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viernes, 18 de abril de 2008

La eficacia de los test caseros de embarazo


Una vez que se forma el embrión, el mismo en forma muy temprana comienza a producir una hormona llamada Gonadotrofina Coriónica Humana. Esta hormona es producida por las células que van a formar luego la placenta, y cuando la cantidad de esa hormona llega a niveles elevados es posible medirla tanto en sangre como en orina, y esto es lo que permite saber si la mujer está o no está embarazada.

Los niveles de Gonadotrofina Coriónica comienzan a aparecer a los pocos días de haberse producido el embarazo, y por eso es posible detectar los niveles de esta hormona en sangre inclusive unos días antes de que se produzca la falta o el atraso menstrual. Es posible también la medición de esta hormona en orina, pero para eso hace falta niveles más elevados y por lo tanto la determinación de Gonadotrofina Coriónica suele dar positivo recién unos días después de haberse producido el atraso o la falta menstrual.

Cuando el análisis de orina de embarazo es positivo, las chances de que esté mal hecho son remotas, o sea que si da positivo es prácticamente seguro que la mujer está embarazada; en cambio si el análisis da negativo, puede dar negativo porque no hay un embarazo o puede dar negativo porque todavía no hay niveles suficientemente elevados de Gonadotrofina Coriónica en orina como para positivizar el análisis. En ese caso es conveniente repetirlo a los 3 ó 4 días o realizar una medición de la hormona en sangre.

Dr. Claudio Chillik
Especialista en medicina reproductiva y endocrinología ginecológica

Fiebre


En frecuentes ocasiones las mamás primerizas se preguntan si determinada situación requiere una visita al pediatra. Dentro de esta inquietud aparecen otros interrogantes: Si correr hacia el consultorio inmediatamente, si llamar por teléfono, o esperar. ¿En qué momento se impone hacer la consulta pediátrica?




El niño tiene fiebre
Se considera que la temperatura es normal cuando no supera los 37,5º C. De los 37,5 a los 38º C es febrícula, y más de 38º C es lo que se llama fiebre. La fiebre alta (39 - 40º C) no siempre es sinónimo de enfermedad grave.

* Si es la primera vez que el niño tiene fiebre, es importante consultar con el pediatra para que indique que medicación ( antitérmico) hay que darle y de que manera.
* Si no es la primera vez que el niño tiene fiebre, se le puede dar el antitérmico recomendado por el pediatra y estar atento a si se repite el pico de fiebre; en estos casos hay que llamar o ir al consultorio para que lo revise.
* Es importante observar, cuando al niño le baja la fiebre, si éste tiene ganas de jugar, si su ánimo es bueno, si habla. Si se trata de un bebé, hay que tener en cuenta si continúa con su habitual manera de comportarse.
* En el caso de persistir la fiebre más de 24 hs. es necesario volver a consultar con el pediatra, más allá de los grados de fiebre que tenga. Esto cuenta de igual manera para niños o bebés.
* Hay que consultar inmediatamente si el niño presenta estado somnoliento al bajarle la fiebre.
* Otros síntomas pueden acompañar a la gente, entre ellos: decaimiento, dolor muscular, rechazo al alimento, dolor de cabeza, dolor de nuca (más fácil de evaluar en niños mayores de 3 años, porque pueden contar donde les duele y que les pasa; en los bebés es más difícil darse cuenta porque no hablan). Si estos síntomas no desaparecen cuando la fiebre baja, se debe consultar al médico.
* También hay que consultar si el rechazo al alimento persiste una vez que bajó la fiebre..
* A veces pueden aparecer convulsiones febriles en los niños menores de 5 años ante picos altos de temperatura,(es más común si hay antecedentes familiares); en estos casos siempre se debe consultar inmediatamente.
* Si un recién nacido tiene fiebre (+de 37,5ºC) o vómitos reiterados o diarrea, siempre hay que hacer la consulta de inmediato.

Si le duele la cabeza:
* Cuando al niño le duele la cabeza( cefalea), lo primero que hay que ver es si tiene fiebre, porque puede ser un síntoma que acompañe a la misma, así también como dolor en todos los músculos del cuerpo.
* Si el niño tiene dolor de cabeza y no tiene fiebre, puede ser que este dolor sea consecuencia de un día de mucho sol o de mayor actividad. Aparece generalmente en niños de edad escolar en días de mucha tensión. Para esto, se le puede dar el analgésico recetado por su pediatra y observar como continúa; si persiste por 24 horas más, o si el dolor de cabeza es muy intenso, hay que consultar.
* Si el niño tiene un dolor de cabeza tan fuerte que hace que se despierte por la noche, también hay que consultar.

Fuente: Dra. Marisa Gandsas
Médica Pediatra - Autora del El pícaro sueño

miércoles, 2 de abril de 2008

El embarazo y los medicamentos




La necesidad de prescribir medicamentos a toda mujer joven plantea al médico, sea este clínico, ginecólogo o especialista, problemas en relación con la posibilidad de poder hallarse frente a una embarazada, quien podrá o no conocer su situación. ¿A qué obedecería tal problemática?

No debemos olvidar que al administrarse un medicamento a una mamá gestante, éste también actúa, de manera variable, sobre el embrión o el feto, quien es un sujeto en activo, permanente y dinámico cambio, cuyas características fisiológicas lo hacen particularmente sensible a la acción de todas aquellas sustancias que atraviesan la placenta. Es por ello que resulta imprescindible comentarle al médico tratante la posibilidad o la certeza de un embarazo, si es que él omitiese interrogar al respecto. Se sabe en la actualidad que numerosos factores intervienen en las acciones perjudiciales que los fármacos administrados a la embarazada pueden ejercer sobre el bebé en gestación. Entre ellos debemos jerarquizar las características anatómicas y funcionales del mismo, propias del momento en el cual le son administrados los medicamentos cuyas particularidades químicas también resultan fundamentales. Es en función de todo lo dicho, que el médico seleccionará el tipo, modo, tiempo y dosis de la terapéutica elegida. Solamente quien conozca a fondo las condiciones biológicas de la unidad madre-hijo podrá llevar a buen fin este proceso en el cual el bien que se procura para la salud de la madre no deberá ocasionar daño al niño en gestación. Debe deducirse de ello que la automedicación, que siempre resulta riesgosa para quien la lleva a cabo, aquí es doblemente perjudicial, por cuanto al posible efecto sobre la mamá, suma la acción dañina sobre un ser en formación, quien por esta condición es sumamente sensible frente a la actividad de agentes exteriores.



Creemos que podrá resultar de utilidad, para la comprensión de la influencia que tienen los medicamentos sobre el ser en gestación, analizar qué es lo que sucede en los diferentes estadios de la vida intrauterina, desde la concepción hasta el nacimiento. El período embrionario abarca las ocho primeras semanas; se caracteriza por la rápida diferenciación hasta adquirir la mayor parte de la características anatómicas de la especie humana. Es la etapa de la formación de: órganos por excelencia; por ello la acción de agentes externos, tanto químicos (medicamentos) como físicos (rayos X), pueden originar malformaciones congénitas. Habíamos señalado ya que la capacidad de producir tales daños (acción teratógena), variaba no solamente en función del tipo de fármaco, sino también, y muy especialmente, en relación con el momento del desarrollo en que actuaba. Así durante las dos primeras semanas, o sea hasta la nidación del huevo o cigoto, parecería existir una baja susceptibilidad a la acción de fármacos, a juzgar por las pocas evidencias recogidas en relación con la producción de malformaciones; podría ello deberse a que la acción del agente exterior pueda producir la muerte del cigoto. Se ha observado, sin embargo, que madres que consumieron Ácido lisérgico durante el período inmediato posterior a la concepción, dieron a luz bebés con malformaciones en los miembros; ello se debería a la acción que esta droga ejerce sobre los cromosomas (partículas del núcleo celular portadoras de los genes de la herencia). Al anidarse el embrión en el útero, al final de la segunda semana, comienza el período de muy rápida diferenciación en el crecimiento de numerosos órganos vitales. El mismo se prolonga hasta la octava semana y se caracteriza por una alta sensibilidad por parte del embrión a la acción de los medicamentos administrados a la embarazada, quien muchas veces ignora su condición de tal. Numerosos y muy importantes órganos podrán resultar afectados en su desarrollo, dando origen así a malformaciones congénitas. Tal es el caso del sistema nervioso central, algunos órganos de los sentidos (vista y oído), el corazón, los miembros y los genitales externos. La acción perjudicial puede afectar a varios órganos que estén en pleno desarrollo en ese momento: es el caso del virus de la rubéola que puede afectar al mismo tiempo el corazón, los ojos y los oídos. En otras situaciones la acción es específica sobre determinado órgano, como sucede con la talidomida (sedante del sistema nervioso), que interfiere en el desarrollo de brazos y piernas, respetando el crecimiento general y el del sistema nervioso y aparato circulatorio. Recordaremos que en la década del 60, solamente en Alemania, nacieron más de siete mil niños con malformaciones debidas al consumo de este medicamento por parte de sus madres en los primeros dos meses del embarazo. En el período fetal, que se extiende desde la octava semana hasta el nacimiento, se completa el desarrollo de las estructuras, diferenciándose las diversas funciones de numerosos órganos, entre los que se destacan el sistema nervioso y el aparato genital, que adopta ya las características propias de cada sexo. Los agentes externos pueden entonces afectar más el crecimiento y funcionamiento de órganos, sistemas y aparatos, siendo menor la posibilidad de malformaciones.



Como podrá apreciarse, el período de mayor riesgo, en relación con las posibilidades de acciones dañinas para el niño en su período de gestación, corresponde a las primeras semanas de un embarazo que puede ser ignorado aún. Reiteramos por tanto que, es absolutamente imprescindible evitar todo tipo de automedicación por parte de potenciales embarazadas como resultan ser todas las mujeres en edad fértil. Confirmada la gestación solamente deberán utilizarse los medicamentos prescriptos por los médicos tratantes, los que deberán ser siempre avisados de tal situación al momento de indicar estudios radiológicos o iniciar tratamientos farmacológicos. Estos consejos forman parte de la Puericultura antenatal, es decir de aquella rama de la Medicina que se ocupa del niño desde la concepción hasta el nacimiento, teniendo siempre muy presente que no hay valores superiores a la vida misma y a la salud, considerada tanto en lo biológico, como en lo afectivo, lo social y lo espiritual.

¿Cómo cambiarle el pañal?



Elementos necesarios

* Superficie dura, para apoyar los elementos y al niño sin que se nos caigan las cosas.
* Un cambiador impermeable, así evitaremos ensuciar otras áreas.
* Pañal limpio
* Algodón
* Oleo calcáreo o aceite de cocina común. El óleo, que es un aceite, es lo mejor para limpiar la cola de los bebés, ya que el contacto de la piel sensible del bebé y el agua en forma reiterada provocan que la misma se irrite.

Pasos a seguir
Antes de cambiarle el pañal al bebé, es conveniente lavarse bien las manos y reunir todos los elementos necesarios.
El bebé puede ser cambiado sobre una mesa, sobre la cama o también sobre el piso. Es importante mantener los productos fuera del alcance del niño. No lo dejes nunca sólo, los niños siempre se pueden caer, aún los recién nacidos.
El cambio del pañal puede transformarse en un momento divertido si le hablamos o cantamos al bebé. O bien le damos un juguete a fin de distraerlo mientras se lo cambia o le ponemos música.
Desprendé el pañal usado y si el niño está sucio, usa este pañal para limpiar la mayor parte de la evacuación. Deshacete del pañal sucio y terminá de limpiar al niño con el algodón embebido en óleo. Pasá el algodón siempre de adelante para atrás, para no traer la flora bacteriana del intestino hacia delante.
Si es una niña también límpiale la vulva, abriendo suavemente los labios de la misma. A la niña no le molestará.



Si es un varón, mantenele un pañal limpio sobre el pene durante la mayor parte del proceso. Los varoncitos a menudo se orinan mientras los cambian. Luego pasale un algodón con óleo desde la base del pene hacia el extremo. Cuando le pongas el pañal nuevo, apuntale el pene hacia abajo para que no se moje la ropa al orinar.
Luego ponele el pañal limpio, deslícelo debajo del bebé, hasta que esté alineado con el borde superior de su cintura. Subí la parte delantera del pañal hasta que quede entre las piernas del bebé, y acomodalo alrededor de su barriga. Quitá las cubiertas adhesivas, pegalas sobre el frente del pañal (asegurate de no pegarlas sobre la piel del bebé). El pañal deberá quedar algo ajustado pero no tanto como para irritar la piel del chico.
No olvides lavarte las manos luego de terminar de cambiar al niño.

Dra. Marisa Gandsas
Médica Pediatra - Autora del El pícaro sueño

Dieta sana antes y durante el embarazo



Realizar una dieta saludable es importante durante todas las etapas de la vida, pero en ocasiones tan especiales como el embarazo es muy importante prestar especial atención a la selección de alimentos que uno realiza ya que no hay que olvidar que se come por dos.
Un gran porcentaje de mujeres se entera que están embarazadas casi finalizando el segundo mes de embarazo; ésto les impide comenzar con los cuidados que habitualmente se inician al principio de la gestación. Si estás planificando quedar embarazada éste es el momento para empezar a cuidarte. Con algunos cuidados muy simples las chances de un embarazo sin complicaciones se eleva y vos podés dedicarte exclusivamente a disfrutar esta etapa de felicidad.
La formación de un nuevo ser saludable requiere de muchos cuidados dentro de los cuales la alimentación no es menos importante. Las elecciones que tomemos en cuanto a los alimentos como así también en relación a posibles amenazas como consumo de alcohol y tabaco guiarán el curso del embarazo. Tanto el exceso como la carencia de ciertas sustancias puede ser peligroso para tu futuro hijo como para tu propia salud, pero siguiendo unos consejos muy simples podrás prevenir muchos problemas.



En la salud y correcta formación de un recién nacido intervienen diversos factores. Algunos como la genética son prácticamente inmanejables, pero otros, afortunadamente, dependen de vos. Está ampliamente comprobado que una dieta carente de nutrientes, el consumo de tabaco y alcohol traen consigo un altísimo riesgo de niños nacidos con problemas como bajo peso al nacer. Cuanto antes puedas suprimir las sustancias tóxicas e iniciar una dieta adecuada mejores resultados tendrás.
El cambio de hábitos puede no ser fácil, es cierto, pero el primer paso hacia lograrlo es la convicción de que estás haciendo lo correcto para tu bebé.

Lic. Guadalupe Mangialavori
Nutricionista

miércoles, 19 de marzo de 2008

¿Existe la crisis de lactancia?

La expresión "crisis de lactancia" es un término ambiguo, aunque real para muchas madres que creen que no tienen leche. Por suerte, es un problma pasajero con fácil solución: dar el pecho a demanda.



La crisis de lactancia se refiere a ciertos periodos en los que la madre cree, erróneamente, que no tiene leche. Si da el pecho a demanda, sale más leche, y asunto resuelto; si le entra el pánico y mal aconsejada empieza a dar biberones a su hijo, sale menos leche.

Hace años unos científicos midieron la cantidad de leche durante esos días en que la madre se queja de que «el niño se queda con hambre, porque me he quedado sin leche», y comprobaron que la cantidad de leche no había disminuido.

¿Qué influye?
Hay lo que se puede llamar «crisis de los tres meses» (no es exactamente a los tres meses), que es el pánico que le entra a muchas madres más o menos a esa edad del bebé porque se juntan varios factores, que son normales, pero que nadie le había advertido que podían pasar:

* Los pechos antes parecían llenos y se llenaban aún más entre las tomas; ahora parecen siempre vacíos (¡pero no lo están!) y blandos.
* La leche goteaba, había que usar un empapador en el sujetador; ahora ya no gotea.
* La madre se notaba al comienzo de cada toma la bajada de la leche; ahora ya no la nota.
* El bebé estaba más de 20 minutos en un pecho; ahora acaba en cinco o en dos minutos y si le intentan obligar a mamar más, se enfada.
* El niño hacía varias cacas al día; ahora está varios días sin hacerla (no es estreñimiento, y no hay que tomar medidas).
* El bebé engorda cada mes menos que el anterior (¡claro!).
* A partir de los cuatro o cinco meses, el niño suele empezar a despertarse varias veces cada noche.


En estas circunstancias la madre que no tiene nadie a quien consultar, se espanta y piensa que se ha quedado sin leche de repente.
Para pasar las crisis lo único que hay que hacer es seguir dando el pecho, no intentar obligar a mamar al niño cuando no quiere mamar, y no dar ningún biberón.

¿Cuánto peso debe ganar el bebé cada mes?

Las mamás se alegran si el pediatra les dice que su bebé está engordando a buen ritmo y se preocupan si no llega a la media. Y es que el aumento o pérdida considerable de peso suele ser indicativo de salud. Hemos aunado criterios pediátricos para despejar dudas sobre qué variaciones de peso se consideran correctas.



Recién nacido

* El margen de normalidad del peso del recién nacido es amplio: entre los 2,5 y los 4 kilos (por debajo y por encima de estas cifras, pueden necesitar cuidados especiales).
* El peso medio de los bebés nacidos a término se sitúa entre los 3 y los 3,5 kilos. Sin embargo, la expresión «peso medio» se fundamenta en un cálculo general y no hay que asustarse si nuestro pequeño lo supera un poco o se queda algo corto (las niñas suelen pesar unos gramos menos que los niños).
* Tres o cuatro días después del nacimiento, el niño pesará menos. Les ocurre a todos los bebés porque expulsan la orina y el meconio acumulados durante la gestación. Esta pérdida puede representar hasta un 5 ó 10 por ciento del peso total. Salvo que el pediatra opine lo contrario, no hay por qué preocuparse (suelen recuperarlo enseguida).


Primeros meses

* Según la regla general, durante el primer semestre ganan unos 600 gramos al mes y durante el primer año suelen crecer 25 cm. Entre los cero y los doce meses se produce el mayor índice de crecimiento de toda la vida.
* Sin embargo, en la práctica, la realidad depara muchas sorpresas: a veces a los niños les da por aumentar 350 gramos en solo siete días y los siete siguientes ganan solo 100.
* La lactancia o la producción de leche no tiene nada que ver en estas oscilaciones. Los niños no engordan de forma constante, sino con altibajos. Por esa razón se recomienda pesarlos una vez al mes y no por semanas. Así que no hay que preocuparse.
* Y si toma biberón, hay que cuidarse mucho de no forzar al bebé para que se lo termine entero: ellos paran cuando están saciados.
* Hay que respetar al pie de la letra las indicaciones de preparación de la leche en polvo. Resulta contraproducente pasarnos con el agua o la leche en polvo porque corremos el riesgo de que el crío ingiera una cantidad de grasas, proteínas, etc. inadecuada para su organismo o de que se alimente de forma insuficiente.



A partir del sexto mes

* Entre los seis y los doce meses, los bebés suelen ganar unos 500 gramos al mes.
* Se recomienda empezar a variar su dieta hacia los seis meses. La Organización Mundial de la Salud, la Asociación Española de Pediatría y su homóloga norteamericana recomiendan alimentar al bebé solo con leche hasta el sexto mes, a no ser que el especialista ordene lo contrario.
* Es importantísimo seguir el orden de introducción que indique el pediatra y no adelantarnos nunca. El médico es la persona indicada para establecer qué sólidos puede tomar el niño y en qué mes pueden incorporarse a su dieta.
* A veces a los pequeños les cuesta aceptar los nuevos sabores. Para que este rechazo no afecte a su peso, es conveniente introducirlos muy poco a poco, sin reducir drásticamente el número de tomas o biberones.
* Lo mejor es incluir los alimentos de uno en uno, en pequeñas cantidades y espaciándolos entre sí una semana como mínimo. Así, si alguno produce reacciones alérgicas al bebé, sabremos exactamente cuál ha sido y podremos eliminarlo de su dieta inmediatamente.