurrirán en el segundo año de vida.

Aunque las visitas del primer año las seguimos a rajatabla, a partir del segundo nos sentimos seguros y acabamos llevando al niño al médico solo cuando se pone enfermo. Pero no hay que relajarse. Los especialistas lo tienen claro: las revisiones puntuales son la mejor medida preventiva.

miércoles, 14 de enero de 2009

Los reflejos de los bebés recién nacidos

Los reflejos son movimientos automáticos (no voluntarios) que se desencadenan por un estímulo.

En los bebés recién nacidos, la mayoría de los movimientos es de tipo automático. Al madurar su sistema nervioso, los bebés adquieren poco a poco el control voluntario de sus músculos y "pierden" u "olvidan" los reflejos.

Se desconoce el origen de estos reflejos, aunque algunos tienen una finalidad de protección de la especie. Los neonatólogos y neurólogos han descrito muchos reflejos. Detectarlos les sirve para calcular de forma indirecta la edad del bebé (o su madurez), especialmente en los prematuros.
Los más habituales y conocidos son:

* Reflejo de Moro
* Reflejo de prensión
* Reflejo de búsqueda
* Reflejo de la marcha automática
* Reflejo tónico-asimétrico del cuello
* Reflejo del paracaídas
* Reflejo abdominal
* Reflejo tendinoso

REFLEJO DE MORO
Se sujeta al bebé por los brazos tirando un poco de ellos hacia arriba, levantando ligeramente la cabeza de la camilla. Se le suelta bruscamente.

El bebé abre los brazos y las manos y los vuelve a cerrar, como dando un abrazo, al tiempo que empieza a llorar. Este reflejo desaparece hacia los 2 meses.

REFLEJO DE PRENSIÓN
Al tocarle en la palma de la mano con un objeto cualquiera, el bebé cierra los dedos, como para cogerlo. Este reflejo es tan fuerte que, si le ponemos en cada mano uno de nuestros dedos índice, se aferra a ellos tan fuerte que casi se le puede levantar en vilo.

Hay que tener cuidado pues esa presión dura solo unos instantes y se suelta. Este reflejo suele desaparecer hacia los 5-6 meses.

REFLEJO DE BÚSQUEDA O DE LOS PUNTOS CARDINALES
Al tocarle suavemente en la piel de la cara, cerca de la boca, el bebé la abre y gira la cabeza hacia el lugar en donde se le ha tocado: si fue en el labio superior, hacia arriba; si fue en la mejilla derecha, hacia ese lado...

Este reflejo es muy útil a la hora de dar de mamar, para que abra la boca y se coja bien al pecho.
REFLEJO DE LA MARCHA AUTOMÁTICA
Se sujeta al bebé por las axilas dejando que apoye las plantas de los pies. Al apoyar una de ellas, flexiona la rodilla y levanta el otro pie, como para dar un paso.

Este reflejo es uno de los que resultan más "graciosos" para los padres. Desaparece a los pocos días de nacer.
REFLEJO TÓNICO-ASIMÉTRICO DEL CUELLO
Cuando el bebé está en reposo, boca arriba, si tiene la cabeza vuelta hacia la derecha, tendrá el brazo derecho extendido y la rodilla izquierda flexionada y viceversa.

Desaparece hacia los 2-3 meses.

REFLEJO DEL PARACAÍDAS
Se provoca sujetando al bebé por la cintura, boca abajo, y bajándolo repentinamente. El bebé extenderá los brazos para apoyarse y defenderse.

Este reflejo no se produce en los recién nacidos, sino a partir de los 6-9 meses.

Es muy útil para evitar lesiones en la cara si el bebé se cae cuando empieza a andar.

REFLEJO ABDOMINAL
Al rozar suavemente la piel de la barriga del bebé, si se hace por el lado derecho, se contraen los músculos de ese lado y parece que el ombligo "se mueve" hacia la derecha. (Y al revés)

REFLEJO TENDINOSO
Al dar un golpecito en algunos tendones musculares, se contraen los músculos correspondientes de forma brusca. El reflejo rotuliano (de la rodilla) es el más conocido, pero puede provocarse en otros muchos lugares del cuerpo.

En los recién nacidos, el movimiento de extensión que desencadenan estos reflejos es muy llamativo. A medida que pasa el tiempo, se hacen más suaves. Pero si continúan siendo contracciones rápidas y fuertes, puede indicar que el bebé tiene algún alteración neurológica.

Via: elbebe

La píldora anticonceptiva sin receta, no reduciría embarazos no deseados.

La píldora anticonceptiva disponible sin receta, no reduciría los embarazos no deseados, afirma un experto en un artículo publicado en bmj.

Sarah Jarvis del Colegio Real de Médicos afirma que se trata de una falta de cumplimiento de la toma diaria de anticonceptivos orales, la que es en parte responsable de las altas tasas de embarazos adolescentes no deseados en el Reino Unido.

Los estudios han demostrado que casi la mitad de todas las mujeres que toman la píldora anticonceptiva oral, pierden uno o más pastillas en cada ciclo y estas mujeres tienen tres veces más probabilidades de quedar embarazadas involuntariamente que los que toman la píldora constantemente.

Ella señala que la disponibilidad de la anticoncepción de emergencia sin receta, ha hecho poco para cambiar la tasa de embarazos en adolescentes y ella considera que la solución está en los anticonceptivos reversibles de acción prolongada, como la bobina o aquellos que se pueden colocar debajo de la piel o se inyectan.

Cuya duración es de tres meses y tres años, ya que no dependen de los pacientes las tomas constantes y son mucho más fiables que los anticonceptivos orales, añade.

“El aumento de la captación de información fiable, no dependiente de los métodos de usuario, tiene que ser la clave”.

Sin embargo, el Dr. Daniel Grossman Ibis de la salud reproductiva sostiene que la exigencia de una prescripción es una barrera, para el uso de anticonceptivos orales en algunas mujeres.

Señala que si los gobiernos se han comprometido a reducir las tasas de embarazos no deseados y las muertes maternas en el mundo en desarrollo, un mayor acceso a los anticonceptivos orales, daría más seguridad para todas las mujeres a bajo costo o sin costo alguno, siendo esto vital.

Via: Eureka