-
-
-

martes, 29 de julio de 2008

En el parque: Normas de conducta para mamás


Los parques son el primer centro de socialización de nuestros hijos, pero también el nuestro, el de las madres. Puede ser un lugar excelente para ampliar nuestros horizontes sociales y olvidarnos de prejuicios. Te damos algunas ideas para ser “una mamá aceptable en el parque”.

Reglas no escritas para integrarse
- Alabar con frecuencia a los hijos de las demás. «Cuánto ha crecido, qué guapo está,», es el halago que nunca hay que olvidar cuando se ha pasado un tiempo largo sin ver a algún niño.
- Llevar merienda generosa para poder ofrecer. Si llevamos chuches, que sean dos paquetes.
- Es comunmente aceptado no mezclar la vida del parque con la vida familiar. Excepto la típica madre organizadora, nadie propondrá actividades fuera del recinto.
- Si una se ausenta durante varios días sin justificación, se pierden privilegios y habrá que hacer méritos para recuperar el lugar en el grupo.
- Si se produce una pelea importante, cada madre regaña a su hijo. La madre del agresor regañará con firmeza, y la del agredido le quitará importancia al asunto.


No intervenir en los conflictos entre niños
- Algunas situaciones que no iban a ir a más se convierten en conflicto simplemente por la intervención de los padres.
- A lo mejor los pequeños se empujan sin cuidado ni intención y no se ofenden. Sin embargo, la madre que está mirando la situación se molesta y llama la atención al otro niño. La madre de este interviene... y se arma el lío.
- Hemos de saber que los niños suelen resolver con gran inteligencia sus asuntos. Cuanto menos nos metamos, mejor.
- Hay una norma no escrita según la cual cada padre se encarga de su hijo: si el nuestro se porta mal, le llamamos la atención nosotros (y no esperamos a que lo haga la madre del afectado), y si se portan mal con nuestro hijo, le damos a la madre del otro la oportunidad de actuar primero.


No comparar para preservar la armonía
La clave para terminar con la armonía de las nuevas relaciones en el parque es caer en la tentación de compararnos con el resto de las madres, o a nuestros hijos con el resto de los niños.

No hay que ceder al impulso de convertir la comparación en nuestra forma de relación con los demás. Se pierden las nuevas amistades y la esencia del parque, que podría definirse como: pequeño espacio ajeno a los peligros, alternativa perfecta a la tele o a una desazonadora jornada en casa, donde se reúnen personas de diferente edad, sexo, nacionalidad y estilo con el fin de divertirse.

El posparto en verano


Aunque para algunas mamás suponga quedarse «sin vacaciones», dar a luz en verano tiene sus ventajas. El buen tiempo anima a salir de casa con el recién nacido. Además, los horarios de la familia son más flexibles y pueden adaptarse mejor a los del bebé.

Solo hay que tener en cuenta algunos consejos para sobrellevar el calor y aprovechar lo mejor del verano para recuperarse.

Higiene corporal
- Con el calor, es necesario extremar la higiene íntima y ducharse varias veces al día. Los loquios tienen un olor característico, que unido al sudor puede resultar desagradable.
- Si a la mujer le han practicado una episiotomía, puede necesitar asearse más a menudo, sin abusar para no ablandar la cicatriz. Hay que lavarse con agua y jabón neutro y secar muy bien la zona sin restregar, dando pequeños toques de delante hacia atrás con una gasa o una toalla suave. Conviene dejar la cicatriz al aire unos minutos. Para evitar la humedad, es importante cambiar la compresa a menudo.
- Durante los 40 días que siguen al parto, puede haber episodios de sudoraciones o sofocos. Son trastornos puntuales relacionados con los desajustes hormonales del posparto y los cambios de temperatura corporal que se dan en la lactancia (la producción de leche puede aumentar la sensación de calor). Para prevenirlos hay que evitar los ambientes sobrecargados.

Baños
- La mujer puede ducharse ya al día siguiente del parto. El baño se desaconseja hasta después de la cuarentena por el riesgo de infecciones.
- En mes y medio hay que evitar sumergirse en el mar o en la piscina. El cuello uterino no se ha cerrado completamente y si entra agua en la cavidad uterina puede causar infecciones que podrían llegar a ser realmente graves.
- Tras una cesárea se deben mantener las mismas precauciones, no tanto por la cicatriz externa, que tarda unos 15 días en curar, como por la permeabilidad del canal cervical.

Sol
- Una ventaja de dar a luz en verano es que se puede salir con el bebé todos los días. El paseo diario constituye un estímulo tanto para la recuperación de la madre como para el desarrollo del chiquitín. Eso sí, hay que sacarle en las horas menos calurosas, ligero de ropa y con una sombrilla.
- La madre debe cubrirse con una gorra o un sombrero y utilizar una crema de protección solar alta. Los cambios hormonales del embarazo han podido oscurecer la piel en torno a la nariz y la boca (cloasma).
- Para evitar que esas manchas de la cara vayan a más, es fundamental aplicarse la crema media hora antes de salir a la calle. El dermatólogo puede ayudar a que desaparezcan, pero lo más importante es evitar que les dé el sol durante todo el año, y especialmente en los meses de verano.

Cansancio y sueño
- La llegada del bebé trastoca la rutina del hogar y multiplica el trabajo. A ello se suma el cansancio físico del parto, los cambios hormonales y el calor, que provoca desgana.
- Aunque nuestro deseo sea estar con el bebé a todas horas, es importante implicar el máximo posible al papá. Pedir ayuda a los familiares y amigos con las tareas de la casa y con los hijos mayores también te ayudará a descansar.
* El calor altera el sueño, ya trastocado por los despertares del bebé. Por eso, es importante descansar cuando lo haga el recién nacido aunque sea en cabezaditas cortas, y echarse la siesta. Si el bebé no duerme en ese rato, puede quedarse con el padre o con otro familiar.

Lactancia
- Muchas mujeres sudan y sienten mucha sed cuando amamantan, más aún en verano. Es una reacción fisiológica normal. También el bebé puede sudar mucho (por la cabeza) mientras come, por el esfuerzo que realiza. Para estar más cómodos, la madre se puede poner una gasita fina sobre el brazo donde se apoya el bebé. Conviene tener agua a mano durante la toma.
- Dar de mamar no debe ser un impedimento para salir de casa. A algunas mujeres les da un poco de vergüenza amamantar en público, pero con el tiempo se acostumbran. Un consejo: las blusas y camisas ponen a la vista todo el pecho, en cambio las camisetas pueden levantarse desde la cintura, con lo que se muestra menos.
- Es importante buscar entornos con otras madres lactantes. Los grupos posparto son estupendos para compartir experiencias, aunque en verano, con las vacaciones, a veces no es fácil acudir a las reuniones. No obstante, siempre se puede consultar a un grupo de lactancia.

Viajes
- Se recomienda esperar al menos 15 días después de dar a luz para hacer un viaje.
- Aunque no existen inconvenientes para viajar en coche, tren o avión, durante el primer mes puede ser incómodo por la intensidad de los loquios y las molestias de la cicatriz de la episiotomía o de la cesárea.
- Elige un lugar de vacaciones que no trastoque mucho los hábitos del bebé y donde haya un pediatra cerca. Para las revisiones, espera a volver a casa y hazlas con el médico del niño, siempre que no se retrasen demasiado.

Alimentación
- Los médicos recomiendan no iniciar ninguna dieta de adelgazamiento en las seis semanas que siguen al parto. En esta etapa es fundamental cuidarse, descansar y adaptarse al ritmo de vida que impone el bebé. El cuerpo necesita fuerzas para afrontar la energía extra que requiere el recién nacido. Sí se pueden tener algunos cuidados, como evitar las grasas y el picoteo entre comidas.
- Hay que seguir una dieta variada y equilibrada y beber mucho líquido para evitar la deshidratación, procurando no abusar de las bebidas ricas en azúcar, como la horchata, la leche merengada o los granizados.
- No hace falta tomar caldos y guisos para recuperar las fuerzas. Las ensaladas de pasta, arroz o pollo también alimentan y si se aliñan solo con aceite aportan menos calorías

Cómo hacer frente al calor
- Cierra las ventanas y baja las persianas para evitar que entre el calor en las horas centrales del día.
- Conecta el aire acondicionado y el ventilador siempre que no se dirijan directamente al bebé.
- Usa ropa cómoda y fresca de fibras naturales (algodón, lino o hilo), que transpiran mejor.
- Evita salir de casa en las horas de más calor. Pasea a primera hora del día o a última, cuando el sol empieza a ponerse.
- Toma mucho líquido.
- Queda con las visitas de confianza en un parque o una terraza al aire libre, en lugar de en casa.

miércoles, 23 de julio de 2008

Ejercicios para estimular a tu bebe


En muchos momentos de desarrollo del niño, por ejemplo cuando empieza a hablar o a ir al colegio, es recomendable estimularle para ayudarle a crecer.

Esto también ocurre cuando el bebé comienza a andar. Cada bebé evoluciona a un ritmo diferente, pero la mayoría de ellos comienzan a dar sus primeros pasos a la edad de los 11 meses.

Poco a poco irá soltándose hasta conseguir el equilibrio necesario para caminar por sí mismo. En este proceso, los padres tenemos un papel importante y es que si sabemos actuar correctamente les seremos de gran ayuda. Para poder estimular su desarrollo y ayudarle en el proceso te daremos algunos consejos útiles para tu bebé:

1. Evita la sobreprotección: deja que experimente y pruebe cosas nuevas. Es recomendable que le des la máxima libertad pero siempre y cuando hayas eliminado todos los obstáculos de la casa.

2. Cuida de sus caídas:
aunque los golpes son inevitables, tu actitud frente a una caída es primordial para que el bebé no le coja miedo a andar; deberás atenderle pero no es recomendable exagerar los golpes. No te preocupes en exceso, siempre que la caída sea leve.

3. Estimúlale jugando: es importante que el niño se divierta mientras aprende; por eso, los juegos son un buen método para ayudarle a andar. Ponle música mientras da los primeros pasos, hazle saltar sobre un cojín o haz ejercicios con él.

4. Elogia y aplaude cada adelanto: si le animas y le haces saber que está bien lo que hace, el niño se animará a seguir aprendiendo e innovando.

5. No le fuerces a hacer algo que no quiere: si al niño no le apetece andar no le obligues, deja que sea él quien decida cuando y donde hacerlo.

6. Deja que de los primeros pasos descalzo: andar descalzo ayuda a estimular la capacidad de agarre de los dedos. Si el suelo está frío ponle calcetines comprobando que sean antideslizantes.

7. Utiliza el calzado adecuado:
cuando el bebé comience a andar deberás asegurarte de que los zapatos que lleve son los más propicios para su edad y su etapa de desarrollo.

Los primeros pasos del bebé son toda una aventura tanto para el niño como para los padres. El bebé querrá experimentar todo lo que hay a su alrededor y los padres deberéis estar pendientes de él porque no querrá estar quieto, pero a la vez es una bonita experiencia de la que merece la pena ser testigo.

Via: losbebes

¿Síntomas de embarazo o falsa alarma?


Hay varios indicios para saber si es falsa alarma, como la imitación del SPM (síndrome pre-menstruales), razón por la cual algunas mujeres no se dan cuenta de que están embarazadas hasta meses después de la concepción.

Por lo tanto conocer los signos de estar embarazada puede ser mas que importante a fin de tomar precauciones
, como por ejemplo sobre el ejercicio de cualquier estilo de vida poco saludable durante las primeras semanas del desarrollo de su niño.

Hay una serie de signos que delatan el embarazo;
Si sus senos están adoloridos, y a aumentado la micción, la aparición de extraños antojos, son síntomas que podrían ser signos de estar embarazada.

Sin embargo, la toma de una prueba de embarazo es muy positiva, una vez que hayas perdido tu período (y que suelen ser regulares cada mes), deberás tomar una prueba de embarazo, con esta prueba de embarazo positiva, y ver un cambio en sus niveles de energía y la libido, son los signos de estar embarazada, podrás descartar el SPM.

Dolor en los senos son típicamente uno de los primeros signos de estar embarazada.

Los niveles de progesterona tienen un espectacular aumento aproximadamente dos semanas después de la concepción, por lo cual sus senos pueden sentirse pesados y más grandes que de costumbre y los pezones se sensibilizan al tacto.

La fatiga es otro signo común del embarazo durante las primeras etapas del embarazo, debido al aumento de la progesterona, que disminuye la energía.

Con tanta progesterona, puede inducir a tener la necesidad de tomar una siesta en medio del día y junto con estos síntomas, los niveles de azúcar en sangre serán más bajos, provocando una disminución de la presión arterial, lo que puede separar estas señales de su SPM mensual.

Un signo no muy común es el sangrado vaginal, que puede no parecer normal signo de embarazo, pero en realidad, este fenómeno se conoce como “Implantación sangrante.” Ocurre cuando el óvulo fertilizado se atribuye a la mucosa uterina unos 7 a 10 días después de la concepción.

“El sangrado se verá ligero de color que un período normal y no durará durante el mismo período de días”.

Ante estos síntomas la consulta al profesional es la decisión mas correcta.

Via: embarazo10.com

viernes, 18 de julio de 2008

Fiebre, no siempre hay que bajarla


Normalmente interpretamos la fiebre como una amenaza cuya única función es advertirnos de que algo va mal. Sin embargo, en la mayoría de las infecciones la fiebre es beneficiosa.

Las temperaturas altas inciden positivamente en la resolución de ciertas enfermedades. Entonces, ¿por qué la fiebre nos da tanto miedo? Descubre cuándo debes bajar la fiebre de tu hijo.

Tiene fiebre cuando...
* Hablamos de temperatura normal hasta los 37 grados.
* Consideramos febrícula entre los 37 grados cutáneos y los 38 grados.
* Hablamos de fiebre entre los 38 y los 40 grados. Se considera fiebre alta a partir de 40 grados.

Aumenta las defensas
La fiebre es una elevación controlada de la temperatura corporal, ordenada desde el sistema nervioso central ante una amenaza. La amenaza suele ser una infección vírica o bacteriana, pero también podemos tener fiebre ante enfermedades de origen metabólico, reumático o inmunológico, sin infección de por medio.
Una elevación moderada de la temperatura corporal genera una mayor producción de anticuerpos, aumenta el poder bactericida de nuestros agentes antimicrobianos y debilita a ciertos microorganismos que no se reproducen bien con temperaturas elevadas. Por tanto, la fiebre puede aumentar la respuesta de nuestro sistema inmunológico.

¿Cómo actuar?
No debemos calificar la fiebre de «grave» en función de su forma de aparición, de la temperatura que alcanza o de su evolución.
Tratar o no la fiebre dependerá más bien de si provoca malestar en el niño. También es recomendable tratarla cuando supera los 40º o existen enfermedades neurológicas, cardiacas o respiratorias de fondo. Además, suele suprimirse con rapidez cuando el niño tiene tendencia a las convulsiones febriles, aunque este hábito es controvertido.

Antitérmico, cuál y cuándo
En la farmacia hay básicamente dos tipos de antipiréticos:

* Paracetamol: baja la fiebre, es analgésico y tiene cierto efecto antiinflamatorio. Se toma entre 10 y 15 mg por kilo de peso, cada 4-6 horas sin sobrepasar las 5 dosis al día.
* Ibuprofeno: produce un rápido descenso de la fiebre y es sobre todo antiinflamatorio. Se toma de 5 a 10 mg por kilo de peso, cada 6 horas.

Estos dos medicamentos tienen una eficacia muy similar. Nuestro pediatra será el que nos recomiende uno u otro. Recuerda que no debes sobrepasar las cantidades recomendadas por el médico, cumple los tiempos escrupulosamente, y recuerda que nunca debes dejar los medicamentos al alcance de los niños. Uno de los errores más comunes es administrar los dos antitérmicos a la vez, alternándolos.

¿Por qué no bajar la fiebre?

* La mayoría de las enfermedades infecciosas y de origen viral evolucionan mejor con fiebre que sin ella.
* En algunos casos la supresión sistemática de la fiebre puede enmascarar determinadas enfermedades y retrasar los estudios necesarios para descubrirlas.
* Los medicamentos antitérmicos tienen efectos secundarios que no hemos de menospreciar. El paracetamol es un tóxico hepático y el ibuprofeno puede causar trastornos gastrointestinales.

Primero usa métodos naturales
* Mantén al niño con poca ropa, en un ambiente agradable y bien hidratado.
* Para bajar la temperatura puedes meterlo en una bañera cubierto totalmente de agua a la misma temperatura del niño o un grado menos. El pequeño irá cediendo su temperatura al agua.
* También puedes ponerle paños de agua templada o fría en la frente y extremidades.
* Evita el alcohol porque aunque su vapor produce frío, no baja la temperatura y existe el riesgo de que se produzcan quemaduras o intoxicación etílica.

Signos de alarma

* En menores de tres meses: la fiebre es siempre alarmante y debemos acudir a urgencias, porque a esta edad las infecciones se generalizan muy rápido. En menores de un mes no esperaremos a los 38 grados, acudiremos a partir de los 37,5.
* En menores de tres años: debes preocuparte cuando no existen otros síntomas, ni una causa clara que la justifique. En este caso hay que hacer análisis para determinar su origen.
* En los niños en general: nos preocuparemos cuando tengan alguno de los siguientes síntomas:

1. Gran irritabilidad o decaimiento.
2. Manchas rojas en la piel, que no desaparecen al estirarla (petequias).
3. Fuertes dolores de cabeza, rigidez de nuca.
4. Vómitos violentos, es decir, arrojados con fuerza.
5. Fiebre persistente, esto es, que no desaparece pasados tres o cuatro días.

Via: www.serpadres.es

El verano del bebé


El verano conlleva ciertos riesgos para un bebé, mucho más sensible a las altas temperaturas, al sol, a los cambios de rutinas, al cloro de la piscina, a las corrientes de aire... Sin embargo, si tenemos en cuenta unas cuantas «reglas veraniegas», el pequeñín pasará estos meses fresco, feliz y disfrutando con todos sus sentidos de las muchas posibilidades que ofrece esta estación.

Aquí encontrarás respuesta a las preguntas más habituales que se hacen las madres sobre la época estival.


¿Puede ir un bebé a la playa?

No es aconsejable que le llevemos hasta que no cumpla los seis meses. Después puede ir (mejor en las horas de menos sol), pero mantengámosle bajo la sombrilla.


¿Le perjudica bañarse desnudo?
No, si después lo secamos bien, sin descuidar los pliegues. Antes, por supuesto, lo habremos aclarado. El cloro de las piscinas y la sal del mar pueden irritar su fina piel.

¿Correrán peligro sus oídos?
Es preferible no mojar sus oídos, especialmente si hay antecedentes de otitis. Si vamos a hacerlo, no introduzcamos jamás su cabecita bruscamente en el agua y sequemos cuidadosamente sus orejas tras cada baño.

¿Cómo sabremos si tiene calor o frío?
Salvo los bebés de pocas semanas, que aún no regulan bien la temperatura corporal, los niños sienten más o menos el mismo calor que los adultos. Así que no le cubramos con capas y capas de ropa «por si acaso enfría»: sólo conseguiremos que se agobie, sude y su piel sufra irritaciones. Si hace demasiado calor, refresquémosle con una esponjita húmeda y, una vez seco, dejémosle un rato con el culito al aire. Eso sí, hagamos esto dentro de casa, en un lugar donde no haya corriente.

¿Le aplicamos leche hidratante?
Sí, le vendrá muy bien. En verano la piel de un bebé necesita hidratación extra. Después del paseo o de haber estado un ratito en la piscina o en la playa (el agua reseca la piel) es muy recomendable aplicarle crema hidratante por todo el cuerpo. Si es fluida, mejor, pues se absorberá antes y dejará a nuestro pequeño con sensación de fresquito.


¿Hay que protegerle de los mosquitos?

En algunas zonas proliferan los mosquitos, hormigas, abejas... Los niños están más expuestos a ser atacados por estos insectos, pues se sienten atraídos por ellos. Pueden incluso cogerlos (y hasta comerlos). Las picaduras, salvo que el niño sea alérgico, no suelen ser peligrosas, pero sí molestas. Así que conviene tomar medidas si estamos en una región de clima húmedo y cálido, cerca de un río o lago... Una de las mejores opciones para protegerle de las picaduras es colocar una malla que no deje pasar los insectos. En las tiendas de puericultura se pueden adquirir mosquiteras adaptables a la cuna.

En las excursiones, conviene vestirle con manga larga y pantalón hasta los tobillos. Para que no pase calor, elijamos tejidos ligeros y colores claros. Las lociones y los aerosoles pueden servir para ahuyentar a los insectos, pero tenemos que asegurarnos de que son aptos para la edad del niño (preguntemos al pediatra) y no aplicarlos en las manos o los pies porque el bebé podría chuparlos. Los insecticidas eléctricos en principio son inocuos, no dejan olor y protegen eficazmente contra los mosquitos.

¿Puede bañarse en el mar o en la piscina?

Sí, si la temperatura es la adecuada. El agua debe estar templada y hemos de introducirle lentamente, mojando primero las manitas, los pies y la nuca. Podemos crear una especie de juego con este ritual. Una vez perdido el miedo inicial, le encantará. Después del baño es muy importante que lo aclaremos, lo sequemos a conciencia y le cambiemos rápidamente de bañador.


¿Seguimos usando su mochilita de paseo?

Si el día es muy caluroso es preferible llevarle en su cochecito o sentado en la sillita con una sombrilla que le proteja del sol. Se encontrará más libre y fresco. La tela de estas mochilas envuelve casi por completo al niño, que además viaja pegado a nuestro cuerpo, y este también desprende un calor demasiado agobiante para cualquiera, y mucho más para un niño tan pequeño.


Prevenir la dermatitis del pañal

Afecta a un 10% de los bebés y en la mayoría de los casos se produce por el contacto con las heces y la orina y la presencia de una elevada humedad. En verano, por tanto, intentemos que el niño se acalore y sude lo menos posible. Para ello, dejémosle siempre que podamos con el culito al aire. Además, para prevenirla, hemos de extremar la higiene, utilizar jabón neutro y no aplicarle talco. Si la zona se infecta debemos acudir al pediatra.


Aire acondicionado, ¿sí o no?
Hace un calor asfixiante, pero pensamos: ¿el aire acondicionado no será demasiado agresivo para el bebé? No tiene por qué si aprovechemos para conectarlo cuando él no está. Una vez que la habitación se haya refrescado lo suficiente (unos 20 grados está bien) podremos llevar al niño allí, que agradecerá el fresquito. En cualquier caso, no debemos exponerlo nunca al chorro de aire de forma directa ni someterlo a cambios bruscos de temperatura: los bebés son muy susceptibles a las variaciones térmicas.


¿Podemos enseñarle a nadar tan pronto?

No, pero podemos enseñarle a familiarizarse con el agua. Es algo muy positivo porque le ayuda a desarrollar su psicomotricidad mientras juega. Nadar implica, como andar, un proceso de aprendizaje que requiere una maduración neurológica que aún no tiene.

¿A partir de qué edad puede viajar?
A partir de los quince o veinte días, pero hay que tener en cuenta que aún es muy pequeño y no soporta bien los trayectos largos. Aunque vayamos a un lugar cercano, hay que hacer paradas frecuentes y vigilar que está hidratado, que no se enfría y que no tiene mucho calor. Es normal que se muestre algo irritable hasta que nos instalemos en el nuevo destino.


¿Es normal que tenga menos apetito?
Como a nosotros, a veces el calor le reduce un poco el apetito. Intentemos, no obstante, que haga sus tomas en un lugar más o menos fresco y siempre hacia la misma hora. A menudo son los cambios los que le inquietan y le impiden alimentarse con tranquilidad. En cualquier caso, si lleva un tiempo sin apetito, lo prudente es consultar al pediatra.


¿La leche materna cambia con el calor? ¿Lo nota?
Si hace muchísimo calor, la falta de hidratación puede hacer que la leche materna se concentre ligeramente y salga menos líquida. Pero el bebé no lo notará si mamá se preocupa de beber lo suficiente y se mantiene hidratada. Su leche recuperará enseguida la consistencia habitual.


¿Qué ambiente tiene que haber en casa a la hora de dormir?
Lo ideal es que la temperatura ronde los veinte grados. Para lograrlo, podemos bajar las persianas durante las horas en que más calienta el sol. Y no olvidemos ventilar la casa, siempre que situemos al niño lejos de la corriente. Para dormir, un body de algodón y una simple sabanita serán suficientes. Cambiemos la cunita de sitio si en su habitación la temperatura es demasiado alta.

¿Le tengo que dar más agua?
Los bebés se pueden deshidratar fácilmente, así que es bueno ofrecerles líquido con cierta frecuencia, eso sí, en pequeñas dosis. El agua, no obstante, la reservaremos para los más mayorcitos. Para los lactantes es mejor la leche.

¿Podemos cambiar sus rutinas, aunque sea por unos días?

Los bebés necesitan cierto orden para sentirse tranquilos, pero tampoco hace falta exagerar. Sin embargo, sí conviene mantener, dentro de lo posible, los hábitos a los que el niño está acostumbrado (si nos vamos de vacaciones, coloquemos su cunita en la misma orientación que la de casa, llevémonos su peluche o almohadita preferida, etc.) Además, es posible que requiera un poco más de atención por nuestra parte. Si nota que se están produciendo cambios a su alrededor se sentirá inseguro y buscará, lógicamente, una mayor atención de sus padres, su mayor referente.

¿Enfriamos un poco el agua del baño?
Podemos reducir la temperatura hasta los 33 ó 34 grados si el ambiente es demasiado caluroso y al niño le gusta.

¿Conviene cambiarles la hora de la siesta si el calor aprieta?
Lo importante es que esté cómodo y se duerma en un lugar fresco. Si no quiere dormir por el calor, no pasa nada. La siesta no ha de convertirse en una obligación. Dejemos que él mismo nos muestre cuál es la mejor hora para dormirse.

¿Puedo darle el bibe frío?
No es lo más adecuado para su digestión, ni le quitará más la sed. Si hace mucho calor, lo ideal es que lo tome a temperatura ambiente.

¿Pueden tomar helados si tienen más de 10 meses?

¡Les encantan! Y pueden tomarlos, aunque en pequeñas dosis. Asegurémonos antes de que no existe intolerancia alimenticia a alguno de sus ingredientes. Eso nos lo dirá el pediatra.

¿Agua mineral?
Si salimos de viaje, el cambio de agua puede afectar la flora intestinal del niño y provocarle diarreas. Una buena solución es darle agua mineral mientras dure nuestra estancia fuera de casa.

¿Estrechar el vínculo padres-hijo?
El verano es una buena época para estrechar el vínculo que nos une a nuestros hijos (tenemos más tiempo y estamos más relajados). Aprovechemos estos días para disfrutar de buenos momentos con ellos.

Razones para no parir tumbada


La Organización Mundial de la Salud desaconseja el parto tumbada. Sin embargo, en España es la postura más común para dar a luz. Los expertos recomiendan el parto vertical porque necesita menos control médico.

El Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Ginecología (SEGO) aconsejan intervenir lo mínimo posible en los partos, para que la mujer tenga libertad de movimientos y pueda adoptar la posición más cómoda.

Los expertos se han dado cuenta de que acostada boca arriba, la mujer tiene menos control sobre su cuerpo y parir es más difícil. Además, han visto que el exceso de intervención médica en un parto normal trae problemas.

Las recomendaciones actuales para la atención al parto normal recogen la posibilidad de no controlar a la parturienta con cables de forma continua, de no mantener un gotero, ni poner oxitocina , ni romper artificialmente la bolsa amniótica si todo va bien. Esto permite que, al tener libertad de movimientos, la mujer pueda pasear o ponerse en la posición que quiera, acompañada de la persona que ella elija.

¿Qué postura es la mejor?
La que elija la mujer. Cuando la mujer tiene libertad para moverse en el proceso de parto, se coloca en distintas posiciones durante la dilatación: pasea, balancea la pelvis, se mueve parte del tiempo y a ratos se tumba de diferentes formas. Tiende a apoyarse en su pareja, en el respaldo de una silla u otro lugar durante las contracciones, o bien en el suelo sobre las rodillas o a cuatro patas. Estas dos posturas son las que más eligen las mujeres en el momento del expulsivo, cuando sienten deseos de empujar para que salga el bebé. La persona que acompaña a la parturienta puede ayudarla sujetándola por detrás para que se apoye, a la vez que le da masajes en la espalda, la acaricia o la acompaña en silencio.

En cuclillas es más fácil para el bebé
Para salir al exterior, el niño hace un recorrido en forma de cilindro curvado hacia arriba, corto pero muy preciso, entre los huesos y músculos de la pelvis de la madre. Si la mujer se encuentra tumbada, el trayecto resulta más largo y contrario a la fuerza de la gravedad. Sin embargo, al ponerse en cuclillas o a cuatro patas, el camino se acorta y los huesos de la pelvis se abren un poco más, lo suficiente para que en algunos casos el niño pueda pasar y el parto no acabe en cesárea o haya que recurrir a la ventosa o al fórceps.
En el dibujo se ve que los huesos de la pelvis materna se abren ligeramente cuando la mujer permanece en posición vertical. La fuerza de la gravedad ayuda al bebé a descender. Sin embargo, tumbada los huesos se abren menos y el niño tiene que hacer un esfuerzo mayor para salir.


Tumbada boca arriba le llega menos oxígeno al bebé
Al tumbarse se comprimen los vasos sanguíneos de la madre. En el momento de la contracción a esto se suma que el útero también cierra sus arterias por unos instantes. Si además de estar tumbada boca arriba, a la madre le baja la tensión arterial con la anestesia epidural, el bebé acusará la bajada de oxígeno. Esto no suele afectar a los recién nacidos sanos, pero no es lo ideal para un bebé que esté menos fuerte.

El cuerpo pide ponerse en cuclillas
La enorme cantidad de hormonas que produce el organismo de una embarazada en el momento del parto mezcladas con la sensación imperiosa de empujar, le hacen comportarse de un modo desinhibido y espontáneo. Por ello, suele seguir las necesidades de su cuerpo colocándose de pie, a cuatro patas o en cuclillas, en la posición en que más fácilmente se va a encajar el bebé.

Cuando la mujer puede moverse, duele menos
La epidural es un adelanto de la técnica y un buen método para aliviar el dolor en el parto. Sin embargo, las recomendaciones obstétricas van cambiando y ya no se considera lo ideal para un parto normal, ya que al limitar la movilidad e impedir que la mujer se coloque en la posición que le pide el cuerpo, puede dificultar la evolución del parto y alargarlo, aumentando la posibilidad de que haya que recurrir a los fórceps o a la ventosa.
En un parto sin anestesia, la posición tumbada boca arriba suele resultar muy dolorosa. Sin embargo, muchas mujeres lo sobrellevan bien si pueden cambiar libremente de postura, en un ambiente tranquilo y sin las contracciones artificiales.
La llamada walking epidural (epidural sin bloqueo motor), un nuevo tipo de analgesia que no duerme las piernas y permite a la mujer caminar, es una buena opción para quienes desean un parto con anestesia.

Bañeras en la dilatación
embarazo_partonatural_105_4.jpgAlgunas comunidades autónomas están instalando bañeras en los hospitales de la red de salud pública, porque el agua caliente alivia mucho el dolor durante la segunda fase de la dilatación, y a veces la acorta.
No siempre el bebé nace en el agua, ya que algunas mujeres sienten la necesidad de salir en el momento del expulsivo para colocarse en camas anchas con cojines, en el suelo, o sentadas en un taburete bajito con las piernas flexionadas.


¿Cómo se controla al bebé?
Si la madre no lleva medicación es suficiente con realizar una auscultación intermitente del latido del bebé durante y después de una contracción. A la madre se le toma la tensión y la temperatura al empezar el parto y se le realiza una exploración vaginal cada dos-cuatro horas, según la evolución del parto. Una matrona experta suele saber cuándo la dilatación es completa por las posturas que adopta la parturienta y su forma de expresarse.


¿Y si en el hospital no me dejan otra alternativa?
Incluso si la mujer está en la cama, con gotero y anestesia, es bueno cambiar de vez en cuando de posición y, sobre todo, colocarse de lado. Muchos hospitales se están equipando con camas que se pueden poner casi verticales en el momento del expulsivo.

miércoles, 2 de julio de 2008

Constipación infantil


Se denomina constipación a la retención anormal de material fecal, con deposiciones más consistentes y alteración en el ritmo evacuatorio que causa molestia y dolor.

El niño al nacer tiene la característica de evacuar el intestino en forma muy variada, es decir puede hacer caca tantas veces como veces come, o ir de cuerpo una vez por día o pasar dos o tres días sin evacuar. Esta irregularidad se debe a que el intestino aún es inmaduro.
Las deposiciones del recién nacido son primero oscuras, llamadas meconio para luego hacerse blandas y amarillas. Esta característica la conserva hasta el sexto mes de vida que con el inicio de las papillas la materia fecal cambia.
En los primeros 6 meses de vida el niño puede evacuar su intestino desde una vez por día hasta pasar días sin evacuar, por eso lo importante en esta etapa es la consistencia de la materia fecal que siempre debe ser blanda o semiblanda. Si las deposiciones presentan pelotitas duras, quiere decir que el niño está constipado.
Luego de los 6 meses el niño comienza a comer variado y la incorporación de los alimentos va en aumento.
Al año de edad el niño come ya de todo, lo que facilita la incorporación de fibras para evitar la constipación.

Momentos normales de constipación
Hay momentos que los niños suelen constiparse:

* Cerca del control de esfínteres: Alrededor de los 18 meses el niño comienza a registrar la sensación de intestino lleno, es decir de las ganas de "hacer caca", todavía no puede decidir cuando evacuar pero registra la sensación y a veces ésto lo asusta y tiende a retener, es decir a no hacer caca. (ver tratamiento)
* Cuando hay cambios: Por motivos psicológicos: mudanzas, vacaciones, nacimientos de hermanitos, muertes, etc.
* Enfermedades: Por cualquier motivo que el niño se encuentre enfermo, disminuirá la cantidad de la alimentación, por consiguiente el volumen de materia fecal.
* Dieta pobre en residuos: Niños que comen poca verdura y fruta, especialmente niños más grandes.

Tratamiento de la constipación
- Dieta: Es fundamental incorporar más cantidad de verduras de hoja: acelga, espinaca y verduras en general como zapallo, calabaza, zapallito, etc. También las frutas son buenas aliadas, en forma de jugos exprimidos o en compotas. Si con la dieta el niño no se regulariza, hay que consultar al pediatra quien indicará el tratamiento conveniente.

- Educación: Crear el hábito en los niños, que a una hora del día se sienten en el inodoro para evacuar su intestino es bueno, más en los chicos de edad escolar y preescolar que suelen retener porque las ganas generalmente es en horario de escuela.

Como prevenir la constipación
La constipación se puede prevenir:

1. Ayudar al niño a elaborar el momento del control de esfínteres. Jugar con masa, con arena, es una forma que vea la consistencia similar de la caca que sale de su cuerpo.Por eso alrededor de los 18 meses el jugar a ensuciarse y limpiarse ayuda a transitar este momento.
2. Nunca retar al niño porque se constipó.
3. Al estar el niño enfermo, que tome mucho liquido, agua y en lo posible que coma alimentos con fibras.

Cuando consultar con el Pediatra:
- Si pasan mas de 5 días y el niño no fue de cuerpo;
- Si llora cuando evacúa el intestino, habrá que descartar que no haya lastimaduras alrededor del ano.
- Si con la dieta persiste la constipación.

Falsos mitos sobre el cuidado del bebé


Hay consejos de toda la vida sobre el cuidado de los bebés que no tienen ningún fundamento. A veces se heredan de generación en generación y otras surgen misteriosamente.


Los mitos acerca de la salud del bebé son una mezcla de tradiciones con chismes sensacionalistas. Si en alguna ocasión tienes dudas sobre si es cierto o no algún extraño consejo que te hayan dado, no te avergüences y consúltaselo a tu médico.

Estos son diez falsos mitos que hay que desterrar lo antes posible.

1. Si estornudan, están resfriados
Depende. Los estornudos y la tos son mecanismos que tiene el cuerpo para limpiar las vías respiratorias. Los bebés no pueden sonarse la nariz ni carraspear para aclararse la garganta. Por eso, se liberan de las secreciones que se acumulan en sus vías respiratorias mediante toses y estornudos. Los niños también estornudan cuando están resfriados, pero, en este caso, también muestran otros síntomas, como fiebre o malestar.

2. Los bebés saben nadar por instinto
Falso. Este mito es peligroso y nace de una verdad a medias. Es cierto que los bebés dejan de respirar cuando se sumergen en el agua. Pero esto no quiere decir que no se puedan ahogar. Si no se les saca rápidamente del agua, se ahogan porque sus pulmones se quedan bloqueados.

3. Llorar ensancha los pulmones
Falso. No se ha demostrado que exista ninguna relación entre el llanto y la maduración de los pulmones. Un bebé que llora lo hace porque le ocurre algo y las causas psíquicas no son tan visibles como las físicas, pero no dejan de ser importantes. Si le dejamos llorar, el bebé no comprenderá por qué nadie le ayuda. El pequeño siempre debe saber que las personas de su entorno le quieren y le protegen.

4. El azúcar quita el hipo
Falso. Muchos bebés tienen hipo por la inmadurez de su sistema neurológico. Es un movimiento involuntario e intermitente del diafragma que no tiene ninguna importancia. No es aconsejable probar alguna de las medidas que se aconsejan a los adultos. Es mejor dejarle tranquilo y el hipo desaparecerá por sí solo.

5. No deben salir hasta tener 15 días de edad
Falso. Este mito puede deberse al deseo de preservar al recién nacido de coger alguna enfermedad. Naturalmente, no se le debe exponer al contacto con una persona afectada por una enfermedad infecciosa, pero esto no tiene nada que ver con el aire libre.
Para saber si puedes salir o no con el bebé, solo necesitas usar el sentido común. En verano evita las horas de más calor y en invierno no salgas cuando haga mucho viento.

6. Cuanto antes les salgan los dientes, más inteligentes serán
Falso. Los dientes de leche salen cuando deben hacerlo, con un amplio margen que difiere de un niño a otro. La inteligencia que alcanzará el bebé cuando sea mayor depende de los genes que haya heredado de sus familiares y de los estímulos que le ofrezcan las personas de su entorno. No tiene nada que ver con el momento en que le salgan los dientes.

7.Añadiendo cereales al último biberón, dormirán mejor
Depende. También puede tener el efecto contrario y provocar que el pequeño se despierte aún más a menudo. Una madre o un padre que lleva muchas noches sin dormir de un tirón se agarra al primer consejo que le promete un poco de descanso. Por eso, este es uno de los mitos más difíciles de erradicar.

8. Al nacer aún no ven
Falso. ¡Claro que ven! Los recién nacidos ven mejor a una distancia entre 15 y 30 centímetros. Por eso, cuando los adultos hablan con un bebé de pocas semanas se acercan instintivamente a él. A medida que el niño crece, su visión se va ampliando y al medio año ya ve a la perfección los objetos que se encuentran a una distancia de entre tres y cuatro metros. Cuando tiene un año, su visión es muy parecida a la de un adulto. El bebé distingue también los colores y, en los primeros meses, prefiere los contrastes fuertes y los tonos contundentes.

9. No se les debe cortar las uñas los primeros meses
Falso. Las uñas de las manos pueden ser bastante largas y muchos niños se rascan con ellas la cara. Para cortarlas, hay que usar tijeras romas y aprovechar un momento en que el pequeño esté tranquilo o durmiendo.

10. Raparles el pelo a menudo lo vuelve más fuerte
Falso. Si después del corte el pelo parece fuerte, es porque en ese momento faltan las puntas finas, las que le daban un aspecto más frágil. Los recién nacidos pierden casi todo el cabello con el que nacen, cambiándolo por una especie de pelusilla. Así que no tiene sentido cortarles el pelo antes de los seis meses.

Anemia en el embarazo


Las funciones del hierro
En el embarazo la alimentación es fundamental, porque de ella depende en gran parte la salud de la mamá y el bebé.
El hierro es uno de los nutrientes que debe cuidarse especialmente, ya que la anemia es uno de los problemas que se presenta con mayor frecuencia durante el embarazo.
Las mujeres embarazadas necesitan hierro para reponer las pérdidas basales, aumentar la cantidad de glóbulos rojos y satisfacer las necesidades del nuevo ser, y de la placenta.
Si la madre no tiene depósitos suficientes de hierro y no recibe una cantidad suplementaria de este mineral, puede sufrir un agotamiento progresivo de hierro durante el embarazo, pues las necesidades del feto predominan sobre las de la madre.
En la segunda mitad del embarazo la necesidad aumenta porque se deben completar las reservas fetales para los primeros meses de vida.
Se deberá, por lo tanto, aumentar el consumo de hierro. Lo más usual es que el médico aconseje un suplemento.
La anemia en el embarazo puede determinar un mayor riesgo de infecciones, bebés de peso bajo, o mayor dificultad en el parto. Además, puede dejar una carencia importante que va a influenciar la salud y la energía de la madre, tan necesarias en los primeros meses de vida de su hijo.

Y dónde lo encontramos?
El hierro de los alimentos puede estar bajo dos formas: hem o no hem; el hierro hem es el proveniente de la sangre animal, por lo tanto se encuentra en los alimentos animales (carnes) y es de mayor absorción; además, no depende de otros constituyentes de la dieta.
El hierro no hem se encuentra principalmente en los alimentos vegetales, y tiene una menor absorción; hay algunas medidas que se pueden tomar para aumentar su biodisponibilidad, por ejemplo, adicionar vitamina C a esa comida, a través de un jugo de naranja, o condimentando con limón, o tomando limonada. Otra medida útil es acompañar aquellos alimentos vegetales que nos aportan hierro con una porción de carne; ésta combinación facilitará la absorción del hierro vegetal.
La absorción del hierro se lleva a cabo de acuerdo a nuestras necesidades; durante el embarazo, si los depósitos están carentes, la absorción será mayor. Debemos evitar el consumo de té común o café después de comidas con aporte de hierro, ya que inhiben su absorción.
Entre las sustancias que inhiben la absorción del hierro no hem se destacan los fitatos y fosfatos, presentes en mayor cantidad en las harinas integrales. De todas maneras, el hierro y otros minerales aportados en los alimentos integrales es mayor que en los panificados refinados. El salvado de trigo o de otros cereales tiene un fuerte efecto inhibidor, por lo cual se debe evitar su adición en las comidas donde se aportan alimentos ricos en hierro
La absorción del hierro de las legumbres es baja; no obstante, estos alimentos son fuentes importantes de hierro no hem en la dieta actual y se puede optimizar su absorción a partir del agregado de vitamina C a esa comida, por ejemplo utilizando el limón como condimento en una ensalada con legumbres; por otra parte, las legumbres son ricas en ácido fólico, que contribuye a evitar las anemias y mejora el rendimiento del hierro.