Ya sabemos que hay mucho que puede influir en la capacidad de un hombre o una mujer de concebir. Fuera de causas estrictamente orgánicas o hasta de carácter psicológico, algunos hábitos malos y buenos pueden torcer la balanza de la fertilidad hacia uno u otro lado.
Por ello, vamos a ver cuatro hábitos que pueden ser contraproducentes a la fertilidad, entendida como la posibilidad de concebir un hijo de forma natural.
Si bien la mayoría de los profesionales hacen especial hincapié en el tabaquismo, no hay que dejar de lado la mala alimentación, el alcohol – sobre todo cuanto se consume en exceso o permanentemente – y el estrés.
El grado de influencia de estos factores depende del nivel de exposición, pero también de la combinación. Es decir que si nos alimentamos más, estamos estresados, fumamos y además bebemos alcohol, será mucho más difícil concebir.
Es importantísimo trabajar para modificarlos precozmente o lo antes posible, porque de lo contrario es muy difícil revertir los daños que se generan a nivel orgánico.
Por ello, repasemos un breve listado para aquellas parejas que están buscando ser padres, para que lo tengan en cuenta y así preparen sus cuerpos para dar vida.
De acuerdo con una revisión bibliográfica de estudios internacionales realizada por los Dres. Álvaro Ruiz Zambrana y Begoña Olartecoetxea, especialistas del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la CUN, cuando el objetivo es cuidar y preservar la fertilidad, hay que prestar atención a estas pautas:
-ALCOHOL: más de cinco unidades (copas de vino o cerveza) por semana afectan la fertilidad.
-EL PESO: salirse del peso normal retrasa la posibilidad de quedar embarazada, tanto en las mujeres obesas como en las delgadas.
-EL CIGARRILLO: en cualquier dosis, reduce la fertilidad en mujeres obesas y con sobrepeso, mientras que en aquellas de peso normal se ven alteraciones a partir de los 16 cigarrillos diarios. Los investigadores observaron además que existe una relación directa entre tabaco y abortos en el primer trimestre.
-LA EDAD: la fertilidad máxima se da entre los 20 y los 25 años; a los 30 disminuye un 15%, porcentaje que a su vez se reduce entre un 26 y 46% a los 35 años y cae hasta un 95% entre los 40 y 45 años.
-EL ESTRÉS: un nivel elevado de estrés conlleva más dificultades para quedar embarazada y mayor número de abortos.
-EL CAFÉ: grandes dosis de cafeína – más de 3 o 4 cafés diarios– parecen disminuir a la mitad la posibilidad de embarazo, según los estudios revisados.
jueves, 9 de junio de 2011
Cuatro hábitos que pueden perjudicar a la fertilidad
Etiquetas: CONCEPCIÓN Y INFERTILIDAD, SALUD
lunes, 6 de junio de 2011
Fumar en casa afecta la salud de nuestros hijos
¿Fumas dentro de tu casa? ¿Lo hace tu pareja? ¿O quizás un abuelo o hermano de mayor edad que convive con vosotros? Pues es hora de plantearse seriamente eliminar este hábito tan nocivo, o al menos evitar fumar en la casa, puesto que el humo de cigarrillo afecta la salud de los niños.
Según estudios científicos se ha estimado que la mayoría de los padres fumadores llevan el hábito a sus hogares (59% de los padres fumador y el 74 % de las madres fumadoras). Al fumar en nuestro hogar –o permitir que otras personas lo hagan- exponemos a los niños a los efectos perjudiciales del humo del tabaco. Aún si lo hacemos cuando no están presentes, y aún cuando nos ocupemos de ventilar las habitaciones, porque los contaminantes del cigarrillo continúan presentes en el ambiente.
Como consecuencia los pequeños tienen más propensión a desarrollar enfermedades respiratorias, deficiencias inmunitarias o hipertensión, entre otros problemas de salud. Y en caso de sufrir naturalmente de otras problemáticas puede agravar la situación como ocurre con el asma infantil.
Cuidados en la limpieza de los ojos del bebé
A las mamás recientes, en especial si se trata de su primer hijo, cosas simples se les presentan con muchas dudas. Tal es el caso de la limpieza de los ojos del bebé, que sin embargo es importante realizar.
La limpieza habitual de los ojos del bebé es importante porque previene problemas oculares. La forma de hacerlo es con mucha suavidad y utilizando infusión de manzanilla, o mejor aún una solución fisiológica estéril, que puedes encontrar en farmacias.
Si cuando se despierta tu bebé tiene en los ojos una secreción amarillenta, es probable que tenga una infección oftálmica. Claro que deberás consultarlo con el pediatra, pero es importante que realices la limpieza de manera meticulosa, utilizando una gasa diferente para cada ojo, para evitar el autocontagio.
Por último, pero muy importante, recuerda que la limpieza debe realizarse moviendo la gasita desde la parte interior del ojo hacia la parte exterior (de la nariz hacia la oreja), para evitar transportar las secreciones infectadas a toda la conjuntiva.
¿Tendré un embarazo de riesgo?
Todas deseamos un embarazo tranquilo y sin complicaciones, pero no son pocos los casos en los que este sueño se ve truncado. Un embarazo de riesgo supone que la futura madre ha de seguir unos cuidados y recomendaciones especiales, incluso algún tratamiento especial, pues corre peligro la salud del bebé o la suya propia.
Las mujeres pueden prevenir determinadas situaciones de riesgo, aunque otras se escapan a nuestro control. En principio, ninguna embarazada está exenta de pasar a formar parte del “alto riesgo”, aunque ello no significa que debamos obsesionarnos con ello, sino simplemente llevar un modo de vida saludable.
Hay estudios acerca de cuidados alternativos antenatales en países desarrollados que muestran un porcentaje de cambio de criterio (de bajo a alto riesgo) durante el embarazo de un 20%, mientras que una cantidad similar de mujeres lo experimentan durante el parto.
Esto es, hay un grupo de mujeres que no presentaban complicaciones y que en un momento dado pasaron a considerarse con riesgos para el embarazo o parto.
Esto puede ser debido a causas diversas que tienen que ver fundamentalmente con cambios de salud de la madre debido al embarazo: hipertensión, preclampsia, diabetes…
También puede haber alteraciones previas de la madre, como las cardiopatías, tendencia a hipertensión… o exposición a agentes externos peligrosos como medicamentos o químicos tóxicos…
En multíparas, el índice de cambios es mucho menor que en madres primerizas. Durante el parto, puede suceder que se cambie “el diagnóstico” y se pase a considerar algún riesgo debido a situaciones diversas.
Un parto de riesgo
Al hablar de lo que es un “parto normal”, ya vimos que la OMS señalaba que dicha definición dependería enormemente de las valoraciones de riesgo y los criterios locales. Es decir, que al menos no todos los riesgos son los mismos para todas las mujeres ni en todos los contextos.
Por supuesto, con un criterio histórico se detecta un gran avance en la superación de antiguos riesgos que hoy quedan controlados mediante la observación prenatal o tratamientos médicos adecuados.
Si tenemos un embarazo de riesgo, habremos de llevar un control y cuidado adecuados, y tal vez el parto se vea condicionado por ese riesgo, aunque no tiene por qué ser así. Según la OMS, el parto y alumbramiento de muchas gestantes catalogadas como de alto riesgo tienen un curso normal, por lo que, en principio, no parece que adoptar medidas como la intervención de cesárea estén justificadas en todos los casos de riesgo.
Generalmente, entre un 70 a 80 % de todas las gestantes se pueden considerar como de “bajo riesgo” al comienzo del parto. Aunque también existe el caso contrario, y es que una gestante que se supone de bajo riesgo cuando comienza el parto puede en cualquier momento tener un parto complicado, de ahí la importancia de contar con la asistencia profesional adecuada.
Según la OMS, es fundamental que se pueda trasladar a la mujer a un nivel mayor de asistencia si surgen factores de riesgo o si aparecen complicaciones que justifiquen dicho traslado, algo que evidentemente no es posible en diversos contextos, como en muchos lugares de los países en desarrollo. Para el parto atendido en casa, uno de los criterios es precisamente la cercanía y la posibilidad de transporte rápido a un centro hospitalario.
Existen muchos tipos de riesgos en el embarazo y muchos grados de complicaciones. Incluso para el aborto espontáneo existen ciertas precauciones que podemos tomar. Muchas veces llevar unos hábitos saludables sin probar las bebidas alcohólicas, alejadas del humo del tabaco, realizando actividad física adecuada… disminuye las probabilidades de tener riesgos en el embarazo.
En definitiva, con un control prenatal y unos cuidados adecuados en la mayoría de casos el embarazo de riesgo puede llegar a buen fin, y el parto no verse afectado. Podemos consultar al médico si consideramos que tenemos predisposición a algún riesgo debido a alguna característica física especial.
jueves, 2 de junio de 2011
Consejos para comprar un portabebé
Hoy te daremos algunos consejos para que tengas en cuenta a la hora de comprar un portabebé. Dentro de este producto existen diferentes variedades: mochilas, bandoleras, sling pouch, mai tai, fular.
Uno de los puntos que debes tener presente en la elección es la edad del pequeños y el uso que le vayamos a dar. Gracias a los portabebes se puede llevar al niño de manera cómoda y segura, además de tener la posibilidad de tener las manos libres y un contacto estrecho entre nosotros y nuestro hijo, un hecho muy importante para su desarrollo.
Los bebés que llevas en un portabebe se sentirán seguros y protegidos, dormirán mejor, reduciendo su ansiedad y evitando en muchas veces el llanto y sus molestos cólicos.
Portabebé fular: es el modelo más versátil que nos permitirá establecer diferentes posiciones. Se trata de una pieza de tela que va desde los tres meses hasta los cinco meses de largo, el tamaño dependerá de la persona que lo lleve, la edad del niño y las diferentes técnicas de su anudado. Para este portabebe la tela no debe ser elástica.
Mochila ergonónomicas: se acomoda a la fisiología del bebé, en este modelo de portabebe irá sentado sobre sus nalgas, la persona que lleve la mochila deberá repartir el peso entre los hombros y la cadera. Son ideales para pequeños de hasta 15 o 20 kilos. Podrás llevar al niño mirando al frente o de espalda.
Mei Tai: su origen es oriental, se trata de una mochila pero que se sostiene por nudos. Mediante un rectángulo de tela con cuatro tiras se pasan por los hombros de quien lo lleve y por su cintura. Podrás llevar a tu hijo de frente o de espalda.
Etiquetas: FAMILIA
Estudio afirma que el parto por cesárea no incrementa el riesgo de tener depresión posparto
La forma en la que se desarrolla el nacimiento de un niño no modifica las posibilidades de que la madre padezca depresión posparto.
Este dato se halló en un estudio prospectivo realizado en Canadá, estudiando si había relación entre una cesárea y la depresión posparto. mientras que lo que si duplica esta posibilidad es padecer incontinencia urinaria.
Otros factores asociados son la edad materna (menos de 25 años) y la reinternación de la mujer.
El estudio se centró en mujeres que dieron a luz en hospitales de Ontario, evaluando con un puntaje de 12 o más en la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo como corte, el equipo halló un 7,6 por ciento de mujeres con depresión posparto en la entrevista.
Los cinco factores que sí incidieron en este resultado fueron: la edad materna; la reinternación de la mujer; la imposibilidad de iniciar la lactancia; la autopercepción de una buena, regular o mala calidad de la salud frente a una excelente o muy buena; y la incontinencia urinaria.
Las modificaciones clínicas de la cesárea, como el uso de anestesia local en lugar de general, disminuyeron la vulnerabilidad femenina a los trastornos del ánimo.
Qué es el líquido amniótico
El líquido amniótico es el líquido que rodea el feto dentro del útero durante el embarazo y que está contenido en el saco amniótico o amnios. El amnios (amnío(n), del griego ἀμνίον, ‘membrana del feto’) es el saco cerrado que envuelve y protege el embrión y luego el feto, y que se forma como membrana extraembrionaria.
El líquido amniótico es un fluido líquido acuoso, claro y ligeramente amarillento que permite al moverse dentro de la pared del útero sin que las paredes de éste se ajusten demasiado a su cuerpo. También le proporciona sustentación hidráulica. El líquido amniótico es producido principalmente por la madre hasta las 17 semanas de gestación.
El saco amniótico crece y comienza a llenarse, principalmente con agua dos semanas después de la fertilización. Tras diez semanas después el líquido contiene proteínas, carbohidratos, lípidos y fosfolípidos, urea y electrolitos, todos los cuales ayudan al desarrollo del feto.
En los últimos estadios de gestación la mayor parte del líquido amniótico está compuesto por orina fetal. El líquido amniótico circula constantemente a medida que el bebé lo traga y lo “inhala” y luego lo libera y “exhala” a través de la orina.
Esto es normal y no supone ningún riesgo, pero si entre el líquido amniótico empieza a haber meconio, las primeras heces del bebé (lo que se conoce como “tener las aguas manchadas”), se pude producir el síndrome de aspiración de meconio, un trastorno respiratorio causado por la inhalación de meconio del líquido amniótico dentro del árbol bronquial.
También puede haber flotando en el líquido amniótico restos de vérnix caseosa o unto sebáceo, que proteger la delicada piel del bebé de los efectos irritantes del líquido amniótico y de la deshidratación; y restos de lanugo o vellosidades que protegen el cuerpo del bebé.
Observación y control del líquido amniótico
La cantidad de líquido amniótico es mayor aproximadamente a las 34 semanas del embarazo, cuando llega a un promedio de 800 mililitros. Aproximadamente 600 mililitros de líquido amniótico rodean al bebé a término (40 semanas de gestación). En las ecografías de la última etapa del embarazo se controla la cantidad de líquido amniótico, por si ha habido pérdidas sin detectar.
A la hora del parto, también se puede realizar una amnioscopia, esto es, una prueba que se realiza mediante la introducción, vía vaginal, de un tubo metálico provisto de una luz que permite iluminar las membranas de la bolsa amniótica para valorar la coloración del líquido, por si hubiera meconio u otros problemas que pusieran en riesgo la salud del bebé.
Pero sus resultados no son seguros, por lo que no se recomienda hacer la amnioscopia nada más que en casos de riesgo.
Es importante observar el color del líquido amniótico cuando se rompe aguas naturalmente, o si se hace una rotura de membranas artificial, aunque esta maniobra no tiene por qué ser realizada de manera rutinaria; no obstante, sigue siendo una de las intervenciones innecesarias más frecuentes en los partos. El líquido debe ser de color claro, ya que si está teñido de un color verdoso es síntoma de que contiene restos de meconio.
Funciones del líquido amniótico
En cuanto a sus funciones, es importante que esté en buen estado y en cantidad suficiente porque el líquido amniótico ayuda:
* Al feto a moverse en el útero, lo cual permite el crecimiento óseo apropiado.
* Al desarrollo apropiado de los pulmones.
* A mantener una temperatura relativamente constante alrededor del bebé, protegiéndolo así de la pérdida de calor.
* A proteger al bebé de lesiones externas al amortiguar golpes o movimientos repentinos.
Salida del líquido amniótico
El líquido amniótico puede salir del saco por una pérdida o fisura en la bolsa amniótica o por la rotura de aguas.
* Las pérdidas de líquido amniótico se detectan porque se moja la ropa interior con un líquido acuoso que fluye lenta pero constantemente, o al realizar determinados movimientos. Se distingue del flujo vaginal porque éste es filamentoso. Si se produce hacia el final del embarazo puede tratarse de rotura de aguas.
* También puede suceder después de una amniocentesis (por eso hay que llevar una observación especial, ya que hay riesgo de infección) o en mujeres con historia clínica de rotura prematura de bolsa.
* La rotura de aguas se produce cuando el saco amniótico libera su contenido, lo que se conoce como “ropmer aguas” o “romper fuente”. Cuando esto sucede durante el parto al final de la gestación, se le llama “ruptura espontánea de membranas”. Si la ruptura precede al término del parto, se le llama “ruptura prematura de membranas”.
En la investigación de nuevas fuentes de células madre se ha comprobado que el líquido amniótico las contiene. Los últimos trabajos realizados por un grupo de investigadores dirigidos por Anthony Atala de la Universidad Wake Forest y un equipo de la Universidad Harvard ha descubierto que el líquido amniótico es una fuente de abundantes células madre no embrionarias.
Pronto volveremos con otras particularidades sobre el líquido amniótico, ese líquido que rodea y protege al bebé en el útero materno durante el embarazo, que es su entorno protector durante tantas semanas.