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lunes, 16 de febrero de 2009

Solo quiere estar con mamá

Madre no hay más que una y nuestros hijos lo saben. A los dos años pasan una etapa en la que solo quieren estar con mamá. Es una fase de "mamitis aguda" y no se sienten seguros con nadie más, ni siquiera papá.

En realidad, no rechaza a su padre y sí, sí le quiere. Lo que ocurre es que está pasando por una fase de mamitis aguda, una etapa en la que es su madre la única persona que le hace sentir totalmente seguro. Ella es su figura de apego, la plataforma desde la que va a lanzarse a explorar otras relaciones. Pero para llevar a cabo esta tarea necesita tener un poco más de seguridad, a vencer ciertos miedos propios de esta edad.

También necesita un poco de ayuda para poder confiar en otros. Y eso se consigue pasando tiempo con más gente, pero sabiendo que mamá está ahí para cualquier cosa. Sin prisa, y sobre todo sin forzarle, aumentará su autonomía. Y la hora del baño, de la cena o de la lectura de cuentos puede ser igual de divertida con papá, con la abuela o los vecinos. Aunque su madre siga siendo la mejor del mundo para él.

¿Es frecuente?

Entre los 10 y los 18 meses, los niños empiezan a ser más autónomos: ya pueden andar, explorar la casa o pedir lo que quieren. Sin embargo, necesitan a sus padres con la misma intensidad que cuando eran bebés. De ahí que busquen algo a lo que agarrarse y si es la mano de mamá, mucho mejor. Esta será una etapa pasajera que olvidarán en poco tiempo, en cuanto comprendan que cuando su mami no está, no pasa nada y además, ¡volverá!

Entre los dos y los tres años, los niños se relacionan con otras personas, hacen amistades o pasan más tiempo en el parque jugando con otros pequeños. Todo eso conlleva conocer mucha gente nueva y, al principio, pueden sentirse más cómodos si su madre está cerca para darles seguridad.

Los casos más habituales

Algunas circunstancias, como la llegada de un hermano, pueden descolocar su mundo. El único método que conocen para llamar la atención es dejar que todos sus cuidados (desayuno, lavado de dientes, hora de dormir...) recaigan únicamente en manos de la madre. De hecho, para el niño, es su mamá la que se ha olvidado de él.

Lo mismo ocurre si ella siempre ha estado en casa y se incorpora al trabajo tras una excedencia. En ese caso, la "mamitis" será casi imposible de evitar. En este caso se cuenta con una ventaja: se puede preparar al niño para que la separación no sea traumática. Semanas antes de que mamá vuelva al trabajo, otras personas empezarán poco a poco a cuidarle.

Otros cambios menos drásticos, como una mudanza o una cuidadora nueva, pueden hacer saltar las alarmas. Entonces, por mucho que papá se lo proponga, el pequeño decidirá que de reparto de tareas en casa, nada de nada. Por lo que respecta a él, mamá es su "encargada".

Para tranquilidad de todos, este tipo de "mamitis" no suele alargarse durante más de unas semanas. Si persiste, habrá que buscar otras causas.

No está castigando a papá

Los psicólogos afirman que a esta edad el pequeño todavía no es consciente de que negándose a estar con su padre podría estar castigándole o haciéndole sufrir, aún no tiene la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Se muestra inseguro y, de momento, con mamá le resulta todo más fácil. Por eso es importante no darle mucha importancia a frases como: "Contigo no, con mamá", y actuar como si nada hubiera pasado.

En cuanto se le pase ese excesivo apego a la madre, todo volverá a la normalidad.

¿Hay solución?

Aunque la mayoría de los padres vivan este tipo de situaciones con angustia, lo cierto es que hay solución. Y es más sencilla de lo que podría parecer a simple vista: se trata de generar en el niño cierta confianza y autonomía y que así deje de sentir inseguridad cuando no está con su madre.

* Es importante que aprenda a jugar él solo. Si se resiste, podemos idear un plan. Por ejemplo, empezamos a jugar con él a las construcciones. Pasado un rato, le dejamos continuar solo: nos vamos moviendo por la casa, y hablando con él. Se trata de que el niño sepa que estamos ahí, aunque se encuentre solo en la habitación.
* También conviene tentarle a hacer cosas con los demás. Por ejemplo, le dejamos unos minutos a solas con papá. Al principio, ese ratito tiene que ser especial: un cuento, unos minutos para volar por los aires... Las tareas menos divertidas, es mejor que las haga mamá. A los pocos días, ya se puede empezar con las tareas menos agradecidas...

Sin presiones

Algunos niños corren a refugiarse en las faldas de su madre cuando llegan invitados en casa. Todo el mundo les mira y les dice cosas con una gran sonrisa, pero, cuantos más esfuerzos hacen, más se aferran los pequeños a las piernas de su madre.

Aunque la situación pueda resultar algo embarazosa, no es bueno forzarles a saludar y dejarse coger por extraños. Los niños, igual que los adultos, necesitan su tiempo antes de tomarse ciertas confianzas. Y presionarles para que lo hagan antes de estar preparados no sirve de nada.

Poco a poco, cuando se encuentren a gusto y dejen de sentirse "vigilados", se relajarán. Mientras tanto, mejor dejarles su espacio.

Paso a paso

¿En casa la pareja se reparte las tareas por igual? Los niños adoran las rutinas y necesitan hacer las cosas todos los días de la misma forma. Si es la madre la que siempre se ha ocupado de cuidar al pequeño, es normal que rechace al padre si de repente, sin previo aviso, pretende «usurpar» el puesto de mamá.

Los niños que desde pequeños están acostumbrados a quedarse tiempo con los abuelos, los tíos... suelen ser más independientes. También pasan por fases de "enmadramiento", pero tienen más recursos para superarlas.

Aunque todavía son pequeños para hacer ciertas cosas, si muestran interés por coger el tenedor ellos solitos o vestirse sin ayuda, debemos dejar que lo intenten. De esta forma, irán desarrollando la autonomía que necesitan para ser independientes.

Los niños van aprendiendo a separarse de sus padres. Pero también los padres tienen que aprender a separarse de sus hijos. Si los adultos se toman esa separación con calma, transmitirán tranquilidad y seguridad a sus hijos y todo resultará más fácil.

Como en la guardería, cuando el niño sufre una crisis aguda de "mamitis", lo mejor es que la separación madre-hijo sea gradual: un día un ratito, al otro día un ratito un poco más largo, e ir aumentando esos espacios de tiempo progresivamente.

viernes, 13 de febrero de 2009

¿Es seguro tomar una taza de café por las mañanas durante el embarazo?

Muchas mujeres embarazadas tienen hábitos de por vida que raramente se pueden quitar, sobretodo cuando no son excesivos, sino medidos. En este caso hemos recibido una pregunta acerca de si es seguro tomar una taza de café durante el desayuno y los expertos responden a esta pregunta con un sí rotundo.

Una taza de café por las mañanas está bien, pero para estar bien segura de que no le harás daño a tu bebé, te sugeriría que limites tu consumo diario a máximo dos tazas de café.

Un nuevo estudio extensivo de años atrás mostró que no había efectos secundarios en el feto cuando las madres tomaban más de tres tazas de café al día, muy pocas mujeres tomaban más de esa cantidad.

No obstante, un estudio más reciente encontró que se había incrementado el riesgo de aborto cuando una mujer embarazada toma más de 200 mg de cafeína por día.

Así que si eres de las que les gusta tomarse un cafecito por las mañanas, eso está bien, peor ten en cuenta que no debes pasarte de esa cantidad al día, para evitar efectos perjudiciales para el feto.

Vía: Baby Center

Trucos para que los niños coman verdura

Conseguir que los niños coman verdura no es nada fácil porque muchas veces no es de su agrado. Prepararlas de forma divertida, no forzarles a tomarla y predicar con el ejemplo son algunas de las claves para conseguir que les guste.

La zanahoria, el pimiento rojo y la calabaza son fuentes importantes de vitamina A, y el pimiento verde, el perejil y el tomate tienen gran cantidad de vitamina C cuando se consumen crudos. En cuanto a los minerales, la verdura es rica en potasio, sodio y magnesio.

Hay que empezar paso a pasoLa verdura se introduce en la dieta del bebé a partir del sexto mes, poco a poco y un tipo cada vez, así si el pequeño tiene una reacción alérgica, se sabe inmediatamente cuál la produce.

  • Al principio el bebé puede rechazarla, porque le cuesta acostumbrarse a los nuevos sabores y texturas. Es importante no forzarle a tomarla para evitar que le coja manía para siempre.
  • En niños mayores una causa de rechazo muy común es la falta de variedad. Como es difícil planificar el menú todos los días a veces se cae en la rutina de cocinar solo ciertos platos (un día acelgas rehogadas, otro ensalada mixta, la guarnición siempre de guisantes...), que un día acaban cansando.

  • Pero ningún truco puede tener éxito si el niño ve que los padres no toman nunca verdura. Lo más importante para que ellos se acostumbren es predicar con el ejemplo.
La cantidad recomendada es dos raciones al día, a ser posible, una de ellas de verdura cruda para aprovechar mejor todos sus principios.

De mil maneras
  • Ensaladas: lechuga, tomate, canónigo, escarola, pepino, espinacas o endivias.

  • Cremas: en verano, gazpacho, salmorejo y vichyssoise. En invierno, de puerros, calabacín, zanahoria o calabaza.

  • De guarnición: guisantes, zanahorias guisadas o hervidas, champiñones salteados, juliana de verduras.

  • En tortilla o revuelto: de espinacas, espárragos trigueros y champiñones.
  • A la plancha: tomate, calabacín, espárragos trigueros, alcachofas, setas, berenjena, etc.

  • Rellenas: por ejemplo, de calabacín o berenjena.

  • En brocheta: pimiento, champiñón, cebolla y calabacín.

¿Se puede saber la fecha exacta del parto?

Existen diferentes técnicas para calcular con cierta precisión cuando llegará al mundo el pequeño.

La creencia de que algunos niños eligen una fecha especial para venir al mundo no es un hecho constatado, aunque nadie pone en duda que la psique influye en las funciones del cuerpo y, por tanto, también en el parto. Cuando la mujer acude a la consulta del ginecólogo tras descubrir que está embarazada, lo primero que hace éste es determinar la fecha probable del parto mediante diversos medios fiables.

¿Cuánto dura el embarazo?

Se calcula que el embarazo dura unos 280 días, contados a partir del primer día de la última menstruación, aunque se considera totalmente normal que el parto se produzca en un margen de tres semanas antes o dos después de la fecha prevista. Para intentar precisar más, la gestación ya no se mide en meses, sino en semanas de amenorrea (ausencia de menstruación).

Solo el 50-60 por ciento de las mujeres dan a luz más o menos en la fecha probable y el que esto suceda depende de diversos factores.

La ecografía y el día de la ovulación

Además de confirmar el embarazo en una fase muy temprana, la ecografía permite averiguar la fecha de ovulación. El criterio más preciso es la llamada ecografía precoz (a las 7-8 semanas de gestación); mide la longitud cabeza-nalgas del embrión, ya que señala la fecha en que se produjo la fecundación con cuatro días de margen. Esta prueba es aconsejable si la mujer no recuerda con exactitud cuándo tuvo su último período o si tiene ciclos menstruales irregulares.

De no plantearse estas dudas, será suficiente con realizar la primera ecografía en torno a las 12 semanas de embarazo, cuando ya ha finalizado la formación del embrión y este se puede visualizar globalmente. Midiendo la distancia que media entre la coronilla y la rabadilla se estima la edad gestacional y el momento del parto. La fecha obtenida puede tener una desviación de una semana.

Causas que condicionan el inicio del parto

Aunque no se conocen con exactitud los mecanismos que provocan el inicio del parto, se barajan algunos factores que pueden influir, tanto maternos como fetales.

1. Hormonas

Incluso en el útero, cada bebé sigue su propio ritmo de maduración. Algunas teorías argumentan que el propio feto, cuando se siente listo para nacer, pone en marcha el parto mediante la liberación de una serie de hormonas en la hipófisis (las prostaglandinas y la oxitocina fetal) y las glándulas suprarrenales (el cortisol) que inician las contracciones.

También se cree que los cambios hormonales de la mujer influyen en el desencadenamiento del parto. La progesterona, una hormona relajante de la fibra muscular lisa, y por tanto protectora durante el embarazo, deja de producirse llegado el momento del parto, a la vez que aumentan los estrógenos, que sensibilizan la fibra muscular uterina y provocan contracciones.

2. Emociones

* Las situaciones de estrés, nerviosismo o una noticia inesperada pueden adelantar el parto, aunque no es habitual que esto ocurra.
* El ciclo menstrual de la mujer es muy complejo. De igual forma que en unas mujeres el estrés puede provocar la retirada de la regla, en otras desencadena una ovulación.

3. Genética

La herencia genética puede hacer que madres, hijas o hermanas tengan ciclos menstruales similares (igual de cortos o largos). Por eso se suele decir "a mi madre se le retrasó el parto una semana y a mí también". La experiencia materna no influye en la duración del parto, pero sí puede hacerlo en la del embarazo, porque las reglas de madre e hija son similares.

Lo que sí se sabe es que el embarazo de las mujeres de raza negra dura una semana menos y que las niñas permanecen un día más en el vientre materno que los niños. La genética seguramente tiene aquí mucho que ver.

4. Fases de la luna

No existe base científica para asegurar que la luna influya en el momento del parto, aunque sí hay una creencia extendida (incluso entre matronas y ginecólogos) de que se produce un mayor número de nacimientos entre el último cuarto de luna nueva y, sobre todo, en luna llena.

Lo que no puede negarse es que las fases lunares están muy ligadas al ciclo de la mujer. Cada ciclo o mes lunar dura cuatro semanas, lo mismo que un ciclo menstrual, y el embarazo diez meses lunares.

Por mucho que se piense en el parto, este se producirá en su momento, y no sirve de nada atormentarse con la cuestión. La madre debe concentrarse en disfrutar de su embarazo, esperar tranquilamente a que se desencadene el feliz acontecimiento, que, tarde o temprano llegará, sabiendo que todo está controlado.

¿Por qué se adelanta?

Un 10 por ciento de las mujeres dan a luz antes de la semana 37. Los expertos no siempre saben explicar el porqué, aunque piensan que el parto puede adelantarse cuando la embarazada padece algún factor de riesgo como:

* Haber sufrido algún aborto u otro parto prematuro.
* Tener un ritmo de vida muy estresado.
* O un trabajo que la obligue a permanecer muchas horas de pie.

Los fetos con retraso en el crecimiento suelen nacer también prematuramente.

La regla de Naegele

Se suman siete días al primer día de la última regla y luego se restan tres meses. Por ejempo, si una mujer tuvo su último periodo el 11 de agosto, saldrá de cuentas el 18 de mayo del año siguiente. Se llama así por el ginecólogo que lo inventó.

La mayoría de los ginecólogos utilizan también un disco formado por dos cartones: uno con los meses del año y otro con las semanas del embarazo. Señalando el primer día de la última regla, buscan el día y mes que corresponde a la semana 40.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Cómo detectar la apendicitis en los niños

La mayoría de las veces que a nuestro hijo le duele la tripa no es nada grave. Normalmente son procesos funcionales que desaparecen espontáneamente. Sin embargo, muchas veces tenemos miedo por si el niño tiene apendicitis. ¡Descubre cómo detectarla!

¿Qué es?

La apendicitis es la inflamación del apéndice, una pequeña porción del intestino grueso de 5 a 8 cm de longitud, que está en la parte inferior derecha del abdomen.

No se conoce su función ni el motivo por el que se infecta, pero es preciso diagnosticarla con rapidez para evitar complicaciones graves.

Si no se trata, su evolución es siempre la misma: inflamación de las paredes del apéndice, infección por gérmenes del intestino, formación de un absceso de pus y perforación del apéndice infectado (peritonitis).

Síntomas

* El más importante es que al niño le duele mucho la tripa. El dolor empieza alrededor del ombligo y más tarde desciende para localizarse por encima de la ingle derecha.
* El dolor es continuo y progresivo.
* Cuando se toca la zona dolorida, el niño tose o da un salto es otro signo de peligro.
* Llega un momento en que el dolor se vuelve insoportable.
* Para aliviarlo, el niño camina encogido y evita moverse.
* Si la infección progresa pueden aparecer náuseas, vómitos y pérdida de apetito, sin fiebre.

¿Qué hacer?

* Cuando el niño sufre un dolor abdominal, agudo y persistente, hay que ir urgentemente al pediatra o a un centro sanitario.
* No debemos darle alimentos, ni ponerle calor o frío.
* Tampoco hay que administrarle analgésicos ya que éstos pueden dificultar el diagnóstico.

Si se confirma la apendicitis, el niño se queda hospitalizado y se le retira el apéndice con anestesia general. Si todo va bien, a los 3 ó 4 días ya está en casa.

¿Es bueno tomar medicación para combatir los primeros síntomas del embarazo?

Muchas mujeres que ya saben que están embarazadas podrían empezar a querer dejar atrás esos molestos primeros síntomas del embarazo tomando algunas pastillas para aliviar los dolores.

Según los expertos, las mujeres que están embarazadas y que desean alejar los dolores de cabeza, las nauseas y los vómitos podría aferrarse a pastillas que contengan dimenhydrinate o diphenhydramine, tales como el benadryl por ejemplo, pero por otro lado, deben evitar cualquier droga prescrita como el caso de las que se basan en el scopolamine.

Hasta el momento, no se han reportado en el caso de estos medicamentos aparentes problemas incluso en las mujeres embarazadas que los han usado por periodos prolongados.

El scopolamine no es peligroso para tu bebé, pero puede causar efectos secundarios que si podrían dañar tu integridad y por ende la de tu bebé. Produce por ejemplo fatiga, sensación de mareos, confusión, así que no precisamente ayudará a que te alivies, sino que empeorará rus malestares.

De todos modos, siempre es bueno que si vas a tomar alguna de estas pastillas para aliviar los molestosos síntomas del embarazo, te apresures a contarle primero a tu doctor y que él mismo te recomiende lo que va a ser exacto y mejor para ti.

Vía: babycenter

Los primeros meses con el bebé

Para poder con todo: el bebé, la pareja, la casa... las madres necesitan mucho tiempo, paciencia, energía y buenos consejos. Estos consejos te ayudarán a disfrutar de los primeros meses con tu pequeño. Aprender a aceptar la ayuda que nos ofrecen los demás, saber cómo calmar al bebé cuando llora o favorecer un ambiente tranquilo y sin estrés son algunos de los aspectos a tener en cuenta en este periodo de adaptación:

1. Los primeros días son para la madre y el niño
Cuanto menos molesten a la mamá durante los primeros días y las primeras semanas con su hijo en casa, más fácil será que ambos se conozcan mutuamente.

Poner el contestador automático cuando le damos de mamar o el biberón, o cuando estamos descansando, es una forma de estar a solas con él. De las relaciones con el exterior debe ocuparse el padre durante esta primera temporada. Él también debería procurar que no haya demasiadas visitas molestas. La familia y los amigos más cercanos querrán ver al bebé, pero siempre se puede programar una especie de régimen de visitas que nos podremos saltar cuando queramos. No se trata de ser demasiado estrictos, sino de ser felices y disfrutar de los primeros días de vida de nuestro hijo.

2. Aceptar todas las ofertas de ayuda
Gracias a la alegría por el nacimiento de un hijo y una mezcla especial de hormonas, muchas madres parecen llevar sorprendentemente bien la falta de sueño, las fuertes emociones y los nervios que ocasiona la llegada del bebé. Pero no sobrevaloremos las reservas de energía. Después de muy pocas semanas, la sobredosis de adrenalina se ha terminado y deja paso al agotamiento casi de un día para otro. Por eso, no es cuestión de hacerse la vida más difícil innecesariamente, queriendo convencer a los demás de que solas podemos con todo. Pedir ayuda no nos desprestigia como madres, todo lo contrario.

3. Compartir experiencias
Después de unos días de adaptación, conviene no quedarse en casa. Muchas personas se recluyen cuando viven experiencias nuevas que conllevan mucho desgaste de energía. Probablemente estarían mejor si se comunicasen con otras personas y hablasen sobre sus preocupaciones y problemas del día a día. Todas las madres se enfrentan, y hasta se rebelan a ratos, contra los cambios tan enormes que han llegado a sus vidas. Compartir esas experiencias puede suponer un alivio.

4. Buscar a alguien de confianza
Los padres necesitan ratos para ellos, para salir, divertirse y reponer fuerzas. Y, aunque tendemos a ello, no hay que preocuparse innecesariamente, pues con los abuelos, una amiga o una buena canguro, el niño está en buenas manos. Ten en cuenta que:

* Es bueno empezar a hacerlo cuanto antes. No conviene esperar hasta que el niño tenga ocho o nueve meses, ya que a esa edad extraña a sus padres mucho más que cuando es un bebé.
* Es importante que no sean más de dos personas distintas las que cuiden al niño y, si fuera posible, que sea siempre en el mismo lugar.
* Tampoco se debe introducir en el mundo del pequeño más de una persona a la vez, para que tenga tiempo de acostumbrarse a la nueva cara en su propio entorno.

Tiempo muerto
Cuando la madre vuelve al trabajo, se encuentra con que no tiene tiempo para nada. La jornada laboral y el cuidado del bebé le absorben las 24 horas del día. Una buena idea es aprovechar esos tiempos muertos de comidas o trayectos para ella misma: leer, ir a la peluquería y relajarse también es importante.

5. Consolar al bebé con calma
Si el bebé llora, lo mejor es cogerle en brazos e intentar averiguar lo que le está pasando. Lo importante es permanecer tranquilo y tener paciencia. Para el niño es una experiencia tranquilizadora porque se da cuenta de que le hacen caso cuando llora. No siempre podremos averiguar las causas del llanto. Sin embargo, los siguientes ocho pasos pueden ser muy útiles a la hora de intentar calmarle:

* Lo primero es establecer contacto visual con el niño.
* Después le hablamos con un tono suave y tranquilo.
* Tumbamos al pequeño sobre nuestras rodillas.
* A continuación ponemos una mano sobre su tripita.
* Luego cogemos al niño en nuestro regazo de manera que se junten sus brazos.
* Seguidamente le mecemos muy despacio y suavemente.
* Andamos por la habitación tranquila y relajadamente.
* Como la succión le calma, le damos un chupete o le metemos el dedo meñique en la boca (con la yema tocando el paladar).

Para cada uno de los pasos nos tomaremos entre dos y tres minutos.

6. Cariño para todos
¡No nos olvidemos de los hermanos mayores! Todos sufrimos cuando nos sentimos relegados o dejados de lado, también los niños. Por eso, hay que reservar para los mayores una ración extra de atención y cariño todos los días. Es también una forma de evitar sentirnos culpables cuando vemos que no podemos atender todo lo que quisiéramos a los hermanos.

* Hay que mostrarse comprensivo con ellos y decirles que no siempre resulta divertido tener en casa un bebé que requiere tanta atención.
* Les explicaremos que queremos muchísimo al bebé, pero que hay cosas que hacen la vida muy estresante con un niño, como por ejemplo levantarse por la noche.
* Es bueno acostumbrarse a atender primero al mayor (si el pequeño no nos requiere con urgencia) en ciertos casos. El cambio de pañal del peque puede esperar cinco minutos más si su hermano nos quiere enseñar algo urgentemente.

Los hijos mayores necesitan sentir que ellos también son importantes.

7. Confiar en la fuerza del niño
* Ninguna madre ni ningún padre quieren ver sufrir a su hijo. A pesar de esto, no hay que echar enseguida mano de pastillas o gotas si el bebé tiene unas décimas o alguna molestia.
* Es preferible transmitir al niño que confiamos en él y que vamos a ser capaces de manejar la situación con nuestros propios medios. Hay que transmitirle tranquilidad y confianza.
* "Tú puedes, ya verás. Yo pasaré ese mal rato contigo, estoy aquí a tu lado y te consuelo cuando te sientes mal". De esa manera, el niño aprende que él puede superar las pequeñas molestias.

Esto no significa que no estemos atentos a los signos que nos puedan indicar que el pequeño tiene algo más grave.

8. Dejar hacer al padre
Fijemos una especie de "tiempo de papá". Esos ratos valen su peso en oro para la madre. Un buen momento sería por la tarde, después de mamar. A esas horas, la mayoría de los bebés tienen una fase más activa. Es muy importante que la madre desconecte del todo y no intente intervenir. Resulta más difícil aguantar el llanto de un bebé cuando uno no está a su cargo, pero el padre se las arreglará si le damos la oportunidad. Es también su hijo. Merece la pena mantenerse fuerte y no caer en la tentación. En los siguientes meses habrá pocas cosas de las que disfrutaremos tanto como de un equipo de padre e hijo bien entrenado.

9. Cuidado con prohibir
Cuando el bebé empieza a gatear, conviene pensar detenidamente en las cosas que se le prohíben a lo largo de un día. Decir que no a algo solo tiene sentido si contestamos a las dos siguientes preguntas con un "sí":

* ¿Puede romperse algo que resulta muy difícil de reemplazar?
* ¿Puede el pequeño hacerse daño si le dejamos corretear?

Si no es así, reconsideremos nuestra actitud: ¿Si no corre peligro, es realmente tan grave que el niño quiera explorar el entorno a sus anchas?

10. Permitir las frustraciones del pequeño
Los bebés también se frustran cuando están en pleno aprendizaje y las cosas no salen como ellos quisieran. Quieren agarrar algo y no aciertan; quieren desplazarse hacia delante y terminan empujándose hacia atrás. Cuando en estas situaciones el niño da rienda suelta a su frustración y llora o chilla, no debemos caer en la tentación de acudir enseguida en su ayuda o de distraerlo.

* Es mejor esperar y ver si el niño vuelve a intentarlo.
* Y hay que elogiarle por insistir tanto y animarle a seguir.
* Cuando veamos que realmente el bebé ya no puede más, entonces podemos echarle una mano.
* Le ayudaremos de manera que el niño tenga la sensación de haber hecho parte del trabajo él solo. Así se dará cuenta de que consigue su meta si se esfuerza.