Saber el grupo sanguíneo que tendrá nuestro bebé no es tan sencillo como saber los grupos de los padres. Usualmente se debe realizar un análisis de sangre para determinar que grupo sanguíneo tenemos, sin embargo no se puede conocer con un simple análisis el genotipo completo del dueño de la muestra, es decir, no sabemos que genes tenemos exactamente y hay tres tipos o variantes del gen que determina el grupo sanguíneo.
Por ese motivo, aunque podamos hacernos una idea del grupo sanguíneo que tendrá nuestro bebé no podemos saberlo simplemente conociendo el grupo que tienen los progenitores. Hay que profundizar más o hacer un acercamiento a las posibilidades.
Las leyes de Mendel
Los grupos sanguíneos están determinados por la herencia, siguiendo las leyes mendelianas. Son los genes los que los codifican y en el caso del grupo sanguíneo, vendrá determinado por los alelos (variantes del mismo gen codificante) que posean ambos padres y su combinación en los gametos que dan lugar al nuevo ser.
Se que puede resultar complicado al comienzo, sobre todo si hemos olvidado los rudimentos de genética que estudiamos en el colegio. Los genes y los cromosomas están en parejas.
El gen que determina el grupo sanguíneo tiene tres variantes y sus combinaciones en la pareja darán lugar a diferentes grupos sanguíneos. Cuando combinan dos genes iguales, el grupo es puro. Pero cuando la combinación es de dos alelos o variantes del gen diferentes, nos encontramos con un híbrido.
Alelos dominantes y recesivos
El gen que determina el grupo sanguíneo tiene tres variantes o alelos: A, B y O. Cada persona tiene dos alelos, provenientes de su padre y de su madre. Es decir, aunque el grupo sanguíneo sea A, B, O o AB, la persona tendrá una combinación de genes que puede ser AA, AO, AB, OO, BB y BO.
Los híbridos serán del grupo sanguíneo del alelo más dominante, en este caso A o B, pero pueden tener un alelo O que no se manifiesta pero que si puede transmitirse a la descendencia al pasar a uno de los gametos, que son haploides (es decir solo tienen un juego de genes, no el juego doble que tienen el resto de las células).
Al concebirse el bebé recibirá los alelos que porten los gametos, es decir, el óvulo y el espermatozoide. Recibirá uno de su padre y otro de su madre, pero no tiene que ser necesariamente el que dominaba en su progenitor.
Cada progenitor va a traspasar sus hijo uno de sus dos alelos, que son llamados IA, IB e ii (que corresponde al grupo O). Las combinaciones posibles entre los cuatro alelos heredables nos dan 16 posibilidades, que determinarán el grupo heredado
¿Qué grupo sanguíneo tendrá mi hijo?
Las personas que tienen un AB tiene que tener necesariamente en sus dos alelos uno correspondiente a A (llamado IA) y uno del B (IB). No transmitira herencia del grupo O. Una persona con tipo O no tiene ni el alelo A ni el alelo B. Tiene dos alelos ii (los que se corresponden al grupo O).
Pero no es tan sencillo, pues los alelos son dominantes (A y B) o recesivos (O) , por lo que se puede presentar un grupo A o B en una persona portadora del alelo O en combinación de A y B.
Existen en realidad, por tanto, genotipos correspondientes a AO (IAi) y BO (IBi), que se manifiestan en el grupo sanguíneo del alelo dominante (A o B), pero que pueden traspasar al hijo el alelo recesivo. Al producirse la división celular, puede suceder que se herede un tipo O y, en combinación con otro híbrido, existe la posibiliad de que el hijo sea O a pesar de que el grupo de los padres sea A y B.
Lo que no podría suceder es que un individuo AB tenga un hijo con el grupo O, ya que no posee el alelo recesivo correspondiente al grupo O que transmitir y el alelo i es recesivo en combinación con IA o IB.
Conclusión
La herencia del grupo sanguíneo viene determinada por un gen que tiene tres manifestaciones o alelos. Las diferentes combinaciones posibles entre ellos determinará, al azar, el alelo transmitido y la combinación final, que será la que de lugar el grupo sanguíneo del bebé. Puesto que no todos tenemos muy frescas las combinaciones matemáticas ni las leyes de Mendel, veremos ejemplos más concretos de posibles combianciones y herencia.
martes, 28 de septiembre de 2010
¿Qué grupo sanguíneo tendrá mi hijo?
Advierten sobre precauciones en anticoncepción y embarazo en mujeres cardiópatas
Las mujeres que padezcan de cardiopatías congénitas deben tener ciertos recaudos y cuidados especiales a la hora de la planificación familiar, los métodos anticonceptivos y los embarazos, ya que algunas opciones comunes aumentan el riesgo cardíaco.
Un estudio en Alemania indicó que la mitad de las mujeres con cardiopatías no había sido informada de los riesgos de algunos métodos anticonceptivos y que un 20% tomaba la píldora a pesar de que en sus casos está contraindicada.
Las hormonas de la píldora pueden provocar trastornos de coagulación que pueden revestir gravedad si hay patologías cardíacas preexistentes. Además, ciertas malformaciones congénitas necesitan muchísimos cuidados ante un embarazo.
Durante el embarazo, el volumen sanguíneo y la frecuencia cardíaca aumentan, lo que agrega más estrés al corazón.
Opciones como el preservativo y el diafragma ayudarían a prevenir los efectos adversos asociados con los fármacos.
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domingo, 26 de septiembre de 2010
Niños que gritan por todo
Muchos niños adquieren la costumbre de hacer rabietas y comenzar a gritar por cualquier cosa o en cualquier lugar, cuando los padres intentan poner orden y les niegan lo que ellos quieren; entonces comienza una guerra interminable por salirse con su cometido al precio que sea.
Es importante que los padres cuando estas actitudes aparecen desde pequeños, comencemos a moderarlas, para que cuando sean más grandes no se vuelva una mala costumbre y forme parte de una mala educación. Lo primordial es no entrar en su juego y ponernos a su altura, devolviéndole respuestas a los gritos, ya que el niño copia todo lo que ve.
Lo mejor es hablarles con tranquilidad, en un tono suave y tratar de que entienda porque le decimos que no, a determinadas cosas. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo poner reglas de orden en un bebé de 8 o 9 meses a un niño de 5 años o un poco mayor que ya entiende una negación, porque un bebé al no hablar, es la única manera que tiene de comunicar sus emociones.
Por eso, si gritan desde bebés, hay que interpretarlos y hacerles saber cuál es la traducción de sus gritos. Grita porque está contento, porque está desconforme, porque está enojado, o simplemente quiere hacernos saber que no está de acuerdo con nosotros. Debemos entenderlos y poco a poco cuando crezcan dejarán de gritar.
Objetos peligrosos para los niños
La boca es la zona del cuerpo a través de la cual los niños conocen los objetos y el mundo que los rodea. Cuando chupan un objeto lo hacen para conocerlo y también porque la boca les provoca sensaciones placenteras, por eso hay que tener especial cuidado con las cosas que dejamos al alcance de los niños.
Los bebés, a partir de los cuatro o cinco meses comienzas a tomar objetos y llevárselos automáticamente a la boca. A partir de esta edad y hasta aproximadamente los dos años, la boca será el centro de atención del bebé, por lo que hay que estar muy atentos para evitar accidentes que pueden ser fatales.
Siempre asegúrate de que los botones de la ropa del bebé estén reforzados, ya que podrían arrancarlos y llevárselos a la boca. Además, los juguetes a pilas deben tener siempre tornillos o una traba de seguridad. Las pilas de litio que son redondas, planas y pequeñas son un verdadero peligro para los pequeños. También cuida de no dejar monedas sobre la mesa, ya que manoterán todo lo que vean.
La estimulación ovárica como tratamiento de fertilidad
En mujeres cuyo problema de fertilidad es la insuficiencia ovárica se suele utilizar una terapia farmacológica para inducir artificialmente la ovulación.
Estas drogas de fertilidad deben ser prescriptas por un especialista, quien además controlará a la paciente durante el tratamiento. Lo que hacen es estimular al ovario para que madure sus ovocitos.
En general, estos tratamientos funcionan mediante inyecciones subcutáneas que se aplican a partir del tercer día del ciclo menstrual. Desde el cuarto día, se realizan ecografías para seguir el número y tamaño de los folículos ováricos que van madurando.
A veces se analizan los niveles de estradiol en sangre, una hormona producida por los folículos en crecimiento. Cuando hay un folículo o varios de 18 milímetros se pone una única inyección de otra hormona para provocar la liberación del óvulo
Lo normal en estos casos es que se realicen ecografías con bastante frecuencia, para controlar que el ovario esté trabajando.
La dosis no es siempre la misma. Si se han presentado ciclos anovulatorios o si este tratamiento precede a una inseminación artificial, la dosis hormonal es baja. Si por el contrario se recurrirá a la fecundación in Vitro, la dosis será alta pues se necesitan producir la mayor cantidad de óvulos posibles.
Este tipo de fármacos suelen tener efectos secundarios poco graves pero algo molestos. Convérsalo con tu médico antes de comenzar el proceso.
Etiquetas: CONCEPCIÓN Y INFERTILIDAD
jueves, 23 de septiembre de 2010
¿Se puede calentar el biberón en el microondas?
No es lo mas conveniente, pero no existiría ningún problema en calentar el biberón en el microondas siempre y cuando tengamos una serie de precauciones:
– El biberón debe estar siempre en posición vertical y sin tapar para que el calor pueda salir.
– Calentar durante un tiempo no superior a 30 segundos, los biberones de menos de 150 ml y durante un tiempo no superior a 45 segundos, los de más de 150 ml
– Una vez calentado, cerrar el biberón con la tetina y agitar varias veces para conseguir la misma temperatura en todo el contenido del biberón.
– Antes de administrar el biberón conviene comprobar la temperatura, echando unas gotas sobre el dorso de la mano.
– Calentar a una potencia de 220 watios.
El calentamiento de los biberones con el microondas no produce ninguna alteración de las características nutricionales de ninguno de los nutrientes presentes en la leche. La principal precaución a tener en cuenta es que la temperatura de la leche a administrar sea uniforme en todo el biberón.
El chequeo médico luego del parto
Luego del parto, estamos abocadas a nuestro bebé pero no debemos descuidar nuestra salud. Si el nacimiento se produjo sin complicaciones, es necesario que a los quince días visitemos al médico. Si tuvimos cesárea nos quitarán los puntos y si tuvimos parto normal, el ginecólogo revisará la cicatriz de la episiotomía. Además, te tomará la presión y controlará tu peso.
Luego de seis semanas acudiremos a otra consulta con nuestro médico. En este momento finaliza la cuarentena, por la que ya nos sentiremos mejor y no tendremos más sangrado. El frecuente que el ginécologo realice un Pap y la colposcopía. También revisará tus pechos. No olvides consultar sobre un método de anticoncepción que puedas utilizar durante la lactancia. Actualmente, la mayoría de los médicos aconsejan unas píldoras especiales, aunque no son tan seguras como las que se utilizan cuando no estamos lactando, por eso muchas mujeres eligen colocarse un DIU o cuidarse con preservativo.