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miércoles, 9 de junio de 2010

Consejos para embarazadas durante el verano

El verano suele hacerse sentir en las embarazadas. El calor es sentido con más intensidad y hay que tomar ciertas precaucuiones.

Por ejemplo, hay que tener especial cuidado al tomar sol, porque es frecuente que a las embarazadas les aparezcan manchas en la piel luego de exponerse al sol. Así que es imprescindible un protector con pantalla solar elevada. También aparecen más pecas cuando la embarazada toma sol.

Es esencial que durante el embarazo te hidrates bien, debes beber mucha agua y comer frutas, ya que las embarazadas pueden deshidratarse al tener un golpe de calor. Además, debes cuidarte de la retención de líquidos, que aumenta en los meses cálidos o muy húmedos.

Por último, nunca te olvides de desayunar, ya que esta comida evitará que sufras de desamyos y hará que te sientas con más energía y vitalidad.

Las tareas rutinarias podrían desencadenar un parto prematuro

Realizar tareas repetitivas, rutinarias, aburridas, podrían ser causales de un adelantamiento en el parto, según estudio publicado por el periódico Daily Mail, de Inglaterra.

Esta descripción se ajusta a las tareas hogareñas pero pueden darse en el plano laboral. Al parecer, la investigación realizada en 12.000 madres determinó que los trabajos poco estimulantes precipitaron el nacimiento en tres semanas, en el 25% de las gestantes estudiadas.

El mecanismo no está del todo claro aún, pero podría ser la intervención de las hormonas del estrés las causantes del parto prematuro en estos casos, que se liberan al torrente sanguíneo cuando una tarea causa tedio al realizarla, en especial si las personas se ven obligadas a hacerlo todos los días.

El ejercicio podría tener un efecto reparador en estos casos, además que el sedentarismo puede determinar el bajo peso del bebé al nacer. Como conclusión, la salud emocional de la madre durante el embarazo, incluyendo la satisfacción que recibe de sus tareas habituales, es tan importante a su bienestar y el del bebé por nacer como la salud física.

domingo, 6 de junio de 2010

Adoptar un bebé: el dilema


Adoptar un bebé: el dilema. Un tema delicado, no siempre fácil y cuya decisión pesa en términos de que se toma para toda la vida y por partida doble: es para toda la vida d ela pareja y también para la del nuevo ser.

Cuando se comienza a pensar en adopción, es porque en la mayoría de los casos ya se ha transitado un largo camino caracterizado por altibajos de esperanza, decepciones, anhelos y frustraciones. Pero la adopción abre un mundo nuevo y una vez que se comienza a mirar a través de ese cristal también la pareja se sumerge en un nuevo mar de indecisiones, esta vez -hay que adminitrlo con mayores certezas.

Les invito a pensar en una especie de perspectiva cósmica del asunto: allí están ustedes como pareja con mucho amor para dar, con brazos abiertos y dispuestos a muchos sacrificios en nombre de ese amor; por otro lado , por allí anda su hijo, quizá ya fue concebido, quizá no. Pero hay alguien predestinado para ustedes y viceversa y una vez que se toma la decisión hay que prepararse para la espera primero (en algunos países es realmente larga) y para el cambio de vida después.

Un punto importante es el pleno acuerdo de la pareja, éste debe existir desde el vamos porque si bien la amplia mayoría de los tiempos por venir son felices, los habrá duros y muy duros (igual como sucede con los hijos bioógicos) y especialmente en esos tiempos, siempre habrá que mirar al hijo como lo que es: el hijo de ambos, porque al adoptar un bebé estás adoptando un niño, un adolescente, un joven. Al asumir la adopción, se hará como un “paquete” (en el buen sentido de la palabra) que si bien traerá más gratificaciones que problemas, hay que estar fortalecidos en el amor para mantener las velas firmes por más duros que vengan los vientos…

Inconvenientes físicos después del parto

Algunas mamás pueden tener problemas para orinar durante el posparto. Es que la vejiga estuvo comprimida durante buena parte del embarazo, experimentando una reducción en el tono de los músculos que la controlan.

A partir del parto y más notoriamente durante los primeros días del puerperio, los riñones realizan un gran esfuerzo para normalizar su función. La vejiga aumentará su tamaño hasta recuperar el tono normal. Por todo esto, se pueden sentir dificultades para orinar. Este detalle, absolutamente normal, puede convertirse en un riesgo de infección si la vejiga no es vaciada totalmente. De hecho un 3 por ciento de las mujeres en el puerperio padecen algún tipo de inflamación de la vejiga. En caso de experimentar:

ardor o dolor al orinar, avisar inmediatamente al médico.

si aparecen deseos de hacer pis con mucha frecuencia.

Si la orina se presenta de color más intenso, turbia o con olor más intenso.

Durante el posparto también pueden aparecer várices y hemorroides, si es que no lo hicieron durante la última etapa del embarazo. Este trastorno venoso se caracteriza por la dilatación y congestión de las venas que rodean la zona del ano, el llamado plexo hemorroidal. Durante la gestación, esto pudo haberse producido por el aumento del tamaño del útero dentro del abdomen, lo que genera un bloqueo parcial del retorno venoso de la mitad inferior del cuerpo. Es decir que los todos los vasos venosos por debajo del ombligo pueden dilatarse. De ahí la posibilidad de que aparezcan várices en los miembros inferiores y en la zona vulvar, y hemorroides.

–El trastorno hemorroidal puede ser fruto también del esfuerzo realizado durante el parto. Lo cierto es que, aunque molestas y dolorosas, las hemorroides se curan con un tratamiento adecuado. Se recomienda de todos modos:

Realizar ejercicios físicos regulares, ni bien el médico lo autorice, ya que las hemorroides se acentúan con la vida sedentaria.

No permanecer mucho tiempo de pie o sentada sino caminar o mover los pies de vez en cuando.

Consumir una dieta rica en fibra para combatir el estreñimiento.

El sobrepeso en el embarazo afectaría la salud cardiaca del bebé

Hemos hablado ya de lo importante que es no excederse de peso en el embarazo, por las diversas complicaciones que puede traer para la madre, el desarrollo del feto y el parto contar con varios kilos de más.

Pero un nuevo estudio insiste en la necesidad de no excederse de peso en la gestación: esta condición podría acarrear en un futuro enfermedades cardíacas para el bebé que se está formando.

El estudio fue realizado por un equipo dirigido por la profesora de epidemiología de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, y determinó que los hijos de mujeres que aumentan demasiado peso durante el embarazo tienden a tener más sobrepeso y a desarrollar más factores de riesgo para la enfermedad cardiaca.

Es decir, que ya desde el vientre los malos hábitos predisponen a que a lo largo de su vida ese bebé tenga mayores posibilidades de tener lo que se conoce como síndrome metabólico, que reúne factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardíacas.

Las mamás que aumentaron demasiado de peso en el embarazo y que fueron alcanzadas por el estudio, tuvieron hijos con un IMC por encima de lo saludable, una cintura cerca de una pulgada más grande, casi un kilo de grasa corporal adicional, mayor presión arterial, mayores marcadores de inflamación en la sangre, y menores niveles de colesterol “bueno”. Estos aumentos fueron más evidentes entre los niños cuyas madres habían aumentado más de medio kilo por semana después del primer trimestre.

También, recordemos que es igualmente importante cuidar el peso del niño una vez que ya ha nacido.

jueves, 3 de junio de 2010

Embarazo y antidepresivos

No existe un acuerdo definitivo sobre el uso de antidepresivos durante el embarazo. Existen múltiples puntos a tener en cuenta sobre el uso de estos medicamentos, entre ellos:

Las mujeres a las que se les ha retirado el tratamiento de antidepresivos tienen un 50% de recaída en la depresión durante el embarazo. Pero si nos le retira el antidepresivo a una mujer cuando queda embarazada, éste pasará al feto a través de la sangre.

Los medicamentos antidepresivos más comunes, los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS), son relativamente seguros durante el embarazo, según estudios.

No obstante, un estudio reciente ha demostrado que las mujeres que toman antidepresivos durante el embarazo, tienen un 68% de riesgo de tener abortos, en particular si se toman la paroxetina y la venlafaxina. A mayor dosis, mayor el riesgo de aborto. Asimismo, la combinación de diferentes tipos de antidepresivos duplica el riesgo de sufrir abortos.

Entonces, ¿qué debo hacer?

La mujer embarazada nunca debe prescribirse, cualquier medicamento o incluso dejar de tomarlo debe ser aprobado por tu médico. En caso tengas historial de depresiones leves o moderadas, se intentará reducir o suspender el tratamiento farmacológico antes de iniciarse el embarazo.

Si no tienes antecedentes de depresión pero durante la gestación empiezas a experimentar los síntomas de depresión leve, se intentará evitar el tratamiento con fármacos, en favor del tratamiento psicológico. Solo en casos de depresión recurrente grave deberá administrarse tratamiento farmacológico antidepresivo.

La depresión y el llanto del bebé

En primer lugar : No hay que culpar a la mamá de forma automática. Y es que un llanto puede significar tanto el resultado del estado de ánimo, falta de aimento, cansancio y hasta molestias.

Otros estudios han encontrado que la depresión en las madres puede estar relacionado con el llanto excesivo o cólico, un problema común con los recién nacidos, pero los investigadores dijeron que se sabía poco acerca de si los padres emociones y el comportamiento también tienen un efecto.

“Hasta ahora, casi toda la atención fue a los efectos prenatales de la depresión materna en el desarrollo infantil, lo que lleva al desarrollo de programas de detección y tratamiento que se centró en el bienestar mental de las madres”, dijo el investigador principal el Dr. Mijke P. van den Berg, un psiquiatra en el Centro Médico Erasmus en Rotterdam.

“Este estudio demostró la importancia de tener factores paternos y el bienestar durante el embarazo en cuenta, junto a la madre,” ella dijo. El informe se publica en la edición de julio de Pediatrics.

Para ver cómo los padres con depresión estaba relacionada con llanto excesivo, el equipo de van den Berg reunieron datos sobre los síntomas de la depresión entre los padres de 4.426 niños que fueron 2 meses de edad. El llanto excesivo se definió como el llanto por más de tres horas al día en más de tres días.

Apenas un 2,5 por ciento de los niños en el estudio corresponden a los criterios llanto excesivo. Pero, los investigadores encontraron un riesgo del 30 por ciento más alto para la depresión en los padres cuyo hijo lloraba demasiado.

“Este hallazgo no se podía atribuir a los síntomas depresivos que coexisten de la madre, que ya es conocido por ser un factor de riesgo para el niño llanto excesivo”, dijo Van den Berg. Podría estar relacionado con la genética, un padre deprimido o, indirectamente, a través de factores tales como la de pareja, familiares o dificultades económicas, dijo.

De hecho, un padre con síntomas de la depresión era el doble de probabilidades de tener un bebé que lloraba excesivamente, dado que era un padre que no estaba deprimido, según el estudio. “Los padres son importantes, así que tenga cuidado para el bienestar mental de los padres durante el embarazo”, dijo Van den Berg.

El Dr. Jon Shaw, profesor y director de psiquiatría infantil y adolescente en la Universidad de Miami Miller, de la Facultad de Medicina, dijo que el estudio muestra cómo la depresión puede provocar el llanto excesivo del bebé.

“Este estudio demuestra de una manera paradójica la importancia de los padres, en que la depresión del padre medibles durante el embarazo es un factor de riesgo para el niño llanto excesivo a los 2 meses de edad”, dijo Shaw.