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jueves, 29 de enero de 2009

Consejos para cuidarte durante el embarazo

A las futuras madres no solo les viene muy bien mimarse es más, deben hacerlo. Todos los cuidados que te concedas durante el embarazo también beneficiarán al bebé. Te enseñamos algunos trucos para que te relajes y disfrutes al máximo en esta etapa.

Entre la mujer y el bebé que crece dentro de ella se establece un canal de comunicación permanente. Todo lo que la madre hace repercute en el feto: si practica ejercicio, mejora su oxigenación; si come bien, favorece su desarrollo; si descansa y busca tranquilidad, le proporciona bienestar. Son buenas razones para cuidarse.

1. Conseguir tiempo libre

Debemos reservar un rato cada día para realizar una actividad agradable: tomar un café con una amiga, ir al cine, leer a nuestros autores favoritos, salir de compras o disfrutar de un relajado paseo por el parque. Este tiempo será algo así como la guinda de la jornada.

Es imprescindible que, a lo largo del día, haya un equilibrio entre las fases de actividad y las de descanso.

2. Levantarse, un placer

¿Por qué saltar de la cama al primer timbrazo del despertador? Es preferible desperezarse con ganas, como hacen los gatos, antes de incorporarse. Este estiramiento hará que nos sintamos mejor y pondrá el sistema circulatorio en marcha.

Por el bien de la musculatura abdominal, hay que tumbarse de costado antes de incorporarse. Una vez que hayamos puesto los pies en el suelo, levantemos los brazos y saludemos el día con una sonrisa. Ahora sí estamos listas para comenzar la jornada.

3. Libertad para los pies

Dar un paseo por un terreno blando, como un sendero de tierra o la playa, descarga los pies y la espalda. Es imprescindible llevar un calzado cómodo y sin tacones, y caminar en buena postura: erguidas y con la tripa metida para contrarrestar la curvatura de la espalda.

Si antes de irnos a la cama aplicamos aceite de sésamo tibio en los pies (se calientan dos cucharadas al baño María), nos damos un buen masaje y nos ponemos unos calcetines, dormiremos a pierna suelta.

4. Adiós al mal humor

Los pequeños enfados pueden evaporarse tras repetir el siguiente ejercicio diez veces:

* De pie, con los pies separados y alineados con los hombros, y las rodillas ligeramente flexionadas.
* Mantenemos la columna recta, los músculos relajados, dejamos caer los hombros y juntamos las palmas de las manos a la altura del pecho.
* A continuación presionamos los pulpejos (la parte de la palma de donde sale el dedo pulgar) uno contra el otro, contando hasta diez, y relajamos.

5. Cervicales relajadas

* Siéntate en el borde de una silla, con la espalda recta y el cuello estirado.
* Baja la barbilla hacia el pecho al tiempo que elevas los hombros al máximo.
* A continuación, se bajan haciendo movimientos giratorios y echándolos hacia atrás. Hay que intentar acercar los omóplatos lo más posible, como si se fueran a tocar.
* Conviene repetir el ejercicio unas diez veces como mínimo.

¡Las cervicales quedarán como nuevas!

6. El placer de un buen baño

Nada mejor para cuidarnos durante el embarazo que darnos un buen baño relajante de cuando en cuando. Llenamos la bañera de agua no muy caliente, echamos unas 15 gotas de esencia de incienso o mirra, nos sumergimos... y no tardaremos en sentir sus efectos renovadores.

Las fragancias estimulantes también te ayudarán a reponer fuerzas. Hay que echar dos o tres gotas de esencia de cítricos sobre una piedra aromática, acomodarse en un sillón confortable, cerrar los ojos y respirar el olor que desprende la piedra. La esencia de cítricos resulta relajante y estimulante a la vez, por lo tanto, es perfecta para activar nuestra energía en muy poco tiempo cuando sólo disponemos de un rato libre.

No se debe cambiar de aroma sin consultar con un especialista porque no todos los aceites etéreos son apropiados durante la gestación.

7. ¡Que trabajen los demás!

Si la pareja, los padres o amigos quieren echarnos una mano con nuestras tareas, aceptemos de buen grado.

Y si ellos no caen en la cuenta, no dudemos en pedírselo. Conviene acostumbrarse a hacerlo, pues cuando haya llegado el bebé, toda colaboración será poca.

8. Nueces y bebidas reconfortantes

Para reponer fuerzas no hay nada mejor que las nueces. Se pueden comer a cualquier hora, y las peladas son fáciles de transportar porque caben en cualquier bolsillo. Aportan cinc y magnesio, dos nutrientes que estimulan las células grises. Pero no hay que pasarse: unos 40 gramos al día bastan, porque también son muy ricas en grasas.

Una bebida reconfortante. Si hace frío, no hay nada más estimulante que tomar una bebida caliente. Cuando se espera un bebé no conviene abusar del té ni del café (no más de tres cafés suaves, o cuatro tés al día), ni beber tisanas que no hayan sido recomendadas por el médico. Un vaso de leche con miel (ideal antes de irse a dormir) o un poleo nos darán energía y nos hidratarán.

9. ¡Fuera estrés!

Durante un breve descanso podemos hacer el siguiente ejercicio:

* Nos tumbamos en el suelo boca arriba (mientras resulte aún cómodo hacerlo) frente a una pared vacía.
* Poco a poco nos acercamos a la pared, y subimos las piernas estiradas, hasta que formen un ángulo recto con el muro.
* A continuación, abrimos las piernas hacia los lados todo lo posible, sin forzar.
* Colocamos las manos en los costados, donde se notará algún que otro tirón (sin importancia) por la postura.

Las cargadas de oxígeno también pueden ayudarte a reducir el estrés. Respiramos hondo, conscientemente, como si fuéramos a enviar el oxígeno hasta el último rincón del cuerpo. Expulsamos el aire lentamente, tardando más o menos el doble en espirar que en inspirar. El futuro bebé nos lo agradecerá y nuestra mente también.

10. Un buen masaje

Si somos de esas personas que dan vueltas y vueltas a los problemas, un masaje craneal nos vendrá como anillo al dedo. Podemos dárnoslo nosotras mismas.

* Ponemos las manos sobre la cabeza como si fuéramos a lavarnos el pelo, pero, en lugar de frotar el cuero cabelludo, golpeamos la cabeza rítmicamente y con suavidad con las yemas de los dedos, como si entre las manos tuviéramos un tambor delicado.
* Vamos de arriba abajo, y de delante atrás, abarcando poco a poco toda la cabeza. Este tamborileo estimula el cuero cabelludo y las vías nerviosas y, de paso, ayuda a liberarnos de pensamientos y emociones negativos.
* Se aconseja hacerlo unas 40 veces.

El masaje que nos da nuestra pareja también nos hará sentir sumamente bien, Es fácil de entender: en la superficie de la piel están los receptores de las endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad. Además, está comprobado que los suaves masajes y las caricias benefician la salud. Relajan y estimulan el sistema circulatorio y el linfático. Solo hay que tener cuidado con la columna vertebral: debe quedar para los profesionales.

11. Piernas ligeras

* Un sencillo ejercicio para combatir el dolor de piernas consiste en subir las puntillas y los talones alternativamente estando de pie, de manera que el cuerpo se balancee adelante y atrás.

* Se puede realizar cada vez que estamos un rato de pie, por ejemplo, mientras nos lavamos los dientes.

* Es recomendable repetirlo unas 30 veces.

12. Habla con el bebé

El futuro bebé oye la voz de la madre, así que ¿por qué no hablar con él? Podemos contarle cualquier cosa: que se acerca el momento de su nacimiento o que los abuelos vendrán a cenar con nosotros. Otra opción es escuchar una obra musical alegre y serena pensando que él también puede disfrutarla.

Comunicarse con el niño intrauterino es una forma de incorporarle a nuestra vida, de demostrarle nuestro amor, y de forjar los primeros vínculos con él.

13. ¡Evita el dolor de cabeza!

* Cuando la cabeza parece estallar: mojamos dos manoplas de felpa y las ponemos dentro del congelador hasta que estén bien frías (¡no deben llegar a congelarse!).
* Luego colocamos una manopla sobre la frente y la otra en la nuca.
* Cerramos los ojos e intentamos relajarnos.
* Lo ideal es repetirlo dos veces con un intervalo de 15 minutos.

Consejos para quitar el chupete a tu bebé

Normalmente, el chupete debe ser quitado del niño antes de que este cumpla los dos años de edad. A esa edad, el niño ya deberá tener un juguete para succionar. Eso le ayudará a olvidarse del chupete y evitará que recurra a los dedos. Si se trata de un bebé que ya está acostumbrado al chupete y lo que deseas es quitárselo, no te desesperes. A un bebé, la solución es sustituir el chupete que usa por uno de modelo más ajustable que es menos perjudicial.

La academia de odontología general, organización de dentistas generales dedicados al estudio continuado de la odontología, recomienda que el niño deje el chupete antes de entrar en la escuela.

Para quitar el chupete a tu bebé, puedes seguir los siguientes consejos

1 - Cambia el chupete por vasos para sorber, que fomentan el desarrollo de la coordinación entre la vista y las manos, y ayudan a poner fin al hábito del chupete

2 - Habla con el niño y recuérdale que ya es mayor, que ya va a la escuela y que no necesita chupete

3 - Pon metas al niño, como por ejemplo, que use el chupete solamente para dormir, y prémiale por conseguir esas metas

4 - La reafirmación positiva funciona bien con los niños de más de un año. Así que elogia a tu hijo cuando se comporte como niños mayores.

5 - No se frustre cuando no haya éxito; eso pondrá las cosas peores. Si se mueven los dientes del niño, hable con el dentista y le pida consejos

Via: guiainfantil

Las citas del bebé con el pediatra

La salud de nuestro bebé es una de nuestras principales preocupaciones. Para prevenir o detectar dificultades, contamos con las revisiones médicas del primer año. Nueve citas ineludibles con el pediatra para confirmar que todo marcha bien. ¿Cuáles son?

La mayoría de estas visitas correrán a cargo del pediatra, uno de nuestro grandes apoyos en los primeros años y la persona que pondrá las bases para que el pequeño crezca sano y fuerte. En los distintos reconocimientos, el médico medirá y pesará a nuestro pequeño, le administrará las vacunas pertinentes y evaluará su desarrollo psicomotor, entre otros aspectos.

1. Al nacer

El primer examen de nuestro hijo es nada más nacer: se llama test de Apgar. En apenas un minuto se valora:

* La frecuencia cardiaca y la respiración del bebé.
* Su tono muscular.
* El color de su piel.
* Su respuesta a los estímulos externos.

Estas variables nos dan una puntuación de 0 a 10 y su resultado nos informa de cómo ha llevado el bebé el trabajo de parto, de si respira correctamente o si necesita una ayudita. Una puntuación de 7 o más indica buenas condiciones; entre 4 y 6, probablemente necesita algunas maniobras para ayudarle a respirar; y por debajo de 3 requiere reanimación. Tras el test se le pesa, se mide su altura y el perímetro de la cabeza.

Lo normal en un niño nacido a término es pesar entre 2,500 y 4,500 kg, medir entre 48 y 52 cm y tener un perímetro craneal de unos 35 cm. Para terminar, se le echan unas gotitas en los ojos para prevenir la conjuntivitis. Ahora sí, su primer reconocimiento ha concluido y puede, por fin, descansar con mamá.

2. En el hospital, horas después

La segunda revisión de su vida consistirá en un examen físico exhaustivo. El pediatra del hospital se encarga de realizarlo durante las 24 primeras horas de vida. De arriba abajo, revisa:

* El estado de la fontanela, que es la zona blandita de la coronilla, el lugar donde aún no se han unido los huesos del cráneo.
* La simetría de los ojos, la boca y las clavículas, para descartar que se haya roto alguna durante el parto.
* Ausculta el corazón y los pulmones.
* Comprueba que mueve bien el tórax.
* Revisa las caderas, para descartar luxaciones congénitas o producidas durante el parto, los genitales, piernas y pies.

Esta revisión se repite en todas las visitas que hagamos a nuestro pediatra durante el primer año. Pero además, por primera vez se pincha su talón y se le saca una gotita de sangre que se manda a analizar para descartar ciertas enfermedades como el hipotiroidismo. También nos recordarán que a los cinco días hemos de acudir al centro de salud para hacer otra prueba del talón. En muchas autonomías se suministra a los recién nacidos la primera dosis de la vacuna de la hepatitis B en el propio hospital.

3. A partir del cuarto día

La primera visita al centro de salud después de nacer el bebé es muy prontito: a partir del cuarto día del nacimiento hemos de acudir para hacer al niño la segunda prueba del talón. Los resultados llegarán al casa en el siguiente mes y nos indicarán si el niño tiene fenilcetonuria, una enfermedad metabólica que tratada a tiempo tiene muy buena evolución y no deja ninguna secuela. Su incidencia, además, es muy baja.

4. A los quince días

Dentro de las dos primeras semanas de vida, el bebé tendrá su cuarto reconocimiento. Según la comunidad autónoma, la matrona nos visita en casa o somos nosotros los que nos acercamos al centro de salud. Aunque su objetivo es comprobar cómo está la madre, también se interesará por el pequeño. Ella revisará:

* Su estado general. Es normal que pierda peso tras el nacimiento, pero su aspecto físico puede informarnos de si evoluciona o no correctamente.
* Su cordón umbilical. Comprueba si se seca bien y si está a punto de caerse.
* Su piel. Si su color es amarillento, el pequeño puede tener ictericia, es decir, quizá esté teniendo problemas para eliminar bilirrubina.
* Su tono muscular. La movilidad y los reflejos básicos del recién nacido son tres aspectos que el pediatra revisa para saber que todo va bien.

5. Al mes

Es la primera toma de contacto con el pediatra. Se trata del inicio de una larga relación en la que la confianza y la comunicación son muy importantes. Además de las exploraciones físicas, nos dará consejos para crear unos hábitos saludables de vida y un ambiente positivo y alegre tanto para el bebé como para nosotros. Empieza realizándole algunas exploraciones comunes a todas las visitas y otras particulares: Ya le tomaron las medidas al nacer (peso, talla y perímetro craneal), el médico las seguirá tomando durante todo el primer año. Con ellas vamos construyendo la gráfica de evolución de nuestro hijo y viendo su desarrollo en comparación con los niños de su misma edad. Es lo que conocemos como percentiles. Le vuelve a realizar la misma exploración física completa que hizo el pediatra hospitalario, por si hubo algo que no detectó o hubiera surgido alguna dificultad. El pediatra mira el fondo del ojo del bebé para descartar, sobre todo, cataratas infantiles. También comprueba el reflejo fotomotor del bebé: enfoca una luz cerca para comprobar que cierra los ojos. Para descartar o detectar precozmente problemas de audición, hace un ruido fuerte para ver si el bebé reacciona.

Desarrollo psicomotor

En cada visita el médico comprueba que nuestro hijo tiene un desarrollo psicomotor adecuado a su edad. En la visita del primer mes verifica sobre todo el funcionamiento de los reflejos del recién nacido que aún siguen vigentes. También valora el estado de alerta y la interacción con los padres. Observa el color del bebé y, en función de la zona geográfica en la que vivamos y la estación del año, valora el riesgo de déficit de vitamina D (se da por falta de exposición al sol). Mira el ombligo, comprueba que todo está bien y da algunos consejos para la estimulación sensorial. Por último, resuelve todas nuestras dudas: ¿padece estreñimiento, sufre cólicos, tiene problemas con la lactancia? También nos informa sobre la importancia de la siguiente visita: la de las vacunas .

6. A los dos meses

* La segunda cita con el pediatra, sexto reconocimiento del bebé, está marcada por las vacunas.
* No obstante, antes vuelve a pesar, medir y explorar concienzudamente a nuestro hijo.
* También comprueba su oído y sus reflejos.

Y confirma que el niño se desarrolla dentro de los parámetros normalesde su edad:

* Si tiramos de él hasta dejarle sentado, ¿aguanta la cabeza unos segundos? ¿La levanta y sostiene brevemente cuando está boca abajo?
* ¿Sigue nuestro dedo con la mirada?
* ¿Están sus manos cerradas?

Además de los aspectos físicos, examina si responde a los estímulos. ¿Sonríe? A esta edad, el bebé ya lo hace. Se trata de la sonrisa social que nos informa, entre otras cosas, de su interés por relacionarse con los demás. El pediatra nos da algunas pautas para estimularle sensorialmente: jugar con él, hablarle, acariciarle... Parte de la visita se centrará en analizar la información que le damos nosotros, que estamos todo el día observando al niño. Lo normal es que esta información vaya saliendo a lo largo de la conversación; y si no, nuestro pediatra puede preguntarnos directamente: ¿duerme bien, muchas o pocas horas? ¿Llora a menudo, a última hora de la tarde, todo el día, nunca...?

A los dos meses se administran las vacunas según el calendario de cada comunidad autónoma:

* Normalmente, al nacer recibe la vacuna de la hepatitis B en el hospital. Y, a los dos meses, la segunda dosis de la Hepatitis B,
* Una trivalente con la Difteria, el Tétanos y la Tos ferina.
* La vacuna de la Polio.
* Dos vacunas contra la Meningitis, la Haemofilus y el Meningococo C.

7. A los cuatro meses

Aunque lo ideal sería continuar con la lactancia materna hasta los seis meses o, al menos, alimentarle exclusivamente con leche ya sea materna o artificial también hasta los seis meses, algunas mamás empiezan a introducir nuevos alimentos en la dieta del pequeño cuando cumple cuatro meses. El pediatra nos dará todas las normas básicas para que lo hagamos poco a poco. Antes de hablar de estos temas, le hará al niño los controles de rigor (antropometría y examen físico completo), y comprobará su desarrollo psicomotriz:

* Si tumbado boca arriba tiramos de sus brazos, ¿se incorpora con facilidad y su cabecita ya no se va hacia atrás?
* Cuando está boca abajo, ¿se incorpora con los antebrazos?
* Al ponerle de pie en una superficie dura, ¿aprieta con fuerza sus pies contra la superficie?
* ¿Ya se ríe a carcajadas?

El pediatra le administrará la segunda dosis de todas las vacunas anteriores, exceptuando la de la Hepatitis B, si se puso en el momento de nacer.

8. A los seis meses

A la revisión de los seis meses acudimos con la lección aprendida:

* Le pesan y miden su altura y perímetro craneal (lo apuntamos),
* Le hacen de nuevo el examen físico completo.
* Le ponen su tercera dosis de vacunas: las mismas que a los dos meses excepto la del Meningococo C, cuya tercera dosis será ya a los 15 meses.
* Una vez más, el pediatra comprueba el desarrollo psicomotriz del niño: ¿Agarra ya lo que le ofrece su pediatra? ¿Puede tener una cosa en cada mano? ¿Se coge los pies cuando está boca arriba?

Nuestro pediatra nos informa sobre accidentes comunes a esta edad. Los enchufes, bañeras y objetos pequeños son, en esta etapa, potencialmente peligrosos para nuestro inquieto bebé. Si hemos optado por la lactancia exclusiva hasta los seis meses, ha llegado el momento de comenzar con la alimentación complementaria. El médico nos informará sobre cómo introducir los nuevos alimentos.

9. A los 10-12 meses

Como siempre, volverán a medir a nuestro hijo, le pesarán, le explorarán de arriba abajo y valorarán sus avances psicomotrices. El movimiento es fundamental para el correcto desarrollo del bebé, y ahora es más evidente que nunca. Si aún no gatea con soltura, el pediatra puede sospechar ciertos problemas en su desarrollo.

A los doce meses debe mantenerse en pie, y dar algunos pasos, con o sin apoyo, según el niño. Por otra parte, ¿dice ya alguna palabra? ¿Le interesan los objetos pequeños y los coge con dos deditos? ¿Dice adiós con la mano? Nuestro miedo a los accidentes no puede limitar el desarrollo de nuestro hijo, así que de nuevo el pediatra nos informará sobre los posibles accidentes. También nos explicará cómo incorporar al niño progresivamente a la mesa y nos adelantará algunas de las cosas que probablemente ocurrirán en el segundo año de vida.

Aunque las visitas del primer año las seguimos a rajatabla, a partir del segundo nos sentimos seguros y acabamos llevando al niño al médico solo cuando se pone enfermo. Pero no hay que relajarse. Los especialistas lo tienen claro: las revisiones puntuales son la mejor medida preventiva.

miércoles, 14 de enero de 2009

Los reflejos de los bebés recién nacidos

Los reflejos son movimientos automáticos (no voluntarios) que se desencadenan por un estímulo.

En los bebés recién nacidos, la mayoría de los movimientos es de tipo automático. Al madurar su sistema nervioso, los bebés adquieren poco a poco el control voluntario de sus músculos y "pierden" u "olvidan" los reflejos.

Se desconoce el origen de estos reflejos, aunque algunos tienen una finalidad de protección de la especie. Los neonatólogos y neurólogos han descrito muchos reflejos. Detectarlos les sirve para calcular de forma indirecta la edad del bebé (o su madurez), especialmente en los prematuros.
Los más habituales y conocidos son:

* Reflejo de Moro
* Reflejo de prensión
* Reflejo de búsqueda
* Reflejo de la marcha automática
* Reflejo tónico-asimétrico del cuello
* Reflejo del paracaídas
* Reflejo abdominal
* Reflejo tendinoso

REFLEJO DE MORO
Se sujeta al bebé por los brazos tirando un poco de ellos hacia arriba, levantando ligeramente la cabeza de la camilla. Se le suelta bruscamente.

El bebé abre los brazos y las manos y los vuelve a cerrar, como dando un abrazo, al tiempo que empieza a llorar. Este reflejo desaparece hacia los 2 meses.

REFLEJO DE PRENSIÓN
Al tocarle en la palma de la mano con un objeto cualquiera, el bebé cierra los dedos, como para cogerlo. Este reflejo es tan fuerte que, si le ponemos en cada mano uno de nuestros dedos índice, se aferra a ellos tan fuerte que casi se le puede levantar en vilo.

Hay que tener cuidado pues esa presión dura solo unos instantes y se suelta. Este reflejo suele desaparecer hacia los 5-6 meses.

REFLEJO DE BÚSQUEDA O DE LOS PUNTOS CARDINALES
Al tocarle suavemente en la piel de la cara, cerca de la boca, el bebé la abre y gira la cabeza hacia el lugar en donde se le ha tocado: si fue en el labio superior, hacia arriba; si fue en la mejilla derecha, hacia ese lado...

Este reflejo es muy útil a la hora de dar de mamar, para que abra la boca y se coja bien al pecho.
REFLEJO DE LA MARCHA AUTOMÁTICA
Se sujeta al bebé por las axilas dejando que apoye las plantas de los pies. Al apoyar una de ellas, flexiona la rodilla y levanta el otro pie, como para dar un paso.

Este reflejo es uno de los que resultan más "graciosos" para los padres. Desaparece a los pocos días de nacer.
REFLEJO TÓNICO-ASIMÉTRICO DEL CUELLO
Cuando el bebé está en reposo, boca arriba, si tiene la cabeza vuelta hacia la derecha, tendrá el brazo derecho extendido y la rodilla izquierda flexionada y viceversa.

Desaparece hacia los 2-3 meses.

REFLEJO DEL PARACAÍDAS
Se provoca sujetando al bebé por la cintura, boca abajo, y bajándolo repentinamente. El bebé extenderá los brazos para apoyarse y defenderse.

Este reflejo no se produce en los recién nacidos, sino a partir de los 6-9 meses.

Es muy útil para evitar lesiones en la cara si el bebé se cae cuando empieza a andar.

REFLEJO ABDOMINAL
Al rozar suavemente la piel de la barriga del bebé, si se hace por el lado derecho, se contraen los músculos de ese lado y parece que el ombligo "se mueve" hacia la derecha. (Y al revés)

REFLEJO TENDINOSO
Al dar un golpecito en algunos tendones musculares, se contraen los músculos correspondientes de forma brusca. El reflejo rotuliano (de la rodilla) es el más conocido, pero puede provocarse en otros muchos lugares del cuerpo.

En los recién nacidos, el movimiento de extensión que desencadenan estos reflejos es muy llamativo. A medida que pasa el tiempo, se hacen más suaves. Pero si continúan siendo contracciones rápidas y fuertes, puede indicar que el bebé tiene algún alteración neurológica.

Via: elbebe

La píldora anticonceptiva sin receta, no reduciría embarazos no deseados.

La píldora anticonceptiva disponible sin receta, no reduciría los embarazos no deseados, afirma un experto en un artículo publicado en bmj.

Sarah Jarvis del Colegio Real de Médicos afirma que se trata de una falta de cumplimiento de la toma diaria de anticonceptivos orales, la que es en parte responsable de las altas tasas de embarazos adolescentes no deseados en el Reino Unido.

Los estudios han demostrado que casi la mitad de todas las mujeres que toman la píldora anticonceptiva oral, pierden uno o más pastillas en cada ciclo y estas mujeres tienen tres veces más probabilidades de quedar embarazadas involuntariamente que los que toman la píldora constantemente.

Ella señala que la disponibilidad de la anticoncepción de emergencia sin receta, ha hecho poco para cambiar la tasa de embarazos en adolescentes y ella considera que la solución está en los anticonceptivos reversibles de acción prolongada, como la bobina o aquellos que se pueden colocar debajo de la piel o se inyectan.

Cuya duración es de tres meses y tres años, ya que no dependen de los pacientes las tomas constantes y son mucho más fiables que los anticonceptivos orales, añade.

“El aumento de la captación de información fiable, no dependiente de los métodos de usuario, tiene que ser la clave”.

Sin embargo, el Dr. Daniel Grossman Ibis de la salud reproductiva sostiene que la exigencia de una prescripción es una barrera, para el uso de anticonceptivos orales en algunas mujeres.

Señala que si los gobiernos se han comprometido a reducir las tasas de embarazos no deseados y las muertes maternas en el mundo en desarrollo, un mayor acceso a los anticonceptivos orales, daría más seguridad para todas las mujeres a bajo costo o sin costo alguno, siendo esto vital.

Via: Eureka

Gimnasia para disfrutar el embarazo

"Ya antes de concebir a nuestro primer hijo, tendríamos que buscar información y asesoramiento para encontrar la asistencia que nos permita vivir y compartir con plenitud el embarazo, el parto y la paternidad".

Hoy la mujer busca cada vez más, un espacio donde poder compartir entre pares sus vivencias del embarazo, conectarse con su bebé, con el asombroso desarrollo que éste realiza y con las modificaciones en su propio cuerpo.

Es importante tener en cuenta que el físico de una persona adulta en condiciones de salud nunca está sujeto a tantos cambios como durante los nueve meses del embarazo y después de la separación de madre e hijo en el parto. Estos cambios frecuentemente son acompañados por desequilibrios funcionales y posturales, que causan molestias, malestares y dolores, prevenibles por una educación corporal adecuada a las necesidades específicas de la mujer gestante.

La gimnasia diseñada especialmente para la embarazada sirve para estimular el normal funcionamiento del organismo materno durante todo el embarazo, cuya práctica muy placentera, nunca forzada o mecánica, brinda salud, bienestar, autoestima y vitalidad. La futura mamá disfruta hasta el día del partode una gran variedad de movimientos que integran todo su cuerpo:

- lo liberan de tensiones,
- lo tonifican
- le proporcionan sensaciones agradables de soltura y liviandad.
- concientiza y corrige su postura y la repartición de su peso,
- trabaja intensa pero cuidadosamente la zona abdominal y pelviana.

De esta manera la embarazada previene dolores lumbares y dorsales, pesadez en el vientre y la sobrecarga de los miembros inferiores (edemas, calambres, várices, etc.).
La cercanía de la fecha esperada, la motiva para visualizar y relajar el piso pelviano y el canal de parto, preparándolo para el nacimiento del hijo. También aprende ejercicios que pondrá en práctica unos días después del partopara lograr una pronta recuperación física.

Via: planetamama

viernes, 9 de enero de 2009

La cesárea temprana en los bebés a término implica riesgos

Más de la mitad de los nacimientos por cesárea son realizados por elección y más de un tercio de esas cirugías se efectúa muy pronto, lo que pone en riesgo a los bebés de desarrollar problemas respiratorios y otras dificultades, informaron investigadores estadounidenses.

El estudio sobre 13.258 nacimientos reveló que el riesgo de complicaciones se duplicaba si se realizaba una cesárea a las 37 semanas, cuando el bebé es considerado "a término", en lugar de a las 39 semanas, cuando el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos califica a la operación como segura.

A las 38 semanas, el riesgo de complicaciones era un 50 por ciento mayor, indicaron los autores en New England Journal of Medicine.

"Incluso aquellos nacimientos (por cesárea) realizados unos tres días antes de la semana 39 sufren un aumento de estos resultados adversos", dijo el doctor Alan Tita, de la University of Alabama en Birmingham, quien dirigió el estudio.

Pese a las indicaciones del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, el 36 por ciento de los partos por cesárea se realiza prematuramente y los expertos creen que la investigación habría subestimado el peligro de complicaciones.

Esta subestimación se debería a que el estudio fue llevado a cabo en 19 hospitales académicos, donde los médicos suelen cumplir con las guías nacionales. "Se presume que sería mayor si se observa a los médicos privados de la comunidad", dijo Tita en una entrevista telefónica.

Otro motivo es que los investigadores no tenían forma de saber si la cesárea se efectuaba después de que los médicos realizaban una amniocentesis para confirmar la maduración del desarrollo pulmonar del feto.

Si se excluyen esos casos, el riesgo de nacimiento prematuro por cesárea por elección sería aún mayor, predijeron los autores.

Pero, ¿por qué se realizan tantas cesáreas prematuras?

"Suele existir la idea de que (un bebé de) 37 semanas (de gestación) es (un niño) 'a término'. Esa es nuestra práctica estándar", dijo Tita.

"Por ello, creo que las mujeres cuando llegan a esta edad gestacional están cansadas del embarazo, ansiosas por ver al recién nacido y comienzan a pedir la cesárea. Por eso creo que parte de esto se debe a la presión de las pacientes que quieren dar a luz y de los médicos que quieren complacerlas", agregó.

En un comentario, el doctor Michael Greene, del Hospital General de Massachusetts, señaló que las pacientes que suelen optar por una cesárea programada quieren que su obstetra personal esté presente en el parto.

"Para acomodar los horarios y minimizar la posibilidad de que una paciente comience el trabajo de parto y requiera un procedimiento no electivo cuando el médico no está disponible, suelen programarse los procedimientos antes de la semana 39 de gestación", dijo Greene.

El estudio también señaló que los médicos tampoco deben esperar demasiado, dado que la tasa de complicaciones aumentaba después de las 41 semanas de embarazo.

¿Cómo conseguir que el bebé duerma bien?

El ritual previo al sueño, la rutina de horarios, las comidas.... Te enseñamos todos los factores que debes tener en cuenta para que tu bebé duerma plácidamente toda la noche.

Dormir es algo que el bebé debe aprender poco a poco desde que nace. Lo ideal es que los elementos que use para hacerlo no precisen nuestra intervención y que lo que el pequeño asocia al sueño (el chupete, un peluche....) continúe a su lado cuando despierte.


Claves para dormir bien


1. El ritual previo al sueño ha de ser placentero y predecible. Esta rutina debería empezar desde el nacimiento y resulta de máxima importancia al llegar al año de edad.

2. El entorno debe ser tranquilo y oscuro. El sueño implica un cambio de actividad del cerebro que se ve favorecido por un ambiente relajante.

3. Horarios regulares.
Conviene acostar y levantar al pequeño todos los días aproximadamente a la misma hora y evitar las siestas tardías o de más de dos horas.

4. La temperatura de su habitación ha de ser confortable
(entre 18 y 22 grados). El exceso de calor o de frío propicia el despertar nocturno.

5. El ruido ambiental debería ser mínimo durante la noche;
por el día, sin embargo conviene que el bebé se acostumbre a hacer sus siestas con el jaleo habitual del hogar.

6. Hambre
Tan malo es acostarle hambriento (se despertará enseguida) como sobrealimentado, pues con ello obligamos a su estómago a trabajar durante la noche en lugar de descansar. Además, el exceso de líquido puede interrumpir el sueño.

7. Dormirse solo. El bebé debe aprender a conciliar el sueño sin ayuda de sus padres. Si estamos a su lado hasta que se duerma, reclamará nuestra presencia cada vez que se despierte de noche.

8. Los juegos movidos y las actividades
que impliquen una actividad física vigorosa que puedan ponerle nervioso deben evitarse en las dos horas previas al sueño.

9. Bebidas excitantes.
Por la misma razón, hay que abstenerse de ofrecerle bebidas estimulantes, como el chocolate o las colas.

10. Despertares nocturnos. No perdamos los nervios si el niño nos desvela. Necesita que le tranquilicemos. Puede que tenga pesadillas, y si nos enfadamos, solo logramos que se agite más.

Parto inducido, en qué casos es aconsejable

Lo ideal es que el bebé venga al mundo de forma natural, pero a veces es necesario desencadenar el parto de forma artificial porque continuar con el embarazo puede suponer un riesgo para la madre, para el feto o para ambos.

En algunas ocasiones es preciso inducir el parto para proporcionar asistencia médica al recién nacido, por ejemplo si sufre patologías cardiacas o pulmonares, o malformaciones que requieran una intervención quirúrgica o un tratamiento rápido, para lo cual tiene que nacer en un momento determinado.

En principio, también es posible inducir el parto en los embarazos gemelares y cuando la madre ha tenido una cesárea, pero extremando las precauciones. En todos los casos, la matrona controla regularmente el estado de salud de la madre y del bebé.


Se aconseja en caso de...

  • Rotura prematura de membranas: cuando se rompe la bolsa de aguas, lo normal es que en poco tiempo aparezcan las contracciones y comience la dilatación. Pero a veces no ocurre así y la mujer no se pone de parto. En este caso, el tocólogo ingresa a la gestante y la mantiene en observación de 12 a 24 horas, vigilando el estado del feto con monitorización frecuente, y la protege de una posible infección administrándole antibióticos. Si en ese tiempo el parto no se inicia de forma espontánea, será necesario provocarlo.
  • Que el embarazo se prolongue en exceso: si la gestación supera la semana 41+ 3 días (la edad gestacional se valora con ecografía) y la mujer no se pone de parto, se le induce.
  • Enfermedades maternas: algunos trastornos que sufre la madre, como la hipertensión o la diabetes (especialmente la de tipo I), pueden afectar a la salud del feto o de la propia embarazada si la gestación continúa. También justifican una inducción las patologías renales, cardiacas, pulmonares o hepáticas, algunos tipos de cáncer y las infecciones en el útero.
  • Meconio en el líquido amniótico: si el tocólogo ve que el líquido está teñido de meconio (el feto ha defecado dentro del útero), será preciso finalizar la gestación, pues ello puede indicar que el bebé no se encuentra bien.
  • Crecimiento intrauterino retardado (CIR): el feto deja de crecer dentro del útero a un ritmo normal. Esto indica que se está produciendo alguna alteración que impide la correcta nutrición del pequeño, y que puede ocasionarle problemas serios de salud, incluso la muerte dentro del útero.

¿Cómo se hace?


Como cada mujer y cada embarazo es un caso único, el tocólogo valora individualmente las características particulares antes de elegir el medio para inducir el parto.

Fundamentalmente, lo que determina el método a emplear es el estado del cérvix o cuello del útero. Para conocerlo se usa el test de Bishop. Palpando el cuello uterino, los profesionales valoran cinco características que indican si el cérvix está más o menos favorable para el parto:

  • El borramiento (longitud del cérvix): para que se produzca el parto, el cuello tiene que ser fino y delgado.
  • La consistencia: para que el parto evolucione, el cuello del útero debe ser blando.
  • La posición del cérvix respecto a la vagina: en el parto debe encontrarse centrado.
  • La dilatación, que puede ir de 0 a 10 centímetros.
  • La distancia a la que se encuentra la cabeza del feto de la salida del canal del parto.

Cuanto más favorable esté el cérvix, más fácil será la inducción. Además del test de Bishop, el tocólogo valorará otras circunstancias como la paridad (si es el primer parto o ya se ha parido alguna vez), si se ha tenido una cesárea anterior o si las membranas de la bolsa de aguas están rotas o no. En función de todo ello, empleará un método u otro para provocar el parto.

Está contraindicado

Hay algunas situaciones en las que no se puede inducir un parto.

  • En los embarazos con placenta previa.
  • Cuando la madre tiene cicatrices en el útero.
  • Si sufre algunos tipos de cáncer de cérvix o infecciones como el herpes genital.
  • En caso de que el feto esté mal colocado, sea muy grande, haya desproporción entre su cabeza y la pelvis materna o corra peligro inminente. En estos casos, se practica una cesárea.
¿Qué riesgos tiene provocar el parto?

La inducción es un procedimiento artificial. Los profesionales usan medios para imitar a la naturaleza y hacer posible el nacimiento en una mujer en la que aún no se ha iniciado el proceso de parto. Esto, a veces, no es del todo perfecto y puede provocar efectos secundarios.

Para la madre: como estos partos son más largos, la mujer se cansa más y tiene más posibilidades de sufrir fiebre durante el parto, deshidratación y exceso de contracciones (y, por tanto, de rotura uterina). Al aumentar la posibilidad de terminar en cesárea o parto instrumental, se suman los riesgos de dichos procedimientos (infección, dolor, hemorragia y desgarros del canal de parto).

Para el feto: él también puede acusar un parto largo manifestando una pérdida de su bienestar dentro del útero. Por esta razón, la tasa de cesáreas aumenta en los partos inducidos.

La inducción del parto la aconseja un profesional especialista (tocólogo) que previamente ha valorado que para la madre y/o el feto es mejor finalizar el embarazo que continuar con él.


Preguntas frecuentes

Si el primer parto de una mujer es inducido, ¿los posteriores también lo serán?

No necesariamente. Cada gestación es única y cada parto también, por lo que no tienen por qué repetirse las condiciones de uno a otro. El resto de los partos, por tanto, pueden ser espontáneos.

Si un parto provocado acaba en cesárea, ¿por qué no realizan directamente la intervención?

El objetivo de los profesionales de la obstetricia siempre es favorecer el parto vaginal, pensando en el bienestar de la madre y su bebé, y para esto en ocasiones es necesaria una inducción. Pero a veces surgen complicaciones que obligan a tomar la decisión de recurrir a una cesárea. A priori, es imposible saber o predecir cómo va a acabar un parto, tanto si es inducido como si no.

¿Hay mujeres que no dilatan aunque se les induzca el parto y se les administre oxitocina?

Todas las mujeres están capacitadas para dilatar y parir. No obstante, en ocasiones la dilatación es difícil y hay que realizar una cesárea, pero en partos posteriores se puede dilatar y parir de forma espontánea.

¿Es verdad que los partos que se provocan son más dolorosos?

Las contracciones que ocasionan las hormonas sintéticas son más intensas y dolorosas que las que se dan en un parto espontáneo, pero la analgesia epidural elimina por completo el dolor.

¿En qué momento del parto inducido se administra la epidural?

Cuando la parturienta sienta dolor, tenga la dilatación que tenga, siempre que no haya contraindicaciones para su aplicación.

¿Es más difícil dar el pecho después de un parto provocado?

Rotundamente no. El hecho de que el parto sea inducido no influye en absoluto para el inicio y el mantenimiento de la lactancia materna.

domingo, 4 de enero de 2009

El color de los juguetes puede influir en la personalidad de los niños

Según estudios recientes el color de los juguetes puede influir en el temperamento y en la personalidad de los niños.

Los juguetes son una fuente de estímulos que favorece el desarrollo de los niños. A la hora de elegirlos solemos fijarnos en qué aportan a los niños a nivel de creatividad, de interacción, de aprendizaje o simplemente de diversión. Ahora tenemos que tener en cuenta también los colores.

Los de color rojo generan dinamismo e incitan al movimiento en los niños “y, por ello, se recomiendan para niños más bien tranquilos que necesitan actividad”, explica el coordinador del Comité de Seguridad y Prevención de Accidentes de la Asociación Española de Pediatría (AEP), el doctor Jordi Mateu.

¿Es sano hacer dieta durante el embarazo?

Muchas mujeres embarazadas podrían efectuarse esta pregunta y es que en ocasiones no se quiere subir mucho de peso, ya que el embarazo de por sí conlleva una subida de peso elevada.

Los expertos recomiendan que durante el embarazo no es un periodo normal para hacer dieta. Normalmente durante el embarazo se ganan entre 10 a 20 kilos.

Si te pasas de ese rango, probablemente querrás rebajar un poco para acercarte a la cifra menor de ese rango. la recomendación para las mujeres que poseen obesidad mórbida es que ganen solo 7 kilos más.

Algunos de esos kilitos de más son inevitables por el peso del bebé, el útero alargado, la placenta y el líquido amniótico, pero ese sobrepeso desaparece o debería desaparecer apenas nace el bebé.

En promedio deberías consumir un aproximado de 2 500 calorías por días, unas 400 calorías más de cuando no estabas embarazada. La mujer embarazada necesita esas calorías al igual que el bebé.

Además de ello, otra complicación importante son los cambios en tu cuerpo, la azúcar en tu sangre entre las comidas disminuye a niveles muy bajos, por lo cual muchas mujeres tienen la sensación de estar con hambre y comen entre comidas.

Si empiezas una dieta no solamente tu te morirás de hambre, sino también tu feto, piensa que después de sólo 9 meses tendrás todo el tiempo del mundo para bajar de peso.

Vía: Baby center

¿Por qué le duele la garganta a los niños?

Es muy frecuente que, con la llegada del frío, a nuestros hijos les duela la garganta. La mayoría de estas infecciones son causadas por virus y bacterias y no siempre se curan con antibióticos.

  • Cuando coloquialmente hablamos de dolor de garganta nos referimos al dolor que aparece en la parte media de la faringe y las amígdalas. La mayoría de esos dolores se deben a una faringoamigdalitis, que es una infección causada por virus y bacterias (y muy rara vez, por hongos).
  • Siempre que el niño tenga dolor de garganta hay que averiguar si la enfermedad está producida por bacterias o por virus. Las infecciones bacterianas son más severas y requieren antibióticos, mientras que las víricas resultan más leves y los antibióticos son innecesarios y contraproducentes.
  • El dolor de garganta no se cura siempre con antibióticos. Bajo ningún concepto, debemos darle antibióticos al niño antes de consultar con el médico. Los antibióticos innecesarios fortalecen a las bacterias y hacen que éstas se vuelvan resistentes y difíciles de combatir.
Diferencias claras

Si observamos los síntomas, no es difícil averiguar qué germen produce la infección. Cuando está provocada por un virus, el dolor de garganta es llevadero, la fiebre baja, el estado general del niño es bastante bueno y la faringe sólo está levemente enrojecida.

En cambio, cuando la infección está provocada por una bacteria, la faringe está enrojecida, en las amígdalas aparecen placas blancas de pus, el niño tiene mal aliento y fiebre alta y se queja de dolor al tragar.

¿Qué hacer?

Si le duele ligeramente la garganta, no tiene fiebre ni se siente mal, la postura más adecuada es dejar que la infección siga su curso y el organismo acabe por eliminarla. Para ayudarle es conveniente ofrecerle líquidos en abundancia, leche, agua y zumos de frutas que no sean ácidos y mantenerle un tiempo prudencial en reposo.

Por el contrario, si tiene dolor de garganta, fiebre alta, cefalea, malestar general, cansancio y pérdida de apetito:
  • Le suministraremos un analgésico que sea también antitérmico, tipo paracetamol o ibuprofeno, para aliviar sus molestias.
  • Posiblemente, en unas horas o al día siguiente, al mirar en el interior de su boca, se vean unas amígdalas enrojecidas y con placas blanquecinas. No cabe duda de que hay que llevarle al médico.
  • Aunque esté desganado podemos ofrecerle alimentos blandos, lácteos, frutas y verduras, cereales y carnes o pescados cocidos o a la plancha. Los alimentos grasos y los muy condimentados, mejor evitarlos.
Sin complicaciones

Si el pediatra sospecha que la infección es de origen bacteriano, determina mediante unos reactivos si el germen es un estreptococo, ya que las infecciones causadas por esa bacteria pueden provocar complicaciones graves en el corazón, el riñón y las articulaciones. Será difícil que ocurra esto con un diagnóstico a tiempo.