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sábado, 26 de septiembre de 2009

Madres adolescentes, cómo evitar que tu hija salga embarazada

El número de madres adolescentes en todo el mundo es increíble. Y más desconcertante es aún es que habiendo tantos métodos anticonceptivos disponibles se información en todos lados, las adolescentes siguen saliendo embarazadas.

No es una cuestión de condición social, formación académica o cualquier aspecto demográfico. No, ya sabemos que esto le puede ocurrir a cualquier chica.

Lo que pretendo aquí no es darte trucos ni recetas. Este tema no se presta para eso, pero sí quiero darte algunos consejos que, aunque parecerán obvios, muchos padres parecen no tenerlo claro cuando se trata de lidiar con adolescentes. Después de todo, no existe eso del “manual para padres”…

Habla con tu hija sobre sexo desde temprana edad: no temas hablar con tu hija sobre este tema. Por favor, el sexo es lo más natural del mundo. Si tu hija desde temprano conoce sobre este tema te será mucho más fácil hablar con ella en más profundidad ahora que es más grande y su curiosidad también.

Conoce a quiénes frecuenta tu hija: en lugar de que tu hija tenga al noviecito a escondidas, dile que te lo traiga a la casa con toda confianza. También estate al pendiente con quiénes mantiene contacto vía internet. Aunque tu hija no salga con nadie, puede tener muchos amigos por red que es bueno supervisar.

Ayúdale a tu hija a entender las opciones para el futuro: para mi éste es un punto muy importante. Las adolescentes suelen ponerse muy obstinadas respecto al presente y de vivir a mil por hora.

Es por eso que es bueno que converses con ella sobre las múltiples cosas de las que podrás disfrutar en su adolescencia y el resto de su vida si se toma la vida con calma, y de las cuales no podría disfrutar si saliese embarazada tan joven.

Cuando hables con tu hija hazlo siempre con cariño, paciencia y respeto a su nueva condición de señorita.

Via: bebes.net

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Ayuda a tu bebé a desarollar su inteligencia

¿Te gustaría que tu hijo fuese feliz e inteligente? Puedes ayudarle, siempre que ofrezcas a tu bebé lo que necesita para el desarrollo de su cerebro en el momento adecuado.
Aprender, la mayor diversión del bebé

Todos los niños están programados genéticamente para ser inteligentes. Se divierten aprendiendo. Desde el primer día. Y si los padres les apoyan, todo debería ir bien. Los recién nacidos se acabarán convirtiendo en los primeros de la clase. Pero antes de eso tienen ante sí un emocionante primer año de vida y un montón de etapas que superar.
La confianza hace libre... a la cabeza

La confianza es esa palabra mágica que hace que tanto los niños como los adultos sean capaces de dar lo mejor de sí mismos. La alegría de vivir y de aprender es algo natural en los bebés sanos. Lo que necesitan para desarrollar todo su potencial es seguridad.

Cuando los bebés perciben la cercanía y la protección constante de sus padres o de las personas que le cuidan, se sienten estimulados a descubrir y entender el mundo. Solo así se sienten seguros.

Sus pequeños cerebros trabajan de una forma especialmente efectiva cuando se sienten queridos y tranquilos. Cuando aprenden sin estrés ni ansiedad y asimilan toda la información que les ofrece el entorno.

Los niños que tienen que ocuparse de comprobar que no están solos no tienen capacidad para procesar todos los descubrimientos que hacen en el día a día.

Vínculo fuerte con mamá y papá

Establecer una unión estrecha, un vínculo fuerte con papá y mamá, es fundamental para el desarrollo de cualquier niño, pero es mucho más importante durante los primeros doce meses.
¿Y cómo se establece ese vínculo seguro que hace crecer en el bebé la confianza en sí mismo? Cuando el niño se siente comprendido y ve sus necesidades de comida, calor, cariño y estímulos rápidamente satisfechas.

La naturaleza se ha encargado de que todos los padres sientan de una forma intuitiva lo que necesitan sus hijos. El vínculo se forma cuando los padres confían en esa intuición, en un intercambio con su bebé a través del contacto físico y visual y de las palabras.
El amor que los padres le dan a su hijo les es devuelto: cuando su bebé les sonríe, o cuando les dedica unos gorjeos de alegría al acariciarle y jugar con él. También al sentir que pueden calmar a su hijo cuando llora y al observar los pequeños progresos que hace en su desarrollo.

Aprender sin estrés

Desde el mismo momento del nacimiento, las neuronas del cerebro del bebé empiezan a empaparse de todas las señales e informaciones que les llegan a través de los sentidos. Intentan ordenarlas mientras se conectan unas a otras. Forman conexiones (sinapsis) y crean canales de comunicación.

Poco a poco surgen complicados patrones que permiten al niño reconocer relaciones y reglas complejas, extraer conclusiones lógicas y actuar en consecuencia. Cuanto mayores se hacen los niños, más estables se vuelven esos patrones.

Por ejemplo, un bebé de siete meses no tiene ningún problema para coger el oso de peluche que tiene delante, en el suelo. Un impulso sale de su cerebro y pone en marcha todo el proceso: estirar el brazo, abrir la mano, agarrar. Hace tres meses, ese mismo proceso le habría supuesto un esfuerzo enorme.

Las distintas regiones cerebrales van adquiriendo forma a gran velocidad. Durante los primeros meses se van creando nuevas conexiones para cada paso que exige el desarrollo del bebé. Y, para eso, el niño necesita sobre todo mucha calma y todos los estímulos que pueda procesar.

Cómo se refuerzan las conexiones entre las neuronas

Al principio, las conexiones entre neuronas son muy débiles. Se refuerzan un poco más cada vez que se utilizan.

* A través de la observación: los niños llevan a cabo una especie de estadística interna; las cosas que siempre aparecen juntas, es que van juntas. Un ejemplo: Pedro, de cinco meses, lleva tiempo sospechando que todos los coches tienen ruedas. Cuantos más coches vea, mayor será su certeza sobre esa conclusión.
* A través de la repetición: el mundo se basa en ensayo y error. Ana lleva días intentando alcanzar el chupete cuando se le cae en la cama. A veces lo consigue por pura casualidad. Sus movimientos se van haciendo cada vez más seguros, hasta que llegue el día en que sea capaz de cogerlo sin problemas siempre que quiera. Y se lo llevará a la boca con toda la satisfacción del mundo.

El bebé elige su material de aprendizaje

El mundo es un enorme laboratorio experimental y el bebé disfruta dando rienda suelta a su curiosidad. Observa y experimenta sin parar. Les enseña a papá y mamá las cosas que le llaman la atención. A partir del quinto mes puede señalar con la mano. Un poco antes ya puede mostrar alegría cuando ve un rostro conocido y con sus primeros balbuceos invita a esta persona a mantener una conversación.

Papá y mamá, intérpretes del mundo

¿La voz de la vecina? ¿Un destello de luz? ¿Es peligroso? Una simple mirada a mamá o papá tranquiliza al bebé. La postura relajada de sus padres, sus gestos amistosos y la voz calmada le indican que todo está bien.

Los científicos denominan “check back” a esta confirmación que los bebés buscan en sus padres a partir de los tres o cuatro meses. Será más evidente cuanto más activo vaya siendo el bebé. Cuando empiece a gatear, a partir de los nueve meses, mirará constantemente a papá y mamá en busca de aprobación, si le animan a seguir o a pararse.

El espectacular desarrollo del primer año

Nunca más volverá a aprender tan rápido como en este primer año. A esas alturas, su cerebro ya habrá multiplicado por tres su tamaño. Ya se habrán creado las conexiones más importantes en las diferentes regiones de su cerebro. Y también habrá adquirido los conocimientos que serán la base de su posterior desarrollo intelectual.

El bebé empieza a pensar en abstracto. Al final del primer año ya sabe que las cosas siguen estando ahí aunque él no las vea. Por eso puede rememorar la imagen de sus padres aunque no los tenga delante.

Este paso es muy importante en su camino hacia la independencia: cuanto más fuerte sea el vínculo del niño, más seguro estará del amor de sus padres y con más facilidad podrá dar los primeros pasos en el gran mundo que le rodea.

Via: serpadreshoy

La importancia de enseñar autodefensa a los niños

Enseñar a tu pequeño técnicas de autodefensa es una de las responsabilidades más importantes que tienen los padres. Con autodefensa no quiero decir enseñarle a golpear a otros niños, son técnicas que le permitirán defenderse de otro tipo de abuso, ya sea psicológico, físico o sexual.

Las técnicas de autodefensa permiten que los niños entiendan cuando están seguros, o de qué forma enfrentar una situación y a quien acudir.

La forma de evitar cualquier tipo de abuso es informar y comunicar cuáles son las formas de protegerse o cuidarse, ellas son:

- La autoestima
- Ser asertivo
- Tener conciencia de su cuerpo
- Entender los sentimientos
- Entender las relaciones interpersonales
- Deben saber que hay determinas partes del cuerpo que son íntimas
- También debe de conocer el ‘protocolo’ a seguir si alguna de estas reglas es violada

Los niños nunca son demasiado pequeños para aprender sobre seguridad y saber con quien pueden hablar en confianza.

La forma de fomentar la comunicación para lograr que entiendan a cuidarse a si mismos es a través de algunas acciones muy sencillas:

- Hay que hacerse un tiempo para hablar
- Escuchar también es muy importante
- Hay que conocer los sentimientos
- Es importante confiar y respetar a tu hijo
- Recuérdale que siempre estarás a su lado para ayudarle.
- Puedes inclinarte por darle clases de autoprotección
- Recuérdale cuánto lo amas

Via: zonabebes


Consejos para padres primerizos

Cuando la mujer está embarazada ella cobra el protagonismo en la familia, todos la engríen y están pendientes de ella, y con justa razón. Sin embargo, el futuro papá suele quedarse relegado acumulando dudas en su cabeza durante nueve largos meses.

No obstante, el futuro papá juega un rol importante durante el embarazo y después del parto por lo que aquí queremos darle unos consejos para asumir el rol más importante de su vida:

- No le tengas miedo a tu bebé, los bebés no se rompen, así es que no temas cargar la tuyo.

- Si sientes que tu pareja te ha dejado un poco de lado por atender al bebé, habla con ella y resuelvan las cosas para evitar que su relación se deteriore.

- Sé comprensivo con tu pareja sin presentas signos de deprecion postparto. Apóyala y ofrécele toda la atención que puedas, la depresión postparto es una fase dura para la nueva mamá que requerirá la atención de un especialista. Incluso a ti puede llegar a afectarte.

- No te quedes mirando, ayuda. Cambia pañales, ayúdale a tu esposa cuando da de lactar, consuela al bebé cuando llora, carga al bebé, juega con él, y estate pendiente para cualquier cosa que necesite.

- Y por último, no pongas tus deseos sexuales por encima de condición de tu esposa. Retomar al vida sexual después de un parto toma cierto tiempo, el cual varía en cada pareja según la rapidez con la que la mujer se recupere físicamente y como ambos sepan organizar su vida diaria.

Via: bebes.net

lunes, 21 de septiembre de 2009

Cómo tratar el acné durante el embarazo

Suele suceder a muchas mujeres, de modo que sugiero leas con atención para estar preparada. Apenas tu cuerpo acuse el estado de embarazo, uno de los cambios que puede producirse es a nivel dermatológico es la aparcición de acné y se manifiesta como espinillas y barritos muy molestos y visibles.

Aún si tu piel no es grasa, o si no has padecido acné antes puede suceder. Los cambios hormonales son los responsables y es importante saber cómo actuar.


Lo primero a mencionar es que al igual que estás limitada con el consumo de medicamentos, no es posible que utilices cualquier crema o tratamiento.La única medida que puedes tomar autónomamente y sin consultar es sostener una higiene constante y buena.

No puedo menos que aconsejarte que consultes tu médico antes de usar alguno de los muchos productos existentes. La variedad es enorme, lo que garantiza que podrás encontrar el adecuado a tu necesidad, pero por ello mismo es importante que sean prescriptos por tu médico para que los componentes no sean nocivos para ti ni para el bebé.

Via: lindisima

Test para detectar la depresión postparto

La depresión postparto es un trastorno que afecta a la madre en menor o mayor medida después de dar a luz. Reconocerla es muy importante para tratarla adecuadamente, por eso un equipo de científicos españoles ha desarrollado un test para predecir el 80% de los casos de depresión postparto.

Es una afección hasta hace poco bastante subestimada, ya que se confunde fácilmente con el estrés y la extrema sensibilidad ante la llegada del nuevo bebé.

Puede ir desde una leve nostalgia conocida como “baby blues” hasta una depresión muy pronunciada en la que la madre no es capaz de asumir los cuidados del recién nacido, incluso en ocasiones rechazándolo.

Qué determina el sexo del bebé

Hace años, el sexo del bebé era una incógnita hasta el día del parto. Hoy se conoce fácilmente gracias a los avances médicos. Pero aún así, saber si va a ser niño o niña es uno de los aspectos que más ilusión despiertan durante el embarazo.

Muchas veces los deseos de los padres se cumplen, otras no hay tanta suerte, si es que se puede llamar así al hecho de no tener un hijo del sexo deseado. Lo que importa, en definitiva, es que venga sano, y en eso coinciden todos los padres.

¿Cuándo se puede saber?

A partir de la semana 20ª de embarazo los genitales del feto están totalmente formados y ya pueden distinguirse con total claridad en una ecografía (a veces, incluso antes). Si es un niño se pueden apreciar las bolsas escrotales (donde se ubican los testículos) y el pene. El sexo femenino se determina por la ausencia de órganos masculinos y en ocasiones, incluso pueden verse los labios mayores.

¿Por qué a veces no se distingue con la ecografía?

Porque el feto se encuentra en una posición que impide al ecógrafo apreciar la zona genital con nitidez. Por eso, cuando hay dudas el especialista prefiere no decir nada para que no haya error.
¿Qué otras pruebas determinan el sexo con fiabilidad?

La ecografía suele ser muy fiable. Solo tiene un margen de error del 5%, y casi siempre debido a que el feto no se deja ver bien. La amniocentesis lo determina con toda seguridad, pero es una prueba invasiva que sólo está indicada cuando existe riesgo de que el bebé tenga alteraciones cromosómicas.

Al realizar un estudio completo de sus cromosomas para detectar posibles anomalías, se descubren los que determinan el sexo del bebé, pero la prueba nunca se realiza con este único objetivo, ni mucho menos para satisfacer la curiosidad de los padres.
¿De qué depende que se conciba un niño o una niña?

Del cromosoma que lleva el espermatozoide que consigue fecundar el óvulo. Las células del organismo están formadas por 46 cromosomas agrupados en 23 pares; en cada par uno de los cromosomas es heredado del padre y otro de la madre. En el 23 están los cromosomas sexuales (XX en la mujer y XY en el hombre).

Las células sexuales, es decir, el óvulo y el espermatozoide, tienen la mitad de cromosomas: 23 (así, al unirse uno con otro se forman los 23 pares). En los óvulos el cromosoma 23 es X, en los espermatozoides puede ser X o Y. Si el óvulo es fecundado por un espermatozoide Y, el embrión que se desarrolle será niño. Si por el contrario ese gameto es X, será niña.
¿En qué momento se define el sexo del embrión?

El sexo de una persona queda determinado ya en la concepción, aunque su diferenciación se produce entre siete y nueve semanas después.

Puede sorprendernos, pero la naturaleza siempre tiende a crear embriones femeninos. Durante las primeras semanas de la gestación los órganos sexuales del embrión no están aún diferenciados. Cuando un espermatozoide con cromosoma X fecunda el óvulo, el proceso diferenciador lleva «por defecto» al desarrollo de un cerebro y órganos genitales femeninos (útero, ovarios, etc.).

Sin embargo, cuando el espermatozoide lleva el cromosoma Y, este da una orden específica para que ese proceso natural se altere y comience la formación de los testículos. Estos, a su vez, activan una serie de hormonas (la antimulleriana y la testosterona), que inhiben definitivamente el desarrollo de los genitales y el cerebro femeninos y hacen que el embrión se convierta en varón.

¿Qué influye para que sea de uno u otro sexo?

Únicamente el azar. Existen teorías que afirman que realizar el acto sexual antes, durante o después de la ovulación, o adoptar ciertas posturas, favorece la concepción de un sexo u otro. Hay quien cree que la alimentación influye para concebir niño o niña. Nada de ello está comprobado científicamente y no suele dar resultados.

¿Hay predisposición genética para tener varones o mujeres?

En algunas familias predominan las hijas y en otras los hijos. Esto puede llevar a pensar que la descendencia de solo un sexo viene determinada genéticamente. Sin embargo, los expertos afirman que depende del azar.

Lo que sí se ha comprobado es que, en casos muy excepcionales, algunas familias son portadoras de síndromes letales para un determinado sexo (normalmente masculino), que puede trasmitirse o no. El embrión afectado no suele sobrevivir y por ello se reducen las posibilidades de tener hijos de ese sexo.

¿Es posible elegir el sexo mediante manipulación genética?

En está permitido elegir el sexo del embrión solamente con fines terapéuticos, es decir, para evitar que los padres trasmitan una enfermedad letal o grave para el feto, como por ejemplo la hemofilia o la distrofia muscular de Duchenne (entre otras muchas).

Existen dos técnicas: la selección de espermatozoides y el diagnóstico genético preimplantacional.

* La selección de espermatozoides se realiza antes de la concepción. Se eligen los espermatozoides que llevan el cromosoma X o el Y, y se fertiliza el óvulo con el que interesa, mediante inseminación artificial.
* El diagnóstico genético preimplantacionalrequiere que la pareja se someta a una fecundación in vitro. Se extraen dos células de los embriones obtenidos y se analiza su componente sexual (mediante una técnica denominada FISH), para diferenciar los que son XX o XY. Una vez identificados, se implanta en el útero el embrión del sexo que no esté afectado por la enfermedad.

Ambas técnicas son manipulaciones de estructuras muy sensibles y por el riesgo que puede conllevar para el futuro bebé deben realizarse únicamente en casos de riesgo genético grave.

Via: serpadreshoy