Un estudio realizado en la Universidad de Granada logró establecer una relación entre la deficiencia de zinc y cobre y un aumento del riesgo de aborto espontáneo.
Es la primera vez que se logró comprobar la relación entre esa carencia de minerales y una mayor posibilidad de que se pierda el embarazo.
Asimismo, lo bueno es que se trata de un problema fácilmente corregible con una mejor alimentación y suplementos nutricionales.
El estudio, asimismo, ahondó en otras cuestiones como el consumo de tabaco, de café a niveles elevados, a homocisteína, la suplementación preconcepcional y prenatal con yodo y folatos, la disfunción tiroidea o el consumo de fármacos en las primeras semanas del embarazo.
Como conclusión, es importante más que nunca para que el embarazo avance con normalidad, llevar una dieta completa y equilibrada.
El zinc se encuentra en diversos alimentos como las ostras, carnes rojas, aves de corral, algunos pescados y mariscos, habas y nueces. La ingesta diaria recomendada de zinc ronda los 20 mg para adultos, menor para bebés, niños y adolescentes (por su menor peso corporal) y algo mayor para mujeres embarazadas y durante la lactancia.
El cobre se encuentra en una gran cantidad de alimentos habituales de la dieta tales como ostras, mariscos, legumbres, vísceras y nueces entre otros.
martes, 15 de febrero de 2011
Deficiencias de zinc y cobre se asocia con abortos espontáneos
domingo, 13 de febrero de 2011
Cuando cuidamos hijos de otros
Es frecuente en hogares con niños que vengan amiguitos de nuestros hijos a pasar el día o a jugar un rato a casa. Para las madres y padres cuidadores es como agrandar la familia por un día, pero lo cierto es que esos niños no son nuestros hijos y pueden tener costumbres y normas diferentes a las que tenemos en casa.
Hay muchas situaciones que se pueden plantear cuando cuidamos hijos de otros. La pregunta es, ¿rigen las normas de su casa o las de la nuestra?
Lo deseable es que reine la armonía entre los niños y que el invitado (o los invitados) se adapten a la dinámica familiar. Está en nuestras manos hacer todo lo posible para que así sea, pero en ocasiones pueden surgir pequeños conflictos.
Una casa abierta
Antes de tener hijos nuestra casa está abierta a los amigos, pero al convertirnos en padres y cuando nuestros hijos llegan a la edad en que empiezan a relacionarse con sus pares la casa se abre también a los amigos de nuestros hijos.
Hay padres que precisamente por evitar conflictos no dejan que sus hijos vayan a casa de otros niños ni invitan a su casa. Particularmente, me encantan las casas abiertas. A mi han criado así y me gusta que mis hijas aprendan a ser hospitalarias desde pequeñas.
Los primeros invitados son compañeritos de colegio, vecinos o hijos de amigos. A veces los padres están presentes pero otras veces no. Y es aquí donde pueden surgir conflictos, sobre todo si la forma en que han sido educados esos niños es diferente a la que nosotros hemos educado a nuestros hijos.
Cuando los padres de esos niños son amigos, conocen la forma en la que criamos a nuestros hijos, qué cosas les permitimos y cuáles no les permitimos hacer, y probablemente sea muy parecida a la suya. Pero esto no siempre es así. Puede venir a casa un niño con pautas o hábitos muy diferentes a las que tenemos en casa.
Lo importante es que el invitado se sienta cómodo en casa, pero a la vez que nuestros hijos se sientan a gusto. Para ello creo que es fundamental que las normas sean las mismas para todos.
Niños con manual de instrucciones
Hace poco vino a casa la hija de una vecina. Mis hijas se pusieron a comer galletitas a las seis de la tarde, por supuesto le convidaron a la niña y ella aceptó (se comió unas cuantas, la verdad). Cuando vino la madre a buscarla, le comenté que había comido galletitas y me llevé una regañina por haberla dejado comer las galletitas pues luego la niña no comía la cena.
Desde luego yo no voy a negarle la comida a un niño que viene a mi casa, pero no se me había especificado lo contrario. Así que después de ese conflicto he decidido hacer una pregunta clave cuando me entregan a un niño ajeno: ¿hay algo que tenga que saber sobre Fulanito? Lo mismo vale para alergias que para costumbres alimenticias o lo que sea.
Lo que se me especifica en esa respuesta lo tengo en cuenta y lo cumplo, así me parezca bien o no. Me sabe fatal que mis hijas coman lo que quieran cuando quieran, pero si su madre o padre me han dicho especialmente que Fulanito no puede comer a deshoras, no puedo pasar por encima de esa norma, aunque a mi no me parezca.
¿Las normas de su casa o las de la nuestra?
Pongamos un ejemplo: el niño invitado se pone a saltar en el sofá, le pedimos que no lo haga y nos responde “en casa mi madre me deja”. A los padres cuidadores se les plantea la disyuntiva de dejarlo hacer lo que hace en su casa o aplicar las normas que rigen en su territorio. Generalmente, todos se decantan por la segunda, casi nadie permite a otro niño hacer cosas que no le permite a sus hijos en su propia casa.
En mi casa rigen para todo el mundo las reglas internas. A no ser que sea algo “light”, en lo que a lo mejor hacemos la vista gorda y lo dejamos pasar.
En conclusión, cuando unos padres permiten que su hijo vaya a la casa de otro niño aceptan las normas que rigen en esa casa.
Por lo general, se conoce a los padres. Casi nadie deja ir a su hijo a la casa de un niño cuyos padres no conoce de nada. Salvo especificación expresa de los padres sobre cualquier asunto, cuando cuidamos a hijos de otros rigen las normas de nuestra casa.
(Para el que le interese saber, las normas de casa para los invitados son: se puede hacer todo el lío que quieran siempre y cuando recojan después, no está permitido saltar en el sofá, se puede ver la tele (un tiempo prudente), y se puede comer a cualquier hora).
Sueño infantil, por qué no deben dormir con los padres
Todos los padres sabemos lo difícil que resulta tener que dejar a nuestro pequeño bebé llorando en su habitación, o tener que pasar la noche en vela porque no quiere dormir solo. Si bien muchos bebés adoptan rápidamente el ritmo normal del sueño otros se toman un poco más de tiempo.
Esta razón es la que muchas veces lleva a los papás a colocar al bebé o pequeño en su cama, y si bien puede resultarnos satisfactoria en el momento porque el niño se duerme al sentirse seguro, no es lo más recomendable con el paso del tiempo.
Dormir a un pequeño en la cama de sus padres, resulta perjudicial, tanto para el niño, que no se acostumbra a las rutinas debidas, como para los padres, que pierden intimidad y están cediendo un espacio propio donde la pareja mantiene su propio vínculo. La cama de los adultos siempre debe ser un lugar privado, solo para los padres.
Para evitar éste inconveniente, siempre es mejor establecer las rutinas del sueño del bebé, acostarlo antes que los padres, respetar los horarios, y acompañarlo hasta el momento que se duerma, ya que dormir junto a los padres no solo limita la intimidad de los adultos, sino que puede resultar perjudicial, para el crecimiento y la salud del niño.
El Síndrome de Piernas Inquietas en el embarazo puede retornar tiempo después
Un estudio realizado en Italia determinó que aquellas mujeres que padecieron el síndrome de piernas inquietas durante el embarazo, tienen mayores posibilidades de que el problema reaparezca después del parto.
Se trata de un extraño trastorno cuya causa se desconoce, que genera molestas sensaciones en las piernas al dormir, generando una necesidad incontrolable de moverlas para aliviar la molestia.
Un cuarto de las mujeres desarrollan el síntoma en algún momento de su embarazo, es decir que entre las futuras madres el síndrome es bastante más frecuente que entre la población en general, donde aqueja a entre un 5 y un 10 por ciento de la población.
Pero además, padecer síndrome de piernas inquietas en el embarazo predispone a que este problema continúe tras la gestación, algo que ocurrió en el 25 por ciento de las mujeres estudiadas.
Estas mujeres reportaron el trastorno por lo menos tres veces por mes o cuatro veces en dos meses.
En el grupo de madres que no había tenido síntomas en el embarazo, sólo un 8 por ciento los desarrolló luego.
miércoles, 9 de febrero de 2011
"No me dejaron comer ni beber durante el parto"
Una frase que muchas madres recientes (o no tan recientes) suelen decir cuando rememoran el día en que dieron a luz, relacionada con la comida o bebida en el proceso de parto, es: “No me dejaron comer ni beber durante el parto“.
Esta restricción ha formado parte de los protocolos de parto durante muchos años y viene motivada por un “¿Y si…?”, que en este caso se trata de la posibilidad de tener que hacer anestesia general a la madre, habiendo entonces riesgo de aspiración gástrica (que pase contenido del estómago a los pulmones).
Sin embargo, limitar la ingesta de líquidos y sólidos no siempre garantiza la reducción de contenido estomacal (no siempre se vacía del todo, pese a no comer) y además afecta al bienestar de la mujer, que además de estar cansada, soñolienta y quizás hambrienta, ve cómo se le niega un simple vaso de agua.
A esto hay que sumarle que en la actualidad se utiliza cada vez menos la anestesia general, en beneficio de las anestesias neuroaxiales, mucho más localizadas y con menos efectos secundarios (y la madre despierta) y el saber que la OMS promueve el ofrecer líquidos por vía oral durante el parto.
¿Qué dicen los estudios científicos?
Pues no mucho. En una guía práctica para la anestesia obstétrica publicada en 2007 por la Sociedad Americana de Anestesistas se publicó que no había evidencia que sirviera para valorar cuál es el tiempo de ayuno seguro tras la ingesta de sólidos en mujeres. Dicho de otra forma, que nadie sabe a ciencia cierta cuánto tiempo tiene que pasar desde la última vez que una mujer embarazada tomó algo sólido hasta el momento de administrársele anestesia para que sea seguro.
Con esta duda presente, se han observado los efectos producidos por la presencia de alimento en el estómago de la madre a la hora de parir y no se ha encontrado que el hecho de que la mujer haya comido alimentos sólidos durante el parto influya ni en el tipo de parto (cesárea o vaginal) ni en la duración de los mismos.
Con respecto a complicaciones más graves en que pudiera darse el síndrome de Mendelson (aspiración gástrica por anestesia) no hay estudios que puedan evaluar la seguridad de la madre en dichas situaciones, aunque sí puede decirse que se trata de complicaciones extremadamente raras.
Qué se recomienda
Dado que estamos hablando de sólidos sobretodo y no hay evidencia que los desaconsejen (ni que los aconsejen), nos centramos en hablar de líquidos que siempre serán menos peligrosos. El hecho de que una mujer tome líquidos claros (agua, caldos filtrados, zumos de frutas colados, infusiones, té o café solos y bebidas sin burbujas) no influye en la evolución del parto, es decir, que no afecta al tipo de parto, a la duración, al empleo de oxitocina ni afecta en modo alguno al recién nacido.
Si además de todo ello tenemos en cuenta que mejora el confort de la mujer y su satisfacción en el proceso de parto lo recomendable es permitir que la madre que así lo desee tome líquidos claros durante el parto (hablamos sobretodo de la fase de dilatación).
Disminuyendo el riesgo de cetosis
Durante el trabajo de parto la mujer puede sufrir cetosis (elevación de los cuerpos cetónicos en la sangre) secundaria al esfuerzo físico y el estrés, acompañado de una disminución de la ingesta oral. Esto sucede porque, en ausencia de energía que proviene de la alimentación el hígado empieza a metabolizar la grasa propia, dando lugar a los cuerpos cetónicos, que transportan dicha energía a otros órganos.
No está claro el efecto que la cetosis puede tener sobre la madre o sobre el bebé, pero se cree que puede ser causante de náuseas, vómitos y cefaleas y por lo tanto provocar un mayor cansancio y un menor confort general.
Para evitarla se sugiere entonces lo ya comentado, una dieta ligera o la ingesta de fluidos con carbohidratos (bebidas isotónicas), siempre que el aumento de volumen gástrico (llenar el estómago) no provoque malestar.
Resumiendo
Hay mujeres que durante el trabajo de parto no quieren ni oír hablar de líquidos ni sólidos, sin embargo hay otras que en medio del trabajo de parto sienten la necesidad de reponer líquido y de tomar algo. Con el fin de mejorar el confort de la madre y observando que no hay evidencia que lo contraindique y que puede ser útil para evitar la cetosis se recomienda a las mujeres que tomen algún líquido claro de tanto en cuanto.
Recomendaciones para que el bebé no se destape de noche
Recomendaciones para que el bebé no se destape de noche. A medida que los niños van creciendo hacer que se queden en la posición que los hemos dejado al dormirlos, va costando más, y es absolutamente normal, que él busque la posición que más le agrade para descansar cómodamente.
Estos movimientos muchas veces hacen que el bebé se destape, las cobijas se corran, y todo aquello que preparamos para que no pase frío de noche sea inútil por sus movimientos involuntarios. No tenemos que preocuparnos, todos nos destapamos cuando sentimos calor y cambiamos de postura durante la noche.
Sabemos que como mamás todas nos preocupamos por el bienestar de nuestros pequeños, por lo tanto si tenemos éste tipo de inconvenientes, lo mejor es mantener acondicionada la habitación del pequeño, para que durante la noche no sienta frío.
En todo caso, si estamos seguras que durante la noche la temperatura baja abruptamente, podemos optar por colocarle un pijama de invierno, o ropa un poco más abrigada al acostarlo, de esa manera cuando el pequeño se mueva y se destape, se mantendrá calentito y podrá dormir cómodo.
Menor rendimiento intelectual en la infancia es el resultado de una dieta deficiente
Una dieta abundante en grasas y azúcares en los primeros años de vida, y a la vez carente de nutrientes, estaría relacionada con un menor rendimiento escolar años después.
Por el contrario, quienes reciben en esa primera etapa de la vida nutrientes, vitaminas y demás, tienen mejores resultados en test de inteligencia en la edad escolar.
Estos resultados fueron los obtenidos por un estudio realizado en la Universidad de Leeds – Reino Unido – y se han publicado en la revista ‘Journal of Epidemiology and Community Health’, para conocer la importancia de la alimentación infantil.
Este estudio, se basó en la relación entre la comida recibida hasta los tres años y el nivel de inteligencia.
Los autores atribuyen este efecto a que hasta los tres años el cerebro se está formando a gran rapidez, por lo que cualquier cambio en las condiciones alimentarias amplifica sus efectos a esa edad.
Ello se relacionaría con otros estudios que indican que una alta cantidad de grasas en la dieta de los infantes determinaría trastornos neuronales.
Por ello, hay que insistir en que los niños coman saludablemente, porque en esos años su cerebro se está formando con gran rapidez.