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martes, 16 de noviembre de 2010

Fármacos analgésicos pueden ser riesgosos en el embarazo

A pesar de que el embarazo trae a las futuras madres varias molestias, un nuevo estudio respalda la idea de que lo mejor es evitar los analgésicos todo lo que se pueda.

Es que la ingesta de fármacos analgésicos y anti inflamatorios como el paracetamol, podría suponer riesgos para el feto en formación, en especial si es de sexo masculino.

Una investigación llevada a cabo en Dinamarca determinó que tomar estas drogas durante el embarazo aumenta los casos de bebés varones con testículos no descendidos, una condición que también se la relaciona con cáncer de testículos e infertilidad en la adultez.

Científicos daneses, franceses y holandeses estudiaron unos 2.000 embarazos, para llegar a esta conclusión. La combinación de dos fármacos analgésicos, como ibuprofeno y paracetamol, multiplica por siete las posibilidades de que el bebé tenga este problema.

El período gestacional que va de la semana 14 a la 27 es el que parece clave en cuanto a la relación entre analgésicos y criptorquidia, que es el problema de testículos que describíamos.

Como todas las cosas, no habría riesgo alguno en tomar un analgésico de tanto en tanto, pero si se los toma con regularidad, y más si se combinan dos o más fármacos, es cuando puede haber problemas.

El ibuprofeno y la aspirina, entonces, alteran el balance de las hormonas masculinas y generar la criptorquidia, no tanto el paracetamol, aunque si se lo combina con alguna de las otras drogas, en el segundo trimestre elevan el riesgo a 16 veces más.

Por ello, en el embarazo siempre será mejor recurrir a otras formas de paliar los malestares, que no supongan la intervención de ningún fármaco.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Bebés, ¿Qué es un soplo al corazón?

Bebés, ¿Qué es un soplo al corazón? Un soplo al corazón es un ruido característico que suele hacer la sangre cuando pasa por las cavidades cardíacas, y dependiendo de sus características puede estar mostrando una patología problemática en el corazón del pequeño, o simplemente puede no significar nada.

Existen dos tipos de soplos al corazón en un niño, éstos pueden ser, un soplo inocente o funcional, que generalmente es de carácter inofensivo y desaparece a medida que el niño va creciendo y se desarrolla. No requiere de medicamentos ni tratamientos y aún cuando pase el tiempo, si no desaparece no interfiere en la vida normal del niño.

El otro tipo de soplo recibe el nombre de patológico, y es absolutamente diferente al mencionado con anterioridad. El especialista puede reconocerlo de forma rápida, y pedirá pruebas extras del corazón para realizar un correcto diagnostico y posterior tratamiento, para que el pequeño lleve una vida absolutamente normal.

Los soplos de carácter patológicos, generalmente responden a orificios dentro del corazón, sobre todo en los ventrículos o cuando existe algún defecto en las válvulas de salida de sangre del corazón. Si bien requiere de ciertos cuidados específicos y el niño deberá tener cuidados especiales, las soluciones posibles son muy alentadoras y con excelentes resultados.

Dar el pecho no supone dormir menos

Un estudio recientemente publicado en la revista Pediatrics realizado por el equipo de Psicología Pediátrica de la Universidad de West Virginia ha dejado esta conclusión: dar el pecho no supone dormir menos.

Para realizarlo se contó con el análisis de diversos parámetros: duración real del sueño, número de despertares, duración de la vigilia noctura efectiva y valoración subjetiva de la calidad del descanso por parte de las madres, a las que también se valoró en la calidad de su descanso con escalas científicas que miden la capacidad visual y la concentración.

No se encontraron diferencias significativas entre los grupos diferenciados y se determinó que dar el pecho, dar biberones o usar lactancia mixta no tenían influencia real en la calidad y la duración del sueño de las madres.

Muchas veces, mamás agotadas por los despetares nocturnos del bebé, se ven tentadas a pasarse a la lactancia artificial o mixta esperando que con eso pueda mejorar su descanso. Pero este estudio indica que dar el pecho no supone dormir menos.

Mi experiencia personal es claramente positiva a favor de la lactancia, pero, como todas las experiencias personales, puede servir solamente como testimonio y no como regla. Yo di lactancia mixta durante dos meses, de los que el primero era, en la noche, exclusivamente con biberones. Estaba absolutamente destrozada, aunque sin duda influía también el que mi hijo era un bebé prematuro con muchos problemas no solo para agarrar el pecho, sino también para tomar la leche del biberón. Conseguir la lactancia materna exclusiva influyó en la calidad de mi sueño, en no tener que preparar nada por la noche y en poder sencillamente ponerlo al pecho si pedía medio dormida en la misma cama.

Este trabajo que señala que dar el pecho no supone dormir menos espero que sirva de incentivo a las mamás que amamantan y que tienen mucho sueño acumulado, entendiendo que los despertares de los bebés son algo natural y que, para mejorarlos, es preferible tenerlos cerca y alimentarlos a demanda, en vez de tentar la suerte dejando la lactancia natural.

Algunas pautas para fomentar en el niño la autoestima

Es muy importante en la tarea educadora de los padres que los niños reciban suficiente estímulo para generar una autoestima que los acompañe en la vida, los ayude a disfrutar sus experiencias y a lograr sus metas.

Para que el niño crezca seguro de sí mismo, los papás pueden guiarse por algunas pautas que los ayudarán a cumplir este importante objetivo.

Veamos entonces algunas simples cuestiones que podemos tener en cuenta para ayudar a que los niños desarrollen su autoestima.

- Alimentar expectativas adecuadas a la edad del niño.

- Darle alguna pequeña responsabilidad, para hacer al niño más autónomo y seguro de sí mismo (“¿Me ayudar a poner la mesa?”).

- Dale la posibilidad de tomar decisiones dentro de un ámbito concreto (“los adultos decidimos cuándo se come y se cena; tú decides a qué vamos a jugar”).

- Utilizar a menudo refuerzos positivos (“¡Muy bien! Has recogido todos tus colores”).

- No compararle con otros niños.

- Crear situaciones en las que el niño pueda salir airoso, en función de su capacidad.

- No estigmatizar un comportamiento erróneo con frases como “siempre la lías” o “tan maleducado como siempre”.

- No elogiarle sin un motivo real, sino destacar qué comportamiento suyo ha merecido tu apreciación.

- Animarle siempre a volver a intentarlo cuando algo no le sale bien.

- Corregir sus frases negativas (“No puedo hacerlo”) y sustituirlas por frases positivas (“Intentaré hacerlo mejor la próxima vez”).

jueves, 11 de noviembre de 2010

Bebés ¿Por qué no sube el mismo peso todos los meses?

Bebés ¿Por qué no sube el mismo peso todos los meses? Algunas mamás habrán notada que al llevar al bebé a la consulta pediátrica, cuando el especialista lo pesa para saber cuánto peso a ganado, no todos los meses registra la misma cantidad de gramos, sobre todo si se lo pesa en diferentes etapas del mes.

Los bebés engordan de forma inconstante, puede aumentar 350 gramos en una semana y en la siguiente subir solamente 100 gramos, y no quiere decir que esté padeciendo de alguna enfermedad. Solo debemos tener en cuenta que en los primeros meses no debeadelgazary se debe observar poco a poco como va evolucionando con la alimentación.

Salvo que el especialista indique lo contrario, no es conveniente pesar a los bebés los primeros meses todas las semanas, justamente por la variación que existe, y directamente realizar la consulta una vez al mes, para evaluar cual es el total de peso ganado en esos 30 días. Así se evitarán errores.

Luego del sexto mes, los niños suelen aumentar unos 600 gramos mensuales, y llegado al año, pueden hasta triplicar el peso que tuvieron al nacer, solamente aumentan en cantidad los primeros meses de vida, y los promedios aproximados, ya que mientras más grande es un bebé, menos peso ganará a lo largo del primer año de vida.

Los analgésicos en el embarazo relacionados con problemas de fertilidad en hijos varones

Un nuevo estudio publicado en la revista científica Human Reproduction alerta sobre el riesgo de tomar fármacos contra el dolor en el embarazo.

Si bien son necesarias nuevas investigaciones para desaconsejar totalmente su uso, la investigación realizada con más de 2.000 mujeres embarazadas y sus bebés en Dinamarca, Finlandia y Francia relaciona el uso de analgésicos en el embarazo con problemas de fertilidad en hijos varones.

Encontraron que las mujeres que usaban más de un medicamento para el dolor de manera simultánea, por ejemplo paracetamol e ibuprofeno, aumentaban por siete el riesgo de que el bebé naciera con alguna forma de testículo no descendido, o criptorquidia, un trastorno asociado a la infertilidad y al cáncer testicular, comparado con las mujeres que no tomaban nada.

El segundo trimestre de gestación parece ser el período más sensible, ya que el riesgo se duplicaría al tomar cualquier analgésico durante estos meses, posiblemente por ser el período en el que se completa la formación de los órganos reproductivos.

Sin embargo, no encontraron que todos los medicamentos tuvieran los mismos efectos. El ibuprofeno y la aspirina fueron vinculados a un riesgo cuatro veces mayor, mientras que tomar solo paracetamol también pareció aumentar el riesgo, pero de forma menos significativa.

El uso simultáneo de más de un analgésico, incluso el paracetamol, durante el segundo trimestre, aumentó el riesgo por 16.

Si bien los autores del estudio no recomiendan a las embarazadas el uso de analgésicos, no se han hallado consecuencias en las mujeres que los tomaban de forma ocasional para aliviar un dolor de cabeza.

Se cree que los medicamentos contra el dolor alterarían el balance natural de hormonas masculinas de los bebés en gestación, lo cual afecta su desarrollo normal estableciendo una relación entre los analgésicos en el embarazo y problemas de fertilidad en hijos varones.

Aunque faltan datos más concluyentes como para prohibirlos, el uso de medicamentos en el embarazo debería restringirse lo máximo posible y optar por métodos naturales para aliviar las molestias típicas de la gestación.

Dislexia: ¿Qué es, cómo se manifiesta y cómo se trata?

Analizamos una dificultad que afecta a un gran número de niños- un 15% de los esclares- y que supone un hándicap de gran magnitud para el proceso de aprendizaje de la escritura y la lectura, por lo que incide directamente, en el desarrollo del niño.

Síntomas:

Los niños aquejados de dislexia presentan, en términos generales, dificultar para ordenar las letras al leer, faltas de ortografía de gran magnitud, incapacidad para aprender y por supuesto, incapacidad para concentrarse.

Estas características derivan en cuadros de fracaso escolar en los que la falta de autoestima es una de las principales manifestaciones haciendo imprescindible la detección del problema de forma precoz.

El fomento de la autoestima, la escucha activa y la atención permanente, evitando la comparación con otros niños, son las mejores pautas de apoyo que, padres y profesores, pueden prestar a los niños con dislexia.

Como conclusión, es fundamental tener presente que la dislexia no tiene curación y que, habitualmente, se confunde con DTA- Déficit Atencional- lo que hace muy complicado la detección a tiempo a fin de implantar las medidas correctoras.

Rutinas invariables, adquisición de los hábitos de conducta, apoyo constante, fomento de la autoestima y por supuesto, evitar a toda costa caer en la autocomplacencia, son las únicas pautas a seguir para minimizar el problema y consolidar el proceso de aprendizaje.