La expresión "crisis de lactancia" es un término ambiguo, aunque real para muchas madres que creen que no tienen leche. Por suerte, es un problma pasajero con fácil solución: dar el pecho a demanda.
La crisis de lactancia se refiere a ciertos periodos en los que la madre cree, erróneamente, que no tiene leche. Si da el pecho a demanda, sale más leche, y asunto resuelto; si le entra el pánico y mal aconsejada empieza a dar biberones a su hijo, sale menos leche.
Hace años unos científicos midieron la cantidad de leche durante esos días en que la madre se queja de que «el niño se queda con hambre, porque me he quedado sin leche», y comprobaron que la cantidad de leche no había disminuido.
¿Qué influye?
Hay lo que se puede llamar «crisis de los tres meses» (no es exactamente a los tres meses), que es el pánico que le entra a muchas madres más o menos a esa edad del bebé porque se juntan varios factores, que son normales, pero que nadie le había advertido que podían pasar:
* Los pechos antes parecían llenos y se llenaban aún más entre las tomas; ahora parecen siempre vacíos (¡pero no lo están!) y blandos.
* La leche goteaba, había que usar un empapador en el sujetador; ahora ya no gotea.
* La madre se notaba al comienzo de cada toma la bajada de la leche; ahora ya no la nota.
* El bebé estaba más de 20 minutos en un pecho; ahora acaba en cinco o en dos minutos y si le intentan obligar a mamar más, se enfada.
* El niño hacía varias cacas al día; ahora está varios días sin hacerla (no es estreñimiento, y no hay que tomar medidas).
* El bebé engorda cada mes menos que el anterior (¡claro!).
* A partir de los cuatro o cinco meses, el niño suele empezar a despertarse varias veces cada noche.
En estas circunstancias la madre que no tiene nadie a quien consultar, se espanta y piensa que se ha quedado sin leche de repente.
Para pasar las crisis lo único que hay que hacer es seguir dando el pecho, no intentar obligar a mamar al niño cuando no quiere mamar, y no dar ningún biberón.
miércoles, 19 de marzo de 2008
¿Existe la crisis de lactancia?
Etiquetas: SALUD
¿Cuánto peso debe ganar el bebé cada mes?
Las mamás se alegran si el pediatra les dice que su bebé está engordando a buen ritmo y se preocupan si no llega a la media. Y es que el aumento o pérdida considerable de peso suele ser indicativo de salud. Hemos aunado criterios pediátricos para despejar dudas sobre qué variaciones de peso se consideran correctas.
Recién nacido
* El margen de normalidad del peso del recién nacido es amplio: entre los 2,5 y los 4 kilos (por debajo y por encima de estas cifras, pueden necesitar cuidados especiales).
* El peso medio de los bebés nacidos a término se sitúa entre los 3 y los 3,5 kilos. Sin embargo, la expresión «peso medio» se fundamenta en un cálculo general y no hay que asustarse si nuestro pequeño lo supera un poco o se queda algo corto (las niñas suelen pesar unos gramos menos que los niños).
* Tres o cuatro días después del nacimiento, el niño pesará menos. Les ocurre a todos los bebés porque expulsan la orina y el meconio acumulados durante la gestación. Esta pérdida puede representar hasta un 5 ó 10 por ciento del peso total. Salvo que el pediatra opine lo contrario, no hay por qué preocuparse (suelen recuperarlo enseguida).
Primeros meses
* Según la regla general, durante el primer semestre ganan unos 600 gramos al mes y durante el primer año suelen crecer 25 cm. Entre los cero y los doce meses se produce el mayor índice de crecimiento de toda la vida.
* Sin embargo, en la práctica, la realidad depara muchas sorpresas: a veces a los niños les da por aumentar 350 gramos en solo siete días y los siete siguientes ganan solo 100.
* La lactancia o la producción de leche no tiene nada que ver en estas oscilaciones. Los niños no engordan de forma constante, sino con altibajos. Por esa razón se recomienda pesarlos una vez al mes y no por semanas. Así que no hay que preocuparse.
* Y si toma biberón, hay que cuidarse mucho de no forzar al bebé para que se lo termine entero: ellos paran cuando están saciados.
* Hay que respetar al pie de la letra las indicaciones de preparación de la leche en polvo. Resulta contraproducente pasarnos con el agua o la leche en polvo porque corremos el riesgo de que el crío ingiera una cantidad de grasas, proteínas, etc. inadecuada para su organismo o de que se alimente de forma insuficiente.
A partir del sexto mes
* Entre los seis y los doce meses, los bebés suelen ganar unos 500 gramos al mes.
* Se recomienda empezar a variar su dieta hacia los seis meses. La Organización Mundial de la Salud, la Asociación Española de Pediatría y su homóloga norteamericana recomiendan alimentar al bebé solo con leche hasta el sexto mes, a no ser que el especialista ordene lo contrario.
* Es importantísimo seguir el orden de introducción que indique el pediatra y no adelantarnos nunca. El médico es la persona indicada para establecer qué sólidos puede tomar el niño y en qué mes pueden incorporarse a su dieta.
* A veces a los pequeños les cuesta aceptar los nuevos sabores. Para que este rechazo no afecte a su peso, es conveniente introducirlos muy poco a poco, sin reducir drásticamente el número de tomas o biberones.
* Lo mejor es incluir los alimentos de uno en uno, en pequeñas cantidades y espaciándolos entre sí una semana como mínimo. Así, si alguno produce reacciones alérgicas al bebé, sabremos exactamente cuál ha sido y podremos eliminarlo de su dieta inmediatamente.
Etiquetas: BEBÉ
Viajar embarazada: guía útil
Estar embarazada no es impedimento para viajar, siempre que la gestación transcurra sin complicaciones, que no esté próxima la fecha del parto y que la salud de la futura mamá sea buena. Aún así, conviene tomar algunas precauciones.
¿Se puede viajar durante todo el embarazo?
* El periodo de menos riesgo para emprender un viaje es el segundo trimestre a partir de la semana 18ª, ya que el embrión ha superado las dificultades de implantación, el volumen del abdomen todavía no incomoda demasiado a la embarazada y hay menos peligro de sufrir un aborto espontáneo.
* Entre las semana 28ª y 34ª de gestación conviene evitar los desplazamientos largos, ya que la presión física y psíquica que conlleva un viaje de este tipo puede afectar al estado general de la embarazada.
* Después de la 34ª semana es recomendable no moverse mucho, si bien esta no es una norma estricta. Debe ser el ginecólogo el que decida la conveniencia o no de iniciar un viaje en función del estado de la embarazada y la necesidad del desplazamiento.
Preparativos
* Es bueno organizar la salida con antelación para evitar los preparativos febriles de última hora. Por supuesto, no hay que hacer esfuerzos, ni acarrear maletas ni bolsas.
* Conviene llevar ropa cómoda (sin elásticos que puedan apretar y cortar la circulación), zapatos flexibles sin tacón, una chaqueta, por si el aire acondicionado juega una mala pasada, y un bolso ligero de mano con lo estrictamente necesario: pañuelos, útiles de aseo, algo para comer y una botellita de agua (es importante beber líquido frecuentemente). En los desplazamientos largos puede venir bien una almohada para las cervicales.
* Las mujeres embarazadas tienen más predisposición a marearse cuando viajan, por lo que es bueno llevar a mano algo de comida, como frutos secos, galletas o alguna fruta. Para evitar las náuseas, lo mejor es chupar algo con glucosa, como caramelos. No se deben tomar pastillas, ni chicles, ni jarabes para prevenir el mareo sin consultar antes con el médico.
Al elegir el medio de transporte hay que considerar varias cosas: el tiempo que tarda en llegar al destino, la comodidad de los asientos, la movilidad que permite y el acceso a los aseos.
La comodidad del tren
* Si tenemos en cuenta la movilidad, la forma más cómoda de viajar es el tren. Es fácil cambiar de posición durante el trayecto y levantarse a caminar de vez en cuando.
* Se puede viajar de noche e incluso tumbarse y descansar, aunque algunas gestantes no toleran bien el traqueteo de las literas.
* Los trenes de alta velocidad son la mejor opción porque son cómodos y hacen el recorrido en menos tiempo.
La rapidez del avión
* Los viajes en avión no implican, en principio, ningún riesgo para la madre y el futuro bebé, aunque las mujeres con embarazos complicados o de riesgo no deben volar en los nueve meses.
* El avión es uno de los medios de transporte más seguros para viajes largos.
* Es preferible no volar en el último mes de embarazo por el riesgo de que se produzca una rotura de la bolsa o un parto prematuro.
* La mayoría de las compañías aéreas ponen restricciones a las embarazadas de más de siete meses para evitar la posibilidad de que se presente un parto durante el vuelo. A partir de las 35 semanas de gestación, las aerolíneas exigen un certificado médico que confirme la fase del embarazo y la aptitud para volar de la pasajera. La futura madre debe firmar un documento que exima a la compañía de toda responsabilidad en caso de que surgiera algún problema relacionado con su estado durante el vuelo.
* Aunque en los aviones es difícil moverse, se recomienda pasear por el pasillo cinco minutos cada hora. Los viajes largos, sentadas en sitios con poco espacio, pueden provocar la aparición de una trombosis venosa. El embarazo aumenta este riesgo debido a la obstrucción de la vena cava por compresión del útero.
* Al reservar la plaza conviene pedir un asiento de pasillo, que facilite la entrada y la salida, y que esté cerca del baño.
* El cinturón de seguridad debe colocarse por debajo del vientre, sobre las caderas.
* Al abandonar el avión hay que evitar los empujones y posibles golpes con el equipaje de mano, por lo que, si la embarazada no puede salir de las primeras, conviene que espere y se quede la última.
* Los detectores de metales que se usan en los aeropuertos son totalmente inocuos para la futura madre y su bebé.
En coche propio
* El automóvil suele ser la mejor opción para los trayectos cortos, sobre todo si lo lleva otra persona. En los últimos meses de embarazo los médicos suelen desaconsejar la conducción.
* Se recomienda parar cada dos horas como mínimo para estirar las piernas, ir al lavabo y caminar durante diez minutos.
* Es obligatorio utilizar el cinturón de seguridad todo el trayecto. La cinta inferior debe colocarse por debajo del vientre, mientras que la parte superior del cinturón debe colocarse entre los pechos, cruzando uno de los hombros.
Los menos aconsejables: autobús y barco
* De todas las opciones, el autobús es el transporte menos recomendable. No suele tener baño, y si lo hay, es de pequeñas dimensiones. Las posibilidades de movimiento son mínimas (no se puede pasear, los asientos son estrechos...) y, además, realiza paradas de tarde en tarde.
* Los viajes en barco se consideran muy poco aconsejables para una gestante por los vaivenes de las olas.
* Si, apesar de ello, vas a hacer un crucero, hay que evitar los programas demasiado cargados de actividades. Lo importante es reposar y relajarse y, por supuesto, no realizar ninguna excursión que pueda resultar peligrosa.
Etiquetas: EMBARAZO
viernes, 7 de marzo de 2008
Las contracciones: cuándo preocuparse y cuándo no

A veces son inocuas y en otras ocasiones no lo son. Las de parto son regulares y en la mayoría de los casos dolorosas.
Después de un día agitado, Carolina (29 años) sintió contracciones en su abdomen y llamó a su doctor de inmediato. En sus dos embarazos anteriores, había experimentado contracciones mucho más intensas y dolorosas, pero nunca las había tenido a los cuatro meses de embarazo, como le había ocurrido esta vez.
El ginecólogo le dijo que probablemente estaba "estresada" y le recomendó bajar significativamente su ritmo de actividades. Guardó reposo relativo por algunos días y antes de una semana las contracciones eran cosa del pasado y pudo volver a su vida
normal. No había razón para preocuparse: sólo debía procurar mantener un embarazo tranquilo y no agitarse en exceso.
Existen diferentes tipos de contracciones, algunas de las cuales son motivo de preocupación y otras que no. Primero que nada es preciso saber de qué estamos hablando: una contracción es el endurecimiento del abdomen como consecuencia de la actividad del músculo uterino.
Hay contracciones "inocuas" que pueden producirse por diferentes motivos, como movimientos del bebé, cambios de posición de la embarazada o irritación uterina por tener la vejiga ocupada o por congestión intestinal. También puede producirse una contracción del útero cuando la embarazada recién se acuesta, después de tener relaciones sexuales o de subir o bajar escaleras.
Las de Braxton Hicks comienzan desde el quinto o sexto mes de embarazo, abarcan todo el útero, van desde el fondo del útero hacia la vagina y no producen dolor. Tampoco son motivo de preocupación, porque estas contracciones corresponden a ejercicios que realiza el músculo uterino, el que se está preparando para el parto. Por el contrario, es una señal positiva que el útero se esté entrenando para aguantar de buena forma el día en que nazca el bebé.
Muy diferentes son las contracciones de parto, que en la mayoría de las mujeres sí son dolorosas. Son muy regulares, se producen cada dos o tres minutos y durante entre 1 y 2 minutos. Generalmente van acompañadas de la expulsión del tapón mucoso.
Estas contracciones duelen porque durante la contracción del útero, el tejido queda transitoriamente con escasez de oxígeno o anoxia. Cuando el músculo se relaja, los vasos vuelven a irrigarse y el dolor desaparece.
Si la embarazada presenta contracciones de parto, debe llamar a su médico o matrona, porque la hora de nacimiento del bebé probablemente está muy cerca. Si es que no está cerca de la fecha estimada de parto, es muy importante que contacte a su ginecólogo lo antes posible, porque no es normal tener contracciones regulares y frecuentes antes de las 38 semanas de embarazo.
La embarazada debe consultar si presenta:
• Contracciones cada 10 minutos o con mayor frecuencia
• Sangramiento vaginal o pérdida de líquido
• Presión pélvica del bebé
• Dolor leve en la parte inferior de la espalda
Etiquetas: EMBARAZO
Mi bebé toma biberón. ¿Qué leche le doy?

Los preparados de fórmula tienen todas las garantías nutricionales para alimentar bien a nuestro hijo. Es el pediatra quien tiene que decir qué leche artificial le va bien a nuestro bebé. Nunca debemos cambiarla sin consultarle.
Hoy en día nadie pone en duda que el alimento más completo para un bebé es la leche materna. La Organización Mundial de la Salud recomienda que sea lo único que reciba el niño hasta los seis meses de vida. Pero muchas veces, por enfermedades maternas o del bebé, o porque la mujer así lo decide, hay que optar por la lactancia artificial.
Leches muy nutritivas
Las fórmulas lácteas tienen todos los elementos nutritivos necesarios para conseguir que el niño crezca sano. Algunas de ellas, incluso, incorporan bacterias vivas que favorecen el crecimiento de las bacterias beneficiosas para el intestino del bebé. Pero no todas son iguales ni apropiadas para todas las edades.
Leche para prematuros
* Está indicada para recién nacidos antes de tiempo o para aquellos que han venido con un peso inferior a 2.500 gramos.
* Su digestión resulta más fácil para su pequeño estómago y suministra un aporte de calorías y de nutrientes adecuado para cubrir las principales necesidades para el crecimiento que tienen estos bebés.
* Este tipo de leche se suele mantener hasta que el pequeño alcanza los 3.500 gramos de peso.
Leche de inicio 1
* Es la que se puede utilizar para alimentar al lactante desde el primer día de vida hasta los cuatro o cinco meses de edad.
* Cubre todas las necesidades nutricionales del bebé en la etapa inicial de su vida. Contiene las proteínas, hidratos de carbono y grasas necesarias y está enriquecida con hierro y otras vitaminas y minerales esenciales.
* Se elabora a partir de leche de vaca.
Leche de continuación (leche tipo 2)
* Comienzan a tomarse normalmente a partir del quinto o sexto mes y siempre forman parte de un régimen de alimentación mixto que incluya cereales, frutas, verduras, carne, etc.
* Si el bebé ha estado tomando el pecho hasta esa edad y la mamá decide dejarlo, la fórmula de continuación sustituye a la leche materna o puede ser un complemento de esta.
* Si el niño ha tomado leche de inicio, conviene que la leche de continuación sea de la misma marca.
Leche de crecimiento (leche tipo 3)
* Es la leche de transición entre la de continuación y la de vaca propiamente dicha.
* Se recomienda darla entre el año y los 18 meses hasta los tres años. Es leche de vaca un poco modificada (la adaptan un poco a su aparato digestivo).
* Está enriquecida con hierro y ácido fólico y, como en las anteriores, la grasa animal ha sido sustituida por grasa vegetal. Puede ser en polvo o líquida (estas son algo más caras).
Qué hacer con esos dolorosos calambres en las piernas
No se sabe con exactitud por qué los calambres aumentan durante el embarazo, pero si quieres evitarlos hay una serie de recomendaciones que puedes seguir.
"¡Come mucho plátano!", le comentó una amiga a Cecilia (32 años), cuando ésta le contó que algunas noches se despertaba por un intenso dolor provocado por calambres en las piernas.
Cecilia estaba a punto de cumplir 7 meses de embarazo y esto no le había ocurrido ni en el primer ni en el segundo trimestre. Preocupada llamó a su doctor, quien le dijo que el hecho de tener calambres dolorosos en las piernas, especialmente durante las noches y en los últimos meses de gestación, es bastante frecuente en las embarazadas.
Un poco más aliviada, le preguntó a su ginecólogo si comer plátano era la solución. "Es posible que eso te ayude, porque aunque la causa de los calambres durante el embarazo no está clara, la falta de potasio en las embarazadas puede potenciarlos, así que podrías comer más plátano. Pero cuidado con el peso porque son muy calóricos... Te voy a dar una serie de otros consejos que también te pueden servir", le dijo el especialista.
Así fue como explicó que los calambres se producen cuando los músculos se tensan, lo que puede darse por diferentes razones, tales como la falta de líquidos, por cambios en la circulación sanguínea, por el hecho de permanecer en la misma posición durante mucho rato, por la presión que ejerce el bebé sobre los vasos sanguíneos que llevan la sangre hacia las piernas, entre otras.
No hay consenso entre los especialistas respecto a un tratamiento a seguir para evitar los calambres. Se ha evaluado el uso del calcio y del cloruro de sodio como método de prevención. Sin embargo, no existe ningún estudio que muestre beneficios claros de éstos para reducir la existencia de los molestos calambres.
Aunque no hay una mediación efectiva para estos efectos, sí hay diferentes mecanismos que te pueden ayudar a reducirlos.
Recomendaciones para evitar los calambres:
-Habla con tu médico: él puede determinar si tus calambres son motivo de preocupación o no y si es necesario que hagas una modificación en tu dieta alimenticia. Si tus calambres son muy frecuentes y molestos, acude a médico lo antes posible, porque éstos podrían estar relacionados con la formación de un coágulo, lo que requiere de atención urgente.
-Estira las piernas: antes de acostarte, es recomendable que estires tus piernas, especialmente tus pantorrillas. Si te da un calambre, estira tu talón y mueve los dedos de los pies. Evita poner el pie en punta. Si puedes ponerte de pie, camina hasta que el calambre desaparezca.
-Haz ejercicio: Caminar 20 minutos diarios y hacer ejercicios moderados durante el embarazo puede ser de gran ayuda. Pregunta a tu doctor qué tipo de ejercicios te conviene realizar.
-Bebe líquido en abundancia: Asegúrate de que estés tomando mucho líquido durante el día. Evita deshidratarte. Tomar un vaso de leche antes de acostarte puede ser de gran utilidad.
-Evita permanecer en la misma posición durante mucho rato: Estar sentada o parada en una misma postura limita el flujo de sangre. Tampoco te conviene estar mucho tiempo de pie o sentada. Antes de dormir, puedes elongar tus pantorrillas, empujando los dedos de tus pies hacia arriba con la pierna estirada.
-Masajea tus piernas y aplica calor: un baño caliente antes de que te acuestes también puede ayudar a que tus músculos se relajen y evites los calambres.
Mascotas y bebés

Antes del nacimiento del bebé
* Nuestra mascota puede sentir celos de un bebé recién llegado. Por eso debemos prepararla desde meses antes del parto para que los cambios no le resulten bruscos.
* Es importante que el padre u otra persona se preocupe más del animal, porque la madre tendrá menos tiempo cuando llegue el recién nacido.
* Si el perro o el gato duerme en la habitación de los padres y queremos que duerma en otra habitación cuando llegue el recién nacido, debemos ir acostumbrándole ya a su nuevo lugar.
* Hay que llevarlo al veterinario para desparasitarlo, protegerlo contra insectos y poner sus vacunas al día.
Mientras el bebé está en la maternidad
* El padre puede llevar a casa alguna prenda del bebé para que el perro o el gato se acostumbre a su olor. Al llegar a casa, papá puede coger en brazos al bebé mientras mamá saluda a la mascota.
* Podemos permitir que el animal huela al niño, eso sí, protegiendo su cara con las manos.
Si el niño es prematuro
* No hay que tomar medidas especiales, porque cuando dan el alta en el hospital a un prematuro es porque puede hacer una vida normal.
* Por si acaso, no conviene dejar al bebé nunca solo con el animal. Si duerme en una habitación separada de los padres, hay que enseñar al perro o el gato que no deben entrar allí cuando no esté presente un adulto. El animal de compañía puede hacer daño al niño sin pretenderlo, simplemente jugando con él.
* En el caso del gato, hay que evitar que se acueste dentro de la cunita.
Cuando el bebé gatee
* El niño puede perseguir, arrinconar y hacer daño a la mascota, e incitarle con su comportamiento a tener una reacción violenta en defensa propia.
* Mordeduras y arañazos pueden evitarse enseñando al animal y al bebé a respetarse mutuamente desde el principio.
* Todas las mascotas y, sobre todo, perros y gatos, pueden transmitir parásitos a través de las heces o por tocarlos. Reptiles y pájaros pueden ser portadores de la bacteria salmonella, que causa una gastroenteritis importante. Por eso, es primordial que la mascota esté desparasitada y que el niño no juegue en su rincón.
¿Y si no quiere al niño?
En general, el perro o el gato se acostumbra a compartir las atenciones con el niño. A veces el perro se muestra hostil hacia el pequeñín. En ese caso, hay que mantenerlo atado hasta que se le pasen esos sentimientos, pues podría morderle o arañarle aunque no lo haya hecho nunca antes.
Si su comportamiento agresivo se mantiene, habrá que plantearse si puede seguir viviendo en la casa.
¿Dónde poner las cosas del animal?
* El recipiente de la comida, el agua y el lugar donde hace caca el animal no deben quedar al alcance de la mano cuando el bebé empiece a gatear, porque los parásitos se transmiten a través de la saliva y los excrementos.
* Una buena higiene con agua y jabón de los enseres de las mascotas disminuirá notablemente el riesgo de contagio.
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Volver a la normalidad después del parto

Muchas mujeres piensan que, después de dar a luz, su cuerpo y su vida volverán a ser enseguida como antes del embarazo. Pero se necesita un tiempo para recuperarse de los nueve meses de gestación y del duro trabajo del parto. Todo, paso a paso.
Retomar la vida social
* No hay por qué hacerse la valiente y salir a la calle al tercer día de haber dado a luz. Las visitas también pueden esperar.
* Es mejor reservar las fuerzas para las salidas imprescindibles, como la visita a la matrona o al pediatra.
* Si la mamá quiere dar un paseo, mejor que lo haga acompañada hasta que se sienta fuerte.
* A partir del mes (superado el caos de las primeras semanas con el bebé), será más fácil quedar con las amigas.
Reanudar las relaciones sexuales
* Se aconseja esperar seis semanas antes de mantener sexo con penetración, para que se recupere la parte interna del útero donde ha estado la placenta. Hasta entonces, se pueden practicar otros juegos sexuales.
* La bajada de estrógenos que se produce tras el parto y durante la lactancia puede hacer que disminuya la lubricación vaginal y que la mujer sienta miedo a la penetración o incluso ciertas molestias durante el coito, quizás debidas a la presión de la episiotomía. El problema suele desaparecer con el regreso de la menstruación o el destete.
* Hasta que vuelva la regla, es importante dedicar un tiempo a la estimulación del clítoris, realizar un masaje previo alrededor de los puntos para relajar los tejidos de la zona y utilizar una crema lubricante si resulta necesario.
Ir a la peluquería
* Los tintes y permanentes no afectan a la lactancia, aunque conviene esperar unos meses para someterse a los tratamientos más agresivos, como algunos tipos de permanentes, porque en el posparto el pelo se cae mucho. La mamá también puede depilarse con cera caliente (si no tiene problemas de circulación).
* No es recomendable darse rayos UVA durante la lactancia, ya que la melanina está alterada y pueden salir manchas en la piel.
Practicar ejercicio
* No hay normas fijas, depende del ánimo y del estado del periné, que se debilita con el parto.
* Antes de empezar con los abdominales es necesario que la matrona compruebe que el periné se ha recuperado por completo.
* Por lo general, a las seis semanas del parto se pueden hacer abdominales y gimnasia de mantenimiento, y a partir de los dos meses, también natación, bicicleta o tenis.
* Al tercer mes, se puede acudir a un centro deportivo una o dos veces por semana.
* Si se da el pecho, es aconsejable realizar la actividad después de la toma.
Realizar sobreesfuerzos
* Se recomienda no levantar pesos en las tres semanas que siguen al parto, especialmente en caso de episiotomía o cesárea, pues si se hace fuerza sobre el abdomen podría soltarse algún punto y retrasar la recuperación.
* No es prudente subir y bajar escaleras rápidamente porque se empeora el tono muscular pélvico.
Darse largos baños
* La madre se puede duchar nada más dar a luz, siempre que se encuentre con fuerzas y esté acompañada por si se marea.
* No es recomendable que se bañe (ya sea en la bañera, la piscina o el mar) hasta transcurridos 30-40 días (tanto si ha sido parto vaginal como cesárea). Si lo hace antes de que el cuello uterino se haya cerrado, puede entrar agua en la cavidad uterina y causar una infección.
Hacerse una radiografía
* Al no haber riesgo de dañar al bebé, se pueden hacer todas las que se necesiten, con o sin contraste, TAC, resonancia magnética, incluso mamografías, aunque se esté dando el pecho.
* Tampoco hay impedimentos para eludir la visita al dentista , ya que los anestésicos locales no interfieren en la lactancia.
* Sí pueden hacerlo otros medicamentos, por lo que no se debe tomar ninguno sin consultar con el ginecólogo o el pediatra.
Usar anticonceptivos
* La actividad de los ovarios (aunque no haya aparecido la menstruación) puede reiniciarse en cualquier momento, incluso durante la lactancia. Por eso es importante utilizar siempre algún método anticonceptivo. Será el ginecólogo quien decida cuál es el método más conveniente.
* El preservativo se puede usar desde el primer momento.
* El DIU a las cuatro semanas del parto si no ha vuelto la regla (en las cesáreas conviene esperar unos meses).
* El diafragma a las seis meses del parto.
* Los anticonceptivos con estrógenos no se deben emplear antes de que el bebé cumpla seis meses y ya tome papillas (no sólo leche materna). Si el niño toma biberón, se pueden usar a las seis semanas después del parto.
Empezar una dieta
* La mayoría de las mujeres mantienen el peso durante los tres primeros meses y luego empiezan a perder sin hacer nada extraordinario.
* Se desaconseja hacer dieta en las seis semanas que siguen al parto. El desgaste de una madre que amamanta a su bebé equivale al de un deportista de alto rendimiento (de 1.800 a 2.500 calorías). Por eso, hay que alimentarse suficientemente, pero de forma sana (beber mucha agua, evitar el picoteo entre comidas y los dulces y seguir una dieta variada y equilibrada).
* A las seis semanas se pueden consumir alimentos menos calóricos, sin dejar de tomar las proteínas, minerales y carbohidratos necesarios.
* A partir del sexto mes, cuando se ha dejado la lactancia o el bebé toma otras cosas además de la leche materna, se puede iniciar un régimen de adelgazamiento más estricto.
* No existen alimentos prohibidos durante la lactancia. Lo que la madre come influye muy poco en la composición de la leche.
Viajar
No hay inconvenientes para hacer un viaje largo en coche, tren o avión, aunque es preferible esperar a que haya pasado un mes desde el parto, para que las molestias de la cicatriz de la episiotomía o la cesárea hayan remitido.
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