Higiene, consejos para que los niños se laven las manos. Lasmanosson el medio que los bacterias y enfermedades eligen para ingresar al organismo de los pequeños, por lo que enseñarles desde muy chicos a mantener la higiene adecuada, puede ayudarnos a prevenir la mayoría de las enfermedades que pueden contraerse a diario.
Lavarse las manos, debe formar parte de su rutina, cada vez que regresan de la calle, el jardín o cualquier otro lugar donde los niños frecuentan, de ésta manera evitaremos posibles resfríos, o gripes, tan comunes en los más pequeños.
Hay que enseñarles que los picaportes de las puertas, los sanitarios, sobre todo si son públicos, y muchos otros objetos a menudo están contaminados, por lo tanto se deben tocar con papel higiénico, y de no ser posible, luego de estar en contacto con ellos, hay que lavarse correctamente las manos.
Cuando son muy pequeños y adquieren el hábito de lavarse lasmanoscada vez que sea necesario, se aconseja colocar una crema hidratante por las noches para evitar que las mismas se lastimen, de ser posible el uso de toallitas húmedas son excelentes, muchas vienen con ingredientes anti bacterias, y ayudan a prevenir muchas enfermedades.
martes, 22 de febrero de 2011
Higiene, consejos para que los niños se laven las manos
Precaución con los embutidos en el embarazo
Puede que muchas mujeres embarazadas hayan oído que en su estado deben evitar algunos embutidos, y esto es cierto, así que aprendamos que recaudos hay que tener con los embutidos en el embarazo.
En efecto, comer alimentos que contengan carne cruda como algunos embutidos, puede predisponer a la mamá a la toxoplasmosis, una infección peligrosa en la gestación y a tener en cuenta en la dieta en el embarazo.
Por ello, se aconseja no tomar jamón serrano y otros embutidos crudos, como el chorizo, a menos que se cocinen por ejemplo en un guiso, ya que lo que se quiere evitar es justamente el contacto con la carne cruda.
Otros como la mortadela, el pavo cocido y el jamón de york se pueden consumir porque están cocidos.
Es verdad que procesos como la salazón del jamón serrano justamente matan este tipo de microorganismos, pero es imposible saber qué trozo de jamón puede contener una cantidad del toxoplasma, por mínima que sea. Por ello, se recomienda evitar estos embutidos.
De todas formas, algunos obstetras permiten a las futuras mamás comer embutidos si la prueba de toxoplasmosis les da positiva – quiere decir que ya han estado en contacto con el microbio antes y han generado defensas –. Por ello, siempre pregúntale a tu médico su opinión en estos casos.
sábado, 19 de febrero de 2011
Embarazo e insomnio, como tratarlo
Si bien no todas padecemos los malestares típicos del embarazo, muchas mujeres sobre todo en los primeros meses y en los últimos, suelen verse afectadas por cambios en su rimo de sueño, y comienzan a padecer insomnio. Sobre todo en los últimos meses del embarazo.
El insomnio puede deberse a muchos factores, cambios hormonales, el incremento del peso durante la gestación, y durante la noche en el tercer trimestre, aparece sobre todo por la presión que ejerce el bebé sobre la vagina, incrementando así las ganas de orinar de la futura mamá. A veces no encontrar una posición cómoda para descansar por todos éstos cambios, también puede provocar insomnio.
¿Qué podemos hacer para tratarlo? Pues bien, en estos casos la futura mamá deberá establecer rutinas para descansar, y hacerlo cuando su cuerpo se lo solicite, de esa forma evitará el cansancio típico que él no dormir correctamente ocasiona. Reducir la cantidad de líquido que se consume en las últimas horas del día, es una excelente opción para no levantarse a orinar durante la noche.
Cenar de forma liviana, y practicar ejercicios de relajación, pueden aliviar los síntomas del insomnio, recordemos que en los últimos meses la futura mamá debe estar relajada, y sentirse cómoda para cuando llegue el momento de parir. El yoga, el shiatsu, y la meditación, son muy buenas terapias alternativas para favorecer el descanso.
La guardería aumenta el riesgo de enfermedades agudas infecciosas
El uso de las guarderías parece haberse convertido en algo casi obligado, dado que, en la mayoría de las familias, ambos progenitores trabajan y existe, además, un número creciente de familias monomarentales. Sin embargo, sus beneficios reales, más allá de la necesidad, son muy discutibles. Hoy os traigo un interesante trabajo publicado en la revista “Evidencias en Pediatría” que precisamente analiza este fenómeno y sus consecuencias. La conclusión es clara, la guardería aumenta considerablemente el riesgo de enfermedades agudas infecciosas en los menores de tres años.
Parece que, en determinados entornos de familias desfavorecidas, puede acreditarse un cierto beneficio en lo social y conductual, pero, además de esto, los beneficios son indemostrables, cosa que no sucede con los problemas que acarrea.
Asimismo, se suele citar, que los niños que acuden a la guardería, a pesar de sufrir más enfermedades infecciosas agudas, especialmente respiratorias o estomacales, luego, en la Primaria, tienen una menor incidencia en estos problemas, pero, según los autores de este trabajo, son datos poco contrastados y no demuestran realmente los supuestos beneficios inmunitarios de la exposición precoz a un ambiente menos saludable.
La realidad es que la guardería, especialmente en el modelo más extendido en España, con ratios altas, aumenta considerablemente la incidencia de enfermedades infecciosas, principalmente gastrointestinales y respiratorias, pudiendose calcular que el 50% de estos procesos están directamente relacionados con la asistencia a estos centros.
El riesgo de infección respiratoria alta se incrementaba un 88%, para la otitis media un 58%, para la otitis media con derrame un 143%, para las infecciones respiratorias bajas un 110% (neumonía, 70%; bronquiolitis, 80%; bronquitis, 110%) y para las diarreas/gastroenteritis agudas un 40%.
Los autores señalan, que, por supuesto, la cuestión de salud no es el único factor a tener en cuenta al decidir si el niño debe ir a la guardería, pero, en este aspecto, si el cuidado del pequeño en todas sus facetas, puede ser cubierto de otro modo, parece ser que sería mejor no acudir a ellas.
Lo que si remarcan es que, en el caso de niños con procesos previos crónicos, es desaconsejable usarlas si es posible y que, en general, el cambio del modelo, acercándonos a lo que se hace en otros países con madres de día o pequeños grupos de niños en un entorno familiar, podría tener mejores consecuencias, pues se considera demostrado que la guardería aumenta el riesgo de enfermedades agudas infecciosas.
Estudio ratifica que el monitoreo cardíaco fetal reduce la mortalidad infantil
Se ha realizado el estudio más grande hasta la fecha sobre monitoreo cardíaco fetal, una práctica estandarizada pero que también tiene muchos retractores.
Entre quienes abogan por un parto natural, el monitoreo cardíaco fetal tiene algunas contras, como que precipita una inducción o cesárea ya que algunas señales alarman al médico quien cree que el bebé está teniendo problemas cuando en realidad no los tiene.
Por otra parte, limita la capacidad de movimiento de la madre, lo que también juega en contra de un parto natural.
Sin embargo, este nuevo estudio presentado por un equipo en la reunión anual de la Sociedad Médica Materno-Fetal (SMFM), es el más grande hecho hasta la fecha, en cuanto a estudiar la efectividad del monitoreo cardíaco fetal.
Luego de analizar casi 2 millones de nacimientos, los autores pudieron superar las debilidades de los estudios previos y demostrar la utilidad de un procedimiento discutido.
Según el nuevo estudio, la mortalidad infantil es de 3 casos cada mil con monitoreo, y de 3,8 cada mil sin esta herramienta. Además, tuvieron mejores resultados en el test de Apgar.
Sin embargo, se aceptó que aun cuando el procedimiento disminuye los riesgos en los recién nacidos, eleva el riesgo materno de recibir más intervenciones, como cesáreas, que pueden causar infección, daño intestinal y hasta la muerte.
martes, 15 de febrero de 2011
Signos que podrían indicar que el bebé no recibe suficiente leche
Como señalamos hace unos días, que las madres o su entorno señalen que no tienen suficiente leche es más habitual de lo que sería deseable, pero sobre todo casi siempre es falso. Existe una serie de signos que podrían indicar que el bebé no obtiene leche suficiente.
Ya vimos que existían un par de signos fiables que indicaban el improbable caso de que la madre no tuviera suficiente leche. Ahora vemos una serie de signos posibles, esto es, que podrían indicar que el bebé no recibe leche suficiente aunque también podrían indicar otros hechos, sin tener relación con la lactancia.
Por ello, cuando una madre señala estos signos como indicadores de leche insuficiente, hay que partir de la premisa de que no son signos vinculados inequívocamente, de modo que habría que comprobar si se cumplen los dos signos fiables (el crecimiento insuficiente y la condensación y escasez de orina del bebé).
Esto es así porque lo más normal sería que dichos signos no indicaran leche insuficiente, pero ante la duda y el estrés que dichas situaciones generan se podría producir precisamente el efecto de la reducción en la producción en la lactancia, por lo que siempre hay que animar a la madre, ayudarla y animarla en su propósito de amamantar.
Porque la mejor forma de que se establezca una correcta lactancia materna es dar el pecho a demanda, sin horarios, sin prisas y sin presiones, con tranquilidad, algo que no siempre se logra si empezamos a “sospechar” que no tenemos leche suficiente.
Signos posibles de que no tengo suficiente leche (relacionados con el bebé)
Hay algunos signos posibles que pueden indicar que el bebé no succione correctamente, que las deposiciones no son normales o que existe algún problema que lo incomode.
* No queda satisfecho tras la toma, busca más pecho.
* Llora a menudo (evidentemente, el llanto del bebé puede estar relacionado con mil factores diferentes y no sólo el hambre). Cólicos, necesidad de brazos y contacto, incomodidad por algún sabor derivado de alimentos que ha tomado la madre
* Quiere tomas frecuentes (en estos casos, evidentemente, siempre hay que ofrecer el pecho a demanda). Puede tratarse, sencillamente, de una “crisis o aceleración de crecimiento” temporal.
* Hace tomas muy largas. Pero recordemos que un bebé no sólo efectúa succión nutritiva para estar satisfecho y tranquilo, y no es algo que debamos evitar.
* Rechaza el pecho. Si un bebé rechaza el pecho puede deberse a causas diversas, e indica que está pasando por alguna dificultad que interfiere en el amamantamiento, dificultad que a veces es evidente pero que otras es difícil de interpretar.
* Hace deposiciones duras, secas o verdes (las deposiciones normales de un niño amamantado son semilíquidas).
* Hace deposiciones escasas e infrecuentes. No obstante, la frecuencia con la que los niños sanos amamantados adecuadamente hacen deposiciones es variable. Algunos niños no hacen deposiciones en varios días, mientras que otros hacen ocho o más en un día. Si el niño hace caca infrecuentemente, las deposiciones deberían ser abundantes.
Un niño que parece no quedarse satisfecho tras las tomas, o que quiere comer muy a menudo o durante mucho rato en cada toma, puede que esté succionando ineficazmente y no esté obteniendo leche fácilmente.
Signos posibles de que no tengo suficiente leche (relacionados con la madre)
Los signos posibles relacionados con la madre son menos, y como siempre recordamos que, aparte de que son de extraña aparición, resultan a menudo signos que indican otros factores y no que el niño reciba poca leche. Son los siguientes.
* Sus pechos no aumentaron de tamaño durante el embarazo.
* La leche no “subió” tras el parto.
* No le sale leche cuando se exprime.
Ocasionalmente una madre puede no observar cambios en los pechos durante el embarazo o en las semanas tras el parto y puede ser incapaz de exprimirse leche en los primeros cuatro o cinco días. Puede ser una de las pocas madres que no son capaces de producir leche suficiente.
Cuando una madre comenta uno de los signos posibles, es necesario descartar signos fiables para estar seguros de si el niño está obteniendo suficiente leche o no.
En definitiva, si observamos estos signos posibles de que no tenemos leche suficiente para amamantar al bebé hay que pensar que sólo es eso, una posibilidad, que lo más seguro es que sí tengamos leche suficiente. Buscando la ayuda de un profesional y con el apoyo suficiente será más fácil solucionar el problema con el que nos hayamos enfrentado.
Embarazo, ¿Es normal sentirse cansada?
Poco a poco a medida que va avanzando el embarazo, la futura mamá comenzará a notar varios cambios, tanto en el humor, en los hábitos alimentarios, y también en la energía con la que suele levantarse. Seguramente sienta un poco más de sueño, o esté un poco más cansada.
Los síntomas de cansancio, sobre todo en los primeros meses, se deben a un aumento de progesterona, que es una hormona la cual al elevarse produce sueño, pero además de éste proceso totalmente natural durante el embarazo, el hecho de que el organismo tenga que producir más sangre para alimentar al bebé, también provoca cansancio en la futura mamá.
Durante la gestación casi todos los órganos, trabajan un poco más, por lo tanto es natural que la futura mamá se sienta un poco cansada o con las energías bajas. Hay que prestar atención, porque la fatiga y el cansancio pueden deberse a una falta de hierro, y a una posible anemia, por lo tanto siempre es mejor consultar con el especialista.
En éstos casos lo mejor será que la mujer gestante beba mucha agua mineral, para evitar la deshidratación y la fatiga, no exponerse a situaciones que le resulten estresantes y descansar cada vez que el cuerpo se lo solicite, dormir siestas cortas es una excelente opción para recuperar las energías.
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