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martes, 6 de agosto de 2013

Primeros dientes

La fecha de salida del primer diente varía de unos niños y otros. Por término medio, el primero en salir, por lo general un incisivo, aparece hacia el sexto mes. A este le irán sucediendo otros hasta completar un total de 20. El proceso termina hacia los 30 meses, con la erupción de los segundos molares.

Señales de que el diente va a salir

Uno o dos meses antes de brotar la primera paletita, algunos bebés empiezan a llevarse a la boca todo lo que cae en sus manos (el sonajero, el peluche) y a mordisquearlo con ansiedad.

En algunos niños se inflaman las encías y si el padre o la madre las tocan, pueden palpar el diente que está por debajo, mientras que en otros bebés no se nota absolutamente nada, ni tienen un deseo urgente de morderlo todo, ni tienen las encías inflamadas, y un buen día amanecen con un diente.

Calendario de la dentición

Dientes temporales Erupción (meses) Caída (años)
Incisivos centrales 6-8 7-8
Incisivos laterales 8-11 8-9
Caninos 16-20 11-12
Premolares 10-16 10-11
2ª molares 20-30 10-12

¿Tiene que doler?

La erupción de los dientes no tiene por qué alterar la vida de los niños. Puede producir ciertos cambios (irritabilidad o aumento de babeo), pero de ningún modo causa dolor intenso, diarrea o fiebre. Por lo tanto, si el bebé tiene alguno de esos síntomas, no conviene achacarlo a la dentición y hay que visitar al pediatra.

A medida que la inflamación de la encía aumenta y el borde cortante del diente se acerca a la superficie, el dolor puede ser más constante.

Remedios para aliviar el dolor de la dentición

Si el pequeño está intranquilo, le vendrá bien tener cerca alguna cosa en la que pueda frotar su encía: el dedo de papá o mamá (antes habrá que lavarse las manos con agua y jabón), un poco de agua o de leche fresca, un alimento duro y fresco (como una manzana), o el mordedor frío.

El frío reducirá la inflamación de la encía y aliviará las molestias. Si esas medidas son insuficientes, se puede frotar la encía con unas gotas del mismo analgésico que se usa para bajarle la fiebre. Los dientes al salir pueden producir un hematoma, que se debe a un sangrado debajo de la encía. No hay que preocuparse, se quitará solo en poco tiempo, y si se ponen unas compresas frías, desaparecerá antes.

La mayoría de los niños se acostumbran pronto a las sensaciones desagradables que causa la dentición y la soportan bastante bien.

¿Cómo limpiar los dientes del bebé?

Hacia el primer año el bebé puede tener un máximo de seis u ocho dientes, por lo general, los incisivos centrales y laterales. Es recomendable frotarlos con una gasa húmeda después de las comidas y además ofrecer al niño un poco de agua, que arrastrará los restos que hayan podido quedar en las encías.

A partir del primer año ya se puede usar un cepillo de cerdas suaves especial para bebés, mojado bajo el grifo; es demasiado pronto para ponerle dentífrico.

Para mantener los primeros dientes en buen estado hasta su caída, tan importante como la higiene es evitar que el niño se duerma con el biberón en la boca, porque los restos de leche (también los biberones de infusiones) facilitan la aparición de caries tempranas.

A los bebés les encanta chuparse el dedo, algunos incluso se meten el puño en la boca. Esto no perjudica a los dientes, y al contrario de lo que piensan algunos padres, tampoco es un signo de trastorno emocional. Para ellos la boca es un órgano importante. La usan no sólo para comer, sino también para explorar el mundo y por placer.

Molestias más frecuentes de la dentición

No todos los bebés las tienen: mientras que algunos acusan la salida de los dientes, otros parecen no enterarse.

Aumento del babeo debido a que la dentición estimula la producción de saliva.
Las babas humedecen, irritan y enrojecen las mejillas y el entorno de la boca.
Tos ligera cuando se atraganta con la saliva.
Tendencia a morder todo lo que encuentra: su propia mano, el sonajero...
Dolor en la encía, incluso en la mejilla y, en el peor de los casos, en las orejas. Ocurre sobre todo con el primer diente. Por su mayor tamaño, los premolares y los molares también suelen dar más molestias.
Rechazo de la comida: pide pecho o biberón, pero pronto lo suelta porque la succión aumenta el dolor.

Grasas y azúcares en exceso en el embarazo, predisponen a las adicciones

Una dieta en el embarazo con altos índices de grasas y azúcares, podría hacer al bebé más vulnerable a las adicciones al alcohol y a las drogas en su vida adulta, de acuerdo a un estudio realizado por el Instituto del Cerebro McKnight de la Universidad de Florida (Estados Unidos).

Los datos se desprenden de un estudio realizado en ratas, en las cuales hubo una camada de crías cuyas madres recibieron una dieta con elevados índices de azúcares y grasas, mientras que a la otra se le administró una dieta más balanceada.

Así, las ratas cuyas madres recibieron alimentación alta en azúcares y grasas tuvieron de adultas un mayor peso, y fueron más propensas a consumir alcohol y sustancias como las anfetaminas.

Al mismo tiempo, estas crías de madres con dieta alta en grasas tenían niveles significativamente más altos de triglicéridos, un tipo de grasa que se encuentra en el torrente sanguíneo que puede aumentar el riesgo de enfermedades del corazón.

Asimismo, estas crías se convirtieron en hiperactivos cuando se administraron dosis bajas de anfetamina, lo que sugiere la sensibilidad a la droga.

“Nuestros hallazgos sugieren que incluso cuando las ratas están todavía en el útero, la exposición a dietas altas en grasas y ricas en azúcar puede, además de aumentar el peso corporal, conducir a una predisposición a beber alcohol y una sensibilidad a las drogas”, señalaron los autores del estudio.

“La mayoría de las mujeres a la edad de procrear en Estados Unidos tienen sobrepeso y esto es muy probablemente debido a que comen en exceso alimentos sabrosos, ricos en grasa, con alto contenido de azúcar. El aumento de la obesidad prenatal y en la infancia y el aumento del número de jóvenes que abusan del alcohol y las drogas son problemas que pueden convertirse en cada vez mayores”, agregaron estos autores.

Dietas altas en grasas y azúcares durante el embarazo pueden tener un efecto muy negativo en el feto, que se manifestará en su vida adulta como mayor predisposición al sobrepeso, a los problemas cardiovasculares y ahora se suma también, a las adicciones.

Por este motivo, controlar la alimentación en el embarazo es un aporte invaluable de la madre a la futura salud de su hijo, a lo largo de toda la vida.

Viajar con niños, ¿cuánto equipaje necesito realmente?

Las vacaciones con niños y bebés pueden significar el acabose de la habitabilidad familiar. En nuestras primeras vacaciones con un bebé nos lanzamos a llenar el coche de bártulos como si Benidorm fuera un paraje recóndito, sin los artículos de primera necesidad que nuestro bebé seguro va a necesitar durante el veraneo. Para evitar auténticos despropósitos, antes de viajar con niños conviene preguntarse ¿cuánto equipaje necesito realmente?

Los que somos ya veteranos en el asunto hemos ido perfeccionando nuestra logística para que las vacaciones con niños sigan siendo algo practicable y no una mudanza en toda regla. En nuestro caso particular, además de tener muchas niñas, somos muy viajeros por lo que no nos ha quedado más remedio que refinar nuestras técnicas de empaquetado y embalaje a marchas forzadas. Para muestra un botón, este es todo el equipaje que hemos traído los seis para pasar tres semanas de relax playero. Si quieren saber nuestro secreto no dejen de leer.

Los números tienen que cuadrar

Si uno va a pasar una semana en la playa no hay necesidad de llevar modelitos de baño para diez días, ni once pares de zapatos, ni siete libros para leer. En los viajes, como en las finanzas, las cuentas siempre deben cuadrar.

Si nuestro viaje es de hasta 10 días intento llevar ropa para no tener que lavar salvo imprevistos. Para estancias más largas, como en verano, llevo ropa para una semana para no tener que estar todo el día lavando.

Conjuntos enteros e indivisibles

Esto significa que por cada niña llevo siete conjuntos completos para cada día de playa o piscina. Ni más, ni menos. No llevo camisetas sueltas, ni calcetines que no peguen con nada, ni pantalones a gogó. Siete conjuntos de la cabeza a los pies. Sin más.

Además de los siete conjuntos diurnos llevo cuatro conjuntos nocturnos para los días que salimos a cenar con ellas, al cine o a la verbena, y las quiero llevar relimpias.

Esto exige la disciplina suficiente para dejar en casa ropa que podrían ponerse pero que excede el cupo de conjuntos por barba.

El Pantone en formación marcial

Para poder identificar más fácilmente a las niñas entre las muchedumbres veraniegas elijo para las cuatro conjuntos en tonos similares cada día. Así un día sólo tengo que perseguir bultos rojos y otro bultos verdes. Parece que no, pero cuando el número de niños incrementa, puede resultar muy útil.

Además tiene la ventaja de que vas llenando lavadoras de tonos uniformes y no te juntas con media lavadora de blancos, cuarto y mitad de oscuros y la parte proporcional de rojos.

Ropa de baño y otras minorías étnicas

En este epígrafe de nuestro equipaje debemos ser especialmente parcos, sobretodo si practicamos el veraneo habitual a cuarenta grados en las playas nacionales. Un niño necesita al día un máximo de dos bañadores. Para empezar porque pasará muy poco tiempo fuera del agua y, cuando esté fuera, con estos calores los bañadores se secan en un abrir y cerrar de ojos. Para ir sobrados llevamos tres bañadores por niña. No más.

A la ropa interior que tan poco se utiliza en verano le doy un uso triple como ropa de andar por casa y pijama-camisón. Las niñas duermen en braguitas y camiseta interior de tirantes. Si comemos en casa también les pongo la braguita y la camiseta para comer y dormir la siesta y así el conjunto diario me aguanta limpio para la tarde. Siete braguitas con sus siete camisteas que no abultan nada me hacen el apaño divinamente. Ni camisones ni batines de guatiné.

Calzado y otros bultos

Si hay algo que abulta en una maleta es el calzado. Llevar zapatos que combinen con cada modelito es un lujo que una madre de familia numerosa no se puede permitir. Mis niñas pasan el verano con unas menorquinas blancas que les quedan la mar de monas con pantalón, falda, vestido o lo que se tercie y unas chanclas de piscina.

Añado también una gorra y un par de gafas de sol por miembro de la familia.
Ropa de abrigo y otros por si acasos

Cierto es que a veces en verano refresca un poco por las noches. Si usted veranea por el norte a este apartado deberá dedicarle un poco más de espacio para el chubasquero, el pantalónn largo y un par de jerseys.

Pero para todos los aversos al riesgo meteorológico que nos lanzamos a los litorales mediterráneos, con una chaqueta blanca que pega con todo nos basta y nos sobra para todo el veraneo. Uno de cada dos veranos no llego a sacarlas del armario.

En el neceser sólo necesidades

Otro bulto que puede llegar a cobrar vida propia si no andamos con ojo es el neceser, esa suerte de cajón desastre que llenamos de cremas, geles, medicinas y toda suerte de cosas que seguro te venden en el súper de la playa al mismo precio.

Nosotros, por decreto ley, no transportamos nada que se pueda comprar en destino. Además, para evitar acabar el verano con medio millón de botes a medio usar convertimos la belleza en un tema familiar. A nadie le pasa nada por ducharse un par de semanas con gel infantil, darse la crema de sol 50+ del bebé o desenredarse el pelo con uno de esos sprays anti tirones.

En cuanto a las medicinas, sólo aquellas específicas si alguna de nuestras criaturas tiene alguna necesidad especial, un termómetro y un bote de ibuprofeno o paracetamol que todo lo cura. Para otras urgencias siempre habrá una farmacia de guardia.

Mi consejo es que no lleven un neceser por persona sino uno familiar, así se darán cuenta de la cantidad de artilugios que solemos llevar duplicados.
Juguetes y otros elementos decorativos

Uno de los encantos de irse de vacaciones es precisamente cambiar de aires. Aunque nuestros niños sean muy de sus rutinas y sus cosas no pretendamos convertir el apartamento costero en una réplica exacta de nuestra vivienda habitual.

En verano los niños pasan poco tiempo en casa y necesitan pocos juguetes. Además, los cubos y las palas, hacen las veces de cocinita divinamente y nos sirven para la playa y la piscina. Con comprar un set en el primer kiosco que te encuentres ya tienes el ocio veraniego cubierto.

Con los libros, los cuadernos de refuerzo y demás material seamos realistas, si el niño se ha leído dos libros en todo el curso escolar no se va a leer cinco en las vacaciones. Guardemos siempre unas proporciones razonables.

Supongo que no hará falta recordarles que los elementos de flotación se transportan deshinchados y sin cajas.

Toallas y otros personajes non gratos

Las toallas son el enemigo número uno de cualquier viajero minimalista que se precie. Si usted no veranea en casa de familiares o amigos y se ve obligado a transportarlas es una faena, no se lo voy a negar. Yo me ciño a una megatoalla familiar y una pequeña por cada dos niños.

Para terminar mucho ojo con los por si acasos que pueden dar al traste con toda nuestra logística veraniega, hay que ceñirse siempre a lo justo y necesario. Y no se olviden, antes de viajar con niños pregúntese siempre ¿cuánto equipaje necesito realmente?

martes, 30 de julio de 2013

Manicuras para embarazadas y mamás recientes

Más de una vez te habrás preguntado si puedes pintarte las uñas durante el embarazo, o si puedes usar esmalte cuando tienes un bebé. Resolvemos tus dudas.

Esmaltes de uñas durante el embarazo

Muchas mamás primerizas se cuestionan la conveniencia de hacerse manicuras y usar esmaltes de uñas. “¿Me puedo pintar las uñas?” “¿Afectaré a mi bebé?” son algunas de las preguntas más frecuentes.

Algunos estudios aseguran que los componentes de las lacas de uñas están en una cantidad tan insignificante que no llegan a atravesar la placenta, por lo que no los consideran un peligro real. Sin embargo, es probable que estés harta de escuchar que estos componentes son tóxicos ya que contienen productos químicos como el tolueno, el dibutilftalato y el formaldehido que podrían absorberse a través de las células cutáneas y afectar al feto, causando trastornos en tu bebé.

Aunque lo mejor es que consultes a tu médico, hoy en día tienes muchas opciones para lucir unas manicuras y pedicuras impecables sin preocupación. Estos componentes ya no son habituales en la mayoría de los esmaltes, y marcas como Essie u Opi no los utilizan.

Manicuras y pedicuras para mamás

Una vez que has sido mamá, puedes seguir pintándote las uñas, pero escoge esmaltes libres de los productos indicados, ya que tu bebé puede cogerte el dedo y llevárselo a la boca.

¿No tienes tiempo para dedicarle a tus uñas de manos y pies? Por muy ocupada que estés, un rato para ponerte guapa siempre viene bien. La clave es utilizar productos que faciliten su aplicación y sean de secado rápido. Así, en pocos minutos podrás lucir unas manicuras y pedicuras impecables.

Tips para preparar a tu hijo ante la llegada de un hermanito

Estás esperando tu segundo bebé y no sabes cómo va a reaccionar tu hijo. Aunque tú ya está preparada porque ya pasaste por una experiencia, tu hijo no lo está.

Contarle que va a tener un hermanito sin prepararte va a lograr que te llene de preguntas que, quizás, no puedas responder o no sepas. En esta nota te damos tips para que aprendas a contárselo.Tips para preparar a tu hijo ante la llegada de un hermanitoTips para preparar a tu hijo ante la llegada de un hermanito

1- Escoge el momento adecuado para comunicarles sobre tu embarazo

El momento indicado para compartirlo con tus hijos depende de su edad y nivel de madurez, por eso, debes tener en cuenta los siguientes puntos:

• Capacidad de tus hijos de asimilar la noticia. A partir de los tres o cuatro años los niños tienen la capacidad de comprender tu mensaje, aunque no necesariamente sus implicaciones.

• Cuando tu embarazo sea visible. De esta forma podrán ver los cambios en tu cuerpo y el proceso de preparación para la llegada del bebé.

• Los primeros 3 meses son cruciales para el embarazo, durante ellos se define. Los adultos alrededor le hablarán sobre el bebé, entonces es mejor que tu hijo sepa la noticia primero.

• Elige un ambiente estable. Si están pasando por alguna crisis familiar, empezando guardería o recuperándose de una enfermedad, espera a que el ambiente se normalice.

• Si la emoción no te deja esperar, cuéntale, quizá no comprenda aún las implicaciones de las noticias, pero al ver tu emoción sabrá que algo bueno está sucediendo en la familia.

2-Visita a otros bebés

Es difícil que le hables a tu pequeño sobre un bebé que no puede ver, percibir. Tienes algún amigo o familiar que ha tenido un bebé recientemente, puedes llevar a tu hijo a conocerlo.

Cuando estés ahí, explícale cómo ese recién nacido estuvo en la panza de su madre y ya nació. Cuéntale que lo mismo sucederá con tu bebé y que él será su hermano mayor.

3-Enséñale fotos de cuando era bebé

Cuando comprenda que él también fue bebés, lograrán entender más el proceso. También se va a entusiasmar, porque aprenderá que el nuevo bebé crecerá y tendrá una amigo más con quien jugar.

Ejercicio en la piscina durante el embarazo: consejos

Tras haber visto cómo la piscina es una gran alidada de la embarazada, vamos a comentar cuáles son los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de hacer ejercicio en la piscina durante el embarazo.

Sin duda la piscina puede ser una fuente de relajación, de bienestar y también convertirse en el medio idóneo para realizar ejercicio (lo cual redundará en lo anterior), pero lo queremos hacer de manera segura durante el embarazo.

Ya hemos hablado en ocasiones de cuáles son las pautas a seguir para que la realización de ejercicio durante el embarazo sea saludable, y hay ciertas normas básicas comunes.

En primer lugar, es necesario cerciorarse de que nuestro embarazo no es de riesgo, y si aún no hemos ido al ginecólogo, moderar la práctica de ejercicio y esperar a la primera consulta hasta que se confirme que no existe contraindicación alguna.

Si no hacíamos ejercicio antes, esperaremos a iniciarlo según las indicaciones del especialista, muy poco a poco. De todas formas, incluso en este caso la natación es un deporte de poco riesgo y bajo impacto, que se puede empezar a practicar en cualquier momento (para otros ejercicios es mejor esperar).

Para la actividad física es necesario tener en cuenta ciertas pautas que hagan de ella una práctica segura. No realizarla con demasiado calor o frío, protegerse del sol (esto es especialmente importante en piscinas al aire libre), mantenerse bien hidratada, no “forzar la máquina”, parar al menor signo de fatiga… son los pilares básicos.

Especialmente importante es la hidratación (beber líquidos abundantes) y no hacer ejercicio con hambre, pues en esta etapa es mejor tomar un snack ligero saludable que pasar hambre y realizar la siguiente comida con exceso.

Del otro lado, tras una comida copiosa tampoco es bueno realizar el ejercicio, por lo que lo mejor es alrededor de la hora del almuerzo o de la merienda, una vez a pasado cierto tiempo de las comidas más importantes del día.

El calentamiento es importante antes de empezar cualquier ejercicio, por lo tanto podemos hacer unos estiramientos antes de lanzarnos al agua (o realizarlos ya en el agua), un paseo a buen ritmo… Sobre todo hemos de intentar no empezar a hacer ejercicio intenso desde cero.

Además, la embarazada ha de llevar cuidado con los resbalones al moverse alrededor de la piscina (especialmente en el tercer trimestre que es cuando menos establecido tenemos el equilibrio debido al gran aumento de volumen de la tripa).

Por supuesto, dejaremos los saltos acrobáticos o los trampolines para otro momento, y bajaremos al agua sentadas desde el borde o por las escaleras, buscando siempre nuestra seguridad y la del bebé.

Una correcta higiene en la ducha tras el ejercicio en la piscina evitará riesgos de alergias u otras afecciones en la piel o el riesgo de infecciones de orina.

Si mantenemos la piel hidratada después del baño evitaremos la sequedad cutánea que a veces los productos de la piscina pueden provocar (y lo más importante, alguna alergia), y atención también al cuidado del cabello.

Si tenemos alguna afección leve seguramente pueda mejorar con la práctica de ejercicio en la piscina: lo ideal es preguntar a los expertos para que nos aconsejen algún ejercicio específico.

En definitiva, la piscina es una gran aliada de la embarazada y más en verano cuando es complicado hacer otro ejercicio sin sufrir los rigores del calor. Tan solo tenemos que seguir los consejos de seguridad y ponernos en forma para estar más saludables durante el embarazo.

martes, 23 de julio de 2013

Niños: Hormona del crecimiento ¿cuándo está indicada?

La somatropina u hormona del crecimiento solo se recomienda en niños que sufren alguna enfermedad que impide que su organismo la metabolice. Siempre debe autorizarla un tribunal.

Calculadora de crecimiento según la altura de los padres.

La hormona del crecimiento o somatropina estimula el alargamiento de los huesos. El organismo la produce de forma natural, pero hay algunas enfermedades que impiden que el cuerpo la sintetice o la utilice como es debido.

En qué casos está indicada la hormona del crecimiento

Cuando el organismo no dispone de suficiente cantidad de somatropina, esta se administra desde afuera para que el niño pueda crecer. Pero el uso de esta hormona está restringido exclusivamente a pequeños que la necesitan, como los que tienen un problema de hipoactividad de las glándulas hipófisis y tiroides, alteraciones genéticas de los huesos o insuficiencia renal crónica.

La receta debe autorizarla un comité de médicos expertos, encabezado por un endocrinólogo.

En esos casos el pequeño paciente puede llegar a crecer entre dos y siete centímetros tras la administración de esta hormona durante varios años. En niños sanos que simplemente tienen talla baja, la hormona de crecimiento no se autoriza, porque su uso puede tener importantes efectos secundarios.

Si las curvas de crecimiento de tus hijos han estado siempre en un percentil muy bajo, puedes comentar tu preocupación con su pediatra, quien evaluará si es necesario descartar una falta de hormona del crecimiento.

La altura es hereditaria

Ahora bien, si los dos padres tenéis una talla baja, es probable que el doctor os diga que el patrón de crecimiento de vuestros hijos es normal. La talla es hereditaria, viene determinada por los genes; cuando los padres y los abuelos son bajos es difícil que los hijos sean altos.

Para que vuestros niños alcancen la máxima talla posible, hay que procurar que hagan ejercicio físico y tengan una dieta variada y equilibrada.

Nuevo estudio sobre la depresión postparto: ¿puede prevenirse?

No siempre es el momento más feliz del mundo, aunque nos digan que debería serlo. Se trata de un momento muy importante, pero que conlleva diferentes sentimientos. Entre un 10 y un 18% de las madres recientes sufre depresión postparto.

En ellas, la alegría da paso a la angustia, la desesperación y el llanto, muchas veces incomprendidos por el entorno. Pero, ¿cuál es el origen de este trastorno? ¿Existe un perfil de mujer propensa a sufrir depresión postparto? ¿Hay algún modo de prevenirla?

Un estudio publicado en “Molecular Psychiatry” ahonda en las explicaciones sobre las causas biológicas de la depresión postparto, y aporta datos sobre las causas genéticas que predisponen a sufrirla.

Los investigadores de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos han realizado un ensayo a pequeña escala, con 52 mujeres, del que os hablamos hace unas semanas. A través de análisis genéticos pudieron predecir que el 85 % de las participantes en el estudio desarrollarían depresión postparto.

De este modo, el factor biológico y genético se combina con factores cognitivos, conductuales y psicológicos que también influyen en este proceso complejo.

La investigación se ha centrado en la epigenética, es decir, en aquellos factores que hacen que un gen se active o no, y produzca por lo tanto una respuesta determinada. Los factores epigenéticos se adquieren y alteran con la vida, con las experiencias. Como el estilo de vida de la madre influye en la epigenética, se llega a una importante conclusión: la depresión postparto puede prevenirse.

Prevenir la depresión postparto

En el mundo las mujeres tienden más que los hombres a padecer ansiedad y depresión, lo cual podría explicarse por causas hormonales. La revolución hormonal que suponen el embarazo y el parto podrían acrecentar el riesgo de padecer depresión. Pero, ¿qué podemos hacer para minimizar ese riesgo?

La “mala fama” de la depresión postparto que hace que la mujer se sienta culpable de sufrirla, acrecentándose así los síntomas, es una de las claves sobre las que se puede actuar, desde frentes diversos.

  • El apoyo social es importante para reducir las posibilidades de desarrollo de depresión postparto en la mujer. La ayuda profesional a la hora de establecer correctamente la lactancia (dar el pecho se ha asociado con menor depresión postparto).
  • Es importante que los profesionales sanitarios que están en contacto con la mujer tengan una adecuada formación en habilidades de comunicación y en la detección precoz de los trastornos afectivos para detectar riesgos y facilitar la intervención temprana.
  • La ayuda familiar a la hora de desarrollar las tareas de la casa o simplemente mostrar el apoyo a la nueva madre… es importante. No se trata de imponernos sino de ofrecer nuestra ayuda en lo que podamos con tal de aliviar el cansancio de la madre.
  • Animar a la mujer a comunicar sus sentimientos y saber escucharla sin minimizarlos o restarles importancia, sin decirle que esos no deberían ser los sentimientos que se esperan de ella… Frases como “después del parto se olvida todo lo malo” pueden hacer mucho daño según las circunstancias.
  • En definitiva, el entorno social, especialmente la pareja, también debe ser consciente de lo que suponen los cambios tras el parto y el proceso psicológico por el que puede atravesar la mujer.
  • Conviene que ella misma durante el embarazo sea informada, por ejemplo en las clases de preparación al parto, de lo que suponen los cambios con la llegada del bebé, y de que sentir cierta tristeza o temor no es raro, no hay que luchar contra esos sentimientos normales.
  • Mantener un nivel de actividad adecuado, realizando aquello que a la madre le gusta durante el embarazo (depresión en el embarazo puede conllevar en el postparto), saliendo, estando en contacto con otras madres después de dar a luz, practicando relajación… puede ayudar a mitigar la tristeza tras el parto.
En definitiva, vemos como hay múltiples factores que pueden afectar a la mujer para que sufra depresión postparto, y hacen falta más investigaciones para conocerlos todos. Y aunque resulta difícil predecir, cada vez estamos más cerca gracias a estudios como este que se aproxima al trastorno de una manera rigurosa.

Mientras tanto, nos quedamos con uno de sus resultados esperanzadores: es posible prevenir la depresión postparto.

Cuidados después del sol para la piel de los niños

En verano toda la familia disfruta de la playa, y si bien muchos padres ya han tomado conciencia de la importancia de proteger la piel de los niños del sol, muchas veces ocurre que finalmente su piel termina quemada o reseca por efectos del sol, pero también por el agua del mar o la piscina, produciendo cierta irritación, por eso aprenderemos cuáles son los cuidados después del sol para la piel de los niños.

No hay que desconocer que el sol es importante para sintetizar vitaminas, por lo cual es beneficioso que los pequeños reciban un poco de sol, pero con muchas precauciones. Es que la piel de los niños es sumamente delicada, y pueden quemarse severamente tras un día al aire libre.

Por ello, nunca debe faltarles la pantalla solar total, en fórmulas hipoalergénicas especialmente formuladas para su piel delicada. En general, tienen un FPS superior a 45 ó 50.

Pero luego, es importante proveerlos de una adecuada hidratación, que mantenga la piel sana tras el día al sol. La loción post solar no debe faltar entonces en la maleta de las vacaciones. Así, la piel del niño se recuperará de la humedad perdida.

Siempre que te sea posible, utiliza productos formulados especialmente para niños, con fórmulas más suaves, o si no, para pieles sensibles. Procura que no tengan colorantes o perfumes que pueden irritar su piel. Las fórmulas infantiles son de textura ligera, más fáciles de extender y se pueden utilizar en el rostro y el cuerpo. Se absorben rápido y no suelen causar alergia, además son calmantes para el enrojecimiento.

Para evitar un excesivo desecamiento de la piel del niño, se recomienda bañarlos con agua dulce tras el baño de mar o piscina, para quitarles la sal o el cloro de sus pieles que son los que la dañan.

Procura cuidar las zonas de la piel “olvidadas” a la hora de aplicar pantalla solar, como el cuero cabelludo, las orejas, el empeine de los pies, la nariz, los hombros. Y que lleven siempre un sombrero, será una buena manera de mantener la cabeza fresca, y evitarles quemaduras en el cuero cabelludo y rostro.

viernes, 12 de julio de 2013

¿Qué hago si me separan del bebé tras el parto?

Me separaron de mi bebé cuando nació

Estamos deseando tener a nuestro bebé en los brazos, pero durante los primeros momentos tras el parto no ha sido posible, como ocurre con las cesáreas en la mayoría de las maternidades. O quizá todo fue bien pero nos separaron. O nuestro parto fue medicalizado y el bebé no nació alerta, y no se dio ese encuentro. O no nos separaron, pero no sentimos nada de lo que nos dicen otras mujeres que sienten, sino extrañeza y tristeza.

En las aves, el periodo crítico para establecer el vínculo tras el nacimiento dura apenas unos minutos y si el encuentro no ocurre en ese momento, no es posible recuperarlo. Sin embargo, los mamíferos, y especialmente los humanos, podemos establecer el vínculo con nuestros bebés a lo largo de un periodo que puede extenderse durante meses.

Es cierto que pasar juntos la hora que sigue al parto lo hace todo más fácil (la lactancia, el vínculo), pero ninguna de estas dos cosas son exclusivas de esta primera hora. Podemos recuperarla con un poco más de tiempo, con acciones y actitudes que recreen el escenario bioquímico y neurológico que necesitamos.

¿Cómo?

Recuperar el vínculo

1.Amamanta a tu bebé

Así se activan las hormonas que favorecen el vínculo y, además, tiene efecto antidepresivo y ansiolítico. Y si optamos por la lactancia artificial, démosla como si fuera materna: a demanda, siempre la misma persona, en brazos y buscando el contacto visual y corporal con el bebé.

2. Permanece piel con piel

Manten el mayor tiempo posible el contacto piel con piel, la piel desnuda, pues favorece la liberación de oxitocina y nos hace sentir al bebé «de otra forma».

3. Lleva a tu bebé pegado al cuerpo

Aunque no sea piel con piel, dentro de una bandolera o un cangurito, para que pueda escuchar el familiar sonido de tu corazón.

4. Juega con tu hijo

Hazle masajes, juega con él. El tiempo que le dedicas en exclusiva fortalece el vínculo y la seguridad en ti misma como madre y activa las hormonas responsables de estos procesos.

El Dr. Marshall Klaus, profesor de pediatría de la Universidad de California, cuenta en su artículo “Madre e hijo: los lazos emocionales tempranos”, que las enfermeras francesas del s. XIX observaron, cuando muchas mujeres con pocos recursos abandonaban a sus hijos en el hospital para que fueran adoptados, que las que los amamantaban al menos durante ocho días raramente los dejaban. En resumen, podemos recuperar ese vínculo estando juntos el mayor tiempo posible.

Normas para cumplir durante el destete

El destete ocurre cuando tu bebé deja de amamantar y obtiene toda su alimentación de otras fuentes que no sea el seno, ante esta situación, se considera que el bebé está destetado.

Se produce a instancias de la madre y requiere de mucha paciencia porque puede llevar bastante tiempo. También depende de la edad del bebé y de su nivel de adaptación a la nueva situación.
Algunas normas para el destete

El destete significa que hay que sustituir el pecho con otra forma de alimentación. Pero, también significa que se debe mantener el lazo con la madre a través de diferentes actividades.

Por ejemplo, muchas veces le dabas de mamar a tu bebé para calmarlo, ahora, deberás buscar otros medios que te ayuden a hacerlo sentir bien. Te recomendamos que le leas un libro, que canten juntos o jueguen al aire libre, entre otras cosas.

Por otro lado, hay dos normas básicas que debes conocer para destetar a un niño. La primera es “no ofrecer y no negar”. Es decir, no le ofrezcas el pecho si él no lo ha pedido. Sin embargo, cuando te lo pida, se lo tienes que dar sin discutir. La segunda norma es es “darle algo mejor a cambio”. Aquí es cuando comienza la parte difícil.
Consideraciones actuales sobre el destete

Actualmente, las mamás destetan a sus bebés cada vez a mayor edad. Ésto ocurre debido a una mayor conciencia respecto al destete natural, el amamantamiento prolongado, además, es la expresión de una lactancia exitosa.

Organizaciones como la OMS (Organización Mundial de la Salud) como UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) expresan su apoyo a una lactancia exclusiva hasta los seis meses de edad. En cuanto al destete, lo extienden más allá de los dos años de la vida del bebé.

Por su parte, las madres plantean una dificultad: explican que es más fácil destetar a un bebé que no habla que a otro más grande, es decir, que sabe expresar sus opiniones y, de alguna manera, decidir. Sin embargo, que sea más fácil destetarlo para la madre no significa que también lo sea para el niño.

Yodo en el embarazo, esencial para el desarrollo cerebral del bebé

Es un mineral al que no se le hace demasiado caso, pero deberíamos. Al quedar embarazada se recomienda un suplemento de ácido fólico (incluso desde un mes antes) y también de yodo durante toda la gestación porque se ha demostrado que el yodo en el embarazo es esencial para el desarrollo cerebral del bebé.

También se recomienda durante el período de lactancia ya que su carencia, que puede traer consecuencias en la salud de nuestros hijos como bocio, hipotiroidismo, retraso del crecimiento, estrabismo y deterioro intelectual y psicomotor.

Son diversos los estudios que se han encargado de poner en evidencia los efectos del déficit de yodo en el embarazo y en la lactancia. El último ha sido uno llevado a cabo por un equipo de investigación de la Universidad de Granada perteneciente al proyecto europeo Nutrimenthe.

Según este último, los niños nacidos de madres con deficiencia de yodo durante la gestación tenían con 8 años un coeficiente intelectual tres puntos inferior que los demás así como peor habilidad para la lectura a los nueve años.

El yodo es esencial para el crecimiento, el desarrollo cerebral, la síntesis de hormonas tiroideas y la regulación de numerosos procesos metabólicos en el organismo. Es por eso que su déficit afecta el desarrollo psicomotor e intelectual del niño, el cual en España, por cierto, es muy alto.

Pero así como el yodo en el embarazo es esencial para el desarrollo cerebral del bebé, y durante la lactancia, también es importante mantener niveles adecuados de yodo durante la infancia, etapa en la que el cerebro continúa desarrollándose. Es por eso que debemos cuidar que no falte en la alimentación de nuestros pequeños cuando comienzan con la incorporación de alimentos sólidos.

¿Qué alimentos son fuente de yodo? Podemos encontrarlo en la sal yodada (cuidado con el exceso), la leche, las verduras y principalmente los mariscos y pescados de mar, de dos a tres veces por semana.

martes, 2 de julio de 2013

Embarazada en verano: hábitos saludables

Durante las vacaciones, se hacen muchas actividades que no pueden realizarse el resto del año. ¡Hay que aprovechar el ocio y el buen tiempo! Si estás embarazada te preguntarás qué cosas puedes hacer y cuáles no en tu estado.

Las dudas sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer son habituales durante el embarazo. A veces, se trata de dudas triviales que ni te has acordado de comentar con tu matrona. Resolverlas te ayudará a relajarte y disfrutar.

Ir a un concierto

Los bebés oyen desde los primeros meses de gestación. Además, tienen sus gustos y preferencias. Les gustan especialmente las melodías armónicas y sobre todo la música de Mozart. Muchas embarazadas notan que cuando la música es muy estridente o el volumen está demasiado alto, su hijo se mueve sin parar o da patadas. Aún así, recuerda que cualquier sonido le llega al bebé amortiguado por el líquido amniótico, las paredes del útero y todo lo que le rodea, y que el sonido que más le llega es la voz de su madre.

Salir por la noche

No hay razón para prohibir salir por la noche, siempre que recuperes el sueño perdido levantándote más tarde al día siguiente o con una siesta a mediodía. Bailar con moderación es divertido, flexibiliza las articulaciones y antes del parto puede ayudar a que el feto se coloque bien. Bailar hasta cansarse es no es bueno ni para ti ni para tu bebé.

Subir a la montaña

Dar paseos por la montaña es un ejercicio agradable en verano. Si subes a demasiada altura, el cuerpo protesta poniendo el corazón a mucha velocidad. En ese momento, haz una parada y deja las grandes ascensiones para cuando haya nacido el bebé. Procura beber mucha agua para compensar la que pierdes a través del sudor.

Jugar a las palas

Es una forma divertida de mover el cuerpo entre baño y siesta y, en principio, no hay motivo para privarte de este juego siempre que los otros jugadores tengan mucho cuidado de no golpearte con su pala y de no tropezar contigo. Descansa si estás sofocada, bebe suficiente líquido y evita el sol excesivo. El ejercicio físico nunca te debe llevar al agotamiento.

Nadar

La natación es un deporte muy bueno para las embarazadas, siempre que su práctica no sea extenuante y no se nade en zonas peligrosas o aguas sucias. En el agua, la mujer embarazada se siente más ligera, puede estirar con comodidad los músculos y mover las articulaciones. Además este ejercicio previene las varices y favorece un buen parto. Puedes nadar incluso en las últimas semanas de embarazo, mientras no se expulse el tapón mucoso, no haya dilatación en el cuello del útero ni existan síntomas de parto. Lo mejor es nadar boca arriba, apretando los abdominales y estirando la columna. En la playa, las primeras horas de la mañana son el momento ideal para practicar este deporte.

Viajar a un país exótico

Si te sientes segura de que el viaje está bien planificado y los restaurantes y los alojamientos ofrecen garantías de higiene, no hay inconveniente en el primer o segundo trimestre del embarazo. Sin embargo, algunas vacunas necesarias para viajar a ciertas áreas, como la de la fiebre amarilla, no se deben poner durante la gestación.

Tomar el sol en el pecho y la tripa

Cada vez hay más mujeres que lucen un bonito bronceado en la tripa, aunque estén embarazadas. Puedes tomar el sol teniendo en cuenta que debes aplicarte crema solar de alta protección y que debes evitar exposiciones prolongadas y en las horas de más calor.

Bañarte en el mar y bucear

Es bueno siempre que conozcas el lugar, que evites playas en las que pueda haber corrientes, no entres en el agua si ondea la bandera amarilla o roja o si no hay vigilancia. Evita bañarte sin compañía. Si el agua está muy fría métete poco a poco hasta aclimatar tu cuerpo, que puede estar caliente por el sol. No es aconsejable hacer inmersiones en profundidad, porque los cambios de presión pueden perjudicar los órganos del feto, aún inmaduros.

Comer ensaladas

Es uno de los platos recomendados durante la gestación, por su aporte en vitaminas, minerales y fibra. Asegúrate siempre de que las verduras estén bien lavadas y que se haya utilizado agua potable. Si tienes alguna duda toma la verdura cocida.

Fumar algún cigarrillo

No se recomienda fumar nada en absoluto. El tabaco es tóxico para el bebé en formación, aumenta el riesgo de nacer con bajo peso y de sufrir infecciones respiratorias en los primeros años de vida. Mientras estás fumando un cigarrillo, tus arterias se contraen y al feto le llega menos aporte de sangre, oxígeno y alimento a través de la placenta.

Tomar una copa

Las mujeres embarazadas no deben tomar alcohol. Esta sustancia pasa en dosis importantes al feto y también a la leche materna durante la lactancia.

Viajar en avión

Puedes viajar en avión sin problemas, teniendo la precaución de mover las piernas, hacer ejercicios con los pies para activar la circulación o levantarte de vez en cuando si el viaje es largo.

Montar a caballo

No debes montar a caballo durante el embarazo, porque los golpes al trotar pueden repercutir en el útero y por el riesgo de caídas. Pero si tienes experiencia, puedes dar un paseo con cuidado, por terrenos poco abruptos, al trote suave.

Hacerte un tatuaje

Si el centro donde se realizan no utiliza material estéril, puedes contraer una infección por estreptococos u otros gérmenes y si el tatuaje está en la zona lumbar, el anestesista puede desaconsejar la epidural en el parto. Es preferible posponer unos meses la decisión.

Hacer el amor

¡Claro que sí! Mantener relaciones sexuales solo está contraindicado si hay hemorragias, riesgo de parto prematuro o si estas son desagradables para la madre por algún motivo.

Depilarte

Con cera, nada que objetar, salvo que se inflame la piel. Con maquinilla, tampoco. Lo que está desaconsejado en verano es el láser, ya que con el sol deja manchas en la piel.

Ir a un balneario

Evita sumergirte en aguas demasiado calientes o meterte en la sauna, porque el calor afecta al feto y tú te puedes marear si te baja la tensión. Los masajes que estimulan los puntos de acupuntura o las técnicas especiales para movilizar energía pueden provocar contracciones.

Beber refrescos de cola

Llevan cafeína, una sustancia excitante que consumida en exceso puede afectar al sistema nervioso del futuro bebé. Lo mismo ocurre con el café o el té. Una o dos dosis de cafeína o teína al día no hacen daño, pero es mejor no sobrepasar esa cantidad.

Teñirte el pelo

No está claro que sea inocuo, porque cualquier producto que se aplica en la piel pasa a la sangre de la madre y puede llegar al feto. Puedes usar sustancias menos agresivas como tintes vegetales o henna.

Consejos para viajes en coche durante el embarazo

En verano muchas parejas y familias deciden salir de viaje en coche, y si ella está embarazada, es conveniente tener en cuenta algunos recaudos para que su viaje sea más placentero, por eso es que veremos algunos consejos para viajes en coche durante el embarazo.

Efectivamente, viajes largos en coche con poca posibilidad de cambiar de posición puede ser molesto para la mujer, así que en este caso la primera sugerencia es no escoger destinos excesivamente lejanos, y hacer paradas frecuentes para estirar las piernas, para poder orinar sin retener – que predispone a infecciones –. De la misma manera, se debe tomar suficiente líquido y al mismo tiempo, hacer varias comidas pequeñas cada dos o tres horas.

Recuerda que el uso del cinturón es obligatorio en el embarazo, colocando la banda pélvica por debajo del vientre, a la altura de las caderas y bien ajustado. En cuanto a la cinta diagonal debe colocarse entre el pecho, sobre el hombro, alejada del cuello. El cinturón de seguridad es un resguardo a la vida de la madre y del bebé, sin causarle daño.

En cada parada a lo largo del viaje, aprovecha a caminar algunos metros y a realizar algunos ejercicios que permitan activar la circulación sanguínea, en especial en las extremidades que es la zona que más dificultades circulatorias presenta.

En la medida de lo posible practica ejercicios dentro del coche para mantener tu circulación más activa, como poner los pies de puntillas y a continuación apoyar los talones y levantar las puntas de los pies, o hacer movimientos circulares con los tobillos, también con las muñecas.

No es conveniente que la mujer embarazada sea la única conductora en un viaje que no sea corto, así que programa viajar con otro adulto para turnarse frente al volante, o para que puedas viajar en el asiento del copiloto o en los traseros.

Ten en cuenta que el calor afecta a las embarazadas y niños, evita viajar en las horas de sol más fuerte, ya que si bien el coche puede tener aire acondicionado, se hace difícil mantenerlo fresco, y en todo caso los cambios bruscos de temperatura al subir y bajar el coche, tampoco son buenos.

Lactancia materna y calor: en verano, más que nunca el pecho a demanda

Debido a que su metabolismo es más rápido que el de los adultos, los niños corren mayor riesgo de deshidratación con las altas temperaturas. Así que ten en cuenta que si amamantas a tu bebé, en verano, más que nunca tienes que darle el pecho a demanda para mantener siempre un nivel de hidratación adecuado.

Ya sabes que la lactancia materna tiene que ser a demanda, es decir sin horarios. Antes se creía que había que darle rigurosamente cada tres horas, que el bebé tenía que aguantarse si no habían pasado todavía, pero afortunadamente esto ha cambiado. Al bebé hay que ofrecerle el pecho siempre que quiera, a su disposición. Sobre todo en verano, ya que el bebé suda más y necesita reponer el agua que pierde su organismo.

Además del horario, otro mito extendido es el de ofrecer agua a los bebés que son alimentados con leche materna en exclusiva. Antes de los seis meses, el bebé amamantado no debe tomar otra cosa que no sea la leche de su madre. Tampoco si hace mucho calor.

Casi el 90 por ciento de la leche materna está compuesta por agua, por lo que sacia perfectamente su sed. Es más, es muy probable que sea el propio bebé el que pida más seguido, y si no es así ofrécele tú con mayor frecuencia.

Por su parte, la leche materna también aporta las sales y los nutrientes necesarios para evitar la deshidratación. El bebé no necesita nada más. Por algo se la llama lactancia materna en exclusiva.

Si el bebés es mayor de seis meses y ya ha comenzado con la alimentación complementaria sí se les puede ofrecer agua potable. Deja que sea el bebé quien autorregule lo que quiere beber, ya que si bebe demasiada agua también es posible que empiece a beber menos leche materna.

Entonces, para evitar una descompensación, en verano, más que nunca tienes que ofrece el pecho a demanda, y si es necesario, aumentar la frecuencia en las tomas. Así el bebé mantendrá siempre un adecuado nivel de hidratación.

jueves, 27 de junio de 2013

El parto vaginal normal

Dar a luz a un bebé es una de las cosas más increíbles por las que pasa una mujer y, a la vez, uno de los eventos que más incertidumbre crea. Imaginad hasta qué punto puede llegar este temor al qué sucederá, que hay mujeres que al saberse embarazadas mezclan alegría con preocupación por el miedo al parto.

Con la intención de que las mujeres embarazadas puedan llegar al momento del parto con un poco más de confianza, o conociendo al menos el proceso, vamos a explicar lo que de manera general sucede cuando se da a luz a un bebé en un parto vaginal normal.

Cuándo sucede

El parto vaginal sucede en algún momento entre la semana 37 y la 42, que es el tiempo en que un parto se considera a término. Como veis es un plazo muy extenso, de nada menos que 5 semanas, en el que algunos bebés deciden salir antes y otros después. Todo depende de la maduración de cada bebé, porque no todos llevan el mismo ritmo de desarrollo.

Se suele informar a las mujeres embarazadas de la fecha probable de parto, para tener una referencia de cuándo es posible que nazca el bebé. Sin embargo, como he dicho en alguna ocasión, (ya sabéis que soy de un gracioso que tiro para atrás… hablo irónicamente, claro), deberíamos hablar de fecha improbable de parto, porque un bebé nace cuando tiene que nacer en el plazo de las cinco semanas comentadas, y a veces incluso nace antes o después.

Qué hace que una mujer se ponga de parto

Bien, la verdad es que aún no se sabe a ciencia cierta qué es lo que hace que una mujer que está gestando a un bebé tranquilamente se ponga de pronto de parto, que su útero empiece a contraerse y el bebé acabe por fin naciendo. Se cree que todo se debe a unos intensos cambios hormonales, ya que de hecho han sido ellas, las hormonas, las encargadas de hacer que el cuerpo de la mujer cambie en muchos sentidos durante el embarazo.

Los primeros “síntomas” de parto

Puede suceder que el pistoletazo de salida lo dé la rotura del saco amniótico, más conocida como “romper aguas” o “una de dos, o estoy de parto o me he meado encima”. Si bien es cierto que no todas las mujeres sufren dicha rotura del saco, llegando a suceder a veces algo tan increíble como ver nacer a un bebé con su bolsa intacta.

Lo siguiente (o lo primero) será empezar a notar contracciones en el útero, que tienen como misión dilatar el cuello del mismo (el cuello del útero) e ir descendiendo al bebé por el canal del parto.

Esto que se explica tan rápido tiene una duración mucho mayor, porque un parto se divide en las fases de dilatación latente, dilatación activa, expulsivo y alumbramiento y, aunque hay mujeres que en pocas horas pasan por todas las fases, lo más habitual, y sobretodo si la mujer es primeriza, es que pueda durar unas cuantas horas más, llegando a veces a casi un día de parto (a veces hasta más).

Cómo es el momento del parto

Cuando todo sucede según lo habitual lo primero que se ve es la coronilla del bebé, que la mujer podrá observar con la ayuda de un espejo. Si papá sigue de pie, puede hasta documentar el parto con una cámara, pues es posible que quieran recordar ese momento por siempre. El instante de la salida de la cabeza es el más complejo, porque es la parte más ancha del bebé, y se suele recomendar mucha paciencia porque si la mujer puja, si aprieta, corre el riesgo de lesionarse o desgarrarse.

Una vez sale la cabeza el cuerpo le sigue con relativa facilidad, momento en que el bebé sale para volver a estar con la madre, sobre su pecho, en contacto piel con piel. Si todo ha ido bien y el bebé está sano no hay prisa para hacer las revisiones de rutina del bebé y veréis que ya no se les aspira la boca ni la nariz ni se hace eso de darles un cachete en el culo boca abajo (por suerte hace mucho que ya no se hace), porque se considera que ya no hace falta que el bebé llore: muchos empiezan a respirar tranquilamente, en silencio, sin necesidad de sufrir innecesariamente.

Carta a mi futura mamá

Allí, en el pecho de la madre, deberá permanecer todo el tiempo que sea posible para aprovechar que nace en estado de alerta, precisamente para poder hacer su primera toma de pecho. Los bebés son capaces de reptar y moverse ellos solos hasta llegar a su objetivo, girar la cabeza, y cogerse por sí mismos. Cuando lo hacen así, cuando son ellos los que se cogen, las probabilidades de que la lactancia se establezca con éxito porque mamen bien son mucho mayores que si mamá y bebé son separados o si al bebé se le introducen sondas por la boca, chupetes o un biberón. Además, el hecho de no separarles hace que la relación no se rompa en ningún momento y que ambos creen un vínculo afectivo más sólido.

El bebé puede no ser como esperabais

Los bebés que salen en las películas suelen tener ya unas semanitas de vida y un aspecto fabuloso, así que es posible que al ver al bebé los padres se queden un poco impresionados. Nacen con la piel azulada, arrugados por el tiempo que llevan flotando en el líquido amniótico, con la cabeza ligeramente deformada (la cabeza coge forma ovalada para poder pasar por el canal del parto) y relativamente flaquitos, sin esos carrillos tan típicos de los bebés rosados que imaginamos.

Para empezar a coger color, y para aprovechar lo despiertos que están al nacer, hay que disfrutar del contacto, de las caricias, de olerles, de notarles respirar encima y debemos de, en definitiva, empezar a amarles.

Veréis que está recubierto de una sustancia cremosa que recibe el nombre de vérnix. Antiguamente se bañaba a los bebés para retirarla y para dejarlos bien presentables, pero ahora cada vez se hace menos, porque se ha visto que los bebés mantienen mejor la temperatura si no se hace y porque la vérnix se acaba absorbiendo por la piel y parece que tiene algún tipo de función protectora.

Además, es posible que los padres se sorprendan por el tamaño del bebé. Por una parte al ver lo pequeñito que puede llegar a ser un ser humano y por otra parte por tratar de entender cómo podía estar dentro de la barriga de mamá, cómo podía caber, con lo grande que se ve en comparación y cómo ha podido salir con semejante cabeza (como hemos dicho, deformando la cabeza).

Las siguientes horas tras nacer

Poco a poco el bebé irá cogiendo buen color de piel, hará su primera toma y permanecerá tranquilo sobre el pecho de mamá, despierto durante quizás un par de horas. Tras ese tiempo dormirá ya unas cuantas horas en las que irá echando probablemente líquido amniótico por la boquita de tanto en cuanto. Tendrá las manitas y los pies un poco fríos, incluso cuando esté tapado y sobre mamá, aunque a medida que vaya pasando el tiempo y regule mejor la temperatura esto se irá solucionando.

Quizás haya junto a la cama una cunita de bebé. Lo ideal, lo recomendable, es utilizarla lo menos posible, para que mamá y bebé sigan en contacto tanto como sea posible. Incluso si mamá necesita ir al lavabo o si va a darse una ducha, papá puede (mejor, debe) coger al bebé para ir conociéndole y para iniciar así una relación que tiene que ser también fuerte para que ambos puedan crecer juntos.

Niños: Las palabrotas les fascinan

A partir de los cinco años, los niños sorprenden a sus padres soltando tacos sin mesura. Para ellos es un juego más, una forma de expresarse. ¿Qué deben hacer los padres para terminar con esta costumbre tan malsonante?

A estas edades los pequeños experimentan un desarrollo de su imaginación muy fuerte, cuentan con un amplio vocabulario y exploran su entorno social prestando muchísima atención a lo que hacen los demás, imitando todo lo que pueden. La mezcla de estas tres habilidades da como resultado, entre otras cosas, el descubrimiento del poder del lenguaje y, concretamente, del poder que tienen algunas palabras o palabrotas que, soltadas en el momento preciso pueden ser un auténtico golpe de efecto.

Por supuesto, ellos saben lo que está bien y lo que está mal. El problema es que acaban de descubrir que ser un poquito malos puede ser de lo más divertido.

¿Por qué les gusta decir tacos?

Los niños comienzan a decir palabrotas porque alguien a quien admiran las dice. Puede ser desde un dibujo de la tele hasta un amiguito del parque.

El hecho de que luego las repitan en casa o delante de otros adultos puede ser una manera de llamar la atención paterna porque, normalmente, tras la palabrota, los padres llevan a cabo un interrogatorio exhaustivo para ver de dónde ha sacado el crío esas cosas («¿Quién te ha enseñado eso?», «¿Con quién has jugado hoy?», «¿Qué has visto en la tele?»).

Otras veces, al niño lo que le apetece es seguir el juego porque le divierte ver cómo su madre se pone de todos los colores cada vez que él abre la boca.

Entre ellos es como un juego más, algo así como «a ver quién la dice más gorda», se parten de la risa e incluso se inventan palabros la mar de grotescos que ni ellos mismos saben qué significan, solo para divertirse.

Saben que están en el límite de lo prohibido, lo que les excita y divierte más todavía.

Las palabras malsonantes le hacen a uno más interesante. Y a los críos les encanta sentirse mayores, quieren demostrarnos que están a nuestro nivel.

En el fondo de las palabrotas también encontramos una forma de expresión emocional, ya que los pequeños todavía carecen de recursos para manifestar, por ejemplo, emociones como la rabia o la frustración.

Una palabrota reúne las condiciones necesarias para ser un buen vehículo de todos estos sentimientos negativos que el niño no sabe bien cómo expresar de otra manera: para él es mucho más fácil y sencillo decir «joder» que decir: «Me siento fatal porque hoy has jugado poco conmigo».

¿Qué actitud deben tomar los padres?

No hay que dramatizar. Todos (o casi todos) los niños pasan por la etapa de los «tacos» antes o después, es parte de su aprendizaje (social y verbal) y no conseguiremos nada si ponemos el grito en el cielo o amenazamos con castigos.

Evitar el enfrentamiento directo («¡Que te he dicho mil veces que no digas eso!») o la escalada de palabrotas. Sólo empeorarán la situación.

No hay que reírse de la ocurrencia de la criatura.

Si le ignoramos cuando dice tacos, lo más probable es que, en unos días, pierda el interés por ellos.
Conviene explicarle lo que significan sus palabras y tratar de que entienda que con ellas puede herir los sentimientos de los demás.

Ofrecerle alternativas para que pueda manifestar su enfado. Palabras menos fuertes como «mecachis» o «jopé» no son malsonantes y sí puede usarlas en nuestra presencia.

Predicar con el ejemplo. El niño repite todo lo que oye: en la tele, en el colegio y, sobre todo, en casa. Si nosotros usamos palabrotas, ¿por qué no va a poder hacerlo él? No va a entender que los adultos se desahoguen con ellas mientras que para él están prohibidas.

Trucos para evitar las palabras malsonantes

El juego de las transformaciones. Consiste en transformar sus palabrotas, cada vez que las diga, en todo lo contrario. Por ejemplo, si suelta un «cara culo», podemos responderle rápidamente con un «¡cara flores!». Añadirle un matiz de humor al asunto ayudará a relajarnos y el niño acabará comprendiendo que no merece la pena hablar mal.

Ayudarle a expresarse. Cuando el niño emplee una palabrota, en vez de regañarle podemos ofrecerle una palabra alternativa que sí pueda utilizar para expresar su malestar. Por ejemplo: «Lo que querías decir es que esta comida te parece una porquería, ¿no?».

Recompensas. Si le cuesta abandonar ese lenguaje, podemos motivarle poniendo una estrella en un corcho o una pizarrita cada día que pase sin decir palabrotas. Cuando haya cinco o seis estrellas (las que hayamos pactado), habrá una recompensa que, por supuesto, le tiene que hacer mucha ilusión.

Ofrecerle lecturas. Es un buen momento para ofrecerle libros entretenidos, adecuados a su edad y con chispa (con personajes ingeniosos que utilicen exclamaciones divertidas). De esta forma, el niño ampliará su vocabulario y puede que su atención se desvíe hacia otro tipo de lenguaje.

Errores en la lactancia

Cualquier mamá primeriza lo sabe: dar el pecho no es tan fácil. Aprender a hacerlo lleva dedicación, y en ocasiones, pueden ocurrir al principio algunos errores en la lactancia que es bueno subsanar para conseguir instaurarla exitosamente como manera de alimentar al bebé.

En ocasiones, las mamás descubren con alarma que sus bebés aumentan de peso demasiado lentamente, es por ello que deben prestar atención pues lo más probable es que la causa de esto sea algunos de los errores más comunes en la lactancia, por eso veremos cuáles son los más habituales y así podrás detectarlos y corregirlos.

Aprende a observar si el bebé da señales de que desea ser alimentado, algo que ocurrirá de ocho a doce veces al día. El niño tratará de buscar el seno de la madre, sacando la lengua, haciendo movimientos propios de la succión, cabeceando contra el colchón o contra el cuello o el hombro de la madre, o llevándose las manos a la cara o a la boca. No esperes a que llore, pues es una señal tardía de apetito, ofrécele el pecho antes de eso, así tu hijo estará más tranquilo y succionará mejor.

Por ello mismo, otro error es hacer esperar al bebé para que transcurra más tiempo entre las veces que se le da de mamar y ofrecerle un chupete en lugar del seno cuando el bebé da señales de hambre, pues en principio podrías contribuir a un aumento de peso deficiente.

Organiza todo para el momento en el que el niño llegue a casa de forma tal que te desentiendas de los quehaceres, ponte de acuerdo con tu pareja, con tus padres o familiares y amigos cercanos para que te ayuden si hace falta, así podrás dedicarte al bebé casi en forma exclusiva. Es más fácil que tu producción de leche se incremente y tu peque aumente de peso como corresponde. Cuando no esté tomando el pecho, aprovecha a tenerlo en contacto piel con piel contra el pecho, pues los ayudará a ambos a hacer más visibles a las señales de alimentación.

Si tu bebé duerme mucho y no da señales de hambre al menos ocho veces en 24 horas, deberás despertarlo para amamantar, cada dos horas durante el día y cada tres a cuatro horas durante la noche.

Ten en cuenta que si tu bebé está demasiado envuelto y abrigado, se sentirá demasiado confortable y se quedará dormido muy rápido, razón por la cual se puede alimentar mal. A lo sumo, extiende una sábana o manta ligera sobre tu bebé y tú mientras lo amamantas.

Si el bebé se queda dormido a los pocos minutos de prenderse, date unos masajes en el seno, con movimientos descendentes y hacia adentro, mientras lo amamanta para estimular nuevamente la succión.

domingo, 23 de junio de 2013

Preparación al parto: ejercicios para el transverso -Video


El músculo transverso del abdomen está situado justo debajo del ombligo y tiene un papel fundamental en el embarazo y en el parto. El fisioterapeuta Rafael Vicetto nos enseña un ejercicio para fortalecerlo y tonificarlo.

Edad materna se asocia a complicaciones en el parto

Un estudio llevado a cabo en Irlanda determinó que las madres demasiado jóvenes, aún en la adolescencia, son más propensas a tener un parto prematuro al tiempo que las madres de mayor edad, tienen más probabilidades de tener una cesárea, con lo que se confirma la relación entre la edad y las complicaciones en el parto.

Investigadores del Trinity College de Dublín encontraron tras observar a casi 37.000 madres primerizas entre los años 2000 a 2011, comparando los partos de mujeres adolescentes y mayores de 35 años, con aquellas que estaban entre los 20 a 34 años.

El 3 por ciento de las participantes tenía 17 años o menos, mientras que un 2 por ciento tenía 40 años o más. El 78 por ciento de las mujeres tenía entre 20 y 34 años. En cuanto a los partos prematuros, se dieron en un 6 por ciento de las mujeres de 20 a 34 años, mientras que entre las adolescentes estos nacimientos antes de término se produjeron en un 10 por ciento de los casos.

En cuanto a las cesáreas, se practicaron en un 24 por ciento de las madres del grupo de edad media, al tiempo que entre las mujeres de 40 años o más abarcaron el 54 por ciento, siendo entre las adolescentes una opción sólo para el 11 por ciento.

Los bebés de las mujeres de más de 35 años son más propensos a tener malformaciones congénitas y a permanecer en la unidad de terapia intensiva neonatal. “En una madre primeriza de 40 años hay que ser menos tolerante con cualquier complicación y más propensos al parto por cesárea”, señalaron.

Este estudio viene a ampliar y respaldar a otros existentes, en el que se indica que mujeres demasiado jóvenes tienen organismos en ocasiones inmaduros para sobrellevar hasta el final la carga de una gestación, mientras que en mujeres al límite de sus años fértiles, es mucho más habitual la presencia de diversas complicaciones del embarazo y del parto, como también malformaciones congénitas.

Es así como a la hora de planificar la maternidad, como también de utilizar métodos de control prenatal, hay que considerar que un embarazo a edades extremas – demasiado joven o más madura – siempre implicará más riesgos que si se lleva adelante la gestación a una edad intermedia.