Desde el momento que la natación es una actividad aeróbica, promoverá por sí sola mejoras el sistema cardiorespiratorio y a nivel circulatorio: por tanto no hay dudas acerca de sus beneficios. Te propongo precisar cómo realizar natación en el embarazo y enfocar este tema desde hacia dos puntos específicos: qué precauciones tomar y qué clase de ejercicios realizar al practicar natación durante el embarazo.
Las precauciones , además de evitar temperaturas extremas (el frío puede provocar contracciones y demasiado calor puede provocar alteraciones a nivel de presión sanguínea), pasan fundamentalmente por evitar impactos fuertes y perjudiciales. Veamos cuáles son los accidentes más frecuentes a los que debes prestar atención con el fin de que no te sucedan.
Evita zambullirte repentinamente (saltos, aún a baja altura), evita caminar en espacios donde puedas resbalarte y no haya protección para asirte y evita bañarte donde haya demasiada gente, especialmente niños que puedan patear tu vientre o golpearlo al lanzarse desde un trampolín, jugando a la pelota o similar. No entres al mar, excepto que el agua esté muy serena y que tú conozcas muy bien la playa, especialmente sus desniveles: ante la duda opta por una piscina.
Contemplando esos cuidados generales, la natación durante el embarazo será sólo placer y un sin fin de beneficios y puedes realizar cualquiera de estas opciones en lo que a movimientos permitidos refiere.
Nado suave, tanto de espaldas como de pecho, siempre evitando cansancio y fatiga.
Estiramientos suaves en el agua, siempre que no fuerces los músculos abdominales ni la columna y “la fuerza” la hagan sólo las piernas o los brazos tal como muestra la imagen anterikor; esto contribuirá notoriamente a mejorar la mala circulación de las piernas, las várices incipientes en este período, etc.
Caminatas suaves bajo el agua e incluso algunas vueltas bajo el agua, siempre con mucho cuidado y evitando proximidad de otras personas y paredes de la piscina.