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viernes, 27 de marzo de 2009

Síndrome de Piernas Inquietas, relacionados al embarazo


La terapia de reemplazo hormonal

Un nuevo estudio muestra que la elevación en los niveles de estradiol producidos durante el embarazo, incrementaría la posibilidad a padecer Síndrome de Piernas Inquietas (RLS), en las mujeres embarazadas.

Durante el último trimestre del embarazo, los niveles de la hormona estradiol fueron 34.211 pg / mL en las mujeres con RLS y 25.475 pg / mL en los controles sanos.

Tres meses después del parto, los niveles de estradiol se redujeron a 30,73 pg / mL en el grupo de RLS y 94,92 pg / mL en los controles, según los autores estos datos sugieren que los estrógenos desempeñan un papel importante en RLS durante el embarazo y el estudio también apoya a los informes anteriores de la alta incidencia RLS en el último trimestre del embarazo cuando el estradiol es elevado al máximo.

“Nuestros resultados apoyan firmemente la idea de que las hormonas juegan un papel relevante en RLS fisiopatológico”, dijo el investigador principal Pollmacher Thomas, MD, director del Centro Médico de la Salud en el Klinikum Ingolstadt y profesor de psiquiatría en la Universidad Ludwig Maximilians de Munich, Alemania.

“Esta información aumentará la comprensión del RLS en el embarazo y ayudará en el desarrollo de enfoques terapéuticos específicos“.

La Academia Americana de Medicina del sueño describe como RLS a los sueños relacionados con trastornos del movimiento, que implica una casi necesidad irresistible de mover las piernas durante la noche.

Además tiende a ir acompañada de sentimientos o sensaciones inusuales, llamados “parestesias,” que se producen de forma profunda en las piernas, con sensaciones molestas que a menudo se describen como ardor, hormigueo, picazón o sensación de nerviosismo.
El RLS puede alterar profundamente la capacidad de una persona para ir a dormir o volver a dormir después de un despertar.

Via: SC.daily

Ya tiene dos años, ¿por qué le tratamos como a un bebé?

A esta edad, nuestro hijo no quiere vivir en un mundo creado especialmente para él, más bien todo lo contrario: prefiere ser uno más. ¡Ya tiene dos años y puede hacer cosas él solito!

Y hay que escuchar ese deseo. Para entenderles, debemos intentar ponernos en su lugar. Imaginemos que una fría tarde de invierno, mientras trabajamos frente a nuestro ordenador, nos cogen por las axilas sin previo aviso y nos trasladan en volandas hasta una mesa, donde nos sientan delante de un plato de comida que no hemos pedido.

Además, pretenden que nos lo comamos ya, rapidito, y para ello nos meten la comida en la boca y nos restriegan la cuchara por la barbilla para que apuremos lo que se nos ha caído del susto. ¿Qué sentiríamos? Algo similar a lo que sienten nuestros pequeños cuando los sacamos de su tarea para imponerles otra, por ejemplo.

Hacerle partícipe de las cosas evita las rabietas

Los no y berrinches tan característicos de esta edad son en parte una llamada de atención: se sienten listos para formar parte de nuestra sociedad.

Es importante hacerles partícipes de lo que les concierne. Una explicación a tiempo puede mitigar una rabieta. Y nuestra relación mejorará cuando dejemos de pensar que sus reacciones no tienen sentido o que se originan en una parte del cerebro que rige el especial comportamiento de los niños. Estamos ante una persona con la que compartimos emociones y necesidades.

También es importante que empiecen a formar parte de nuestro mundo de adultos. No tenemos que rompernos la cabeza buscando actividades seguras y entretenidas para ellos, porque resulta que la realidad está plagada de ellas. Es bastante probable que disfrute más ayudándonos a cambiar la rueda pinchada del coche que en el parque de atracciones.

Compartir la vida y los sentimientos

Los niños anhelan dosis de realidad. Dosis y dosis de tender la ropa con mamá, bajar con papá a comprar, abrir el buzón y escuchar una exclamación de alegría o tristeza... Cualquiera de estas experiencias les vale más que la mejor película educativa.

En realidad, no tenemos que hacer nada especial para que participen de nuestra vida. Solo dejar las puertas abiertas para que entren y salgan cómodamente de nuestro mundo adulto, hasta que decidan quedarse definitivamente.

Cuando hablamos de compartir con ellos o hacerles partícipes, normalmente pensamos en pequeños quehaceres que despiertan su interés. Pocas veces se nos ocurre compartir también nuestros sentimientos.

Diez cosas que no soportan

1. Que le metamos la cuchara en la boca antes de pedirlo, ignorando por completo si tiene o no aún la boca llena (suele tenerla). Tampoco soporta que llenemos tanto las cucharas, ni que le pongamos babero y le limpiemos tras cada cucharada que rebosa (por nuestra impaciencia e incapacidad para encontrar la medida justa, pensará).

2. Que lo cojamos por el brazo y lo arrastremos cuando pasea por el parque parándose ante cada fascinante piedra, hoja, pequeño objeto vivo o inerte que puebla el suelo. Tampoco entiende la sentencia: «Tenemos prisa».

3. Que lo metamos en la bañera bajo la incomprensible máxima de «es la hora». Resulta que aún no es esclavo del reloj, así que no entiende la frase. El único reloj al que responde sin titubear es al biológico; todo lo demás, pura arbitrariedad.

4. Que lo saquemos de la bañera cuando se nos antoje, no antes (cuando lo pidió), ni después, por más prórroga que solicite, ahora que se lo está pasando en grande haciendo como que nada.

5. Que apaguemos la tele por las buenas, le llevemos al cuarto, le desnudemos, le pongamos el pañal, el pijama... Todo eso sin explicación alguna.

6. Que no le entendamos, por más que señale y exprese con meridiana claridad lo que quiere. Le resulta frustrante que le miremos sin enterarnos y encima pasemos rápidamente a otra cosa, sin detenernos a descifrar el mensaje completo.

7. Que, con lo que ahora le apetece andar y correr, le obliguemos a ir de un lado a otro sentado en un carrito. Que encima le atemos a él y no pueda decidir cuándo bajarse. Que, para rematar, cuando está cansado y quiere ir en el carrito, nos empeñemos en que ya tiene edad de ir andando. Así somos.

8. Que lo pongamos boca arriba y cambiemos el pañal (después de haberle tocado, olisqueado, etc). Aunque esta práctica, también es cierto, en muchas circunstancias (cuando a ellos les apetece), les sigue gustando.

9. Que cuando por fin le llevamos al parque, nos pasemos el rato hablando por el móvil en lugar de disfrutar de la emocionante tarde con él.

10. Que ante sus justificadas quejas, generadas por nuestro extraño comportamiento, respondamos con un enfado e impongamos definitivamente la ley del más fuerte. ¿No será mejor reconocer que estábamos equivocados?

miércoles, 25 de marzo de 2009

Infancia, alergias y la Primavera

Tanto en la infancia como en la adolescencia, las enfermedades más comunes son las de carácter dérmico-respiratorias que se encuentran íntimamente relacionadas, a través de las alergias y estas incrementan sus síntomas en particular durante los cambios estacionales.

Estas enfermedades se basan en el contagio por agentes externos que en el caso de las alergias reciben el nombre de alérgenos, siendo el más conocido el polen de las flores, que se incrementa en primavera de forma exponencial, pero además y en forma más permanente encontramos otros factores relacionados a nuestro hogar, como los ácaros y los que provienen de los animales domésticos, entre otros tantos.

Por ello más allá de los factores naturales, las condiciones de higiene en nuestro hogar, determinan la prevención, en lo que respecta a estos focos de infección mencionados.

Teniendo muy en cuenta que los niños junto con las mujeres embarazadas y los ancianos, son los más perjudicados por este tipo de afecciones, ya que representan la franja poblacional cuyos sistemas inmunes se encuentran atravesando por cada etapa de desarrollo, haciéndolos más vulnerables a éste tipo de patologías.

Datos a tener en cuenta para la prevención de las alergias:

  • Si bien en la naturaleza el principal alérgeno es el polen, en el hogar estaría representado por el polvo, como vehículo de contagio, ya que en el se depositan los materiales de deshecho de gran variedad de insectos.
  • En los niños, contar con la vacunación obligatoria.
  • Cuidarse de los cambios bruscos de temperatura, tan fluctuantes en ésta época del año.
  • Incrementar el consumo de alimentos con alto contenido de Vitamina C.
  • Los tratamientos anti-alergicos utilizan tanto medicación por vía oral, como regímenes dietéticos, basándose en la detección de los factores externos e internos a través de distintas pruebas clínicas, para aplicar el más adecuado a cada caso particular. Continuará.
Via: embarazo10

Calendario lunar para conocer el momento del parto (abril de 2009)

Existe una creencia popular que asocia las diferentes fases de la luna con el momento del parto. La creencia se basa en que si la luna tiene efecto sobre las mareas, cómo no va a tener efecto sobre los humanos, que somos en nuestra mayoría agua y cómo no va a tener efecto sobre los nacimientos de los bebés, esas pequeñas criaturas que habitan en un medio acuoso llamado líquido amniótico.

Según se dice, cada cambio de ciclo (luna nueva, creciente, llena y decreciente) supone un momento de máxima posibilidad para parir en aquellas mujeres que están cerca del momento del parto. Incluso se especifica el día en que hay luna llena como el momento en que hay más partos.

Lo cierto, y ya nos lo contó Lola hace tiempo, es que se han realizado estudios sobre este tema y se ha visto que no hay diferencia alguna entre ciclos ni se puede demostrar que los días en que se produce el cambio de ciclo haya más partos hospitalarios.

Cómo vestir la cuna

La cuna es un mueble básico para el bebé porque, al menos durante su primer año de vida, va a pasar mucho tiempo en ella. Esto es todo lo que debes tener en cuenta para que el sueño del pequeño sea seguro y confortable.

Elementos básicos

Lo primordial es que la cuna sea segura para evitar accidentes y conseguir que el bebé se sienta protegido en todo momento, pero también hay que valorar todos los detalles necesarios para que sea cómoda. A la hora de elegir todos los accesorios, no olvides:

Colchón: Ha de ser rígido (aunque no duro) e indeformable. Debe encajar en el somier para que no queden espacios entre los bordes.

Chichonera: Es un protector acolchado que cubre la cabecera y los laterales de la cuna. Evita que el pequeño se golpee con los barrotes.

Sábanas:Necesitaremos al menos dos juegos, mejor de algodón, que se laven y planchen con facilidad.

Empapadores: Son fundas para el colchón con una cara de plástico y otra de rizo que impiden que se moje si hay escapes de pipí.

Manta, colcha o edredón: Deben ser suaves y ligeros para permitir la libertad de movimientos del bebé y no producirle excesivo calor.

Un juguete: Preferiblemente, un móvil con música que quede al alcance de su vista (por encima de su cabeza o en un lateral), porque ayuda a estimular sus sentidos y le entretiene cuando está despierto.

Debemos evitar

* Colchas o edredones con lazos o adornos que puedan desprenderse y con los que el pequeñín pueda engancharse o que pueda tragar.

* Almohada: se puede usar como elemento decorativo pero hay que retirarla de la cuna cuando metamos al bebé, para evitar que pueda asfixiarse con ella.

* Muñecos y peluches: durante el primer año de vida y, sobre todo los primeros meses, no conviene dejarlos en la cuna mientras el bebé está en ella dormido.

miércoles, 18 de marzo de 2009

El gusto y el olfato en el embarazo

Es frecuente que algunas mujeres tengan la sensación de que su sentido del olfato y del gusto ha cambiado durante el embarazo. Efectivamente, por el efecto de los cambios hormonales, culpables de la mayoría de las molestias de la gestación, éstos dos sentidos también se modifican, sobre todo en el primer trimestre.

En este caso puedo hablar por experiencia propia, pues durante mis primeros meses de embarazo siento convertirme en una especie de perro sabueso. A muchas mujeres se les agudiza tremendamente el olfato.

Olores y sabores que antes agradaban pueden resultar repugnantes, incluyendo el plato de comida preferido o tu perfume favorito. Se puede desarrollar una auténtica aversión por los olores o sabores de determinados alimentos, especialmente por los pescados, las carnes o el café, así como por el tabaco.

¿Es normal que genere leche durante el embarazo?

Muchas mujeres embarazadas se preguntan por qué antes de dar a luz a sus bebés, empiezan a sentir que sale leche de sus senos, como si estuvieran listas para dar de lactar.

Pues bien, muchas madres empiezan a sentir que un líquido le sale de los senos y a ese líquido se le denomina calostro, algunas veces llamado pre-leche, mientras están embarazadas, habitualmente en el tercer trimestre. Otras madres en espera no corren la misma suerte.

De todas maneras, esto es normal. Para esos casos, las mujeres embarazadas pueden usar parches en el sujetador para proteger tu ropa si estás segregando calostro. Estos parches se pueden encontrar en las farmacias.

El calostro es un fluido espeso y amarillento que contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los nuevos bebés de algunas infecciones. Si decides darle de lactar a tu bebé, este importante líquido nutrirá a tu bebé antes de que la leche materna se haga presente.

El Calostro tiene más proteínas, pero menos carbohidratos y grasa que la leche materna. Es fácil de digerir y tiene la cantidad exacta de nutrientes que un bebé necesita para sus primeros días después de nacido.

Via: Baby Center