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viernes, 28 de noviembre de 2008

El primer año del bebé: Cada mes, una hazaña

Sonríe a mamá, se revuelve de alegría al ver el biberón, echa los bracitos para que le cojamos, dice "mamá"… ¡Cuántas cosas aprende en un año! Descubre todos sus logros mes a mes

El primer año de vida de tu bebé está repleto de descubrimientos. En esta etapa, empezará a comunicarse con los demás, a relacionarse con su entorno y a controlar su cuerpo. Nosotros, como padres, debemos darles todo nuestro apoyo en esta etapa y acompañarles en la aventura de crecer.

1º mes: Entra en contacto con el mundo

Durante las primeras semanas el bebé se adapta a su entorno de forma instintiva: mueve los ojos en la dirección de la luz, estira sus bracitos y piernas cuando escucha un ruido fuerte y si se le acaricia una mejilla, gira la cabeza hacia ese lado y abre la boca (tiene una gran capacidad de succión y este reflejo le sirve para localizar el alimento).

El llanto es su modo de comunicarse, y los significados más habituales de sus lágrimas son “tengo hambre”, “me siento solo” y “tengo frío” o “tengo calor”. Cuando llora podemos cogerlo en brazos sin temor a malcriarle. No llora por llorar, es su forma de hablar con nosotros. Lo más probable es que nos esté pidiendo algo y debemos esforzarnos por adivinar sus necesidades (con un poco de tiempo, todas las mamás se convierten en unas estupendas intérpretes de las lágrimas de sus hijos).

2º mes: Sonríe a mamá

Hasta ahora su sonrisa era un acto reflejo, pero ya empieza a sonreír ante los estímulos externos, como la cara de mamá. Además, ¡qué mono!, se lleva el pulgar a la boca y lo chupa. No lo hace de manera instintiva, sino como un hábito. Y emite sus primeros sonidos guturales para llamar la atención de papá y mamá.

El bebé necesita estímulos: que le hablen, le abracen y le mimen. La presencia activa y constante de sus padres es crucial para que aprenda a interpretar el mundo que le rodea, sobre todo el afectivo.

3º mes: Mueve la cabeza

  • Ya muestra cierto interés por las cosas que le rodean, y como ya puede levantar la cabeza cuando está tumbado boca abajo, y moverla hacia los lados, comienza a girarse hacia los ruidos.
  • Lo que más llama su atención son los estímulos visuales: le encanta mirar cosas en movimiento y de colores brillantes. También comienza a balbucear.
  • Lo normal es que cierre el puño cuando se le toca la palma de la mano con un dedo.
4º mes: Controla un poco más su cuerpo

Sostiene perfectamente la cabeza y comienza a mirarse las manos, a sujetar objetos y a moverlos. Ríe a menudo, muestra interés por la gente y por las cosas que le rodean, y no le gusta que le dejen solo.

Es difícil fijar unos criterios exactos en el desarrollo del bebé, así que no hay que preocuparse si el niño evoluciona un poco más despacio. El pediatra es la persona más adecuada para valorarlo.

5º mes: “Aah, aphu, awa”
  • Balbucea mucho y experimenta con los diferentes sonidos que emite. Le encanta escucharse, y dice cosas como “aah”, “aphu”, “ngah”, “aw” o “awa”.
  • Sus avances son una continua fiesta: ya es capaz de coger cosas y llevárselas a la boca, responde con una sonrisa a quienes le sonríen y se revuelve de alegría al ver el biberón.
  • Su humor está influido por el de los demás y se disgusta cuando alguien que le estaba prestando atención se marcha.
Los niños esperan que sus padres les den seguridad, se sienten indefensos y confían en ellos. Necesitan que papá y mamá sean cariñosos y si ocurre algún contratiempo (como ensuciarse el pañal), lo resuelvan sin perder la calma.

6º mes: Aparecen los primeros dientes

Si está boca abajo ya se puede incorporar con algo de ayuda, y es capaz de darse la vuelta solo. Es muy importante no dejarlo solo tendido sobre el vestidor u otras superficies altas porque podría girarse sobre sí mismo, acercarse al borde y caer.

Además coge el biberón, cambia los objetos de una mano a otra y echa los bracitos hacia delante para pedir que le cojan
. En esta etapa, también empezará a tocar sus pies y a llevárselos a la boca. Tiene preferencia por las personas se ocupan de él, especialmente por mamá. Una de las mayores novedades es que le empiezan a salir los dientes, generalmente los de abajo.

7º mes: Se mantiene sentado

Esta es una de las etapas en la que los padres observarán aprendizajes más rápidos:
  • Gracias al desarrollo de su musculatura, el bebé se mantiene sentado sin ningún apoyo.
  • Boca abajo consigue levantar el tronco y apoyar un brazo, y desde esa posición coge los objetos que le interesan y los manipula con sus manitas.
  • Además de emitir consonantes sueltas, empezará a pronunciar sílabas. Aunque sus palabras carezcan de significado, nuestro hijo ya entiende lo que le decimos y quiere escucharnos, así que debemos responderle cuando nos habla.
8º mes: Tiene miedo a los desconocidos

Empieza a manifestar claramente sus sentimientos y se muestra temeroso ante quienes no conoce, así que es normal que llore al ver a desconocidos. El miedo se atenúa si la persona de la que recela se aproxima despacio, llama al niño con dulzura y una vez superado el primer impacto juega con él evitando los movimientos bruscos. Ofrecerle el chupete, que tanto le gusta, es una buena forma de romper el hielo. Además, tumbado, ya es capaz de darse la vuelta él solo en ambos sentidos y le encanta jugar en el suelo.

9º mes: Empieza a gatear
  • La mayoría hace sus primeros pinitos a cuatro patas y comienza a gatear (algunos no gatean nunca). Si no se decide, podemos colocarle sobre una manta y dejar a cierta distancia un objeto que le llame la atención, como su peluche favorito, para que se anime a acercarse hasta él.
  • También puede estar sentado sin sujeción durante unos 15 minutos (algunos niños hasta se sostienen de pie apoyándose en algo).
  • Es capaz de pasarse un objeto de una mano a otra, chupa las cosas y le encanta tirarlas al suelo para después buscarlas.
  • También han aprendido ya a masticar bastante bien.
10ºmes: Se pone de pie solo

Lo normal es que comience a ponerse de pie solo, agarrándose a algún objeto, y también lo es que se caiga de culo. Para satisfacción de sus padres, dice los primeros bisílabos: “ma-ma”, “pa-pa” y “te-te”. Y sabe saludar con la manita, imitando a quienes lo hacen. También le encanta escuchar los sonidos que realiza aporreando objetos o rasgando revistas. Así que toca cargarse de paciencia y dejarle hacer ruido. Para su aprendizaje es muy importante la información que saca de sus propias experiencias.

11º mes: Último paso antes de andar

Ya es más fácil comprenderle porque su lenguaje corporal es muy significativo. Ya emite algunas palabras cortas y entiende otras como “dame”, “toma esto” y “no”. Cuando escucha esta última expresión con firmeza se queda parado a la expectativa.

Comienza a andar solo, apoyándose en los muebles y agarrado de las manos de un adulto. No hay que impacientarse porque aprenda a caminar; no por más entrenamiento aprenden antes. No es recomendable insistir en que camine si él no desea hacerlo.

Al cumplir el primer año: Sale a descubrir el mundo
  • Si no ha gateado es posible que a esta edad comience a dar los primeros pasos, aunque algunos son capaces de iniciarlos con 10 meses. Generalmente, si gatea comenzará a caminar más tarde, ya que su necesidad de explorar el mundo estará cubierta.
  • Ya sea con pasos titubeantes o a cuatro patas, a los 12 meses el niño ya tiene recursos para descubrir lo que le rodea: puede levantarse agarrándose a algo y dar algún que otro paso, aunque cuando se canse de estar de pie, él mismo se dejará caer.
  • Cada vez le gusta más tirar cosas al suelo, sabe beber solo y puede usar el pulgar y el índice como una pinza para coger objetos pequeños. Se hace con todo lo que se encuentra en su camino. Por eso hay que dejar fuera de su alcance los objetos cortantes y los de pequeño tamaño que pueda tragarse.
  • Además, no se pierde un detalle en un radio visual de 4 ó 5 metros. Es muy sensible a las muestras de afecto y comienza a respondernos con muestras de cariño.

¿Cómo afecta el factor Rh al bebé?

Cuando la madre es Rh negativo y el padre Rh positivo, es importante tomar precauciones durante el embarazo para prevenir una incompatibilidad sanguínea entre la mamá y el bebé. Con un buen control prenatal y el tratamiento adecuado, no habrá complicaciones.

¿Qué es el factor Rh?

El factor Rh es un antígeno o proteína que puede encontrarse en la cubierta de los glóbulos rojos. Si está presente, la persona es factor Rh positivo (Rh+) y si está ausente, es negativo (Rh-).

Igual que ocurre con el grupo sanguíneo, el Rh está compuesto por un par de genes, uno heredado del padre y otro de la madre. Cuando la madre es Rh- y el padre Rh+ existen más posibilidades de que el bebé sea Rh+, pero también puede ocurrir que sea Rh-.

Problemas de incompatibilidad de Rh

Si el feto es Rh- no existirá problema, pero si es Rh+ su sangre será incompatible con la de la madre, es decir, que durante el parto, cuando las células fetales entren en el torrente circulatorio materno, el organismo de la mujer las identificará como extrañas y empezará a producir anticuerpos contra el Rh+.

La prevención durante el embarazo

Normalmente el grupo sanguíneo del bebé se conoce en el momento de su nacimiento, por lo que es fundamental conocer durante la gestación si la madre ha creado anticuerpos o no al Rh, cuando ella es Rh- y el padre Rh+. El organismo materno puede sensibilizarse tras un parto anterior, un aborto, una amniocentesis o una transfusión de sangre Rh+.

Para salir de dudas en la octava o novena semana de embarazo se realiza una analítica específica, conocida como test de Coombs indirecto y que se repite mensualmente a partir del quinto mes de embarazo.

Tratamiento

  • Tanto si la prueba resulta positiva como negativa, la embarazada debe recibir una inyección de gammaglobulina anti-D hacia la semana 28ª de gestación para prevenir la fabricación de anticuerpos al final de la gestación y durante el parto.
  • La gammaglobulina destruye precozmente los hematíes fetales que pasen a la circulación sanguínea de la madre y evita que esta genere anticuerpos frente a los glóbulos rojos fetales Rh+.
  • Si tras el parto se comprueba que el recién nacido es Rh+, debe administrarse otra dosis a la madre en un plazo de 72 horas.
  • La gammaglobulina anti-D debe ponerse en cada embarazo, dado que su protección sólo dura 12 semanas.
Consecuencias para el bebé

Si los niveles de anticuerpos anti-Rh de la embarazada se elevan demasiado, es preciso un seguimiento estrecho. En ocasiones, puede ser necesario realizar una o más transfusiones intrauterinas e incluso inducir el parto precozmente.

Tras el nacimiento, el bebé afectado por la incompatibilidad de Rh debe ser controlado para vigilar la posible existencia de anemia y de ictericia, un aumento de bilirrubina en la sangre, que proporciona color amarillo a la piel. El tratamiento a seguir dependerá de la severidad de los síntomas.

Convulsiones febriles en los niños

Son aparatosas y alarmantes pero no causan lesiones y tampoco dejan secuelas. Por eso no debemos asustarnos antes de tiempo si nuestro pequeño sufre una convulsión, sin embargo, debemos actuar con rapidez. No hay medidas preventivas eficaces ante la primera convulsión, pues no se sabe qué niño puede llegar a padecerla. Como medida general, hay que evitar que tenga subidas bruscas de temperatura, tratando la fiebre con métodos caseros (paños de agua tibia, quitarle parte de la ropa...) o con un antitérmico.

¿Cuáles son los síntomas?

El niño pierde la conciencia y empieza a sacudir su cuerpo, en especial los brazos y las piernas. Su mirada se queda fija y los labios pueden ponerse lívidos. En un tiempo variable que puede ser de entre unos segundos y más de diez minutos recupera la conciencia y entra en un sueño profundo del que se despierta solo al cabo de unos minutos.

¿A qué se deben?

La temperatura se regula en un centro que está en el cerebro. En los bebés este centro está inmaduro y cuando su temperatura sube bruscamente, el cerebro reacciona de una forma anormal, provocando convulsiones. En algunos bebés éstas se producen incluso cuando la temperatura sube sólo unas décimas.

¿Cuánto duran?

Hay dos tipos de convulsiones febriles: simples y complejas. Las simples suelen durar menos de diez minutos, el periodo de sueño posterior es breve y la recuperación rápida. Las complejas duran más de 15 minutos, la recuperación es más lenta y pueden repetirse durante la misma enfermedad.

¿Cómo actuar?

Lo mejor que se puede hacer para ayudar al niño (y para mantener la calma) es lo siguiente:

  • Limpiarle la nariz, si tiene mocos, para que respire bien.
  • Tumbarle en el suelo o la cama, sobre un costado.
  • Aplicarle compresas de agua tibia en la frente y cuello o ponerle un supositorio de paracetamol, que le bajará la temperatura.
  • Si ya ha sufrido convulsiones antes, ponerle una cánula rectal de diacepan, que habrá recetado el doctor para estas ocasiones.
No se debe hacer
  • Introducir un pañuelo u otra cosa en la boca del niño: podríamos causarle una lesión sin querer.
  • Sujetarle, para tratar de detener las convulsiones.
  • Darle algo de beber o darle un antitérmico por la boca.
  • Tratar de despertarle del sueño profundo.
¿Hay que acudir al médico?

Sí, en la primera crisis es conveniente consultar con el doctor. Él explicará qué se debe hacer en caso de que la convulsión se repita y diagnosticará el proceso que ha provocado la fiebre (suele ser una gripe, un catarro, una otitis...). También se debe consultar si las convulsiones se repiten en lo sucesivo, porque el niño puede necesitar un tratamiento preventivo.

¿Va a sufrirlas toda la vida?

Algunos niños tienen una segunda convulsión o una tercera y ya no vuelven a sufrir más en su vida. Otros, los menos, tienen más episodios. La tendencia a padecer convulsiones suele desaparecer hacia los cinco años.

¿Pueden dejar secuelas?

No. Las convulsiones febriles nunca dejan secuelas de ningún tipo, a pesar de su aparatosidad.

¿Predisponen para la epilepsia?

No. Las convulsiones febriles no guardan ninguna relación con la epilepsia, que se produce por otros mecanismos diferentes. La posibilidad de que un niño que ha sufrido convulsiones febriles desarrolle una epilepsia en el futuro es remota (del 0,4 por ciento) y sólo se da en los pequeños que tienen antecedentes familiares de convulsiones complejas y recurrentes o antecedentes de epilepsia.

¿Cuándo acudir a urgencias?
  • Debemos acudir a urgencias si la convulsión dura más de diez minutos.
  • Si pasan más de 20 minutos desde que finaliza la crisis y el niño no se despierta (solo).
  • En caso de que la convulsión se repita durante el mismo proceso febril.
  • Cuando, pasada la crisis, el niño presenta somnolencia, náuseas, vómitos o sus movimientos o su comportamiento son anormales.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Sangrado de encías durante el embarazo

¿Es normal el sangrado de encías durante el embarazo?

Sí, es frecuente el sangrado de encías durante este período. Las alteraciones hormonales que se producen en el embarazo aumentan la respuesta inflamatoria de la encía produciendo gingivitis, que se inicia por factores irritativos bacterianos (placa bacteriana), y aumentan las posibilidades de sangrado.

¿Cuáles son los síntomas?

La encía se vuelve rojiza y con frecuencia se produce un agrandamiento, producto de la inflamación que además aumenta la cantidad de vasos sanguíneos. Estos síntomas están asociados directamente con el aumento de la progesterona a causa del embarazo. Puede disminuir después del parto, aunque no desaparece por completo, por lo que se debe comenzar con un control y seguimiento odontológico. Durante el embarazo también se produce un aumento de la movilidad dentaria, pero que también vuelve a la normalidad luego del parto.

¿Cúales son las complicaciones?

Son varias las complicaciones, pero la más frecuente es la gingivitis marginal crónica que puede evolucionar en una enfermedad periodontal, donde se pierde tejido de soporte dentario y en consecuencia la pieza dental.

¿Cuál es el tratamiento?

La finalidad del tratamiento consiste en disminuir la respuesta inmunológica que se logra mediante los siguientes procedimientos:
• Estricto control de la placa bacteriana

Existen productos reveladores de placa bacteriana que en el consultorio del odontólogo indicarán la eficacia de tu técnica de cepillado y limpieza bucal.
• Eliminación del sarro

Si hubiera sarro el profesional deberá realizar la respectiva limpieza periodontal en el consultorio.

La mejor etapa para recibir el tratamiento odontológico es durante el segundo trimestre del embarazo (luego de la semana 13). Es aconsejable evitar cirugías y toma de rayos X a menos que sea una situación de emergencia.

Via: babysitio

Dónde dar a luz. ¿Hospital público o clínica privada?

¿Quién me atenderá en el parto? ¿Y, si surge algún problema? ¿Podré estar todo el tiempo con mi bebé? ¿Permitirán que mi hijo mayor venga a visitarme? ¿Tendré que compartir habitación? Estas son algunas de las cuestiones que nos planteamos antes del parto y que nos pueden ayudar a elegir la clínica donde queremos que nazca nuestro bebé.

Las respuestas pueden variar según las distintas maternidades. Cuanto más sepamos acerca del centro, de su equipamiento y de sus protocolos, mejor podremos decidir la clínica en la que queremos dar a luz. No debemos olvidar algunos detalles que pueden parecer secundarios pero son fundamentales para nuestra comodidad: el horario de las visitas, la cama de acompañante, las características de la habitación.

Conviene ordenar nuestras prioridades: ¿queremos un parto más natural?, ¿nos parece importante que nuestra pareja nos acompañe en todo momento?, ¿preferimos la seguridad de un gran hospital o la intimidad de una pequeña clínica?


Aunque no se pueda elegir, es conveniente conocer de antemano lo que sucederá en la maternidad, porque la información ayuda a la futura madre, especialmente si es primeriza, a enfrentarse mejor al parto.

Hospital público

La mamá debe dar a luz en el hospital que le corresponde. No obstante, en algunas comunidades autónomas se puede pedir un cambio, siempre que el centro solicitado no esté saturado. Si la embarazada se pone de parto lejos de la maternidad de referencia, puede ir a otra: los centros públicos están obligados a aceptar pacientes en situación de urgencia.

Si el parto es normal, lo atiende la matrona que está de guardia. El tocólogo actúa cuando se presentan complicaciones: el médico, con la ayuda de la matrona, asiste los partos de riesgo determina si hay que hacer cesárea y atiende los nacimientos con fórceps, ventosa o espátula.

Durante la dilatación, la embarazada permanece en una habitación individual o en una sala compartida, en la que las camas están separadas por mamparas o cortinas. Tras el parto puede ser conducida con su bebé a la habitación individual que ocupó durante la dilatación o a una sala de reanimación. Unas horas después, madre e hijo son trasladados a una habitación que normalmente compartirán con otra mujer y su bebé.

Ventajas

  • Las maternidades públicas cuentan con mejor infraestructura y tecnología para atender partos de riesgo y afrontar cualquier problema que puedan sufrir la madre o el recién nacido.
  • Facilitan todo lo necesario para la estancia de la mamá y su bebé (pijamas, pañales, etc.).
  • Realizan menos cesáreas.
Inconvenientes
  • En algunos centros aún se siguen unos protocolos muy estrictos y el nivel de participación de la embarazada es mínimo. La mujer debe permanecer tumbada durante la dilatación, no puede elegir en qué postura desea dar a luz y se le realizan por sistema prácticas como el rasurado, el enema, la rotura de la bolsa amniótica o el empleo de oxitocina para acelerar las contracciones.
  • Si la habitación es compartida, tiene poca intimidad y no se permite la presencia de acompañantes durante la noche.
  • Los horarios de visitas son estrictos y suele haber restricciones en cuanto al número de visitantes. En algunos hospitales se limita el acceso a los niños, incluso a los hermanos mayores.
Ten en cuenta que...
  • No todas las maternidades públicas siguen los mismos protocolos. Algunas ofrecen partos menos medicalizados y un mayor respeto a las decisiones de la parturienta.
  • El Ministerio de Sanidad aprobó un plan para promover que los partos de bajo riesgo sean lo más naturales posibles, lo que supone eliminar intervenciones innecesarias como la episiotomía, el rasurado o el enema, además de potenciar la participación de la mujer.
  • En los próximos años los hospitales reformarán sus instalaciones para unificar la sala de dilatación y la de parto en una única habitación donde la mujer permanecerá desde su ingreso hasta dos horas después del parto.
Clínica privada

Las posibilidades de elección son amplias. La opción más frecuente es contratar un seguro médico con una compañía y elegir entre las maternidades que tiene concertadas. Si se desea dar a luz en una clínica concreta, hay que informarse con suficiente antelación acerca de qué aseguradoras la incluyen en su oferta.

El parto es atendido por un ginecólogo con ayuda de una matrona. Si se pacta previamente, es posible que lo atienda el especialista que ha seguido el embarazo.

La mujer pasa la dilatación en la habitación individual que utilizará durante su estancia o en una sala anexa al paritorio. Desde allí, es trasladada a éste, y después del nacimiento, regresa a la habitación. Allí se le practicarán los controles del posparto.

Ventajas
  • El trato más personal y el confort de las instalaciones, sobre todo la habitación individual con baño completo y cama de acompañante.
  • Existe mayor flexibilidad en cuanto a las visitas: no suele haber restricciones de horarios ni de número de visitantes, y no se suelen poner trabas a la entrada de niños.
Inconvenientes
  • También en las clínicas privadas los partos están muy dirigidos y la mujer tiene pocas posibilidades de decisión.
  • El porcentaje de partos que acaban en cesárea es notablemente mayor que en los hospitales públicos.
  • El precio es un inconveniente obvio. Se puede contratar directamente con el médico y la clínica (el coste es elevado) o hacerlo a través de una aseguradora (se suele pagar una cuota fija al mes).
  • No todas las clínicas tienen la misma dotación técnica y humana. Es imprescindible preguntar por los medios disponibles durante las 24 horas del día. Por ejemplo, si queremos epidural, asegurémonos de que siempre hay un anestesista de guardia. E infórmate de cómo actúan en caso de complicaciones: ¿disponen de UCI y banco de sangre? ¿Hay UCI neonatal? Si no es así, ¿se encargan de trasladar al recién nacido a un hospital?
Ten en cuenta
  • Debes saber qué servicios se incluyen en el precio: epidural, estancia en la maternidad o cesárea.
  • Las aseguradoras tienen periodos de carencia (tiempo que transcurre desde que se contrata la póliza hasta que podemos beneficiarnos de sus prestaciones sin costes añadidos): en el caso de los partos, suele ser de diez meses.
Centros alternativos y partos en casa

Son una opción aún minoritaria para traer un hijo al mundo
. Son alternativas a tener en cuenta por mujeres que desean un parto más natural y participativo en un ambiente menos médico y más familiar. Se puede optar por dar a luz en una clínica con entorno acogedor, una casa de partos o en el propio domicilio atendida por una matrona.

Ventajas
  • La mujer participa activamente en su parto. Puede decidir la postura en que se encuentra más cómoda para dilatar y dar a luz.
  • El empleo de medios farmacológicos es mínimo. Se evitan prácticas a menudo molestas como el rasurado y el enema, y se puede elegir entre distintas opciones.
  • El ambiente familiar del propio domicilio y la sensación acogedora que transmiten las casas de parto hacen que la parturienta se sienta más segura y confiada, y que pueda concentrarse más en el parto, algo que no siempre es posible cuando se da a luz en un hospital.
Inconvenientes
  • El riesgo en caso de que se presenten complicaciones es mayor. Es imprescindible asegurarse de que hay un hospital cerca (y un medio de transporte adecuado para llegar) y de que los profesionales que atienden el parto cuentan con la suficiente experiencia.
  • Ni la Seguridad Social ni los seguros médicos cubren este tipo de partos.
  • La oferta es muy pequeña.

Alimentos buenos para el cerebro del niño

El cerebro, como cualquier otro órgano del cuerpo, necesita nutrientes para realizar sus funciones: aprender, memorizar, relacionar conceptos o concentrarse. Te contamos qué alimentos favorecen las capacidades mentales de tu hijo.

Para obtener la variedad de nutrientes, vitaminas y minerales que emplea el cerebro en sus distintas funciones, el niño debe tener una alimentación variada y equilibrada. La clave es comer de todo y realizar cuatro o cinco comidas al día.

Qué alimentos tomar

  • Entre los nutrientes másimportantes están las proteínas que obtenemos de la carne, el pescado y el huevo. Sus aminoácidos intervienen en la formación de neurotransmisores, una especie de mensajeros que comunican las neuronas entre sí.
  • Las vitaminas del grupo B, que se encuentran en la carne, el huevo, el queso, el pollo, el melón y el plátano, también intervienen en la formación de neurotransmisores.
  • El zinc, un mineral presente en las legumbres, la carne de cordero, los crustáceos y los frutos secos, agiliza la comunicación de las neuronas entre sí.
  • El calcio, un mineral que está en la leche y sus derivados, prepara las células del cerebro para el aprendizaje.
  • Otro mineral, el fósforo, que se está en los frutos secos, aumenta la capacidad de memorización.
  • La glucosa, que se obtiene principalmente de los hidratos de carbono como los cereales, las legumbres, las frutas y las verduras, es una especie de gasolina que proporciona energía al cerebro para funcionar y, además, mejora el estado de ánimo.
Claves para una buena alimentación
  • El desayuno a base de lácteos, cereales (pan, galletas o bollería casera) y fruta proporciona proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y calcio.
  • El bocadillo de media mañana (de queso, jamón, etc.) aporta hidratos de carbono, proteínas y grasas.
  • Hacer cuatro o cinco comidas al día asegura que el cerebro tenga glucosa y nutrientes en todo momento.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Claves para ser una familia feliz

Las personas felices tienen su propias fuentes de energía para conseguir que las cosas les vayan bien. Estos son algunos trucos sencillos para que la vida con niños sea más fácil y para que todos, padres e hijos, aprendamos a ser más felices. Debes evitar que el estrés te impida estar al lado de los tuyos. Para que la familia esté unida es muy importante pasar tiempo tiempo juntos. Disfrutar del ocio te ayudará a unirte a ellos, pero también lo hará compartir tareas y obligaciones.

1. Conocer lo que nos hace bien

Cuando las cosas no marchan sobre ruedas, es el momento de tirar de nuestras reservas de energía.

¿Cómo hacerlo?

Parece una tontería, pero si lo probamos, nos sorprenderá el resultado: pongamos a los niños a hacer un póster sobre "lo me hace bien cuando me va mal". Necesitas una cartulina grande, papel, colores, un pincel, revistas, catálogos, pegamento y tijeras. El niño puede pegar en la cartulina recortes de todo lo que le hace feliz, o bien puede pintarlo.

Es muy importante no interferir cuando el pequeño busca cómo relajarse. Cada uno tiene que averiguar por sí mismo lo que le hace bien. Por cierto, tampoco estaría nada mal que los padres también se fabricaran un póster de "lo que me hace bien cuando me va mal".

2. Expresar los sentimientos

La rabia, el dolor y la tristeza de los niños no desaparecen solos, aunque a los padres nos gustaría que fuera así de fácil. De hecho, sucede todo lo contrario, a veces, si los ignoramos estos sentimientos se vuelven más intensos, y para todos los implicados será más difícil manejarlos. Debemos:

  • Aceptar los sentimientos de nuestro hijo e intentar comprender por qué se siente así. Puede que esté estresado porque le exigen mucho en el cole, por problemas con sus amigos o porque no tiene suficientes cosas en su vida que le alegren la existencia.
  • Pensar en nuestras propias experiencias nos ayudará a entender cómo se siente. Hay que hacerle saber que le comprendemos y nos solidarizamos con él, pero sin caer en la tentación de darle consejos. Cuando se haya calmado, intentaremos encontrar formas adecuadas para expresar esos sentimientos.
  • Por ejemplo, si al pelearse con un amigo, nuestro hijo se ha disgustado tanto que le ha dado una patada, le ayudaremos a superar el sentimiento de rabia y le indicaremos cómo comportarse mejor la próxima vez.
3. Mantener bajo control las peleas entre hermanos

Aunque a veces nos parezca que nuestros hijos se pelean constantemente, la mayoría de las veces es mejor no entrometerse y dejarles arreglar solos sus problemas. Los niños que tienen libertad para arreglar sus diferencias, aprenden antes a imponerse, a negociar y a hacer las paces. Estos son algunos consejos que te pueden ayudar:
  • Quédate fuera de su campo visual. Así, evitarás las peleas "de mentira", en las que los niños pueden hacerse daño solo para provocar la intervención de un adulto. Cuando uno de los hermanos siempre sale perdiendo debes actuar. En ese caso debes confirmar al más fuerte su superioridad física y enseñarle a usar su fuerza para ayudar a los demás, no para imponer su voluntad.
  • Conviene que cada niño tenga su propio círculo de amigos. Los hermanos pueden jugar juntos, pero no tienen por qué hacerlo.
  • Es importante dedicar a cada uno de los niños, como mínimo, una hora y media en exclusiva a la semana. El niño debe darse cuenta de que ese tiempo es solo para él, aunque hagamos alguna tarea mientras tanto. Esta dedicación hará que se sienta más querido y le aportará equilibrio emocional.
4. Confiar en las facultades de los niños

Debemos pensar muy bien si es estrictamente necesario decir "no". Si no es realmente adecuado, es mejor dejar hacer al niño. Te sorprenderá lo bien que se arregla solo y cuánto sosiego aporta esta regla a nuestras vidas.

5. Regalar recuerdos

El día de su cumpleaños sería un bonito regalo escribir a nuestro hijo una carta relatando los acontecimientos más importantes, sus progresos y sus actividades favoritas a lo largo de todo el año. De esta manera, el niño tendrá una versión muy individual de la historia de su vida.
Al cumplir los 18 años, como regalo especial, podemos encuadernar todas las cartas en forma de libro.

6. Repartir las tareas de casa

Primer paso: Haz una lista de los trabajos domésticos y dale una copia a cada miembro de la familia
. Al lado de cada tarea, escribirá su nombre la persona que decida asumirla.

Segundo paso:
Cada uno anota junto al trabajo si...
  • Le gusta.
  • No le gusta demasiado.
  • No le gusta en absoluto.
Tercer paso: Todos los miembros de la familia deben dar su opinión y valorar los trabajos que ellos no han marcado. Es el momento de intercambiar tareas o llegar a acuerdos. En cuanto a los trabajos que nadie quiere hacer, se recomienda establecer turnos. Podéis cambiar las tareas cada determinado tiempo para que pasen por todos sin que nadie se sienta discriminado por ser el único al que le ha tocado.

Cuarto paso: Se llega a un acuerdo en cuanto al periodo de tiempo para asumir las nuevas tareas. Después se intercambian opiniones y, si fuese necesario, se fijan cambios y mejoras.

Quinto paso: A los niños les costará menos cumplir con lo acordado si el grado de dificultad de las tareas sube de vez en cuando, esto es, no mandarles siempre las cosas como sacar la basura o secar los platos. A muchos les resultan más atractivas las tareas de más responsabilidad, como poner y vaciar la lavadora, cuidar las plantas o cocinar. También les encanta todo relacionado con las cuentas y el dinero.

7. Aliviar las penas infantiles

Los juegos de rol pueden enseñar a nuestros hijos a afrontar las situaciones difíciles de la vida. Para ello, relata de forma breve una situación algo complicada, similar a la que en estos momentos inquieta al niño. Puedes cambiar los nombres de las personas o lugares implicados para que sea más abstracto.

Por ejemplo: "Vamos a jugar al recreo. Tú eres un chico al que le encantaría jugar al fútbol, pero el balón es mío y no quiero que juegues con nosotros. ¿Qué harías?".

8. Sobrellevar el aburrimiento
  • El aburrimiento forma parte de la rutina diaria de los niños. Nuestro papel consiste en pasar esos ratos junto a ellos.
  • Esos periodos en los que no se sabe qué hacer dan mucho juego para ser creativos, pero eso no quiere decir que sean fáciles: el aburrimiento provoca sentimientos desagradables y pone a los niños nerviosos y quejicas.
  • Si tu pequeño es capaz de soportar la tensión interior, finalmente intentará remediar la situación por sí mismo.
  • De estos ratitos puede surgir cosas tan extraordinarias como una casa de muñecas de varios pisos hecha con cajas de zapatos.
9. Mantener la calma

En el día a día de la educación de los hijos hay que reaccionar con rapidez. Te ofrecemos algunas ayudas simbólicas que te pueden orientar:
  • Tener siempre una brújula a mano. Nos indica la dirección y mantiene el rumbo educativo incluso en momentos de alta tensión. Para disponer de ella debemos fijar las metas educativas y de relación que queremos conseguir y pensar qué camino nos puede llevar hacia esa meta.
  • Pulsar el botón de pausa. En teoría, significa actuar conscientemente en lugar de reaccionar de forma automática. En la práctica equivale a esperar un momento y preguntarse: ¿Qué está pasando aquí? ¿Cómo debería reaccionar yo?.
10. Establecer la base del orden
  • La palabra "primero" es esencial en la educación. "Antes de jugar en el salón, recoge primero los juguetes de tu cuarto". "Antes de salir, primero hay que ponerse las botas". Con este tipo de instrucciones ayudamos a nuestro hijo a organizar su vida diaria y a saber en qué orden hacer la tareas.
  • Lógicamente, la pregunta es saber cuánto tiempo tiene que pasar hasta que la estructura correspondiente se haya formado en la cabeza del niño. Esta estructura organizativa no se fijará en la cabeza del niño hasta que sea mayor porque la parte del cerebro que contiene funciones como planificar, organizar, tomar decisiones y fijar prioridades es la última que se desarrolla.
  • Por eso, hasta entonces, no nos quedará más remedio que insistir y repetirles todos los días lo mismo.

¿Guardería o cuidadora?

Todos sabemos que el cuidado y la atención son muy importantes en los primeros años de vida de un bebé. Por esta razón, cuando la madre, en su mayoría, tiene que volver a incorporarse al trabajo, siempre resulta difícil decidir quién cuidará al pequeño de la familia. Algunas familias pueden optar por dejarlo a los cuidados de un familiar, los abuelos o los tíos, pero normalmente los padres tienen solamente dos opciones: dejar a su bebé a los cuidados de una cuidadora o niñera, o a la atención de una guardería o parvulario. No siempre resulta fácil decidir, ya que tanto el factor económico o el funcional, pesa sobre la elección que tengan los padres.

Ventajas y desventajas de elegir una cuidadora

Elijan lo que elijan los padres siempre encontrarán ventajas y desventajas en todo. Si los padres optan por una cuidadora, seguramente sabrá que les costará más caro contratar cuidado y atención individualizados a su bebé. Una atención personalizada y constante, en ambiente familiar y conocido, creará vínculos más fuertes y estables del bebé con su casa y con la persona que lo cuida. Por norma general, esta opción es la más adecuada para los padres que son obligados a estar muchas horas fuera de casa. Contratar a una cuidadora también está más indicado a los que desean conservar el ritmo y la filosofía de la familia. Son padres que exigen que la cuidadora siga el tipo de educación que ellos quieren dar al bebé.

Una de las desventajas de contratar a una niñera es el coste económico. Además, muchos creen que estando el bebé con una sola persona todo el día, recibirá poca estimulación. Así como también no fomentará su socialización con otros bebés.

Ventajas y desventajas de elegir una guardería

Cuánto antes los bebés tengan contacto con otros bebés, mejor. Así opinan los padres que creen que la socialización de su bebé es muy importante, y que por ello, eligen una guardería para cuidarle y atenderle. Otra ventaja es la estimulación. En una guardería, el bebé adquirirá destreza social, emocional, y motriz, necesidades básicas para su desarrollo. Todo eso favorecerá a su proceso de aprendizaje. En una guardería, es más fácil que el bebé aprenda las normas sociales como saber compartir, aprender a comer de todo, a jugar y a comportarse bien. Y aunque contraiga más enfermedades que los niños que están en casa, eso ayuda a que su sistema inmune se fortalezca. Los padres pueden elegir guarderías públicas o particulares. Normalmente existe mucha vigilancia tanto en una como en la otra.

En razón de que es la guardería la elección preferida por los padres, el conseguir una plaza en una guardería es hoy uno de los grandes problemas que muchos padres tienen que enfrentar. Las listas de espera se incrementan y los horarios no siempre consiguen adaptarse a los horarios de trabajo de los padres. Además, otra desventaja es cuando el bebé se queda enfermo. Al compartir instalaciones con otros niños, siempre existe el riesgo de padecer alguna enfermedad. En este caso la guardería no se responsabiliza por bebé. Los padres deberán buscarlo para cuidarlo en casa, por una cuestión de seguridad y protección a los demás bebés. El bebé podrá contagiar a los demás niños de la guardería.

Via: guiainfantil

Niños: Ayúdale a controlar su agresividad

Un juguete en manos de un amigo es suficiente para que un pequeño de un año le pegue o le muerda para conseguirlo. La agresividad es normal a esta edad porque los niños aún no han aprendido a dominar sus impulsos. ¿Es posible controlarla?

Cuando cumplen un año, la autonomía física que logran cuando aprenden a caminar y a utilizar su cuerpo, les impulsa a utilizar la fuerza para satisfacer sus deseos. Ciertas dosis de agresividad son normales a esta edad, los niños todavía se guían por sus instintos, son egocéntricos y les cuesta tener en cuenta a los demás, por eso reaccionan de forma agresiva cuando se sienten frustrados.

Muchos padres no sabemos qué hacer, ¿como lograr que no muerdan o golpeen a otros niños? Aprender a afrontar las conductas agresivas de los niños requiere mucha paciencia, tiempo y perseverancia, pero es importante para ayudarles a superar esta etapa.

Estas son algunas de las situaciones en las que se manifiesta la agresividad infantil.

Pega por diversión

"Cuando le tenemos en brazos a veces nos suelta un manotazo o nos da un tirón de pelos. No parece que actúe con mala intención, sino por divertirse, porque casi siempre se ríe al hacerlo".

¿Qué hacer?

No hay que dar demasiada importancia a ese comportamiento, ya que se trata de un niño muy pequeño, pero eso no quiere decir que haya que consentírselo. Tenemos que ponernos serios y decirle que no se pega e inmediatamente retirarle la atención y suspender momentáneamente la comunicación con él.

  • No conviene dar gritos ni hacer aspavientos, porque pueden servirle de aliciente y fomentar la agresividad.
  • Procura actuar siempre de la misma forma, de modo sistemático, y que lo hagan igual todos los adultos que tienen contacto con el pequeño.
Se golpea

"Cuando mi hijo se enfada porque no le consiento algo, coge una rabieta y se golpea contra el suelo o los muebles".

¿Qué hacer?
  • A esa edad los niños apenas controlan sus emociones, especialmente cuando se sienten frustrados, y los que tienen un fuerte temperamento pueden llegar a esos extremos.
  • Asegúrate de que tu hijo no se haga un daño serio. Incluso puedes prepararle un lugar blando y protegido, donde dejarle en esos momentos.
  • No le dejes imponer su voluntad, ya que entonces no cambiará su mal comportamiento.
  • Tampoco hay que someterle a más frustraciones de las necesarias, pero eso no quiere decir que haya que consentírselo todo.
  • Debemos tratarle con mucho cariño y serenidad, sin perder los nervios, para que él aprenda a controlar los suyos.
Muerde

"Nuestro hijo empezó a morder cuando le salieron los primeros dientes. Lo hace sobre todo cuando se enfada, pero otras veces lo hace por las buenas. Tenemos miedo de que muerda a sus compañeros cuando llegue el momento de llevarle a la escuela infantil".

¿Qué hacer?
  • Lo mejor es retirar al niño y decirle con calma y firmeza: "¡eso no se hace!", pero no hagáis demasiados aspavientos, porque pueden funcionar como estímulo. Acto seguido hay que procurar desviar su atención con juguetes o canciones.
  • Si vemos que el hábito persiste y se hace demasiado frecuente, habrá que cambiar el procedimiento: cada vez que muerda, hay que suspender inmediatamente la comunicación con él, darle la espalda y alejarse. Todos los adultos en contacto con el niño deben ponerse de acuerdo para reaccionar de la misma manera.
  • No hay que llamarle "malo", ni darle unos golpecitos en la boca. Tampoco debes devolverle el mordisco para que él también vea que duele.
  • Es conveniente es que el niño tenga un sitio para jugar y desfogarse libremente, de modo que no acumule tensión que luego desahogue de esa manera.
  • El hábito de morder suele desaparecer con el tiempo, pero a veces es muy persistente. Si el niño empieza la escuela infantil, deberías advertir a los educadores para que anden sobre aviso.
Dominar los impulsos
  • Desde el primer año de vida y hasta los tres años aproximadamente, los niños tienen que aprender a autorregularse. Cuando muerden, arañan o pelean ponen a prueba su capacidad para controlar sus impulsos frente a determinadas situaciones.
  • No nacen sabiendo dominar sus emociones y sus deseos. Aprenden a controlarlas a medida que se relacionan con los adultos y con otros pequeños, en situaciones sociales y espacios como la escuela infantil.
  • El mejor modo de ayudarles es predicar con el ejemplo. Debemos mantener la calma y no responder a su agresividad con la nuestra.
  • Es importante ayudarles a superar esta etapa para que sepan modular sus impulsos y frustraciones en años posteriores.
Agrede a los amiguitos

"Cuando nuestro hijo está con otros niños de su edad tenemos que andarnos con mucho ojo porque a la mínima contrariedad pega o incluso araña. ¿Debemos preocuparnos?".

¿Qué hacer?
  • Con un año es normal que ocurran estas cosas porque sus reacciones y comportamientos son aún muy primitivos. El niño todavía no puede usar el lenguaje para hacerse entender ni para resolver conflictos. Por eso, su agresividad es la única manera que tiene para expresar lo que quiere.
  • También es una cuestión de temperamento: hay niños muy movidos e impulsivos, y hay otros más tranquilos.
  • Está bien que los padres le reprendáis diciendo: "no hagas eso", "hace daño", "pegar está mal". Hay que hacerlo con cariño pero también con firmeza. Y, nunca decirle: "ya no te quiero".
  • Si persiste en pegar, se le puede retirar momentáneamente de la situación, pero eso no quiere decir que debamos prohibirle jugar con otros niños. Tu hijo tiene que estar en compañía de otros niños para aprender a estar en grupo y respetar a los demás. Pero, por ahora, necesitan que estemos presentes para prevenir choques y limar asperezas. A veces no hace falta separarle del grupo: basta con distraerle y animarle a cambiar de actividad.
  • También conviene que aprenda a decir "no", "no quiero" y "es mío" cuanto antes, de modo que las palabras sustituyan eficazmente a la acción impulsiva. Además, debemos enseñarle a pedir las cosas en lugar de quitarlas.
  • Es muy importante elogiarle generosa y expresivamente cuando juegue y se comporte adecuadamente con otros niños, y enseñarle maneras de ser amable.
  • Y, sobre todo, hay que ser paciente, porque lo normal es que aún no se controle y que su comportamiento sea un tanto imprevisible.
¿Le damos unos azotitos?

"Nuestra hija nos pega cuando no se sale con la suya. Nosotros le reñimos y le damos golpecitos en el pañal, aunque hay quien nos aconseja que le demos un par de buenos azotes para que deje ese vicio".

¿Qué hacer?

No solo no hay que darle unos azotes, sino que tampoco hay que pegarle golpecitos en el pañal. Aunque parezcan poca cosa, los niños son unos grandes imitadores y esos golpecitos son suficientes para que el pequeño crea que es un modo válido para comunicarse.
  • Cuando un niño haga eso, hay que decirle con firmeza: "no se pega".
  • Si persiste en su agresividad, lo que se puede hacer, sin perder la serenidad, es apartarle de nuestro lado, llevarle a su cuarto, o dejarle allí solo si está en él.
  • Hay que actuar de modo sistemático.
  • Cuando el comportamiento de pegar forma parte de una rabieta, nunca hay que permitir que consiga algún propósito por ese procedimiento.
  • Una vez que la crisis haya pasado, hay que volver a ser cariñosos con el niño, sin rencor, como si no hubiese pasado nada. Y, por supuesto, hay que ser cariñosos también el resto del tiempo.
¿Nene malo?

"Cuando regañamos a nuestro hijo de un año se da cachetes a sí mismo y dice "nene malo". Nosotros nunca le hemos pegado, nos limitamos a reñirle y a decirle que es malo cuando se porta mal".

¿Qué hacer?

Si un niño se abofetea a sí mismo, podemos abrazarle y decirle que no se pegue, porque él no es malo, sino bueno, y nosotros le queremos mucho. Si le decimos que es "malo" él se lo tomará al pie de la letra y adoptará comportamientos autoagresivos.
  • Los niños pequeños necesitan mucho cariño, y no solo de palabra, sino también a través del tacto: besos, caricias, achuchones y contacto corporal. También hay que dedicarles compañía y tiempo para que la educación no sea fría y racional y no exigirles un autocontrol prematuro para su edad.
  • Con los niños de un año no son eficaces las regañinas; aún tienen una capacidad muy escasa para obedecer las órdenes, instrucciones o prohibiciones verbales. Cuando deseamos impedir que hagan algo lo mejor es decirles con firmeza "eso no se hace" o "eso no se toca" y simplemente retirar el objeto en cuestión o retirarles a ellos del lugar o situación.
  • Solo a base de tiempo y paciencia las instrucciones acabarán por surtir efecto.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Cuándo ponerle aretes a la bebé

Tienes una linda bebé en tus brazos, ya tienes su ropita, sus gorritas, sus accesorios, pero a ese lindo rostro le hace falta unos aretes para completar el cuadro; es allí cuando surge la duda de cuándo es recomendable hacerle los orificios en las orejas.

Los aretes recomendables son de oro macizo y evitar los enchapados en oro o de otros materiales para prevenir infecciones y/o alergias. El modelo de los aretes, lo mejor son los redondos pegados a la oreja, evite los aros que pueden engancharse con la ropa o con los dedos de la bebé; el seguro debe ser el de presión que cubre toda la parte de atrás del arete.
Se pueden hacer los orificios en las orejas de la bebé a partir de las 48 horas de vida, lo ideal es hacerlo antes que las den de alta del hospital y que lo realice una enfermera con experiencia, con la finalidad que usted esté tranquila. Si no pudo hacerlo, puede hacerlo en cualquier otro momento.

El procedimiento es sencillo, se perfora los lóbulos de las orejas; obviamente duele pero si lo hace una persona con experiencia será algo rápido y sin problemas. No se usa anestesia para este procedimiento, pero si usted gusta puede solicitar que le apliquen una crema anestésica. Una vez que se hayan colocado los aretes no deben retirarse hasta luego de 6 semanas.

Luego de cada baño asegúrese que la zona de los orificios esté seca, y pase un hisopo humedecido con alcohol por delante y detrás de ellos. Si nota que su bebé tiene picazón, dolor, sangrado, olor desagradable, el área se encuentra enrojecida o inflamada debe acudir al pediatra porque su bebé puede estar teniendo una reacción alérgica o una infección.

Via: webdelbebe

Anorexia nerviosa y embarazo


¿Qué es la anorexia nerviosa?

La anorexia nerviosa consiste en una alteración de la conducta alimentaria que se caracteriza por el rechazo a mantener el peso corporal dentro de los valores mínimos normales.

¿Cuáles son sus características?

Las principales características de la anorexia nerviosa son:
• Rechazo a mantener un peso corporal mínimo adecuado
• Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso
• Alteración significativa de la percepción del cuerpo o silueta corporal
• Ausencia de al menos tres ciclos menstruales seguidos (amenorrea)

¿Cómo se produce la pérdida de peso?

Generalmente la pérdida del peso se consigue mediante una disminución de la ingesta total de alimentos. Los anoréxicos comienzan a excluir de su dieta todos los alimentos con alto contenido calórico, la mayoría cursa con una dieta muy restringida, limitada a unos pocos alimentos. También utilizan otras formas de perder peso como la utilización de purgantes, laxantes y vómitos provocados. También el ejercicio físico excesivo es uno de los elementos que recurren los pacientes.

¿Qué factores la predisponen?

La vulnerabilidad de la adolescencia, los problemas familiares y sociales pueden combinarse con un clima social determinado para originar la conducta alimentaria típica de los anoréxicos, la pérdida de peso conduce a la malnutrición y ésta a su vez conduce a los cambios físicos (disminución del peso) y emocionales (irritabilidad y cambio de carácter).

¿Cuál es el grupo más vulnerable?

Las mujeres jóvenes constituyen el grupo más vulnerable, habitualmente se desarrolla en la adolescencia y juventud temprana, pero también puede ocurrir después de los 40 años. Los trastornos de la conducta alimentaria pueden ocurrir a cualquier edad y en determinadas situaciones (en particular de cambio) pueden precipitar la aparición de los síntomas. El embarazo y la maternidad son una de esas situaciones. También puede existir que una paciente anoréxica se embarace dando lugar a diferentes situaciones que traen consigo situaciones lamentables para la madre y el niño.

¿Qué sucede con la mujer embarazada?

El miedo a engordar asociado al embarazo o la mayor predisposición para el vómito se constituirán en elementos negativos durante todo el embarazo y el puerperio. Existe en algunas pacientes la remisión o disminución de este trastorno alimentario durante el embarazo pero con la reanudación del mismo luego del parto.

¿Cuáles son los síntomas de una embarazada anoréxica?

En una embarazada anoréxica se pueden observar los siguientes síntomas que indican este trastorno nutricional:
• Inadecuada ganancia de peso durante todo el embarazo
• Bajo peso al nacer del niño y muerte prenatal
• No hacerse cargo del bebé una vez producido el parto
• Preocupación extrema relacionada al peso del hijo

¿Cuál es el tratamiento?

La mujer anoréxica necesita la atención de un equipo interdisciplinario que pueda acompañarla y prepararla no sólo durante el embarazo, sino también en el puerperio y en la relación madre-hijo.
Además será indispensable un mayor control obstétrico y psicológico, un seguimiento nutricional adecuado, la suplementación de vitaminas y minerales previo al embarazo y durante el mismo.
Aconsejar a las pacientes a resolver el trastorno alimentario antes de embarazarse y trabajar durante todo el embarazo y puerperio para evitar recaídas.

Via: babysitio

¿De qué tienen miedo los niños?

Muchos niños se asustan de lo que no conocen y solo se sienten seguros con papá y mamá. Nuestro apoyo, proximidad y consuelo son las mejores herramientas para que superen sus miedos. Suele decirse que cuando de verdad aparecen los miedos infantiles es a partir de los dos años, porque a esta edad cobran protagonismo la fantasía y la imaginación de los pequeños. Pero eso no quiere decir que los niños no tengan miedo antes. Con un año, la mayoría de sus temores tienen que ver con el miedo a que les abandonen, por eso debemos intentar que se sientan seguros.

Los miedos más comunes

1. Juguetes

  • Algunos muñecos pueden provocarles pánico por su tamaño, por su expresión o por sus colores.
  • A muchos niños pequeños los payasos les causan un terror incontrolado. Su maquillaje, sus movimientos, sus voces, sus ropas y sus zapatones, diesñados para sorprender, no siempre divierten a los chiquitines.
2. Tijeras

También son muy frecuentes los temores a que les corten las uñas o el pelo con esas tijeras tan temibles. A esta edad todavía no tienen del todo claro qué duele y qué no, ni saben muy bien qué es propiamente su cuerpo. Por eso la tijera puede parecerles un arma terrible y el proceso del corte una feroz amputación.

¡Y qué decir de máquinas y electrodomésticos! La aspiradora, la batidora, la maquinilla de afeitar y otros ruidosos artefactos son capaces de ponerles los pelos de punta.

3. Separación

El temor a la separación es uno de los miedos más característicos de los niños con un año. Se manifiesta de diferentes formas. Una de ellas es la dificultad para despedirse de nosotros cuando tenemos que ausentarnos.
  • Cuando salgamos de casa, debemos despedirnos del niño aunque llore y le cueste. Así sabrá que puede confiar en nosotros y tendrá la seguridad de saber cuándo estamos en casa y cuándo no.
  • Si nos escapamos a escondidas se sentirá engañado. Además, su inseguridad será mayor porque, en cuanto no nos vea, tendrá la inquietud de que podemos habernos ido. Esto puede provocar que se nos pegue todo el día como una lapa y no soporte perdernos de vista. Si eso sucede demasiado a menudo, puede indicar un apego inseguro y ansioso.
  • Jugar al escondite puede ser de gran ayuda, ya que le hace sentir que podemos quedar fuera de su vista sin que por eso desaparezcamos del mapa.
  • Es bueno que se acostumbre a entretenerse solo algunos ratos. Le ayudará vernos aparecer de vez en cuando y oír nuestra voz desde otra habitación. Si tiene la tranquilidad de que estamos cerca y siente que puede contar con nosotros, pronto empezará a explorar el mundo por su cuenta.
4. Extraños

El miedo a los extraños es muy típico de esta edad, es otra forma que adopta el miedo a la separación y empieza a manifestarse incluso antes del primer cumpleaños.
  • El niño puede reaccionar aferrándose a nosotros cuando se encuentre ante personas desconocidas o a las que ha tratado muy poco. Debemos aceptar esta reacción como algo natural y saludable, ya que no tiene nada de extraordinaria.
  • Nuestro pequeño puede tener esta reacción en un primer momento, incluso cuando llegan los tíos o los abuelos. Nunca debemos tomárselo a mal, sino respetar la distancia y el ritmo que el niño necesita. Hay que dar tiempo al tiempo y dejar que el pequeño se acerque progresivamente a los suyos sin forzar las cosas.
  • Las gafas, las barbas, los bigotes, una gran estatura, una voz fuerte... pueden intimidar a nuestro hijo. Incluso que mamá se tiña el pelo o que papá vuelva de viaje con perilla, puede provocarle momentáneamente desconcierto y hasta temor. Dejemos pasar un poco de tiempo y todo volverá a la normalidad.
5. Oscuridad

El miedo a la oscuridad también es consecuencia del temor a la separación que puede empezar a inciarse a estas etapas. En realidad es un miedo a quedarse solo ante lo desconocido sin el amparo de papá y mamá.
  • Es mejor no dejarle llorando en su habitación con la idea de que ya se le pasará, porque confirmamos su temor al abandono, que es en realidad la base de su miedo.
  • Podemos volver para que compruebe que seguimos ahí, pero tratando de ampliar progresivamente los ratos que es capaz de permancer solo antes de dormirse.
  • La puerta abierta, una luz en el pasillo o un peluche que le acompañe también serán de ayuda.
  • Hacerle entender que en la oscuridad no hay nada y que papá y mamá están en la habitación de al lado no servirá de nada porque el niño es demasiado pequeño para comprenderlo. Aunque no está de más decírselo.
  • Debemos tranquilizarle con mucho cariño y quedarnos a su lado el ratito que sea necesario.
Mimos y comprensión

A esta edad, las explicaciones con la intención de controlar sus miedos no sirven de gran cosa porque todavía no son capaces de comprenderlas bien.
  • Por ejemplo, ante el miedo a lastormentas, lo que necesita un niño en ese momento es nuestra compañía y consuelo. Debemos acariciarle y explicarle que no pasa nada, que las nubes se están peleando. Podemos inventarnos un cuento muy sencillo sobre el tema en el que todo se resuelva felizmente. Quizás lo entienda todo a medias, pero nuestra presencia hará el resto.También podemos jugar a hacer ruidos con la boca y las manos o golpear un tambor. El juego y la risa son armas eficaces para combatir los miedos infantiles.
  • Un buen abrazo es un consuelo seguro. Nuestro contacto y nuestros brazos son el mejor refugio. El contacto físico es un modo de demostrar amor, y si habitualmente es necesario, aún lo es más como receta contra el miedo.
No hay que forzar al niño
  • Tenemos que entender que el miedo es algo natural, sobre todo en los niños. Al cabo de un tiempo se va por donde ha venido.
  • No hay que avergonzarles ni hacerles sentir que sus temores son incorrectos. Debemos consolarles y transmitirles seguridad.
  • Tampoco hay que obligarles a enfrentarse a lo que les asusta. Aunque si con nuestro apoyo y protección se sienten más valientes, hay que animarles. Si el niño no quiere que le coja el rey mago pero se atreve a saludarle desde nuestros brazos, estupendo.
  • No debemos utilizar sus miedos para controlarles. Decirles "como no te portes bien me marcho y te dejo solo", es cualquier cosa menos un buen recurso educativo.
  • Procuraremos no contagiarles nuestros temores. Si nos asustan los perros, sería bueno que el niño estuviese acompañado por otra persona que le inspire seguridad cuando nos encontremos con uno.