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miércoles, 3 de febrero de 2010

Tratamiento para várices en el embarazo

Si tus intentos por prevenir las várices han sido infructuosos, no hay tiempo de lamentarse: vamos a ver de inmediato cuáles son los tratamientos a los que puedes aspirar. Comienzo por decirte que cualquier tratamiento de fondo sólo puede instrumentarse a partir de por lo menos 6 meses después del parto cuando tu peso y tu físico está mínimamente restablecido.

El médico especialista en trastornos circulatorios será quien decide cuál de los siguientes tratamientos corresponde a tu caso, lo que a su vez depende del tenor de las várices que padezcas.

Tratamiento esclerosante; es un conjunto de técnicas rápidas que eliminan el tránsito circulatorio por los vasos afectados. El más común (aunque no el único) es el láser, muy popular por ser indoloro y no invasivo.

Tratamiento con medicación; persigue dos objetivos: tonificación y fortalecimiento de las paredes de los vasos sanguíneos para evitar su dilatación y mejoras en la circulación sanguínea general.

Tratamiento por cirugía; el médico lo determinará en aquellos casos donde ninguno de los anteriores sea efectivo. En general se presenta cuando existen marcadas y voluminosas várices extendidas a lo largo de las piernas y al constatarse una insuficiencia circulatoria importante, que compromete funciones cardíacas entre otras.

Por último, durante el embarazo, sólo puedes hacer dos cosas: controla todo el tiempo con tu médico el estado de esas várices (observa que no haya zonas calientes ni enrojecidas que se formen de pronto o provoquen dolor) ya que el riesgo extremo es una trombosis y es justamente lo que se procura evitar. La segunda es procurar alivio y contribuir a una buena circulación, por ejemplo a través de ejercicios especiales.