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viernes, 13 de febrero de 2009

Trucos para que los niños coman verdura

Conseguir que los niños coman verdura no es nada fácil porque muchas veces no es de su agrado. Prepararlas de forma divertida, no forzarles a tomarla y predicar con el ejemplo son algunas de las claves para conseguir que les guste.

La zanahoria, el pimiento rojo y la calabaza son fuentes importantes de vitamina A, y el pimiento verde, el perejil y el tomate tienen gran cantidad de vitamina C cuando se consumen crudos. En cuanto a los minerales, la verdura es rica en potasio, sodio y magnesio.

Hay que empezar paso a pasoLa verdura se introduce en la dieta del bebé a partir del sexto mes, poco a poco y un tipo cada vez, así si el pequeño tiene una reacción alérgica, se sabe inmediatamente cuál la produce.

  • Al principio el bebé puede rechazarla, porque le cuesta acostumbrarse a los nuevos sabores y texturas. Es importante no forzarle a tomarla para evitar que le coja manía para siempre.
  • En niños mayores una causa de rechazo muy común es la falta de variedad. Como es difícil planificar el menú todos los días a veces se cae en la rutina de cocinar solo ciertos platos (un día acelgas rehogadas, otro ensalada mixta, la guarnición siempre de guisantes...), que un día acaban cansando.

  • Pero ningún truco puede tener éxito si el niño ve que los padres no toman nunca verdura. Lo más importante para que ellos se acostumbren es predicar con el ejemplo.
La cantidad recomendada es dos raciones al día, a ser posible, una de ellas de verdura cruda para aprovechar mejor todos sus principios.

De mil maneras
  • Ensaladas: lechuga, tomate, canónigo, escarola, pepino, espinacas o endivias.

  • Cremas: en verano, gazpacho, salmorejo y vichyssoise. En invierno, de puerros, calabacín, zanahoria o calabaza.

  • De guarnición: guisantes, zanahorias guisadas o hervidas, champiñones salteados, juliana de verduras.

  • En tortilla o revuelto: de espinacas, espárragos trigueros y champiñones.
  • A la plancha: tomate, calabacín, espárragos trigueros, alcachofas, setas, berenjena, etc.

  • Rellenas: por ejemplo, de calabacín o berenjena.

  • En brocheta: pimiento, champiñón, cebolla y calabacín.

¿Se puede saber la fecha exacta del parto?

Existen diferentes técnicas para calcular con cierta precisión cuando llegará al mundo el pequeño.

La creencia de que algunos niños eligen una fecha especial para venir al mundo no es un hecho constatado, aunque nadie pone en duda que la psique influye en las funciones del cuerpo y, por tanto, también en el parto. Cuando la mujer acude a la consulta del ginecólogo tras descubrir que está embarazada, lo primero que hace éste es determinar la fecha probable del parto mediante diversos medios fiables.

¿Cuánto dura el embarazo?

Se calcula que el embarazo dura unos 280 días, contados a partir del primer día de la última menstruación, aunque se considera totalmente normal que el parto se produzca en un margen de tres semanas antes o dos después de la fecha prevista. Para intentar precisar más, la gestación ya no se mide en meses, sino en semanas de amenorrea (ausencia de menstruación).

Solo el 50-60 por ciento de las mujeres dan a luz más o menos en la fecha probable y el que esto suceda depende de diversos factores.

La ecografía y el día de la ovulación

Además de confirmar el embarazo en una fase muy temprana, la ecografía permite averiguar la fecha de ovulación. El criterio más preciso es la llamada ecografía precoz (a las 7-8 semanas de gestación); mide la longitud cabeza-nalgas del embrión, ya que señala la fecha en que se produjo la fecundación con cuatro días de margen. Esta prueba es aconsejable si la mujer no recuerda con exactitud cuándo tuvo su último período o si tiene ciclos menstruales irregulares.

De no plantearse estas dudas, será suficiente con realizar la primera ecografía en torno a las 12 semanas de embarazo, cuando ya ha finalizado la formación del embrión y este se puede visualizar globalmente. Midiendo la distancia que media entre la coronilla y la rabadilla se estima la edad gestacional y el momento del parto. La fecha obtenida puede tener una desviación de una semana.

Causas que condicionan el inicio del parto

Aunque no se conocen con exactitud los mecanismos que provocan el inicio del parto, se barajan algunos factores que pueden influir, tanto maternos como fetales.

1. Hormonas

Incluso en el útero, cada bebé sigue su propio ritmo de maduración. Algunas teorías argumentan que el propio feto, cuando se siente listo para nacer, pone en marcha el parto mediante la liberación de una serie de hormonas en la hipófisis (las prostaglandinas y la oxitocina fetal) y las glándulas suprarrenales (el cortisol) que inician las contracciones.

También se cree que los cambios hormonales de la mujer influyen en el desencadenamiento del parto. La progesterona, una hormona relajante de la fibra muscular lisa, y por tanto protectora durante el embarazo, deja de producirse llegado el momento del parto, a la vez que aumentan los estrógenos, que sensibilizan la fibra muscular uterina y provocan contracciones.

2. Emociones

* Las situaciones de estrés, nerviosismo o una noticia inesperada pueden adelantar el parto, aunque no es habitual que esto ocurra.
* El ciclo menstrual de la mujer es muy complejo. De igual forma que en unas mujeres el estrés puede provocar la retirada de la regla, en otras desencadena una ovulación.

3. Genética

La herencia genética puede hacer que madres, hijas o hermanas tengan ciclos menstruales similares (igual de cortos o largos). Por eso se suele decir "a mi madre se le retrasó el parto una semana y a mí también". La experiencia materna no influye en la duración del parto, pero sí puede hacerlo en la del embarazo, porque las reglas de madre e hija son similares.

Lo que sí se sabe es que el embarazo de las mujeres de raza negra dura una semana menos y que las niñas permanecen un día más en el vientre materno que los niños. La genética seguramente tiene aquí mucho que ver.

4. Fases de la luna

No existe base científica para asegurar que la luna influya en el momento del parto, aunque sí hay una creencia extendida (incluso entre matronas y ginecólogos) de que se produce un mayor número de nacimientos entre el último cuarto de luna nueva y, sobre todo, en luna llena.

Lo que no puede negarse es que las fases lunares están muy ligadas al ciclo de la mujer. Cada ciclo o mes lunar dura cuatro semanas, lo mismo que un ciclo menstrual, y el embarazo diez meses lunares.

Por mucho que se piense en el parto, este se producirá en su momento, y no sirve de nada atormentarse con la cuestión. La madre debe concentrarse en disfrutar de su embarazo, esperar tranquilamente a que se desencadene el feliz acontecimiento, que, tarde o temprano llegará, sabiendo que todo está controlado.

¿Por qué se adelanta?

Un 10 por ciento de las mujeres dan a luz antes de la semana 37. Los expertos no siempre saben explicar el porqué, aunque piensan que el parto puede adelantarse cuando la embarazada padece algún factor de riesgo como:

* Haber sufrido algún aborto u otro parto prematuro.
* Tener un ritmo de vida muy estresado.
* O un trabajo que la obligue a permanecer muchas horas de pie.

Los fetos con retraso en el crecimiento suelen nacer también prematuramente.

La regla de Naegele

Se suman siete días al primer día de la última regla y luego se restan tres meses. Por ejempo, si una mujer tuvo su último periodo el 11 de agosto, saldrá de cuentas el 18 de mayo del año siguiente. Se llama así por el ginecólogo que lo inventó.

La mayoría de los ginecólogos utilizan también un disco formado por dos cartones: uno con los meses del año y otro con las semanas del embarazo. Señalando el primer día de la última regla, buscan el día y mes que corresponde a la semana 40.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Cómo detectar la apendicitis en los niños

La mayoría de las veces que a nuestro hijo le duele la tripa no es nada grave. Normalmente son procesos funcionales que desaparecen espontáneamente. Sin embargo, muchas veces tenemos miedo por si el niño tiene apendicitis. ¡Descubre cómo detectarla!

¿Qué es?

La apendicitis es la inflamación del apéndice, una pequeña porción del intestino grueso de 5 a 8 cm de longitud, que está en la parte inferior derecha del abdomen.

No se conoce su función ni el motivo por el que se infecta, pero es preciso diagnosticarla con rapidez para evitar complicaciones graves.

Si no se trata, su evolución es siempre la misma: inflamación de las paredes del apéndice, infección por gérmenes del intestino, formación de un absceso de pus y perforación del apéndice infectado (peritonitis).

Síntomas

* El más importante es que al niño le duele mucho la tripa. El dolor empieza alrededor del ombligo y más tarde desciende para localizarse por encima de la ingle derecha.
* El dolor es continuo y progresivo.
* Cuando se toca la zona dolorida, el niño tose o da un salto es otro signo de peligro.
* Llega un momento en que el dolor se vuelve insoportable.
* Para aliviarlo, el niño camina encogido y evita moverse.
* Si la infección progresa pueden aparecer náuseas, vómitos y pérdida de apetito, sin fiebre.

¿Qué hacer?

* Cuando el niño sufre un dolor abdominal, agudo y persistente, hay que ir urgentemente al pediatra o a un centro sanitario.
* No debemos darle alimentos, ni ponerle calor o frío.
* Tampoco hay que administrarle analgésicos ya que éstos pueden dificultar el diagnóstico.

Si se confirma la apendicitis, el niño se queda hospitalizado y se le retira el apéndice con anestesia general. Si todo va bien, a los 3 ó 4 días ya está en casa.

¿Es bueno tomar medicación para combatir los primeros síntomas del embarazo?

Muchas mujeres que ya saben que están embarazadas podrían empezar a querer dejar atrás esos molestos primeros síntomas del embarazo tomando algunas pastillas para aliviar los dolores.

Según los expertos, las mujeres que están embarazadas y que desean alejar los dolores de cabeza, las nauseas y los vómitos podría aferrarse a pastillas que contengan dimenhydrinate o diphenhydramine, tales como el benadryl por ejemplo, pero por otro lado, deben evitar cualquier droga prescrita como el caso de las que se basan en el scopolamine.

Hasta el momento, no se han reportado en el caso de estos medicamentos aparentes problemas incluso en las mujeres embarazadas que los han usado por periodos prolongados.

El scopolamine no es peligroso para tu bebé, pero puede causar efectos secundarios que si podrían dañar tu integridad y por ende la de tu bebé. Produce por ejemplo fatiga, sensación de mareos, confusión, así que no precisamente ayudará a que te alivies, sino que empeorará rus malestares.

De todos modos, siempre es bueno que si vas a tomar alguna de estas pastillas para aliviar los molestosos síntomas del embarazo, te apresures a contarle primero a tu doctor y que él mismo te recomiende lo que va a ser exacto y mejor para ti.

Vía: babycenter

Los primeros meses con el bebé

Para poder con todo: el bebé, la pareja, la casa... las madres necesitan mucho tiempo, paciencia, energía y buenos consejos. Estos consejos te ayudarán a disfrutar de los primeros meses con tu pequeño. Aprender a aceptar la ayuda que nos ofrecen los demás, saber cómo calmar al bebé cuando llora o favorecer un ambiente tranquilo y sin estrés son algunos de los aspectos a tener en cuenta en este periodo de adaptación:

1. Los primeros días son para la madre y el niño
Cuanto menos molesten a la mamá durante los primeros días y las primeras semanas con su hijo en casa, más fácil será que ambos se conozcan mutuamente.

Poner el contestador automático cuando le damos de mamar o el biberón, o cuando estamos descansando, es una forma de estar a solas con él. De las relaciones con el exterior debe ocuparse el padre durante esta primera temporada. Él también debería procurar que no haya demasiadas visitas molestas. La familia y los amigos más cercanos querrán ver al bebé, pero siempre se puede programar una especie de régimen de visitas que nos podremos saltar cuando queramos. No se trata de ser demasiado estrictos, sino de ser felices y disfrutar de los primeros días de vida de nuestro hijo.

2. Aceptar todas las ofertas de ayuda
Gracias a la alegría por el nacimiento de un hijo y una mezcla especial de hormonas, muchas madres parecen llevar sorprendentemente bien la falta de sueño, las fuertes emociones y los nervios que ocasiona la llegada del bebé. Pero no sobrevaloremos las reservas de energía. Después de muy pocas semanas, la sobredosis de adrenalina se ha terminado y deja paso al agotamiento casi de un día para otro. Por eso, no es cuestión de hacerse la vida más difícil innecesariamente, queriendo convencer a los demás de que solas podemos con todo. Pedir ayuda no nos desprestigia como madres, todo lo contrario.

3. Compartir experiencias
Después de unos días de adaptación, conviene no quedarse en casa. Muchas personas se recluyen cuando viven experiencias nuevas que conllevan mucho desgaste de energía. Probablemente estarían mejor si se comunicasen con otras personas y hablasen sobre sus preocupaciones y problemas del día a día. Todas las madres se enfrentan, y hasta se rebelan a ratos, contra los cambios tan enormes que han llegado a sus vidas. Compartir esas experiencias puede suponer un alivio.

4. Buscar a alguien de confianza
Los padres necesitan ratos para ellos, para salir, divertirse y reponer fuerzas. Y, aunque tendemos a ello, no hay que preocuparse innecesariamente, pues con los abuelos, una amiga o una buena canguro, el niño está en buenas manos. Ten en cuenta que:

* Es bueno empezar a hacerlo cuanto antes. No conviene esperar hasta que el niño tenga ocho o nueve meses, ya que a esa edad extraña a sus padres mucho más que cuando es un bebé.
* Es importante que no sean más de dos personas distintas las que cuiden al niño y, si fuera posible, que sea siempre en el mismo lugar.
* Tampoco se debe introducir en el mundo del pequeño más de una persona a la vez, para que tenga tiempo de acostumbrarse a la nueva cara en su propio entorno.

Tiempo muerto
Cuando la madre vuelve al trabajo, se encuentra con que no tiene tiempo para nada. La jornada laboral y el cuidado del bebé le absorben las 24 horas del día. Una buena idea es aprovechar esos tiempos muertos de comidas o trayectos para ella misma: leer, ir a la peluquería y relajarse también es importante.

5. Consolar al bebé con calma
Si el bebé llora, lo mejor es cogerle en brazos e intentar averiguar lo que le está pasando. Lo importante es permanecer tranquilo y tener paciencia. Para el niño es una experiencia tranquilizadora porque se da cuenta de que le hacen caso cuando llora. No siempre podremos averiguar las causas del llanto. Sin embargo, los siguientes ocho pasos pueden ser muy útiles a la hora de intentar calmarle:

* Lo primero es establecer contacto visual con el niño.
* Después le hablamos con un tono suave y tranquilo.
* Tumbamos al pequeño sobre nuestras rodillas.
* A continuación ponemos una mano sobre su tripita.
* Luego cogemos al niño en nuestro regazo de manera que se junten sus brazos.
* Seguidamente le mecemos muy despacio y suavemente.
* Andamos por la habitación tranquila y relajadamente.
* Como la succión le calma, le damos un chupete o le metemos el dedo meñique en la boca (con la yema tocando el paladar).

Para cada uno de los pasos nos tomaremos entre dos y tres minutos.

6. Cariño para todos
¡No nos olvidemos de los hermanos mayores! Todos sufrimos cuando nos sentimos relegados o dejados de lado, también los niños. Por eso, hay que reservar para los mayores una ración extra de atención y cariño todos los días. Es también una forma de evitar sentirnos culpables cuando vemos que no podemos atender todo lo que quisiéramos a los hermanos.

* Hay que mostrarse comprensivo con ellos y decirles que no siempre resulta divertido tener en casa un bebé que requiere tanta atención.
* Les explicaremos que queremos muchísimo al bebé, pero que hay cosas que hacen la vida muy estresante con un niño, como por ejemplo levantarse por la noche.
* Es bueno acostumbrarse a atender primero al mayor (si el pequeño no nos requiere con urgencia) en ciertos casos. El cambio de pañal del peque puede esperar cinco minutos más si su hermano nos quiere enseñar algo urgentemente.

Los hijos mayores necesitan sentir que ellos también son importantes.

7. Confiar en la fuerza del niño
* Ninguna madre ni ningún padre quieren ver sufrir a su hijo. A pesar de esto, no hay que echar enseguida mano de pastillas o gotas si el bebé tiene unas décimas o alguna molestia.
* Es preferible transmitir al niño que confiamos en él y que vamos a ser capaces de manejar la situación con nuestros propios medios. Hay que transmitirle tranquilidad y confianza.
* "Tú puedes, ya verás. Yo pasaré ese mal rato contigo, estoy aquí a tu lado y te consuelo cuando te sientes mal". De esa manera, el niño aprende que él puede superar las pequeñas molestias.

Esto no significa que no estemos atentos a los signos que nos puedan indicar que el pequeño tiene algo más grave.

8. Dejar hacer al padre
Fijemos una especie de "tiempo de papá". Esos ratos valen su peso en oro para la madre. Un buen momento sería por la tarde, después de mamar. A esas horas, la mayoría de los bebés tienen una fase más activa. Es muy importante que la madre desconecte del todo y no intente intervenir. Resulta más difícil aguantar el llanto de un bebé cuando uno no está a su cargo, pero el padre se las arreglará si le damos la oportunidad. Es también su hijo. Merece la pena mantenerse fuerte y no caer en la tentación. En los siguientes meses habrá pocas cosas de las que disfrutaremos tanto como de un equipo de padre e hijo bien entrenado.

9. Cuidado con prohibir
Cuando el bebé empieza a gatear, conviene pensar detenidamente en las cosas que se le prohíben a lo largo de un día. Decir que no a algo solo tiene sentido si contestamos a las dos siguientes preguntas con un "sí":

* ¿Puede romperse algo que resulta muy difícil de reemplazar?
* ¿Puede el pequeño hacerse daño si le dejamos corretear?

Si no es así, reconsideremos nuestra actitud: ¿Si no corre peligro, es realmente tan grave que el niño quiera explorar el entorno a sus anchas?

10. Permitir las frustraciones del pequeño
Los bebés también se frustran cuando están en pleno aprendizaje y las cosas no salen como ellos quisieran. Quieren agarrar algo y no aciertan; quieren desplazarse hacia delante y terminan empujándose hacia atrás. Cuando en estas situaciones el niño da rienda suelta a su frustración y llora o chilla, no debemos caer en la tentación de acudir enseguida en su ayuda o de distraerlo.

* Es mejor esperar y ver si el niño vuelve a intentarlo.
* Y hay que elogiarle por insistir tanto y animarle a seguir.
* Cuando veamos que realmente el bebé ya no puede más, entonces podemos echarle una mano.
* Le ayudaremos de manera que el niño tenga la sensación de haber hecho parte del trabajo él solo. Así se dará cuenta de que consigue su meta si se esfuerza.

jueves, 29 de enero de 2009

Consejos para cuidarte durante el embarazo

A las futuras madres no solo les viene muy bien mimarse es más, deben hacerlo. Todos los cuidados que te concedas durante el embarazo también beneficiarán al bebé. Te enseñamos algunos trucos para que te relajes y disfrutes al máximo en esta etapa.

Entre la mujer y el bebé que crece dentro de ella se establece un canal de comunicación permanente. Todo lo que la madre hace repercute en el feto: si practica ejercicio, mejora su oxigenación; si come bien, favorece su desarrollo; si descansa y busca tranquilidad, le proporciona bienestar. Son buenas razones para cuidarse.

1. Conseguir tiempo libre

Debemos reservar un rato cada día para realizar una actividad agradable: tomar un café con una amiga, ir al cine, leer a nuestros autores favoritos, salir de compras o disfrutar de un relajado paseo por el parque. Este tiempo será algo así como la guinda de la jornada.

Es imprescindible que, a lo largo del día, haya un equilibrio entre las fases de actividad y las de descanso.

2. Levantarse, un placer

¿Por qué saltar de la cama al primer timbrazo del despertador? Es preferible desperezarse con ganas, como hacen los gatos, antes de incorporarse. Este estiramiento hará que nos sintamos mejor y pondrá el sistema circulatorio en marcha.

Por el bien de la musculatura abdominal, hay que tumbarse de costado antes de incorporarse. Una vez que hayamos puesto los pies en el suelo, levantemos los brazos y saludemos el día con una sonrisa. Ahora sí estamos listas para comenzar la jornada.

3. Libertad para los pies

Dar un paseo por un terreno blando, como un sendero de tierra o la playa, descarga los pies y la espalda. Es imprescindible llevar un calzado cómodo y sin tacones, y caminar en buena postura: erguidas y con la tripa metida para contrarrestar la curvatura de la espalda.

Si antes de irnos a la cama aplicamos aceite de sésamo tibio en los pies (se calientan dos cucharadas al baño María), nos damos un buen masaje y nos ponemos unos calcetines, dormiremos a pierna suelta.

4. Adiós al mal humor

Los pequeños enfados pueden evaporarse tras repetir el siguiente ejercicio diez veces:

* De pie, con los pies separados y alineados con los hombros, y las rodillas ligeramente flexionadas.
* Mantenemos la columna recta, los músculos relajados, dejamos caer los hombros y juntamos las palmas de las manos a la altura del pecho.
* A continuación presionamos los pulpejos (la parte de la palma de donde sale el dedo pulgar) uno contra el otro, contando hasta diez, y relajamos.

5. Cervicales relajadas

* Siéntate en el borde de una silla, con la espalda recta y el cuello estirado.
* Baja la barbilla hacia el pecho al tiempo que elevas los hombros al máximo.
* A continuación, se bajan haciendo movimientos giratorios y echándolos hacia atrás. Hay que intentar acercar los omóplatos lo más posible, como si se fueran a tocar.
* Conviene repetir el ejercicio unas diez veces como mínimo.

¡Las cervicales quedarán como nuevas!

6. El placer de un buen baño

Nada mejor para cuidarnos durante el embarazo que darnos un buen baño relajante de cuando en cuando. Llenamos la bañera de agua no muy caliente, echamos unas 15 gotas de esencia de incienso o mirra, nos sumergimos... y no tardaremos en sentir sus efectos renovadores.

Las fragancias estimulantes también te ayudarán a reponer fuerzas. Hay que echar dos o tres gotas de esencia de cítricos sobre una piedra aromática, acomodarse en un sillón confortable, cerrar los ojos y respirar el olor que desprende la piedra. La esencia de cítricos resulta relajante y estimulante a la vez, por lo tanto, es perfecta para activar nuestra energía en muy poco tiempo cuando sólo disponemos de un rato libre.

No se debe cambiar de aroma sin consultar con un especialista porque no todos los aceites etéreos son apropiados durante la gestación.

7. ¡Que trabajen los demás!

Si la pareja, los padres o amigos quieren echarnos una mano con nuestras tareas, aceptemos de buen grado.

Y si ellos no caen en la cuenta, no dudemos en pedírselo. Conviene acostumbrarse a hacerlo, pues cuando haya llegado el bebé, toda colaboración será poca.

8. Nueces y bebidas reconfortantes

Para reponer fuerzas no hay nada mejor que las nueces. Se pueden comer a cualquier hora, y las peladas son fáciles de transportar porque caben en cualquier bolsillo. Aportan cinc y magnesio, dos nutrientes que estimulan las células grises. Pero no hay que pasarse: unos 40 gramos al día bastan, porque también son muy ricas en grasas.

Una bebida reconfortante. Si hace frío, no hay nada más estimulante que tomar una bebida caliente. Cuando se espera un bebé no conviene abusar del té ni del café (no más de tres cafés suaves, o cuatro tés al día), ni beber tisanas que no hayan sido recomendadas por el médico. Un vaso de leche con miel (ideal antes de irse a dormir) o un poleo nos darán energía y nos hidratarán.

9. ¡Fuera estrés!

Durante un breve descanso podemos hacer el siguiente ejercicio:

* Nos tumbamos en el suelo boca arriba (mientras resulte aún cómodo hacerlo) frente a una pared vacía.
* Poco a poco nos acercamos a la pared, y subimos las piernas estiradas, hasta que formen un ángulo recto con el muro.
* A continuación, abrimos las piernas hacia los lados todo lo posible, sin forzar.
* Colocamos las manos en los costados, donde se notará algún que otro tirón (sin importancia) por la postura.

Las cargadas de oxígeno también pueden ayudarte a reducir el estrés. Respiramos hondo, conscientemente, como si fuéramos a enviar el oxígeno hasta el último rincón del cuerpo. Expulsamos el aire lentamente, tardando más o menos el doble en espirar que en inspirar. El futuro bebé nos lo agradecerá y nuestra mente también.

10. Un buen masaje

Si somos de esas personas que dan vueltas y vueltas a los problemas, un masaje craneal nos vendrá como anillo al dedo. Podemos dárnoslo nosotras mismas.

* Ponemos las manos sobre la cabeza como si fuéramos a lavarnos el pelo, pero, en lugar de frotar el cuero cabelludo, golpeamos la cabeza rítmicamente y con suavidad con las yemas de los dedos, como si entre las manos tuviéramos un tambor delicado.
* Vamos de arriba abajo, y de delante atrás, abarcando poco a poco toda la cabeza. Este tamborileo estimula el cuero cabelludo y las vías nerviosas y, de paso, ayuda a liberarnos de pensamientos y emociones negativos.
* Se aconseja hacerlo unas 40 veces.

El masaje que nos da nuestra pareja también nos hará sentir sumamente bien, Es fácil de entender: en la superficie de la piel están los receptores de las endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad. Además, está comprobado que los suaves masajes y las caricias benefician la salud. Relajan y estimulan el sistema circulatorio y el linfático. Solo hay que tener cuidado con la columna vertebral: debe quedar para los profesionales.

11. Piernas ligeras

* Un sencillo ejercicio para combatir el dolor de piernas consiste en subir las puntillas y los talones alternativamente estando de pie, de manera que el cuerpo se balancee adelante y atrás.

* Se puede realizar cada vez que estamos un rato de pie, por ejemplo, mientras nos lavamos los dientes.

* Es recomendable repetirlo unas 30 veces.

12. Habla con el bebé

El futuro bebé oye la voz de la madre, así que ¿por qué no hablar con él? Podemos contarle cualquier cosa: que se acerca el momento de su nacimiento o que los abuelos vendrán a cenar con nosotros. Otra opción es escuchar una obra musical alegre y serena pensando que él también puede disfrutarla.

Comunicarse con el niño intrauterino es una forma de incorporarle a nuestra vida, de demostrarle nuestro amor, y de forjar los primeros vínculos con él.

13. ¡Evita el dolor de cabeza!

* Cuando la cabeza parece estallar: mojamos dos manoplas de felpa y las ponemos dentro del congelador hasta que estén bien frías (¡no deben llegar a congelarse!).
* Luego colocamos una manopla sobre la frente y la otra en la nuca.
* Cerramos los ojos e intentamos relajarnos.
* Lo ideal es repetirlo dos veces con un intervalo de 15 minutos.

Consejos para quitar el chupete a tu bebé

Normalmente, el chupete debe ser quitado del niño antes de que este cumpla los dos años de edad. A esa edad, el niño ya deberá tener un juguete para succionar. Eso le ayudará a olvidarse del chupete y evitará que recurra a los dedos. Si se trata de un bebé que ya está acostumbrado al chupete y lo que deseas es quitárselo, no te desesperes. A un bebé, la solución es sustituir el chupete que usa por uno de modelo más ajustable que es menos perjudicial.

La academia de odontología general, organización de dentistas generales dedicados al estudio continuado de la odontología, recomienda que el niño deje el chupete antes de entrar en la escuela.

Para quitar el chupete a tu bebé, puedes seguir los siguientes consejos

1 - Cambia el chupete por vasos para sorber, que fomentan el desarrollo de la coordinación entre la vista y las manos, y ayudan a poner fin al hábito del chupete

2 - Habla con el niño y recuérdale que ya es mayor, que ya va a la escuela y que no necesita chupete

3 - Pon metas al niño, como por ejemplo, que use el chupete solamente para dormir, y prémiale por conseguir esas metas

4 - La reafirmación positiva funciona bien con los niños de más de un año. Así que elogia a tu hijo cuando se comporte como niños mayores.

5 - No se frustre cuando no haya éxito; eso pondrá las cosas peores. Si se mueven los dientes del niño, hable con el dentista y le pida consejos

Via: guiainfantil